Es importante que las personas diabéticas conozcan su enfermedad, qué tipo de diabetes padecen y a qué es debido su trastorno. Algunas veces la diabetes aparece por causas desconocidas, mientras que en algunos casos, factores como la obesidad pueden desencadenarla.
El conocimiento de la enfermedad y de sus complicaciones ayudará al enfermo a tener una mayor responsabilidad y control de su enfermedad.
El control médico es fundamental para las personas con diabetes, pues se trata de una enfermedad crónica que sin control adecuado puede tener complicaciones de salud graves.
Una dieta adecuada retrasa e incluso previene la aparición de algunas enfermedades asociadas a la diabetes. También es una pieza clave para el control de la enfermedad y el buen funcionamiento de los medicamentos antidiabéticos.
Además, podemos encontrar suplementos nutricionales que nos ayuden a mejorar nuestra nutrición (Consultar con el médico antes de tomar algún suplemento nutricional).
La dieta es un pilar fundamental para la diabetes y así lo deben entender las personas con esta enfermedad. A continuación encontrarán un listado con los alimentos más convenientes de tomar según el caso de diabetes. Queremos facilitar a estas personas el acceso a una nutrición óptima, nutritiva, agradable y variada.
Nutrientes Esenciales y su Importancia
El magnesio, la vitamina D y los omega-3 son nutrientes esenciales que participan en numerosos procesos metabólicos celulares y en el mantenimiento de la actividad de los tejidos y órganos. Entre los nutrientes esenciales, el magnesio, la vitamina D y los Omega-3 destacan no solo por su importancia individual, sino también por la sinergia que se genera entre ellos, lo que potencia su eficacia.
No en vano, no disponer de vitamina D en las cantidades requeridas, además de estar asociado a una mayor susceptibilidad a las enfermedades infecciosas por su papel en el sistema inmunitario, su ausencia repercute en la salud musculoesquelética. De ahí que sea vital en primer lugar la exposición a la luz solar, muy recomendable la de primera hora de la mañana, durante unos 10-20 minutos al día y reforzar esa acción con la ingesta de algunos alimentos interesantes como salmón, caballa, sardina, ternera, huevo (yema), queso, hongos o productos fortificados que la contengan.
El siguiente nutriente esencial, el magnesio, guarda una estrecha relación con la vitamina D. Se trata de micronutriente fundamental para la vida porque interviene en más de 300 reacciones bioquímicas en nuestro organismo.
Algunas de ellas tan básicas como la producción de ATP, molécula que aporta energía a casi todos los procesos metabólicos, la síntesis de proteínas, la formación de masa ósea y de ADN.
El problema con el magnesio es que es muy difícil conocer al detalle sus niveles en sangre. Una persona de 70 kg, según explica una investigación publicada en Scientifica, tiene una media de 25 gramos de magnesio en el cuerpo repartidos de la siguiente manera: un 53% en los huesos, un 27% en el músculo, un 19% en los tejidos blandos y menos de un 1% en el suero.
Por ese motivo, no es de extrañar que algunos estudios, como uno publicado en Advances in Nutrition, sugieran que más de la mitad de la población ingiere menos del que necesita. Y es que el magnesio ayuda a reducir el riesgo cardiometabólico y aumenta la eficacia del sistema inmunitario. Por no mencionar que también se ha establecido su relación con el alivio de los síntomas de la depresión, con un mejor manejo del estrés, un adecuado descanso y también una mejora notable del rendimiento deportivo.
La dosis diaria recomendada de magnesio se sitúa entre 250 y 450 miligramos y lo ideal es alcanzar esas cantidades a través de la dieta. Para ello, existe una gran variedad de alimentos que son muy interesantes a nivel nutricional.
Y, como en el caso de la vitamina D, es posible recurrir a la suplementación, aunque es básico saber la cantidad y la calidad de lo que ingerimos porque seguramente ya incorporamos ciertas cantidades gracias a la dieta y porque no todos los suplementos tienen las mismas características.
Antes comentamos que la vitamina D volvería a hacer acto de presencia y la razón no es otra que la estrecha relación que mantiene con el magnesio, promoviendo esa sinergia entre nutrientes de la que hablábamos.
Por ese motivo, es muy habitual que si se ha de tomar en forma de suplemento se opte por alguno que combine estos dos micronutrientes e, idealmente, también la vitamina K. El magnesio es un cofactor esencial para la activación de la vitamina D en algunos procesos metabólicos, como el del calcio, ya que ayuda a su correcta absorción, y la vitamina K permite que el calcio se acumule dónde debe y no donde existe riesgo, como en las arterias.
Por último, es el turno de los ácidos grasos poliinsaturados de la familia omega-3, el ALA (alfa-linolénico), el DHA (docosahexaenoico), el DPA (docosapentaenoico) y el EPA (ecosapentaenoico), cuya relevancia para un correcto funcionamiento del organismo es nuevamente fundamental.
No obstante, si por algo ha destacado históricamente el omega-3 es por sus beneficios a nivel cognitivo y cardiovascular. Sin ir más lejos, ha demostrado que ayuda a mejorar la memoria, la atención, los reflejos, a reducir el riesgo de depresión, a combatir el estrés y la ansiedad e incluso se ha comprobado su valor frente a enfermedades neurodegenerativas como el párkinson o alzhéimer.
De igual forma, hay evidencia de que puede reducir el riesgo de cáncer por su incidencia sobre los factores inflamatorios de la enfermedad y es un ácido graso básico durante el embarazo y la lactancia.
A la hora de consumirlo es importante tener en cuenta el ratio omega-6 y omega-3, ya que el primero tiene un efecto inflamatorio que el segundo compensa con su actividad antiinflamatoria, aunque ello no quiere decir que el omega-6 sea perjudicial. En cualquier caso, simplemente se trata de mantener un equilibrio entre ambos, algo que es perfectamente posible a través de la dieta.
Basta con incorporar los alimentos adecuados y, en su defecto, recurrir a suplementos que ayuden a hacerlo posible. Así pues, incorporar en las cantidades correctas vitamina D, magnesio y omega-3, en el marco de un estilo de vida saludable y una dieta nutritiva, es garantía de salud.
Si no somos capaces de hacerlo a través de la exposición a los rayos ultravioletas, en el caso de la vitamina D, ni de los alimentos tendremos que recurrir a la suplementación. Pero es vital incorporar estos nutrientes. Su calificativo de esenciales no es gratuito.
Es importante seguir una dieta saludable, cumplir con una rutina básica de higiene diaria, acudir al dentista al menos dos veces al año, conocer y cumplir los cuidados específicos de cada etapa de la vida (prestando especial atención a los niños, las embarazadas y los mayores).
En caso de haber descuidado la salud bucodental, se debe aprovechar el nuevo año para acudir al especialista para después de tener diagnóstico, cumplir con el tratamiento adecuado.
Zubeldia también aconseja apostar por tratamientos estéticos que contribuyan a pode lucir una sonrisa sana.
