Conseguir que tu bebé se posicione y se agarre cómodamente al pecho es un arte. Muchas madres dicen que se necesita un poco de tiempo para que la lactancia fluya cómoda y naturalmente, incluso si han amamantado antes. La lactancia materna ha funcionado durante miles de años y también puede funcionar para tu bebé y para ti.
Muchos bebés encuentran el camino al pecho por sí mismos, especialmente si no se han visto demasiado afectados por intervenciones durante el parto. Cuando todo va bien, no es necesario hacer el agarre de una forma determinada o utilizar una postura específica, porque tú y tu bebé encontraréis lo que más os convenga.
Una buena postura y un buen agarre son importantes para mantener la producción de leche. Un bebé que se agarra profundamente al pecho es capaz de extraer la leche de forma eficaz y esto es clave para mantener la producción de leche. Los pechos bien drenados producen leche rápidamente.
Cuando hablamos de postura nos referimos a la relación entre cómo estás tú posicionada y cómo está tu bebé mientras toma el pecho. La forma de sostener al bebé puede influir mucho en su capacidad para mamar. Una buena postura propicia un buen agarre.
Dar el pecho es una experiencia placentera, no dolorosa, si te duele es porque está ocurriendo algo con el agarre y merece la pena intentar hacer cambios. Si no te sientes bien, entonces no está bien, digan lo que digan. El dolor es la forma que tiene tu cuerpo de hacerte saber que algo va mal. Puedes empezar por intentar mejorar la postura y el agarre. A veces puede llevar un poco de tiempo.
Cada historia de lactancia es única, cada pareja lactante es diferente y lo que funciona bien para una madre y un bebé puede no funcionar para ti. Esta es una de las razones por las que puedes escuchar diferentes sugerencias de diferentes personas.
Algunos bebés tienen dificultades para agarrarse al pecho o maman de forma ineficaz. La causa puede ser un parto difícil o intervenciones durante el mismo. Dar tiempo al bebé para que se recupere y utilizar la postura reclinada con contacto piel con piel puede despertar el instinto natural del bebé para agarrarse al pecho.
Si tu bebé no se agarra al pecho o no se alimenta bien, puedes buscar la ayuda de una monitora de La Liga de la Leche y acudir a nuestras reuniones. La mayoría de los bebés se agarran mejor al pecho cuando están más tranquilos. Con tiempo y paciencia, la mayoría de los bebés se agarran pecho.
Cada vez somos más conscientes de que dar el pecho no debería doler, pero aún nos queda trabajo para conseguir que las mujeres interioricen este concepto. Si hay dolor al amamantar quiere decir que algo no va bien. La primera señal de que algo va mal es el dolor, si duele algo no va bien. También es muy fácil observar que el bebé se agarra solo del pezón y coloca la boca en un ángulo muy cerrado.
En primer lugar, calma; que el un bebé tenga dificultades en el agarre es un comportamiento habitual de los lactantes. En segundo lugar: intentar que se agarre solo. Desnuda a tu bebé, déjale solo con el pañal. Debe estar aún dormido al dejarlo entre tus pechos, taparos los dos. Permite que se vaya despertando, y manten una ligera sujeción sobre su cuerpo permitiendo que se mueva con libertad. Poco a poco irá buscando el pecho hasta que se agarre.
Posición acostada para amamantar.
Durante las primeras dos semanas es posible que sintamos un leve pellizco cuando se agarra el bebé y luego no moleste durante el resto de la toma.
¿Por qué es Importante el Agarre Correcto al Pecho?
Un agarre incorrecto puede causar varios problemas durante la lactancia, tanto para la madre como para el bebé. Algunas de las complicaciones asociadas con un agarre deficiente incluyen:
- Lesiones en los pezones
- Vaciamiento incompleto del seno
- Obstrucción mamaria
- Grietas en los pezones
- Mastitis (inflamación de la glándula mamaria)
Cómo Lograr un Buen Agarre al Pecho
Técnicas de agarre en la lactancia
Posición de la Madre y el Bebé
- Posición Cómoda: La madre debe sentarse en una posición cómoda, con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo o en un reposapiés.
- Bebé Frente al Pecho: Coloca al bebé frente al pecho, con su abdomen contra el tuyo. Asegúrate de que su cabeza y cuerpo estén alineados.
Agarre del Bebé
- Boca Abierta Ancha: Espera a que el bebé abra bien la boca antes de acercarlo al pecho. Su boca debe estar bien abierta, con los labios hacia afuera y la lengua hacia abajo.
- Areola en la Boca: Coloca una buena parte de la areola (el área oscura alrededor del pezón) dentro de la boca del bebé, no solo el pezón. Esto ayudará a garantizar un buen vaciado del seno y a prevenir lesiones en los pezones.
- Labios Evertidos: Los labios del bebé deben estar hacia afuera, como si estuviera «besando» el pecho, no hacia adentro.
- Nariz Libre: Asegúrate de que la nariz del bebé esté libre y no presionada contra el pecho. Debería estar haciendo movimientos de succión y deglución de manera regular y coordinada.
- Escucha sonidos de succión y deglución mientras el bebé se alimenta. Esto indica que está obteniendo suficiente leche y que el agarre es efectivo.
Variedad de posiciones para amamantar cómodamente.
Un buen agarre es fundamental para el funcionamiento de la lactancia. Para que el agarre funcione necesitamos que tu bebé introduzca en su boca un buen pedazo de ti, básicamente «todo lo que le quepa» y para ello es necesario que su boca esté bien abierta.
Una buena postura facilita un buen agarre al pecho. Si ofreces tu pezón en su labio superior mientras que la barbilla de tu bebé hace contacto con tu pecho, de manera instintiva tu bebé abrirá la boca para ir a buscar el pezón igual que tú posicionas una hamburguesa doble en la parte superior de tu boca para morderla y poder abarcarla por completo.
Tu bebé necesita inclinar la cabeza hacia atrás y extender la mandíbula inferior hacia delante. Al inclinar la cabeza hacia atrás, su mandíbula desciende y su boca se abre de par en par, de modo que pueda anclar su barbilla y su labio inferior firmemente contra tu pecho. Inclinar la cabeza hacia atrás también hace posible un agarre profundo, facilita la deglución y libera su nariz para que pueda respirar cómodamente.
En la postura reclinada, tu bebé vendrá de forma natural «desde abajo». Si estás sentada, mantén tu mano de apoyo alejada de la parte posterior de su cabeza (puedes ponerla en la base de su cuello si lo deseas). Los bebés tienden a arrastrarse hacia delante, así que puedes probar a cambiarle de sitio de forma que su nariz quede frente al pezón para animarle a que se incline hacia delante y ancle primero la barbilla.
Tu bebé necesita hacer una apertura de la boca bien grande. Cuando un bebé se agarra solo del pezón comprime los conductos, dificulta que la leche fluya y produce dolor en la madre. Cuando el bebé tiene la boca bien abierta y abarca en ella un buen pedazo de pecho más allá del pezón, la lactancia es cómoda y la leche puede fluir.
A algunas mujeres les gusta (o necesitan) sujetar el pecho cuando dan el pecho. Aplastan el pecho como si fuera un gran sándwich que ofrecieran al bebé, haciéndolo coincidir con el óvalo de su boca. Esto puede ayudar al bebé a agarrar más el tejido mamario. No importa que los dedos estén más cerca de la mandíbula superior, pero es importante mantener los «dedos de la mandíbula inferior» fuera del camino de su bebé para que pueda pegar bien su barbilla al pecho.
Es importante acercar al bebe al pecho y no acercar nosotras nuestro pecho a su boca. Dado que el pecho está unido a ti y el bebé es móvil, tiene mucho más sentido llevar al bebé al pecho, y no al revés. Y, además, funciona mejor.
- Bebé bien posicionado y estable.
- Ofrezco el pezón en su labio superior.
- Su barbilla está tocando mi pecho.
- Cuando abre la boca bien grande, acerco a mi bebé al pecho.
Es más fácil agarrarse de un pecho blando. Cuando tu pecho está blando, tu bebé al abrir su boca es capaz de abarcar un buen pedazo del mismo, pero si tu pecho está muy duro, aunque tu bebé abra la boca, puede que se le resbale. Si este es tu caso, puedes aplicar la técnica de presión inversa suavizante.
Es más fácil probar el agarre con un bebé tranquilo que con un bebé hambriento. Es importante que nos adelantemos a sus necesidades y no esperemos a que nuestro bebé esté ya muy intranquilo pues en ese momento nos resultará difícil probar a conseguir un buen agarre.
Cada bebé tiene su propio ritmo. Si dejamos que nuestro bebé encuentre su camino al pecho (especialmente con la ayuda de la postura reclinada), nos demostrará todas sus habilidades, a su ritmo.
Muchos de los problemas que con frecuencia conducen a dejar de dar el pecho se deben a una mala posición o a un agarre defectuoso, que ejercen presión o roce sobre el pezón y evitan una transferencia adecuada de leche. Existen varios factores que pueden favorecer un agarre defectuoso y originar lesiones en el pezón, como por ejemplo los pezones planos, la micrognatia o la anquiloglosia.
La presencia de pezones planos o invertidos no contraindica ni impide la lactancia. En un buen agarre, el bebé mama de la areola y no del pezón. Además, en la mayoría de los casos existe suficiente tejido protráctil como para que el pezón pueda protruir una vez el bebé se haya agarrado. En ocasiones detrás de un pezón invertido existe un problema de fibras excesivamente cortas.
Una técnica de lactancia inapropiada puede ser también la causa subyacente de las lesiones en el pezón conocidas como grietas. En estos casos, el bebé comprime el pezón con las encías o contra el paladar duro. Las grietas acostumbran a aparecer en los primeros días de lactancia y pueden ser unilaterales o bilaterales.
Las grietas en el pezón no son distintas de otras lesiones en la piel, que se curarían espontáneamente en algunos días si el roce o movimiento que las causa no se repitiera de manera frecuente y/o constante.
Los signos que nos indicarán un buen agarre son: el mentón del bebé toca el pecho, la boca está bien abierta y abarca gran parte de la areola, los labios están hacia fuera (evertidos) y las mejillas están redondas (no hundidas) cuando succiona. Si el bebé se coge bien al pecho la lactancia no duele.
Posiciones para Amamantar
- Posición de caballito: El bebé se sitúa sentado sobre una de las piernas de la madre, con el abdomen pegado y apoyado sobre el materno. Esta postura es útil en casos de grietas, reflujo gastroesofágico importante, labio leporino o fisura palatina, prematuros, mandíbula pequeña (retromicrognatia) o problemas de hipotonía.
- Posición en balón de rugby (o posición invertida): Se sitúa al bebé por debajo de la axila de la madre con las piernas hacia atrás y la cabeza a nivel del pecho, con el pezón a la altura de la nariz. Es importante dar sujeción al cuello y a los hombros del bebé pero no a la cabeza, que necesita estar con el cuello un poco estirado para atrás (deflexionado), para facilitar el agarre.
- Posición crianza biológica: La madre se coloca recostada (entre 15 y 65º) boca arriba y el bebé boca abajo, en contacto piel con piel con el cuerpo de la madre. Esta postura permite al bebé desarrollar los reflejos de gateo y búsqueda. La madre le ayuda a llegar al pecho ofreciendo límites con sus brazos.
- Posición acostada: La madre se sitúa acostada de lado, con el bebé también de lado, con su cuerpo enfrentado y pegado al cuerpo de la madre. Cuando el bebé abra la boca, la madre puede acercarlo al pecho empujándole por la espalda, con suavidad, para facilitar el agarre.
- Posición sentada (o posición de cuna): Se coloca al bebé con el tronco enfrentado y pegado a la madre. La madre lo sujeta con la mano en su espalda, apoyando la cabeza en el antebrazo, pero no muy cerca del codo para que el cuello no se flexione, lo que dificultaría el agarre.
Diferentes posturas de lactancia.
El bebé tiene que mamar siempre que quiera. Si el bebé está contento y no parece enfermo, toma suficiente leche.
El correcto agarre del pecho por parte del bebé y e bienestar de la madre son cruciales para una experiencia de lactancia agradable y beneficiosa para ambos. Especialmente n los primeros días después del parto, es importante poder amamantar en un lugar tranquilo donde la madre y el bebé puedan disfrutar de todo el tiempo y la tranquilidad que necesitan sin distracciones y sin tener prisa.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomendadn la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad.
La posición correcta de la madre y el bebé durante la lactancia es esencial para que el bebé se agarre correctamente al pecho con el fin de garantizar una lactancia serena y prevenir problemas comunes como la irritación del pezón y la baja producción de leche. Para una alimentación exitosa, la madre debe asumir una posición cómoda: la madre debe tener la espalda y los hombros relajados y no hacer esfuerzo; El bebé debe estar a la altura adecuada con respecto al pecho, con el cuerpo bien alineado y mirando hacia la madre.
Hay muchas posiciones para amamantar, desde las tradicionales hasta las menos convencionales. No hay ninguna a preferir porque la mejor posición para la lactancia varía en función de la pareja madre-bebé, lo importante es que sea cómodoa para ambos. La llamada amamantación biológica, según la cual la madre debe ser capaz de asumir una posición relajada y semi-reclinada, con el bebé acostado sobre el cuerpo de la madre. La posición biológica fomenta el contacto piel con piel y aprovecha la gravedad para un agarre natural en el seno. Esta posición es ideal para la liberación espontánea del reflejo de succión del bebé y puede ayudar a reducir el reflujo, que es especialmente útil en os primeros períodos después del parto. La posición de lactancia semirreclinada permite a la madre y al recién nacido expresar al máximo sus habilidades instintivas, con la consecuencia de tener menos problemas con el agarre y la alimentación.
La posición de cuna es la más clásica y la más utilizada para la lactancia materna porque es especialmente útil para aprender a amamantar. En esta posición, la madre está sentada, con la espalda bien apoyada y los pies apoyados en el suelo o en una contrahuella para que las piernas estén relajadas, y sostienen al bebé en sus brazos. Se apoya al recién nacido con el brazo y la mano en el lado del pecho con el que está amamantando; si es necesario, con la otra mano libre colocada plana para formar una C, puede apoyar el pecho del que está amamantando el bebé. Es importante asegurarse que la cabeza del bebé no esté en el pliegue del codo, sino que descanse sobre el antebrazo y que el brazo del bebé que queda en la parte inferior esté metido alrededor del lado de la madre.La posición de cuna es una posición extremadamente natural, adecuada para tomas largas y relajadas, ideal cuando se ha stablecido una buena rutina de lactancia y el recién nacido ya tiene una buena capacidad de agarre al pecho.
En la posición de rugby, la madre sostiene al bebé con el brazo correspondiente al pecho que oferece: el bebé se coloca debajo del brazo de la madre, con las piernas hacia atrás, el brazo de la madre sosriene a los hombros y el cuello y la mano acerca la cabeza del bebé al pecho. En esta posición, es útil poner una almohada al lado de la madre para descansar el brazo que sostiene al bebé. La lactancia materna en posición de rugby es ideal para las madres con pechos mayores o para las que tienen gemelos, ya que permite amamantar a dos bebés al mismo tiempo. También está especialmente indicado en el caso de cesáreas ya que reduce la presión sobre el abdomen, y en el caso de los pechos muy llenos de leche, para drenar correctamente todas las zonas y evitar la congestión mamaria.
La posición entrecruzada, o posición de luna, es similar a la posición de cuna, pero con una diferencia clave: la madre sostiene al bebé con el brazo opuesto al pecho del que está amamantando.
La lactancia materna es una de las posiciones más relajantes: la madre y el bebé se tumban de lado, uno frente al otro. La posición correcta para amamantar mientras está acostada requiere que la madre se acueste de lado , con la cabeza ligeramente levantada sobre una almohada y con almohadas detrás de la espalda para un mayor apoyo. El bebé se coloca delante, también de lado, de modo que su boca quede a la latura del pezón. Esta posición es especialmente útil para las mamás que se están recuperando de un parto difícil, las mujeres que han tenido un parto de cesárea o que sufren de congestión mamaria. Además, es perfecto para sesiones nocturnas o cuando la madre está especialmente cansada.
En esta posición, la madre está sentada con la espalda recta, en una silla con respaldo, un sofá o una cama, y el bebé está sentado a horcajadas sobre ella, con el cuerpo mirando hacia la madre. Es importante asegurarse de que la espalda del bebé también esté bien apoyada. Una vez más, una almohada de lactancia puede ayudar a brindar el apoyo adecuado.La posición de koala es una excelente opción, especialmente para los bebés con problemas de reflujo, ya que la lactancia materna en posición vertical ayuda a reducir la regurgitación y promueve una digestión más suave, con menos acumulación de gases. Por esta razón, también se considera una posición anticólica para la lactancia.
Una vez que hays identificado la posición preferida o mejor para la alimentación, es muy importante comprender si el bebé se agarra al pecho correctamente. Si el agarre es correcto, la madre no experimenta dolor en el pecho durante la lactancia. Si el agarre es correcto, la madre no experimenta dolor en los senos durante la lactancia. Solo en los primeros días puede sentir un poco de molestia inmediatamente después del ataque.
La postura, la posición y el agarre correcto del pecho son claves para conseguir una lactancia placentera y eficaz. Posición: Es la forma en la que colocamos al bebé para darle el pecho, también hay muchas posiciones diferentes. Lo habitual es practicar una o dos según si damos el pecho en la cama, en la silla, o si el bebé tiene dificultades de agarre. No hay posiciones mejores que otras, la “mejor” postura es la que permite al bebé conseguir una buena transferencia de leche y mamar con eficacia. La postura, sea la que sea, debe ser cómoda para la madre, es importante colocarse bien para evitar tensiones en los hombros o en los brazos. La cabecita del bebé debe tener cierta movilidad, no debemos sujetar su cabeza de forma firme, ni empujarle desde ella hacia el pecho. En la posición clásica la cabecita debe quedar sobre el antebrazo relajado de la madre, debemos evitar que quede en la flexura del codo.
Tras una cesárea la madre suele estar dolorida y la movilidad los primeros días está limitada. La posición es correcta cuando el bebé tiene el cuerpo alineado de manera que: oreja, hombro y cadera forman una línea recta. Hace años usábamos la frase “ombligo con ombligo” o “tripa con tripa” para explicar a las madres cuál era la postura adecuada. Ahora sabemos que en la mayoría de los casos, si la madre intenta reproducir esta frase a pies juntillas su pezón puede sufrir daños. Para entender qué posición será la adecuada para nuestro bebé, nos tenemos que sentar desnudas de cintura para arriba, bien reclinadas en una silla y observar la dirección que toman nuestros pezones. Habitualmente los pezones no se dirigen hacia adelante (si trazamos una línea imaginaria sobre ellos en dirección a la pared de enfrente) seguramente van a ir dirigidos un poco hacia abajo y hacia el lateral. Además cada pezón suele tener una direccionalidad, de ahí la importancia de adoptar una postura diferente en cada pecho. Hay mujeres que relatan que en un pecho la postura les resulta fácil pero que en el pecho contrario no lo consiguen o les duele. Si no se sigue la direccionalidad del pezón el bebé se va a agarrar y tirar de él. Si la madre realiza la postura de cuna, deberá tener presente que su mano debe situarse entre los omóplatos (la espalda) del bebé y no en el culito del bebé, de esta manera el bebé se desplazará hacia la madre con la barbilla elevada.
No, es un mito. No es necesario colocar al bebé de mil maneras para conseguir estimular toda la glándula. Ya que manando en una determinada posición el bebé puede hacerse con toda la leche que necesita.
Si sientes dolor es casi seguro que se produce un mal agarre, amamantar no duele.
En primer lugar intentar que se agarre solo. Desnuda a tu bebé, déjale solo con el pañal. Permite que vaya despertando, maten una ligera sujeción sobre su cuerpo permitiendo que se mueva con libertad. Tienes que estar atenta a sus movimientos porque a veces son bruscos y puede lanzarse hacia un lado. Poco a poco irá buscando el pecho hasta que se agarre. Los bebés a término nacen preparados para mamar, si no lo hacen la mayoría de veces es causa de una intervención innecesaria sobre el bebé que ha perturbado sus instintos y ha impedido una buena impronta del pecho.
Si no se agarra puedes intentar el agarre que sugerimos en el punto anterior, si aún y así no se agarra intenta apretar el pecho como un sándwich para que le entre en la boca, facilitando así el agarre. Si todo esto no funciona puedes recurrir a una pezonera de tu talla.
La lactancia materna es una experiencia única y beneficiosa tanto para la madre como para el bebé, pero no siempre es un proceso fácil. En el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz, fomentamos el contacto piel con piel desde el nacimiento para fortalecer el vínculo madre-hijo y facilitar un agarre exitoso desde el primer momento.
Un agarre adecuado es fundamental para que el bebé reciba la cantidad de leche necesaria y para evitar molestias en la madre. Es normal sentir una ligera molestia al principio, pero si el dolor persiste o los pezones están irritados o agrietados, es posible que el bebé no esté agarrando bien el pecho. El bebé debe estar bien pegado al pecho, con la boca bien abierta y el mentón en contacto con la piel de la madre. Cuando el bebé succiona correctamente, sus labios quedan evertidos, es decir, hacia afuera, en forma de “pescadito”. El agarre no debe centrarse solo en el pezón, sino que el bebé debe abarcar también parte de la areola. Si el bebé hunde las mejillas al mamar, puede indicar que no está extrayendo bien la leche. El bebé debe estar en línea recta, con el cuello ligeramente extendido y la cabeza inclinada hacia atrás. Después de la toma, el pezón debe salir alargado, pero sin estar aplastado o deformado.
Si el agarre no es correcto desde el principio, no hay que desanimarse. Elegir una postura cómoda: Existen diferentes posiciones para amamantar, como la posición de cuna, rugby o acostada. Guiar al bebé: Es importante acercar el bebé al pecho, en lugar de inclinar el pecho hacia el bebé.
En el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz, comprendemos que cada madre y cada bebé tienen un proceso único en la lactancia. Si sientes molestias o crees que tu bebé no se está alimentando correctamente, no dudes en consultarnos. El agarre adecuado es clave para una lactancia materna exitosa y sin dolor. Si tienes dudas o enfrentas dificultades, en el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz estamos aquí para ayudarte.
Apoyo y Orientación
Si tienes dificultades para lograr un buen agarre al pecho o experimentas molestias durante la lactancia, no dudes en buscar ayuda. Un asesor de lactancia, partera o consultor de lactancia certificado puede brindarte orientación y apoyo personalizados para superar cualquier desafío que puedas enfrentar.
