Patti Smith: Hijos, Legado y la Fusión de Maternidad y Rock

Patti Smith, ícono del rock mundial, siempre ha demostrado tener grandes cualidades artísticas, tanto para la escritura como para la pintura. Pero muy pronto el rock se cruza en su camino para cambiarlo todo, transformándola en la artista personal e intransferible que es hoy.

Mucho antes de convertirse en una leyenda del rock and roll, Patti Smith trabajaba en una librería en Nueva York. Quizá por eso se la podría definir como una flâneuse, esa persona callejera que pasea sin rumbo y que utiliza la observación como parte de su proceso creativo. Smith es una mujer valiente que no se ha mordido la lengua para gustar a todos ni le han importado las consecuencias de no ser políticamente correcta.

El activismo ha sido preponderante en su carrera, con la lucha contra el cambio climático como una de sus grandes causas. Michael Stipe, líder de R.E.M. ha dicho en múltiples ocasiones que Horses fue el disco que lo inspiró a hacer música. En su discurso, Stipe destacó también la dimensión humana de la artista: “Es una gran madre y abuela. Es pacifista, activista. Un referente para mí y para millones de personas. Un faro de esperanza, de acción y de refugio en todos los sentidos”.

Hija de una camarera con voz de cantante de jazz y de un maquinista, Smith creció como la mayor de cuatro hermanos, en una familia pobre, pero artística y unida. Aunque fue educada como testigo de Jehová, su religión fue la poesía desde que a los 16 años descubriera Las iluminaciones, de Arthur Rimbaud, al que consideraba su amor secreto.

Su historia se cimenta a partir de resiliencia y determinación. Poco después de dar a luz, Smith llegó a Nueva York en autobús, sin planes ni ahorros. Allí escribiría poemas, haría fotos y reseñas musicales como forma de expresarse y existir. Disfrutaba recitando spoken word en la icónica iglesia de St. Marks con Lenny Kaye a la guitarra y Andy Warhol y Lou Reed entre la audiencia, en ese Nueva York creativo y peligroso de los setenta.

En 1975, vería la luz Horses, su disco debut, con portada de Mapplethorpe. Un álbum que no solo revolucionó la música, sino también la vida de muchos, y que celebra ahora su 50º aniversario. Smith llegó a la cima del punk rock sin hacer uso de ese elemento de autodestrucción que parecía inherente a los artistas.

Tras la muerte de su marido en 1994, Patti retomó su carrera con el álbum Gone Again (1996), reuniéndose con su banda como si nada hubiera pasado. La amistad entre Patti Smith y Kaye dura más de medio siglo. “No ha cambiado mucho desde que la conocí en 1971, nunca ha comprometido sus ideas ni se ha dejado llevar por las tendencias de la industria, sigue creyendo en lo trascendente de exponer su visión creativa”, explica el legendario guitarrista por Zoom.

Este otoño, Patti Smith regresará a los escenarios con una gira conmemorativa de Horses que recorrerá Estados Unidos y Europa. Acaba de publicar en España su último libro, El año del Mono, y de no ser por el virus estaría visitando por enésima vez el Guernica, su obra favorita, y hablando con periodistas de esta especie de diario del duelo en alguna cafetería del centro de Madrid, como a ella le gusta.

A Patti le han puesto muchos apodos en los últimos cincuenta años. La madrina del punk. La Sacerdotisa. La Papisa. Chamana Smith. La feminista de los Beat. Sabe que su aire andrógino y lo mucho que su círculo íntimo experimentó con drogas no ayudan. Y se lo toma con humor.

Y que sus dos grandes amores no fueron mujeres, sino el fotógrafo Robert Mapplethorpe, con quien vivió en el hotel Chelsea en su veintena, y sobre todo el guitarrista Fred 'Sonic' Smith, con quien tuvo dos hijos, Jackson (1982) y Jesse (1987). "Algunos tienen su propia idea sobre cómo soy, en lo político o en lo musical, y cuando me conocen se decepcionan. A veces la gente piensa demasiado en mí", explica con ironía ya desde su salón y con un café en la mano (lo único a lo que es adicta), cuando volvemos a hablar al cabo de una hora.

A la que sí ha visto a menudo es a su hija Jesse, pianista y activista contra el cambio climático. "Vive aquí cerca y se pasa por mi casa para asegurarse de que ando bien. A veces tocamos algo juntas. De hecho hace poco subimos una canción y parece que a la gente le gustó mucho, así que haremos más conciertos. Me encantaría irme de gira con ella y con Jackson, que ya ha sido mi guitarrista, en cuanto todo esto acabe".

Patti nombra a menudo a Robert (Mapplethorpe), Fred (su marido) y Todd (su hermano), los tres fallecidos entre finales de los setenta y los ochenta. Uno por sida y los otros dos por fulminates ataques al corazón. También a sus padres, Beverly y Grant, que le dejaron hace décadas. "Sí, están conmigo cada día. Muy cerca. Especialmente mi marido. Su alma está en mi hijo y mi hija. Toda mi familia está conmigo: hablo continuamente con los niños de mi madre y de mi padre, y reímos contando anécdotas. Mantenerlos presentes con las palabras es muy importante para mí", explica.

Aunque la década de los 70 marcó el inicio de su carrera, los últimos años de los sesenta fueron muy complicados para ella: se quedó embarazada y dio en adopción a su primer hijo cuando tenía diecinueve años. A los cuatro meses de dar a luz dejó todo atrás para irse a Nueva York e intentar cumplir su deseo de ser poeta.

Los ochenta supusieron un cambio radical en su vida. Se enamoró apasionadamente de Fred 'Sonic' Smith y no lo dudó cuando este le pidió alejarse del caos de la Gran Manzana e instalarse en la granja de su familia de Detroit. Allí tuvo dos hijos y paralizó su carrera de poeta punk para dedicarse por entero a la familia. Algo que el movimiento feminista americano, para el que era un referente, no acabó de entender del todo y le supuso varias críticas.

El recuerdo de los noventa pone tensa al teléfono a Patti. No es fácil. Perdió a su marido, su mejor amigo y su hermano en menos de cinco años y tuvo que reconstruirse mientras daba la merienda cada día a sus dos hijos. Tras el ataque al corazón de Fred vivió dos años en una profunda depresión y no fue hasta que su hijo mayor Jackson tuvo 14 cuando sacó fuerzas para ir a visitar a su amigo Allen Ginsberg a Nueva York y empezar a salir a flote. Otro gran amigo, Bob Dylan, le tendió una mano: retomó su carrera (y los ingresos) saliendo de gira con él a los 45 años.

De aquellas rockeras de la década de los 70 sobrevive todavía la norteamericana Patti Smith, en el doble sentido, artístico y vital: continúa actuando, ahora junto a su hijo Jackson y ha salido a flote después de probar adictivas sustancias, a merced de la droga y el alcohol, que la llevaron más de una vez a las puertas de la muerte.

Patricia Lee Smith, oriunda de Chicago, hija de una intérprete de jazz y un empleado en una multinacional, se convirtió en un ícono del rock y del movimiento feminista. No fue nunca Patti Smith una vulgar cantautora, producto siempre de su amplio bagaje cultural. Y eso que su infancia, en un hogar de creencias religiosas de los Hijos de Jehová, fue más bien desgraciada: padeció varias enfermedades, se lio, jovencita, con un compañero de colegio, acabó preñada y la expulsaron del centro. Del bebé que tuvo no quiso saber nada.

En el capítulo amoroso, después de distintas relaciones que solían terminar en fracaso, como la que acabó en separación con el rockero Allen Lanier, se lio la manta a la cabeza con el guitarrista Fred Smith. De aquella unión vinieron al mundo sus dos hijos, Jackson, en 1987 y Jessie, cinco años después. Siempre fue Patti Smith una mujer muy trabajadora, con actividades de tipo social, seguidora del Partido de los Verdes, y desde luego constante escritora, con una veintena de libros de poesía y sus propias memorias publicadas en 2010, Éramos unos niños, recreando su accidentada pero interesante vida.

Le esperan varios proyectos, uno de los más próximos la aparición de su libro The melting, título que ya viene a significar su contenido, a base de artículos que iba escribiendo durante la pandemia, acerca de la actualidad mundial: ese contagio universal, la situación del planeta con la subida de las temperaturas, la contaminación, el hambre, los conflictos bélicos… En preparación, más adelante, de un nuevo disco, muy esperado por su clientela dado que hace un decenio que no graba, desde el álbum Banga. Ella ha declarado que cuanto hace y escribe proviene de su aliento poético, pues así es como empezó.

Hay muchas mujeres artistas que son madres. Algunas, como Kristin Hersch o Yoko Ono, han eliminado las barreras entre una y otra labor. Patti Smith y Tracey Thorn también han conseguido que la maternidad se funda con sus creaciones en discos y canciones que para mí son imprescindibles.

Volver a empezar. Me acuerdo de cuando Tracey Thorn volvió a grabar discos. Después de un retiro que se hizo muy largo, la que fuera vocalista de Everything But The Girl regresó a la música con Out Of The Woods. Me contó que habían sido cinco años de parón artístico que dedicó a tener y criar a su hijos. Cuando pensó en componer canciones de nuevo, tras un retiro de seis años, descubrió que no había escrito absolutamente nada durante todo aquel tiempo. En ella hay una canción titulada ‘Babies’ que dice: “Porque no quise a mis niños hasta que quise a mis niños / Y entonces no había otra más que mis niños”.

En 1980, Patti Smith abandonó la música para ser la esposa de Fred “Sonic” Smith. Poco después tuvo a su primer hijo, Jackson, nacido en 1982. Jesse Paris llegó en 1987. Cuando su marido falleció repentinamente en 1994, a causa de un ataque al corazón, todavía eran unos niños. De alguna manera ambos estaban ya integrados en su obra, pero desde que Patti reactivó su carrera al quedarse viuda, para poder ganarse la vida-, entonces lo estuvieron más. Jackson se dejaba ver en algunos conciertos acompañando a su madre, la cual años atrás le había escrito una nana, ‘The Jackson Song’ (“y cuando en tus viajes veas reyes guerreros / piensa en papá / y si ves a una mamá ave plegando sus alas / acuérdate de mí”).

Jesse también es música. Ha compuesto scores para acompañar diversos proyectos, muchos de ellos relacionados con la causa tibetana, de la que su madre es también una gran defensora. Hace un par de años acompañó a Soundboard Collective en un disco llamado Killer Road, en el que Patti recitaba letras y poemas de Nico.

Es sorprendente como el amor de una madre hacia un hijo es siempre distinto del que siente un hijo por su madre. Es un misterio pero sobre todo, una gran certeza. En él escribía: “Queremos cosas que no podemos tener. Intentamos recuperar cierto momento, cierto sonido, cierta sensación. Yo quiero oír la voz de mi madre. Quiero ver a mis hijos cuando eran niños. Manos pequeñas, pies ligeros. Todo cambia. El hijo crece, el padre muere, la hija es más alta que yo, llorando por una pesadilla. Por favor, quedaos para siempre, les digo a las cosas que conozco. Nos os vayáis.

Tabla: Hitos en la Vida de Patti Smith

DécadaHitoReflexión de Patti
Años 70Lanzamiento de Horses, viajes por el mundo, conoce a Mapplethorpe y Fred Smith"Entiendo que todos cometemos errores, y que no hay que arrepentirse de lo que se hizo. Pero le diría que prestase un poco más de atención a mi madre y a mi padre, que los fuese a visitar más."
Años 80Matrimonio con Fred Smith, nacimiento de sus hijos, retiro de la vida pública"Hice lo mejor que pude como madre y esposa. No tengo nada que decir a aquella Patti en realidad, hizo lo mejor que pudo cuando pudo."
Años 90Fallecimiento de Fred Smith, Robert Mapplethorpe y su hermano Todd"Es demasiado complicado. Tenía que sacar adelante a mis hijos al mismo tiempo que sobrevivir yo misma. Demasiado personal, mejor dejarlo así."

PATTI SMITH DOCUMENTAL COMPLETO

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