Aimar Olaizola: Un Adiós Legendario a la Pelota Vasca

Tras 23 años de una carrera profesional llena de éxitos, Aimar Olaizola se despidió de la pelota vasca, dejando una huella imborrable en este deporte. Su despedida fue un evento emotivo, marcado por el cariño de sus seguidores y el reconocimiento a su trayectoria.

Aimar Olaizola en su despedida.

Una Despedida Inolvidable

El navarro cerró su carrera a lo grande, en un municipio que respira este deporte. Desde que anunció la fecha de su adiós se creó una comisión de voluntarios que lo tuvo todo atado para el día grande. El ambiente se fue calentando conforme terminó el primer encuentro, y Olaizola II ya recibió las primeras muestras de cariño desde la grada en el momento que salió a calentar.

Uno de los mejores tantos de la final del Cuatro y Medio

Situado en el cuadro cinco y medio primero recibió el aurresku cantado y bailado por el club Umore Ona, luego pudo presenciar la actuación de los 'zanpanzar', e incluso participar en uno de los bailes tradicionales que se realizan en el municipio en carnaval. Aunque mantuvo la compostura, uno de los momentos más emotivos llegó cuando su mujer y sus cuatro hijos saltaron a la cancha con una txapela ante un frontón en pie que coreó su nombre.

Aficionados rindiendo homenaje a Aimar Olaizola.

Terminó «muy contento» por la despedida que le tributó su pueblo. Su carrera lo merecía. «No sabía nada de lo que me habían preparado y se han implicado un montón de vecinos, por lo que no tengo palabras», manifestó Olaizola II. Aunque mantuvo la compostura durante todo el acto, el delantero reconoció que se había «emocionado». «Otros igual lo expresan más, pero en mi caso va por dentro. Hoy era imposible no emocionarse. Ha sido todo muy bonito. Toda la gente que se ha reunido y los detalles que han tenido conmigo. Estoy muy agradecido», señaló.

Un Legado de 14 Txapelas

Las 14 txapelas que ha ganado en sus 23 años como profesional todas han sido especiales para Aimar Olaizola, pero la más emotiva se la colocaron este sábado sus hijos en su despedida de la pelota. Olaizola II colgó el 'gerriko' tras 1.321 partidos y un palmarés que pasará a la historia. La huella que deja es muy grande. Por todo lo que ha logrado y por la forma en la que lo ha hecho.

Reconocimiento de sus Compañeros

Al patio situado frente al frontón también acudieron muchos de sus compañeros en la plantilla de Baiko como Berasaluze, Peña II, Albisu, Alberdi, Artola o Ezkiroz. También los responsables de la promotora. «Ha sido uno de los mejores ejemplos de lo que tiene que ser un pelotari profesional. Metódico y ordenado, además de muy inteligente en su juego. Se marcha un referente», manifestó el director general de Baiko, José Ramón Garai.

Partido de despedida de Aimar Olaizola.

Juan Martínez de Irujo, su principal rival durante casi dos décadas, Ladis Galarza, padre e hijo, Koteto Ezkurra y hasta José Genovés, el ídolo de la pelota valenciana, también estuvieron en el último partido del navarro. «Olaizola II e Irujo han sido pelotaris que han marcado un tiempo.

Planes Futuros y Vida Familiar

Todavía no han hablado con el pelotari sobre su futuro más próximo porque «ahora quiere descansar. Con dos hijos pequeños en casa, a Aimar Olaizola no le falta el entretenimiento durante el confinamiento. Y lo que le espera, porque durante el transcurso de la entrevista desvela que, “si todo va bien, en menos de dos semanas ampliaremos la familia”. Y lo hará por partida doble, ya que su esposa, Olaia, está embarazada de gemelas.

Al ser cuestionado por el nombre que les van a poner, el goizuetarra echa balones fuera. “Eso es para mi mujer y mis hijos”, Irai, de 8 años, y Joan, de 4. “Siempre hemos querido que tuvieran una hermana”, se sincera Aimar, que admite que manejan una terna de opciones que prefiere no desvelar, aunque añade que, “como estamos todo el día en casa, todavía tenemos unos cuantos días para debatir”.

El Cariño de su Pueblo

Quizás Aimar Olaizola no recuerde el día exacto que pisó por primera vez el frontón Labrit en compañía de su padre Andrés, pero sin duda no olvidará el último. Nadie quiso perderse el adiós al mito. Pelotazales de toda la vida y aficionados esporádicos de distintos rincones colmaron las gradas y los pasillos de La Bombonera como en una de las grandes tardes en el epicentro de la pelota navarra.

“Esta es la despedida con mayúsculas”, aseguraba el televisivo periodista Josetxo Lizartza. “Es el adiós de la afición navarra a un fenómeno, a uno de los grandes pelotaris de la historia que nos ha hecho pasar unas tardes magníficas”, apuntaba el leitzarra que acudió al frontón acompañado de sus dos hijos y un amigo. “Aimar ha demostrado una entrega al oficio que es ejemplar para todos los pelotaris que vienen por detrás. Es el más profesional que he conocido junto a Julián Retegi, cuidadosos hasta el último detalle”.

Hubo quienes se desgañitaron coreando el nombre de Aimar, quienes permanecieron de pie durante todo el partido y quienes no dejaron de aplaudir cada tanto. No hubo tregua en un Labrit salpicado de camisetas con el dorsal de Olaizola II, unas pocas azules, la mayoría coloradas, e incluso alguna autografiada. Todos ellos rindieron un sentido y sonoro homenaje.

Homenaje a Aimar Olaizola en el frontón.

Al Labrit se acercaron algunos compañeros de la plantilla de Baiko, como Andoni Aretxabaleta, pero también excolegas de profesión como Arturo Arbizu, delantero de Asegarce entre el año 2000 y 2007. “Tengo la suerte de poder decir que jugué un par de veces contra Aimar y ganarle en una de ellas. Jugué junto a Patxi Ruiz contra Olaizola II-Begino, precisamente en el Labrit”, recuerda el de Vidángoz, hoy seleccionador de los manistas navarros sub-22 y sénior.

La Cátedra Fiel

No habrá en el mundo de la pelota quien haya visto tantos partidos de Olaizola II como Patxi Apezetxea, de 93 años, y Antton Eskudero, de 74 años. Los dos vecinos de Goizueta, admiradores número uno de Aimar, no faltaron a su cita en el Labrit apenados por la retirada de quien consideran “una figura sobresaliente” en los últimos 23 años.

“Nos da una pena increíble, será muy difícil volver a ver a un pelotari del pueblo como Aimar. No he conocido a nadie como él en todos mis años yendo al frontón,” afirmaba Patxi, quien seguirá asistiendo a los frontones de Pamplona, Eibar y Tolosa pese a la ausencia en la programación del becadero de Goizueta. Desde ayer ya tiene en su poder dos entradas para la semifinal del Cuatro y Medio que acogerá el Labrit el próximo sábado.

Los Quintos de Aimar

Aimar se preparaba para efectuar su último saque cuando el reloj del Labrit señaló las 19:28 horas. Fue entonces cuando el patio de butacas se puso en pie, con el teléfono móvil en ristre para inmortalizar el momento, y al grito de “¡Aimar, Aimar, Aimar Olaizola!”.

Compañeros de pupitre de Aimar hasta octavo de EGB y fanáticos seguidores de la carrera del pelotari navarro. Ellos tendrán el privilegio de estar presentes el 13 de noviembre en el frontón de la ikastola de Goizueta después de que Aimar reservara para ellos algunas invitaciones. “Un gran detalle que no esperábamos”, comentaban ayer.

Un Adiós Perfecto

Aimar Olaizola dijo agur como pelotari. En el día de su 42º cumpleaños se despidió de la pelota como pocos tendrán la oportunidad de hacerlo. A lo grande. Rodeado de los suyos. Con un triunfo con Imaz frente a Jaka-Aretxabaleta, que fue lo de menos.

Con el cartón 21 y Olaizola II a punto de hacer su último saque, el público ubicado en el rebote se puso en pie y el resto de asistentes le imitó para seguir el tanto. Y llegó el homenaje. Los chavales del club le hicieron el pasillo al tiempo que el coro de la sociedad Umore Ona cantaba y un grupo de chicas bailaba el aurresku. Por la cancha desfilaron joaldunak, autoridades, amigos y familiares que le entregaron varios cuadros con fotos, flores, una placa, una makila y una txapela emotiva de manos de sus hijos.

Una Leyenda de la Pelota Vasca

Aimar Olaizola se ha convertido por méritos propios en una leyenda de la pelota. Se une a los grandes nombres de este deporte, como Atano, los Retegui, Galarza, Titín o Martínez de Irujo. Al igual que todos ellos ha creado un estilo de juego propio, basado en una calidad infinita y en una personalidad arrolladora sobre la cancha.

Durante sus más de 20 años de carrera ha ganado todos los títulos posibles en mano individual, parejas o cuatro y medio. No ha habido disciplina que se le haya resistido. En total 14 txapelas que se han fraguado en partidos memorables, como los duelos que protagonizaba con Martínez de Irujo, uno de los mayores rivales en la cancha que ha encontrado el de Goizueta.

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