Adiós a los Pañales: Guía para Acompañar a tu Hijo en este Proceso

El control de esfínteres es un hito del desarrollo con una base fisiológica muy importante. El pequeño primero empieza a andar, luego aprende a decir sus primeras palabras y enseguida sin darnos cuenta nos encontramos con que ha de olvidarse de sus grandes amigos los pañales. Dejar de llevar pañales supone superar otro obstáculo hacia la autonomía que implica el ser "mayor". Surgen entonces multitud de preguntas: ¿qué edad es la mas adecuada para empezar? ¿cuál es la mejor manera de hacerlo?¿estará preparado para ello?

Su adquisición no depende de la voluntad del niño o la niña, ni de lo que hagamos desde fuera los adultos. En definitiva, el niño y la niña acabarán controlando esfínteres antes o después, nosotros como adultos únicamente tenemos el mando sobre cómo puede vivir ese proceso. Es un descanso para los padres en lo cotidiano (ya no hay que cambiar pañales) y también un alivio para el bolsillo.

A continuación te damos algunos consejos y trucos para dejar el pañal que te ayudarán a no obsesionarte tanto con el tema...Ojalá este aprendizaje pudiera hacerse con rapidez y sin recaídas.Sin embargo, entre nuestros deseos como padres y las distintas presiones exteriores ("a su edad, tú ya pedías el orinal", te recuerda tu madre; "sólo aceptamos a niños que ya no lleven pañal" te recuerda la directora del colegio), el tema del pañal se convierte en un motivo de estrés.

Maduración Necesaria para el Control de Esfínteres

Para que haya un control de esfínteres es necesario, primero una suficiente maduración fisiológica, para adquirir el control de los músculos de los esfínteres. Y por último, y no menos importante, es necesaria una maduración emocional.

Según Schore (1996) “hasta los 18 meses, aproximadamente, el niño no ha madurado las conexiones entre el cerebro, el sistema nervioso autónomo y los músculos de los esfínteres que le permitan tomar conciencia de sus estados corporales internos y controlar de forma voluntaria la evacuación de las heces y la micción”. Villamarín en su libro Cirugía pediátrica, expresa: “A los cuatro años o cinco años de edad, el reflejo de micción debe estar totalmente integrado en la corteza central. El control de esfínteres va ligado a un proceso madurativo del cerebro del niño, esto no significa que cuanto más maduro, más listo el niño.

Hablamos de que el cerebro establece conexiones entre el cerebro, el sistema nervioso y los músculos que controlan el esfinter. Los niños y niñas nos comienzan a dar señales de que van madurando y en cierto modo están preparados para comenzar con el control de esfínteres.

Una vez el pequeño esté preparado podemos crear rutinas, el cuerpo es sabio, como un reloj. Debemos ser pacientes con el control de esfínteres pues puede que al principio se le escape, pero es normal, esta aprendiendo.

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¿Cuándo es el Momento Adecuado?

El momento adecuado para quitar el pañal a un niño no es el mismo para todos los niños. Dependerá de muchos factores, tanto físicos como psicológicos, que harán conocer cuándo es el momento adecuado para intentarlo.

¿Hay una edad determinada a la que los niños deben dejar de llevar el pañal? No hay ninguna fecha tope. El chiquitín está preparado fisiológicamente para ello cuando sabe controlar perfectamente sus esfínteres (retener/expulsar) y, desde el punto de vista psicológico, cuando acepta renunciar a su condición de bebé. Si hablamos de dejar los pañales por la noche, esta doble maduración varía según el niño y tiene lugar entre los 15 y los 36 meses. Durante el día, se produce un poco antes, de media a los 28 meses.

Señales de que está Preparado:

  • Sentarse y levantarse solo.
  • Chutar una pelota.
  • Subir escalones solo.
  • Imitar situaciones y gestos de adultos.
  • Empezar a comer solo.
  • Reivindicar cierta autonomía.

Otro signo significativo de que tiene ganas de pasar a la siguiente fase es que empieza a interesarse por su orinal, se toca el pañal cuando lo ha mojado y pide que se lo cambiéis o cada vez tarda más en mojar el pañal.

¿Puedo "inhibirlo" si intento hacerle utilizar el orinal demasiado pronto? En efecto, no se puede forzar a un niño a crecer más deprisa que lo que marca su propio ritmo de desarrollo. Presionarle para que utilice el orinal sólo puede retrasar su aprendizaje. El momento adecuado será cuando él lo decida. Puedes animarle a utilizarlo, explicarle cómo se utiliza, lo que esperas de él, pero luego tienes que esperar a que él se decida a vivir esta nueva experiencia.

Consejos Prácticos para la Transición

Elige un orinal que le guste a tu hijo para motivarlo.

Colocar un orinal con asiento en un sitio visible y conveniente. Transmitir al niño que es ahí donde él hará sus necesidades. "Este es tu orinal. Este es el que vas a usar (emplear los términos que utilice el niño para orinar y defecar)". Hacer ver al niño que se trata de su orinal "especial y maravilloso".

  • Dejar que el niño se acostumbre al asiento, sentándose vestido, durante cinco minutos un par de veces al día durante una semana.
  • Elegir el momento en el que con más probabilidad el niño haga deposición (p.ej. después de las comidas).
  • No obligar nunca al niño a sentarse en el orinal.
  • Animar al niño a ver como padres o hermanos usan el retrete. Explicar "así es como hacemos caca".
  • Dejar que el niño vea como marcha la caca al tirar de la cadena y le diga "adiós" con la mano (no hacerlo si el ruido o caída del agua asusta al niño).
  • Intentar que el niño se siente en el orinal sin pañales. Sin prisas ni esperar resultados inmediatos, pero si sucede, alabar al niño.
  • Ir trasladando progresivamente el orinal hacia el cuarto de baño.

En presencia del niño coger una deposición del pañal y tirarla al orinal. Decirle al niño que es allí donde deben estar la orina y las heces. Luego tirar el contenido del orinal al retrete. Decir "adiós, caca", en presencia del niño, al tirar de la cadena.

Preguntar al niño durante el día ¿tienes ganas de hacer caca? para llamar su atención hacia las sensaciones corporales. Observar al niño para ver si presenta signos de micción o defecación inminente. Decir "vamos a quitarnos los pantalones y hacer caca".

Ayudar al niño a quitarse la ropa y sentarse en el orinal. Dejarlo sentado todo el tiempo que quiera. Alabar el éxito, pero no criticar el fracaso. ("Bueno, no querías. Vale, la próxima vez será").

Reforzar las características positivas del control de esfínteres en el niño (p.ej. "Como un niño mayor", "Tan bien como lo hace mamá", "¡Lo has hecho solo!") y alabar los éxitos cuando se consigan. Una vez que se ha establecido una pauta semiinconsciente de orinar o defecar en el orinal, preguntar al niño si quiere dejar los pañales "como un chico mayor", durante el día.

Si quiere, representar una escena tirándolos a la basura y diciéndoles "adiós" efusivamente. Admirar al niño porque lleva ya pantalones de niño mayor. Una vez que se ha conseguido el control, intentar que lo haga en el retrete. La continencia nocturna general se consigue unos meses después de que se haya logrado la diurna.

Resolviendo Dudas Comunes

¿Ponerlo en el orinal a horas concretas puede ayudarle? ¿Existen técnicas de aprendizaje? Efectivamente, puedes crear hábitos y referencias temporales (al despertarse, antes o después de la siesta, etc). También es útil dejar el orinal al alcance de la mano en el baño o los aseos para que el niño se familiarice con él, estar a su lado para que no se inquiete (al principio), explicarle qué se debe hacer con los excrementos y dónde van a parar. Vístelo de forma práctica, ¡ganarás en rapidez y seguridad para el pequeño!

Algunas veces, este tipo de obligación puede reforzar su temor a no estar a la altura de tus exigencias y tu amor, en perjuicio de la confianza en sí mismo. Si después de unos minutos no pasa nada, felicítalo por haberlo intentado. Ya lo volveréis a intentar pasadas unas horas o al día siguiente.

¿Qué debo hacer cuando "se lo hace encima"?

Esto no es algo que se puede aprender sin que haya accidentes por el camino. Tienes que tranquilizarlo sobre su capacidad de utilizar el orinal y aconsejarle que no espere al último momento para pedirlo.

Si no consigue hacerlo en el orinal, ¿debemos intentar que lo haga en los sanitarios para mayores? No es lo mejor... Ese "trono" tan alto y angustiante ("¿y si me caigo por el agujero") es generalmente la última fase del aprendizaje para ir solo al baño. Es decir, cuando el niño ya domina por completo el uso del orinal.

Mi bebé ha hecho una regresión: ya no necesitaba pañal y ahora vuelve a mojar la cama. ¿Por qué? La llegada de un hermanito o hermanita, entre otros motivos, puede hacer puntualmente que el mayor haga una regresión al estadio de bebé. Esta regresión es temporal y de corta duración. Con un poco de paciencia pronto todo volverá a la normalidad.

¡Por fin, mi bebé ya no necesita pañal durante el día! ¿Cuánto tiempo tardará en dejar los pañales por la noche? Puede tardar días, semanas o meses. ¡Incluso hay niños que primero dejan de llevar pañal por la noche! Lo importante es no presionarlo con este tema: cada niño tiene su ritmo, es diferente y, como padres, deberéis adaptaros. No obstante, seguir necesitando el pañal durante la noche después de los cinco años es preocupante. En tal caso, se debería consultar a un especialista.

Va a empezar en el colegio y aún necesita pañal: ¿qué tengo que hacer? Aprovecha las vacaciones (hay menos estrés y más tiempo, y hace buen tiempo) para dejar que el chiquitín corra de aquí para allá sin pañal. No lo presiones ni lo chantajees emocionalmente, aunque a veces se lo sigue haciendo encima, en el colegio no se pueden negar a aceptarlo. No te preocupes, algunos niños dejan de necesitar el pañal justo el día antes de ir al cole.

Lecturas Recomendadas

Existen muchos libros tiernos y divertidos para abordar el tema con el bebé y desdramatizar sus dificultades. Por ejemplo: ¡ADIOS, PAÑALES!: GUIA PRACTICA PARA TENER DIAS Y NOCHES SECOS de PARRAMON.

El objetivo de esta obra es ofrecer a los padres los mejores consejos para enseñar a sus hijos a utilizar el orinal y poderles retirar el pañal. La filosofía en la que se basa es la del profundo y serio respeto por las diferencias entre los niños, de modo que ni los padres ni los hijos se sientan presionados por tener que cumplir unas etapas marcadas y seguir un ritmo establecido. El contenido del libro se estructura en seis capítulos, que desarrollan, respectivamente, cuándo es el momento justo para hacer al cambio, cómo presentar el orinal a los niños, cómo retirarles los pañales, soluciones para problemas habituales y, finalmente, retirar el pañal durante las noches. Ello se complementa con un apartado de consejos para tener éxito. El práctico formato facilita la consulta y manejo en cualquier momento.

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