Chu-Lin: Historia del Primer Oso Panda Nacido en Cautividad en Occidente

La historia de Chu-Lin, el primer oso panda nacido en cautividad en Occidente, es una mezcla de alegría, drama y un hito en la conservación de especies. Su nacimiento en el Zoo de Madrid marcó un antes y un después, convirtiéndose en una celebridad y un símbolo para toda una generación.

Cría de oso panda.

Un Tesoro entre Bambúes

“Tesoro entre bambúes”. Así lo anunciaba su nombre, y así se cumplió como una profecía, aunque su oro resultase ser muy fino y delicado. El oso panda Chu-Lin, el primero de su raza en nacer en cautividad en occidente, se convirtió en parada obligada para todo el que pasaba por el zoo madrileño. Los años 80 no se entienden igual sin las largas filas de niños asomándose para ver al osezno en sus primeros años de vida. Pero detrás de los objetivos, su historia es, en cierto modo, dramática. Nada estuvo a favor de Chu-Lin a la hora de nacer, y el panorama no mejoró con su llegada al mundo. Los cuidados de los especialistas del zoológico fueron determinantes en cada momento de su vida y, sin ellos, no le habríamos conocido.

El oso panda es un símbolo de la cultura China y una especie que requiere de unos cuidados profesionales en cautividad, por un personal preparado con una formación enfocada al cuidado profesional de animales de zoo. Sus colores blanco y negro, semejantes al yin y al yan, lo han rodeado de un misticismo icónico, que se relaciona con la inteligencia, la eternidad y la propia esencia del ser humano. Precisamente por eso, y por la escasez de estos animales, su cesión es un gran regalo y un honor.

El Regalo de China y un Intento de Reproducción

En 1978, el presidente de la República Popular de China, Deng Xiaoping, regaló a los reyes de España dos pandas gigantes con motivo de la primera visita oficial de los monarcas al país asiático después del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, formalizadas 5 años antes. Se trataban de una hembra, Shao-Shao, y de un macho, Chang-Chang. Sus nombres rimaban, pero ellos no entraron en sintonía. El Zoo de Madrid, al que llegaron en diciembre de ese año, hizo todo lo posible porque surgiera la magia, creando incluso un cubículo especial en el que todo invitaba al romance.

Tras fallidas tentativas de reproducción entre la pareja de plantígrados, en 1982 la hembra fue inseminada con el semen de otro macho que residía en el zoo de Londres. La buena noticia no tardó en llegar. A los cinco meses nacieron dos crías: un macho y una hembra, de los que solo sobrevivió el primero.

Nacimiento y Fama de Chu-Lin

El día que vino al mundo se marcó un hito. Era uno de los pocos partos en cautividad que había tenido lugar fuera de China, y los asiduos al zoo estaban encantados. Aquel cachorro se convirtió en una celebridad, como recogen las crónicas de la época. “El suceso ha causado gran sensación en todo el mundo, tanto por la dificultad que supone la reproducción de esta especie en cautividad como por el hecho insólito del parto gemelar”, publicaba el diario ABC en la edición del día 5 de septiembre de aquel año. No era para menos.

Del millar de pandas que entonces había en todo el mundo, menos de 11 se encontraban fuera de China, y solo España y México habían conseguido reproducir ejemplares en cautividad, lo que convertía al panda neonato en el primer ejemplar nacido por este procedimiento fuera de China. Superado el momento de euforia, tocaba bautizar al cachorro. Recibió el encargo Tatiana Fisac, una de las contadas sinólogas españolas que había en aquella época, quien le puso el nombre de Chu-Lin, que, en mandarín, significa, “Tesoro entre los bambúes”, un término al mismo tiempo con reminiscencias castizas a los habitantes de la capital de España.

El oso panda Chu-Lin, además, no vino solo. La madre de los pequeños no mostró interés por cuidar a la hembra, que acabó falleciendo. Incluso llegó a meterse en las fauces a Chu-Lin, aunque finalmente decidió criarlo.

Chu-Lin en el Zoo de Madrid. Fuente: Zoo Aquarium de Madrid.

Un Fenómeno Social

El nacimiento del panda fue un auténtico hito, no solo del zoo de Madrid, sino del mundo de la conservación de esta especie amenazada. La fama de Chu-Lin trascendió más allá de las puertas del zoo. Cada cumpleaños era una auténtica fiesta y se multiplicaban las cartas y telegramas de felicitaciones al pequeño panda, que se convirtió en un fenómeno social de la época y un referente para los más pequeños.

Fue objeto de numerosas crónicas en los medios de comunicación e incluso le dedicaron un tema musical llamado “La canción del panda”, del grupo infantil Enrique y Ana. La popularidad creció hasta tal punto que la revista Cambio 16 lo nombró personaje del año junto a otras personalidades de la época, como Montserrat Caballé. Y esta no fue la única asociación de Chu-Lin con el mundo musical. Junto a los recortes de periódico y las viejas fotografías, quedan en los repositorios pruebas de aquel afecto en forma de pentagramas.

En el Zoo de Madrid, el oso panda Chu-Lin se convirtió en la atracción predilecta. Por su curiosa gestación y la importancia de su especie, entró en el libro Guinness de los Récords como el animal más valioso nacido en un zoo. De hecho, su precio se estimó en cerca de 1,2 millones de euros. Para la revista Cambio 16, el oso panda Chu-Lin se convirtió en una de las personalidades del año, compitiendo en el ranking con estrellas como la aclamada cantante lírica Montserrat Caballé.

Salud Delicada y Descenlace

Tras pasar los primeros años y alcanzar la madurez, parecía que el oso panda Chu-Lin había sorteado la línea de peligro. ‘Es el panda, un osito que no anda’, rezaba el chirriante estribillo de la canción de Enrique y Ana. Chu-Lin andaba, aunque a veces con dificultades. Sufría una extrema debilidad que hizo temer por su salud en numerosas ocasiones. Incluso llegó a ser transportado en ambulancia a la clínica Ruber de Madrid, uno de los centros médicos favoritos de la Casa Real por aquella época, para que se le realizaran unos análisis.

Según una crónica del diario El País de aquellos tiempos, los directivos de la conocida clínica se negaban a tratar a un animal en sus instalaciones, aunque cedieron después de que el alcalde de Madrid pidiera los permisos al Ministerio de Sanidad. No obstante, tres años después de aquello, surgió un nuevo signo de alarma. Esta enfermedad impide que los riñones se conserven hidratados, lo que explica la sed constante. Se aplicó un tratamiento y el pequeño mejoró, sin que hubiese que temer nuevos declives de salud en el horizonte. Pero la verdad es que estaban ahí, y se presentarían en poco tiempo.

En lugar de los 25 años, este ejemplar llegó hasta los 13, debido tanto a su frágil salud como a la soledad. En 1983 falleció su madre y, en 1995, su padre adoptivo. Los profesionales del zoológico se afanaron por tratarle. Cuando había tenido diabetes, se le había enviado incluso a la Clínica Ruber con un permiso especial, ya que el centro solo trata a personas. En esta ocasión, los esfuerzos fueron similares, pero fútiles.

Aunque el panda logró recuperarse, el 30 de abril de 1996 falleció de forma súbita e inesperada como consecuencia de una prostatitis no diagnosticada. Su muerte fue un doble golpe para el Zoo de Madrid, pues dejó a la instalación sin pandas por unos años. El padre adoptivo de Chu-Lin, Chang-Chang, había fallecido un año antes y su madre lo había hecho el 1983.

Estatua de Chu-Lin en el Zoo Aquarium de Madrid. Fuente: Libertad Digital.

Legado y Conservación

Antes de que el joven panda expirase, el Zoo trabajaba desde hacía tiempo para que Pekín cediera una hembra que le hiciera compañía, pero las autoridades chinas habían endurecido las condiciones para la cesión de pandas gigantes a otros parques. Los nuevos pandas llegaron en septiembre de 2007 procedentes de Chengdu: se trataba de la hembra Hui Zui Ba, de cuatro años de edad, y el macho Bingxing, de seis. Se adaptaron sin problemas, pero, igual que ocurrió a sus predecesores, no parecían estar interesados el uno por el otro. Los veterinarios acabaron inseminando artificialmente a la hembra, que en 2010 dio a luz a los gemelos DeDe y Po. Desde entonces, si hay una capital europea del panda gigante, sin duda sería la ciudad de Madrid.

De todos modos, la súbita muerte no acabó con su popularidad, sino más bien todo lo contrario. Su recuerdo se perpetuó gracias a los numerosos homenajes y recordatorios que se le han hecho desde entonces. En el recinto de los pandas del Zoo Aquarium de Madrid luce una escultura de bronce inaugurada en 1997 por la reina Sofía con una placa en la que se lee la inscripción ‘Los niños a Chu-Lin”, sufragada parcialmente por aportaciones particulares de ciudadanos que querían perpetuar su recuerdo. No es el único reconocimiento.

Los responsables del zoo decidieron disecar al pequeño panda, y sus progenitores para recordar su legado. En 2012, los restos fueron donados al Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN-CSIC), donde el panda más famoso de España se exhibe desde 2016 dentro del área de conservación del área de biodiversidad de la instalación.

El oso panda Chu-Lin es uno de los muchos animales que forman parte de programas de conservación de especies. La experiencia, la teoría y los consejos de otros profesionales es en lo que se apoyan estos expertos.

Tuvieron que pasar casi 15 años hasta que volviera a nacer un panda en Madrid. También fueron gemelos: Po y Dede, así como Jiu Jiu y You You. Fue el primero y, precisamente por eso, causó auténtico furor. Chu-Lin fue el primer oso panda con nacionalidad española y el primero de su especie que nació en Ocidente.

Los niños se volvían locos con él, se batieron todos los récords de visitas en el Zoo de Madrid desde su nacimiento y se convirtió en un embajador de la especie en toda Europa. "Fue uno de los animales más importantes que hemos tenido", señala María José Luis, directora de comunicación del Zoo Aquarium de Madrid.

Su supervivencia fue toda una hazaña. Nació en 1982, cuando la comunidad científica no conocía demasiado sobre estos simpáticos animales. Chu-Lin estaba permamente controlado por los veterinarios. "Llegó a tener el carné de diabéticos de España", recuerda Luis. En el programa El Faro Panda, la directora de comunicación cuenta que el oso fue un animal muy delicado, pero que gracias a él aprendieron a lidiar con el resto de pandas que nacieron en el Zoo de Madrid. "Con muchos cuidados y mucho mimo se convirtió en un emblema para muchos niños", comenta.

Chu-Lin murió a los 13 años, una edad temprana si la comparamos con lo que viven ahora los pandas en cautividad, una media de 20 años. Luis, sin embargo, matiza que, en la época, el oso más famoso de España era relativamente mayor cuando murió. Ahora, su cuerpo se expone disecado en el Museo de Ciencias Naturales.

El reto después de él ha sido conseguir que los animales siguieran criando. Y se ha conseguido. Ahora mismo en España viven cinco pandas. Los padres, Hua Zui Ba y Bing Xing, y las crías: Chulina y los gemelos Jiu Jiu y You You. Conseguir que se reproduzcan es un proceso complicado.

Nace el primer oso panda en cautiverio de 2014

Cronología de la vida de Chu-Lin

AñoEvento
1978Deng Xiaoping regala a los reyes de España dos pandas gigantes.
1982Nacimiento de Chu-Lin en el Zoo de Madrid.
1983Fallecimiento de la madre de Chu-Lin.
1995Fallecimiento del padre adoptivo de Chu-Lin.
1996Fallecimiento de Chu-Lin a los 13 años.
1997Inauguración de la escultura de bronce en homenaje a Chu-Lin.
2012Donación de los restos de Chu-Lin al Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Cuando hace veinte años murió Chu-Lin, el primer panda gigante nacido en cautividad y por inseminación artificial fuera de China, toda una generación de niños españoles quedó huérfana. El oso marcó su infancia y se convirtió en todo un símbolo.

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