Aborto y Salud Mental: Efectos Psicológicos y Cómo Superarlos

El aborto es un tema incómodo, habitualmente silenciado. Hay muchos elementos a nivel social y/o personal que justifican esto: potentes emociones, ideologías, posturas dentro de la familia, ética médica, derechos fundamentales, etc. Sea como fuere, el embarazo no sólo se gesta en el cuerpo, sino también en la mente de la mujer, por lo que es importante tener en cuenta qué supone para ella tanto estar embarazada como dejar de estarlo. Hay tantas subjetividades como personas.

Cómo afrontar el duelo que se padece tras sufrir un aborto

El aborto es la interrupción del embarazo antes de la semana 22 de gestación.

Independientemente de la etiología del aborto, este provoca en las mujeres consecuencias psicológicas como son el estrés, la ansiedad y la depresión. Para evitar duelos complicados y reducir estas repercusiones psicológicas, son muy importantes los cuidados del personal sanitario.

Uno de los problemas que nos encontramos con frecuencia cuando proponemos a las familias realizar un diagnóstico genético preimplantacional es el miedo a quedarse sin transferencia por no tener embriones euploides. La ciencia avala desde hace años un aspecto fundamental del DGP, la prevención de los abortos, porque sabemos que en las mujeres mayores de 38 años con abortos de repetición, la mayoría parte se deben a alteraciones cromosómicas en los embriones.

Por ese motivo queremos hablar de los efectos del aborto sobre las mujeres que lo padecen, porque para los que trabajamos en EMBY es muy importante evitar que las mujeres pasen por ahí, evitar el sufrimiento asociado a la pérdida de la gestación que tanto ha costado conseguir. Además tenemos que saber que el aborto es mucho más frecuente de lo que se piensa.

El aborto en nuestra sociedad sigue siendo visto como algo extraño, infrecuente, cuando sabemos que el 10% de las mujeres tendrán abortos a lo largo de su vida.

El aborto es un problema de salud que puede tener graves consecuencias físicas y psicológicas para la mujer, desde problemas físicos derivados de legrados y del tratamiento del mismo, hasta depresión, ansiedad o incluso suicidio.

La mayor parte de los abortos se tratan con un cierto aislamiento, con un duelo privado y rodeado de incomprensión.

Efectos Psicológicos y Síntomas Habituales

“Cada persona es un mundo”, y vive las cosas a su manera. La experiencia del aborto tendrá efectos muy diferentes según características de personalidad de la mujer, habilidades de afrontamiento, objetivos o deseos vitales, elementos situacionales, si es un aborto inducido o involuntario, si es un embarazo prematuro o está avanzado, etc.

La intensidad y la duración de los efectos también es muy variable en cada caso. Existen dos síntomas psicológicos que suelen darse en la mayoría de los abortos (voluntarios o involuntarios). Por un lado, la ansiedad en diferentes grados (desde leve hasta ataques de pánico). Y, por otro lado, sentimiento de culpabilidad y creencia (más o menos irracional) de que podrían haber hecho las cosas de forma diferente.

Otros síntomas que pueden aparecer son:

  • Negación o incredulidad.
  • Confusión.
  • Oscilaciones en el estado de ánimo.
  • Tristeza y sensación de vacío.
  • Enfado o rabia.
  • Falta de energía.
  • Irritabilidad.
  • Miedos (a no recuperarse nunca de la pérdida, a no poder reproducirse, a problemas familiares…).
  • Sentimientos de incapacidad y afectación de la autoestima.
  • Desconexión de los propios sentimientos.
  • Aislamiento social.
  • Falta de lívido o disfunciones sexuales.
  • Miedo a la muerte (tanofobia).
  • Insomnio o pesadillas recurrentes.
  • Evitación de todo lo relacionado con bebés o, todo lo contrario, obsesión.
  • Problemas de pareja (modelos de afrontamiento diferentes a la pérdida, falta de intimidad, problemas de comunicación…).

¿Cómo Superarlo?

En los casos en que existan efectos psicológicos, ¿es posible la recuperación? Recuperar significa “recibir algo que fue quitado”, por lo que difícilmente habrá sensación de recuperación. Es más adecuado hablar de reconciliación. Puede tardar meses o años, pero, aunque parezca imposible, llega. Algunas de las cosas que ayudan en el proceso de reconciliación son:

  • El apoyo externo, sentir el arrope del entorno, sobre todo de la pareja.
  • Poder hablar de la pérdida e integrarla progresivamente dentro de la propia experiencia vital.
  • No evitar las emociones negativas ni apresurarse por “pasar página”. Es un proceso.
  • Crear un conjunto de recuerdos, un espacio con significado para el no-nacido.
  • Recibir información adecuada (si es necesario, psicoterapia) o participar en grupos de ayuda mutua.

Alcance a Nivel Psicológico: Embarazo Deseado y No Deseado

Para poder entender el alcance del aborto a nivel psicológico es preciso tener en cuenta si ha sido voluntario o espontáneo.

Embarazo Deseado

Si ha sido un embarazo deseado (es decir, se ha buscado activamente o no se ha buscado, pero se ha aceptado con ilusión después), es necesario poder entender el aborto como un duelo. Es un proyecto truncado. En muchas ocasiones, desde el punto de vista social no se reconoce la pérdida puesto que el feto no se ha llegado a formar y a nacer.

Es importante visibilizar este hecho y poder abordarlo en toda su profundidad. Es esperable que los síntomas sean más graves cuanto más avanzada esté la gestación.

Embarazo No Deseado

Si el embarazo no ha sido deseado, puede haber múltiples reacciones a nivel psicológico. Hay mujeres que deciden abortar, pero igualmente les parece muy duro. En estos casos, los efectos del aborto pueden ser similares a si el aborto hubiera sido espontáneo (algunas investigaciones incluso dicen que incluso más, porque al impacto del aborto hay que añadir las emociones que supone decidir interrumpirlo -por ejemplo, sentimientos acusados de culpabilidad, auto rechazo, etc.).

Interrupción del Embarazo No Deseado Sin Secuelas Psicológicas

Estudios recientes están mostrando que hay un número importante de mujeres que interrumpen voluntariamente el embarazo y no tienen secuelas ni a medio ni a largo plazo, llegándose incluso a cuestionar lo que algunos han llamado el “síndrome postaborto” como conjunto de efectos incuestionables tras un aborto.

Según las investigaciones científicas actuales, con instrumentos de medida más afinados y más parámetros estadísticos, no existen pruebas fehacientes que aseguren que tras un aborto haya efectos psicológicos seguros. Dependerá de muchos otros factores: el momento vital de la persona y sus prioridades, la valoración del hipotético futuro padre, creencias religiosas, factores situacionales, económicos, profesionales, y un largo etcétera.

Por otro lado, se están analizando los efectos psicológicos de no poder abortar, aun cuando la mujer tiene claro que lo quiere, pero que por múltiples causas no puede practicarse. Estas mujeres sufren más problemas de autoestima, más ansiedad y malestar en general y tienen más probabilidades de padecer trastornos mentales en el futuro.

Lo que debes saber:

  • La experiencia del aborto tendrá efectos muy diferentes según características de personalidad de la mujer.
  • La intensidad y duración de los efectos pueden ser muy variables en función de cada caso.
  • Cuando sucede, ayuda sentir el arrope del entorno, sobre todo de la pareja: poder hablar de la pérdida, no evitar las emociones negativas, ni apresurarse a “pasar página”, recibir información adecuada o participar en grupos de ayuda mutua.

Un argumento habitual en contra de la despenalización del aborto es que interrumpir el embarazo de forma voluntaria provoca problemas de salud mental a la persona gestante. No hay evidencia de que abortar per se sea peor a escala psicológica que no hacerlo.

"Si [la mujer] está bien acompañada, está muy segura de su decisión, tiene tiempo para pensarlo y (…) esta interrupción es respetuosa, esta mujer no tendrá secuelas", apunta a Verificat Cristina Cruz, miembro del Grupo de Trabajo de Psicología Perinatal del Colegio Oficial de Psicología de Catalunya (COPC).

El pasado junio, una sentencia del Tribunal Supremo derogó en Estados Unidos el derecho constitucional al aborto, que llevaba casi más de medio siglo (desde 1973) legalizado. A raíz de este evento, la Asociación de Psicología Americana (APA) publicó una recopilación de artículos para analizar la relación entre los abortos y la salud mental. Un artículo publicado en 2018 llegaba a estas mismas conclusiones y destacaba que denegar un aborto deseado a alguien se asoció con un aumento de los síntomas de ansiedad y una baja autoestima una semana después de la negación.

En el marco de este estudio, otro artículo recoge un seguimiento de un millar de mujeres que abortaron de forma voluntaria, pertenecientes a 21 estados distintos, durante cinco años.

"El mejor predictor de la salud mental de una mujer después de un aborto es su salud mental antes del aborto", explicaba a la APA Nancy Felipe Russo, profesora de psicología y estudios de mujeres en la Universidad Estatal de Arizona.

Cruz, la experta del Colegio de Psicología, destaca, en conversación con Verificat, la importancia de que el proceso se lleve a cabo desde el respeto. “Si [la persona embarazada] siente que la han tratado bien, no debe haber ningún problema. Por tanto, el hecho de abortar en sí no tiene por qué desencadenar problemas de salud mental, pero las condiciones y el contexto en el que se lleve a cabo este procedimiento sí que podrán influir de manera determinante en la percepción de la persona en cuestión.

En este caso, la evidencia dice que las mujeres a las que se denegó el aborto -situación que, en España, puede darse, por ejemplo, si el embarazo tiene más de 22 semanas y no existe otra condición agravante - reportaron más síntomas de ansiedad y estrés, una peor autoestima y menor satisfacción con la vida que las que llegaron a abortar. De hecho, el estudio que realizó el hallazgo, publicado en JAMA Psychiatry, encontró diferencias que sugerían un peor estado de salud entre las personas que se vieron obligadas a continuar con el embarazo. La APA explica que las madres no son las únicas perjudicadas por la situación.

En España, el aborto es legal y se rige por la Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, que entró en vigor el 5 de julio de 2010 y la última modificación de la que data es de septiembre de 2015.

La interrupción del embarazo no es un evento que todas las mujeres, o parejas, vivan del mismo modo. Un aborto es la interrupción del embarazo, o más concretamente, la interrupción de la gestación del embrión abruptamente durante los primeros 180 días.

La experiencia del aborto en la mujer está sujeta a su evaluación de la gestación y el aborto, y de lo que estas significan en su vida. Tras el aborto, lo físico y lo psicológico se entrelazan y puede dar lugar a un conjunto de síntomas como forma de expresión de la vivencia traumática.

La tristeza puede ser adaptativa o no, pero el hecho de negar este tipo de emociones implica una posible elaboración de un duelo no resuelto. La red social como los amigos, compañeros de trabajo o la familia, se convierten en un mecanismo inductor o reductor de estrés ante la pérdida de un hijo. También, es frecuente experimentar sentimientos de tristeza o culpa tras un aborto.

Asimismo, en determinados casos, un aborto inducido o espontáneo puede desencadenar trastornos psicopatológicos como el Síndrome Postaborto (SPA), el Trastorno por Estrés Agudo (TEA), el Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) y el Trastorno Adaptativo (TA).

Existen diversas reacciones al aborto inducido. Muchas mujeres sienten un alivio tras resolver una situación inesperada que no deseaban. El convencimiento de que abortar es la opción más adecuada resulta esencial para la pronta recuperación de la salud emocional. Lo ideal es que sea fruto de un proceso de reflexión, que la decisión se tome sin presiones y con la mayor tranquilidad posible.

Las consecuencias emocionales del embarazo no deseado en los padres y sus hijos pueden generar estrés emocional duradero. Los niños nacidos de embarazos no deseados están en riesgo de abuso, negligencia, enfermedad mental y privación de una vida de calidad.

Cuando se habla del aborto, existe una tendencia a dejar olvidada a la figura del hombre en este proceso. Evidentemente, los hombres no tienen una experiencia directa, corporal, como puede experimentar una mujer con el aborto. Por todo ello, pueden pasar por estados de sentimientos ambivalentes entre la aflicción y el alivio o la satisfacción de la decisión tomada.

Como hemos ido viendo, el aborto está influido por múltiples variables, cada proceso es distinto y se vive de una forma subjetiva. Es ciertamente difícil hacer una generalización al respecto.

Tras el aborto se puede producir depresión, ansiedad, tendencia al uso de drogas, conducta suicida y predisposición a autolesionarse, pero en otros no se detectan trastornos mentales secundarios al mismo, tratar de evidenciar la posible existencia o no de un síndrome post-aborto, o en su caso de trastornos psicológicos en las mujeres que han abortado, es un debate complicado en la actualidad por la cantidad de factores que influyen en el mismo como: edad, raza, condición social y creencias religiosas; la presencia o no, previamente al aborto, de alteraciones psicológicas; que el embarazo sea o no deseado; que cuenten o no con el apoyo de su pareja o de su familia, etc. Consecuentemente, la gran variedad de estos factores de confusión puede influir decisivamente en la heterogeneidad de los resultados obtenidos.

El estudio revela que el aborto estaba asociado con un aumento de riesgo en un 24% en desórdenes de ansiedad; un mayor riesgo de depresión en un 47%, un riesgo de abuso de alcohol en un 29%, en un grupo de mujeres entre 25 y 45 años, con un nivel cultural medio y que al menos en un 58% de los abortos eran embarazos deseados.

Según los datos obtenidos, el 42% de las mujeres que se habían sometido a un aborto antes de los 25 años experimentaron una depresión y eran embarazos no deseados. En el 81% de los casos, eran mujeres con antecedentes de salud mental previos al aborto.

En nuestra muestra la incidencia de problemas psiquiátricos en la visita previa a un aborto es excesivamente elevada, alrededor de tres veces superior a la que presenta la población normal, por lo que dicho incremento puede ser debido a que la mujer ya estaba inmersa en el estado de ansiedad que puede darse en los días previos al aborto, tras un embarazo no deseado.

Por otro lado, un dato importante es que los problemas de salud mental son significativamente mas altos después de un aborto, que después de un parto normal.

Las perdidas espontáneas de un embarazo ocurren aproximadamente entre un 10% y un 15% de las gestantes. Aunque la definición de aborto de repetición se establece a partir de la tercera pérdida gestacional precoz, lo cierto es que tanto desde una perspectiva médica como psicológica se recomienda una evaluación a partir del segundo aborto.

Generalmente tras un aborto, suelen aparecer síntomas de duelo, como shock o incredulidad en el momento inicial, tras el cual llegan emociones como la tristeza, impotencia, culpa y desesperación, que en algunas ocasiones pueden llegar a ser incapacitantes. A medida que pasa el tiempo, estos síntomas se van atenuando hasta llegar a desaparecer.

Existen algunas variables que son predictivas del impacto emocional que tendrá la persona o la pareja tras este tipo de pérdidas.

  • La calidad de la relación de pareja.
  • El deseo de embarazo.
  • Número de hijos previos.
  • Apoyo social.

Aquellas personas que no tienen facilidades para expresar sus emociones ante dicha circunstancia, presentan más signos de ansiedad y depresión que aquellas que sí han tenido la oportunidad de manifestar sus sentimientos. Poder conversar sobre ello, tiene efectos positivos de adaptación emocional.

De la misma manera, quienes se enfrentan a un embarazo, tras haber sufrido abortos de repetición, presentan sentimientos ambiguos ante esta nueva gestación. Mantienen cierta distancia emocional ante el nuevo embarazo. Intentan no ilusionarse con el futuro bebé por temor a lo que pueda pasar.

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