El control de esfínteres es un proceso madurativo y fisiológico que no depende de nosotros y en el que no debemos intervenir decidiendo cuándo es el mejor momento. Cuando hablamos del control de esfínteres nos referimos a la capacidad que tiene un niño niña en su etapa de desarrollo, para regular y retener voluntariamente la eliminación de orina y heces. El proceso de adquirir el control de esfínteres es parte del desarrollo normal y generalmente ocurre entre los 2 y los 4 años de edad, aunque puede variar dependiendo del niño. Es importante tener en cuenta que el control de esfínteres es un proceso gradual y que cada niño o niña tiene su propio ritmo de desarrollo.
En general los niños y niñas, alrededor de los 5 años tienen controlado el vaciado urinario, saben iniciarlo, interrumpirlo e incluso consiguen aguantar la orina por algún espacio de tiempo. La edad promedio para retirar el uso de los pañales a los niños oscila entre el año y medio, y los dos años. Si un niño mayor de cinco años sigue mojando la cama, se considera enuresis nocturna.
El término utilizado para referirnos a estos episodios es enuresis, el cual hace referencia a la persistencia de micciones involuntarias de manera constante. Habitualmente, la mayoría ya es capaz de no orinarse mientras duerme a los cinco años. Es a partir de esta edad cuando se habla de enuresis nocturna si el niño sigue mojando la cama. Si es menor de cinco años, no sería propiamente una enuresis.
La enuresis tiene un claro componente hereditario. Es más frecuente que suceda si el padre o la madre también la tuvieron, por eso puede repetirse en varios hermanos. Así, hasta en un 57% de los niños con enuresis se encuentran antecedentes maternos o paternos. Lee tambiénLas razones por las que tu hijo sigue mojando la cama
¿Cuándo puede ser preocupante?
Cuando el niño no controla los esfínteres por la noche y es mayor de cinco años conviene consultar con el pediatra, pues la enuresis puede estar provocada por algún otro problema de salud. Ante cualquier enuresis lo recomendable es consultar, ya que descartamos que existe una enfermedad que esté causando estos escapes de orina (como una infección de orina , pero también una diabetes, una alteración de los genitales ....”, explica la Dra.
Factores Psicológicos y Emocionales
Como primer punto queremos explicar que para los niños la orina y las heces están fuertemente ligadas a las partes afectivas de sus emociones, por lo tanto, para ellos independientemente de ser una necesidad fisiológica, es también una forma de mostrar afecto o rechazo. Siempre que el retroceso en el control de esfínteres no tenga que ver con alguna cuestión orgánica - médica hay que considerar los aspectos psicológicos y emocionales subyacentes.
Se encuentran sometidos a situaciones de estrés; al no saber canalizarlo lo somatizan de este modo. En este sentido, es crucial explorar posibles causas emocionales: tratar de identificar si ha ocurrido algún cambio significativo en su vida, - la llegada de un nuevo hermano, un cambio de escuela o situaciones de estrés- que puedan estar generando ansiedades y afectando el proceso de control de esfínteres.
Posibles Causas Emocionales:
- Malestar relacionado con la separación: el control de los esfínteres puede estar asociado con la independencia y la separación de los padres.
- Necesidad de atención: puede ser una forma de llamar la atención de las personas que les cuidan.
- Resistencia o rebeldía: algunos niños o niñas pueden utilizar el control de los esfínteres como una forma de expresar resistencia o rebeldía hacia las figuras de autoridad o cuidadoras.
Alternativas para Acompañar a los Niños
Es fundamental brindar un entorno seguro y de apoyo: crear un entorno seguro y de apoyo es fundamental. Asegurarse de que sientan comodidad y confianza al utilizar el baño. Fomentar la expresión de emociones: animarlos a expresar sus emociones relacionadas con el retroceso en el control de esfínteres o con lo que les esté ocasionando malestar.
Hay que felicitar al niño por sus logros sin establecer un sistema de premios ni castigos. Cambia y limpia a tu peque sin darle importancia. El niño moja cada vez menos el pañal. El niño dice (o comunica) “pipi/caca” cuando se lo acaba de hacer. El verano es buena época para acompañar a tu hijo durante este proceso. ¿Por qué en verano?
Cómo ayudar a un niño a DEJAR el PAÑAL 💩 Aprendiendo a usar el baño solos PASO a PASO
¿Afecta a su autoestima?
Para algunos niños la enuresis supone un obstáculo: no quieren dormir fuera de casa para no usar pañal delante de otros y se sienten mal, su autoestima baja. Pero para otros no supone ningún problema; esto es lo que va a marcar si el tratamiento es o no necesario, una vez descartado que la falta de control nocturna se deba a alguna alteración médica. En esos casos, se puede esperar a que el niño sea un poco más mayor para tomar otras medidas.
Además, hay que tener en cuenta que un gran número de casos se resuelve solo, sin hacer nada. “A los cinco años, uno de cada seis niños moja la cama, pero a los nueve-diez solo le ocurre a un 3%”, destaca la Dra.
Tratamiento
El manejo de la enuresis y otros problemas de control de esfínteres puede incluir varios enfoques:
- Tratamiento conductual.
- No culpabilizar. La situación se planteará de forma positiva, “desculpabilizando al niño; le haremos entender que no es su culpa, que no está haciendo nada mal”.
- Retirada del pañal.
- Hidratación controlada. Se intenta que el niño beba más agua durante la primera mitad del día para reducir su consumo en las horas previas a irse a la cama.
- Ir al baño antes de acostarse.
- Ritmo intestinal.
Estas medidas suelen bastar en casos de enuresis leve, que es la que afecta a niños de cinco o seis años o que mojan la cama menos de tres noches por semana. En casos más problemáticos se recomiendan otras medidas.
Cuando la enuresis es más compleja
En ocasiones, las medidas anteriores necesitan otro tipo de refuerzo para acabar con la enuresis infantil nocturna.
- Medicación. En algunos casos puede utilizarse un tratamiento farmacológico con desmopresina para abordar este problema.
- Dispositivos pipí-stop. Son alarmas que entrenan al cerebro para que aprenda a responder a las ganas de orinar mientras el niño está durmiendo. De esta forma, cuando se empieza a hacer pipí dormido, suena una alarma. Al sentir la vejiga llena, el pequeño acude al baño y así su cerebro va relacionando ambas cosas. “Suele ser el tratamiento de elección en la mayoría de los casos: casi un 70% de los niños responden a él y el porcentaje de recaídas es menor usando esta alarma que con tratamiento farmacológico con desmopresina”, destaca la pediatra.
Consideraciones Adicionales
Las principales dificultades que presenta la retirada del pañal en niños con autismo vienen dadas por sus particularidades en el procesamiento sensorial, las dificultades en las funciones ejecutivas y en su comprensión del entorno.
Es importante remarcar que el control de esfínteres es un proceso madurativo y fisiológico que no depende de nosotros y en el que no debemos intervenir decidiendo cuándo es el mejor momento. Una vez observamos que el niño está listo se puede comenzar con el proceso.
Mi hijo sólo hace caca en el pañal, la mayoría de los casos que nos encontramos en nuestra práctica clínica es de este tipo. Son niños que suelen hacer pis en el wáter, pero que cuando llega la hora de tener que hacer caca, piden que les ponga un pañal para hacerlo. Luego hay otros casos, que lo hacen en el suelo, en una esquina de la habitación, encima de la ropa interior o en el bidé, siendo estos los que menos casos nos encontramos.
Cada niño es un mundo y cada caso a de ser analizado de manera concreta, por eso que en estos casos o que mejor y único que funciona es el tratamiento con un psicólogo infantil especializados en el tema. Todos los factores anteriores, pueden influir en que se cronifique la conducta de no ir al baño. También puede haber otros no descritos más arriba y que han de averiguarse, pues cada caso es distinto. Cuando este problema se mantiene en el tiempo y aparece estreñimiento o escapes, muchas familias necesitan un abordaje más estructurado.
Hay que tener en cuenta lo que no se debe hacer, como dejarle sentado en el WC hasta que haga, desesperarnos, gritarles o reñirles cuando hay algún escape o accidente.
