Cuando una madre opta por la lactancia materna, es importante que durante este periodo cuide su alimentación puesto que el bebé recibe todos los nutrientes necesarios para su desarrollo a través de la leche materna. Por ello, se recomienda que la mujer siga una dieta sana y equilibrada durante el periodo de lactancia.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leche materna es el mejor alimento para el bebé lactante, ya que contiene todos los nutrientes que necesita (proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y agua) en cantidad y calidad. Otro beneficio de la leche materna es que aporta anticuerpos al bebé para fortalecer su sistema inmunitario.
Es cierto que la leche materna es capaz de cubrir las necesidades alimenticias del bebé, aunque la madre no se alimente correctamente. No obstante, si la madre no sigue una alimentación saludable durante la lactancia podría resultar perjudicial para la salud, pues la falta de nutrientes se extraerá de las reservas de la madre. La lactancia es, junto con el embarazo, una de las etapas de la vida de la mujer con mayor requerimiento nutricional.
Por otra parte, una dieta baja en calorías o que incluya alimentos de un solo grupo puede disminuir la cantidad y la calidad de la leche que se produce.
En numerosas ocasiones, las madres que optan por la lactancia materna notan un aumento del hambre. Pese a este aumento del hambre, lo aconsejable es consumir pequeñas cantidades, pero de manera muy frecuente. Esto favorecerá el mantenimiento de los niveles energéticos de forma constante, además de controlar el hambre y evitar los atracones.
Beneficios del Ajo
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En Egipto y en la Grecia clásica ya se alababan las propiedades del ajo. Los descubrimientos de la ciencia moderna han servido para ratificar su fama. Sus compuestos azufrados, sobre todo la aliína, resultan muy eficaces para mejorar la circulación sanguínea, para resistir a las infecciones e incluso para prevenir el cáncer.
Entre las cualidades del ajo, que se atribuyen a sus compuestos azufrados, como la aliína, el ajoene y el trisulfuro de alilo, destaca el efecto antiinfeccioso: Numerosos estudios indican que el ajo combate desde gripes y resfriados a candidiasis y herpes, y puede ser útil en problemas graves como la meningitis o la tuberculosis. En las gripes es muy efectivo para mejorar la congestión nasal. También reduce las probabilidades de sufrir problemas cardiocirculatorios, ya que dilata los vasos y reduce el riesgo de formación de coágulos.
A continuación, se enumeran algunos de los beneficios del ajo:
- Protege el corazón: Consumir ajo con frecuencia mejora la circulación sanguínea, ya que provoca vasodilatación (aumento del diámetro de los vasos sanguíneos).
- Reduce el colesterol malo y la hipertensión: Según un estudio de la revista Journal of Nutritional Biochemistry, el consumo de ajo ayuda a reducir los niveles de colesterol, así como la presión arterial.
- Previene la trombosis: Gracias a sus propiedades anticoagulantes.
- Fortalece el sistema inmunológico: Añade ajo a tus recetas para beneficiarte de sus propiedades antivirales, antihongos y antibacterianas. Su consumo te ayudará a prevenir infecciones por virus y bacterias.
- Ayuda a prevenir las enfermedades degenerativas: Gracias a sus propiedades antioxidantes.
- Combate el resfriado: Acorde a un estudio de St. Joseph Family Medicine Residency en Mishawaka, Indiana (EEUU) su consumo puede reducir los resfriados en adultos.
- Reduce el riesgo de parto prematuro: Ingerir frutos secos y ajo durante el embarazo reducirán el riesgo de parto prematuro, ya que se mantienen a raya las infecciones microbianas.
- Reduce el dolor articular: Gracias a su alto contenido en selenio y sulfuro, el consumo frecuente de ajo es beneficioso para aquellas personas que padecen artritis u otro tipo de dolor articular.
- Propiedades antibióticas: El sulfuro de dialilo, un compuesto del ajo, es 100 veces más eficaz que los antibióticos populares para luchar contra la bacteria Campylobacter, una de las causas más comunes de las infecciones intestinales.
- Abre el apetito: Entre las propiedades del ajo destaca porque estimula las mucosas gastrointestinales, provocando que aumenten las secreciones digestivas y la bilis, lo que se traduce en una mejor preparación del tracto intestinal para la digestión de alimentos.
Remedios medicinales con ajo
- Contra el colesterol: El extracto acuoso de ajo resulta igual de efectivo para reducir el colesterol y los triglicéridos en la sangre que el jugo fresco o que su aceite esencial.
- Para la gripe y el resfriado: Consume uno o dos ajos al día para prevenir una gripe o resfriado.
- Contra la tos: Muele un ajo cocido (sin cocinarlo a más de 60 °C, ya que entonces pierde sus propiedades) y mézclalo con tres cucharadas de miel y otras tres de aceite de oliva. El jarabe obtenido te ayudará a calmar las mucosas de los bronquios.
- Reduce la presión arterial: Mezcla dos cabezas de ajo rallado con media taza de azúcar y un vaso de agua hasta conseguir la consistencia de un jarabe. Consume dos cucharadas al día para reducir la tensión arterial.
Riesgos y Consideraciones
Algunos alimentos, especialmente las verduras, pueden afectar las características organolépticas y digestivas de la leche materna. Como resultado de ello, el bebé podría mostrar rechazo hacia el sabor de la leche o tener dificultades digestivas si algunos alimentos no le sientan bien.
Por lo general, el bebé llorará o se sentirá irritado tras la toma si nota que la leche tiene un sabor demasiado fuerte para él. Es importante que la madre observe estas reacciones. En caso de ser necesario, la mamá deberá eliminar ciertos alimentos de su dieta para evitar esta situación.
Algunos de estos alimentos que pueden alterar el sabor de la leche materna son los siguientes: cítricos, coliflor, espárragos, alcachofas, cebollas, rábanos rojos, pimientos crudos, ajos, puerros y la comida picante. No obstante, también se deberá tener en cuenta la cantidad consumida.
En este sentido, un estudio llevado a cabo para comprobar los efectos del consumo de ajo en el sabor de la leche materna demostró que no solo no resulta desagradable para el niño, sino que, además, le incita a succionar más rápido y producir mayor cantidad de leche.
Sin embargo, algunas madres pueden observar desagrado o cambios en el comportamiento del bebé tras ingerir algunos alimentos. «Si se comprueba repetidamente que el niño está incomodo con algún alimento de su dieta, debe eliminarse«, señalan estos especialistas.
¿Cuándo no deberías consumir ajo?
Aunque el ajo tiene muchas propiedades, en ciertas circunstancias puede ser perjudicial para la salud. Repasamos las más comunes:
- Cuando hay tendencia a sufrir hemorragias por sus características vasodilatadoras.
- Cuando hay deficiencia de ácidos gástricos, lo que podría provocar que no se digiera bien y flatulencias.
- Ardor de estómago.
- No se recomienda consumir ajo cuando se está tomando algún tratamiento anticoagulante o con hipoglucemiantes.
- Durante el embarazo y la lactancia tampoco es aconsejable consumir grandes cantidades, ya que puede provocar la estimulación del útero y provocar un aborto.
Recomendaciones nutricionales
Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento.
Entre los alimentos más aconsejados durante la lactancia se encuentran los siguientes:
- Cereales y legumbres: El pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos debido a su aporte en proteínas, calcio y hierro. Por ello, se aconseja incluir una pequeña cantidad de estos tipos de alimentos en cada comida principal.
- Frutas y verduras: Deben consumirse siempre frescos. Los alimentos frescos tienen más nutrientes que los procesados. Además, las frutas y las verduras frescas son la principal fuente de vitaminas y minerales. Al igual que sucede con los cereales y las legumbres, las frutas y las verduras también se deben consumir diariamente.
- Carne: La de vacuno tiene un alto contenido en proteínas, lo cual cubre las necesidades energéticas de la madre lactante. Además, la carne de vacuno contiene ácido fólico o vitamina B9 que intervienen en la formación de varios tejidos, como los músculos, los nervios y la sangre. Por todo ello, la cantidad semanal recomendada de carne roja es de 2 o 3 veces; mientras que las carnes blancas y los huevos pueden consumirse con más frecuencia.
- Pescado: Es una fuente clave de proteínas cuando se está amamantando. El pescado azul contiene ácidos omega-3 como el ácido decosahexanoico (DHA) que juega un papel crucial en el desarrollo del sistema nervioso (principalmente del cerebro). Está científicamente demostrado que el ácido omega-3 que consume la madre llega al niño a través de la leche materna. Además, el DHA también mejora la salud de la madre, ya que las mujeres que presentan una menor cantidad de DHA son más propensas a la depresión postparto.
- Lácteos: Es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia. Así se garantizará un aporte adecuado de calcio. Si la madre no ingiere el suficiente calcio para producir la leche, lo extraerá de sus reservas en los huesos. En cualquier caso, es preferible tomar los lácteos desnatados para poder gozar de sus beneficios sin un exceso de grasa.
- Grasas saludables: El consumo de grasas de origen variado, como el aceite de oliva, el aceite de girasol, la mantequilla o la margarina también es importante. Algunas de ellas aportan omega-3 y omega-6, indispensables para el desarrollo neurológico del bebé, y también otras vitaminas importantes como la A y la D.
Suplementos Vitamínicos
A pesar de que se consuman grandes cantidades de frutas y verduras, la mayoría de médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia. En función de cada mujer y sus necesidades, es posible seguir con las vitaminas prenatales o que el médico recete otros complejos multivitamínicos.
A continuación, se enumeran las vitaminas y los minerales que son esenciales durante la lactancia por norma general:
- Calcio: La madre deberá consumir al menos 3 o 4 porciones diarias de alimentos ricos en calcio (leche, yogur, sardinas, almendras, espinacas o tofu) para conseguir el aporte necesario, unos 1.000 mg diarios. Para asegurarse que esto se consigue, lo mejor es tomar un suplemento de calcio.
- Vitamina D: Es importante para el crecimiento de los huesos porque ayuda a absorber mejor el calcio. No es posible conseguir la cantidad de vitamina D necesaria durante la lactancia con la alimentación y, por tanto, será necesario un aporte externo.
- DHA: Como hemos dicho, esta vitamina se consigue a través de la ingesta de pescados, mariscos y huevos. En caso de no comer las suficientes porciones de pescado semanalmente, será necesario un suplemento adicional de DHA para conseguir la cantidad diaria recomendada (200-300 mg).
Además, las mujeres lactantes deben aumentar la ingesta diaria de las vitaminas del grupo A y B presentes en frutas y verduras entre un 30 y un 50%, ya que sus requerimientos aumentan considerablemente en este periodo.
Alimentos Prohibidos o Desaconsejados
Al igual que hay ciertos alimentos recomendados durante la lactancia por los beneficios que aportan, también hay ciertos alimentos que se deben evitar o reducir su consumo puesto que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé.
Algunos de los alimentos desaconsejados durante la lactancia son los siguientes:
- Pescados de gran tamaño: El atún o el pez espada pueden tener un alto contenido de mercurio. La OMS no los recomienda para mujeres embarazadas, madres lactantes o niños menores de un año.
- Bollería y azúcares: El chocolate, la mermelada y los dulces en general están permitidos, pero no deben consumirse con una frecuencia mayor a dos veces por semana.
- Cafeína: Puede llegar al bebé por medio de la leche materna y causarle insomnio, nerviosismo e irritabilidad. Se recomienda moderar su consumo y no tomar más de un vaso diario de café, tés, refrescos, etc. Lo más adecuado es optar por el café descafeinado.
- Alcohol: Es perjudicial para el desarrollo neurológico del bebé y, por tanto, no se recomienda tomarlo durante la lactancia. En caso de tomar alguna copa de alcohol, se debe esperar unas 4 horas para que disminuya el alcohol tanto en la sangre como en la leche y poder amamantar.
Por último, también hay que tener especial cuidado con los medicamentos, en especial los antitusivos, los corticoides y algunos antibióticos. Estos tipos de fármacos pueden pasar a la leche y provocar efectos nocivos sobre el recién nacido.
Si fuera necesario tomar algún fármaco durante la lactancia, lo mejor sería consultar con el médico para seguir sus indicaciones y evitar la automedicación.
Hidratación durante la Lactancia
Mantener una correcta y adecuada hidratación durante el periodo de lactancia es crucial, ya que asegura la producción de leche diaria. La leche materna está compuesta por un 85-90% de agua. Por este motivo, se aconseja tomar al menos 2 litros (8 vasos) de agua diarios, además de la cantidad de agua que se obtiene del consumo de frutas y verduras.
Se puede variar el consumo de agua diario con otras bebidas como las infusiones, los zumos naturales, los caldos y las sopas. De este modo, también se garantizaría la ingesta de líquido recomendado.
Mitos sobre la Lactancia
Existen múltiples mitos sobre cómo producir mejor o más cantidad de leche, creencias que circulan y se transmiten incluso de generación en generación, de madres a hijas. Algunas de estas creencias unas veces son contraproducentes, otras simplemente erróneas. Los mitos más frecuentes son:
- Las mujeres con poco pecho producen poca leche.
- Algunos alimentos alteran el sabor de la leche.
- Algunos alimentos producen cólicos o gases.
- Algunos alimentos aumentan la producción de leche.
- Durante la lactancia no se puede practicar ejercicio físico.
- Con diarrea se suspende el pecho.
- La lactancia no aconseja mantener relaciones sexuales.
Tabla Resumen de Recomendaciones
| Grupo de Alimentos | Recomendaciones | Precauciones |
|---|---|---|
| Cereales y Legumbres | Consumo diario en cada comida principal. | Preferir integrales. |
| Frutas y Verduras | Consumo diario, preferiblemente frescas. | Observar reacciones del bebé a sabores fuertes. |
| Carnes | Vacuno 2-3 veces por semana, blancas y huevos más frecuentes. | Moderar consumo de carne roja. |
| Pescado | Fuente clave de proteínas, especialmente pescado azul. | Evitar pescados con alto contenido de mercurio. |
| Lácteos | Consumo diario para asegurar aporte de calcio. | Preferir desnatados. |
| Grasas Saludables | Aceite de oliva, girasol, mantequilla, margarina. | Consumo moderado. |
| Suplementos | Calcio, Vitamina D, DHA. | Consultar con el médico. |
| Alimentos Prohibidos | Pescados grandes, bollería, azúcares, cafeína, alcohol. | Evitar o reducir al mínimo. |
