Manuel Martínez: Legado Musical, Familia y Homenaje a Triana

A sus 70 años, el incombustible líder de Medina Azahara, Manuel Martínez, cierra el círculo de su soberbia trayectoria musical con un disco de homenaje al grupo germinal del rock andaluz, Triana.

Manuel Martínez sigue, tantos años después, portando la antorcha de un género que aún sigue vivo en la memoria de toda una generación. El álbum se titula El sueño eterno, y podría decirse que surge de una rabieta.

“Cuando publicamos el disco de homenaje a Triana [Llegó el día, 2022], recibimos algunas críticas”, explica el cantante. “Decían que Medina Azahara estaba agotando las últimas existencias de su capacidad para componer. Pensamos que editar un disco doble con tantas canciones era una forma de reivindicarnos como grupo y decir a aquellos que soltaron esas palabras que se las metieran por otro lado”.

La veterana banda cordobesa de rock duro acaba de publicar un disco doble, 'El sueño eterno', con 24 canciones. Mientras llega o no el relevo generacional, Manuel Martínez (cantante), Paco Ventura (guitarrista) y Manuel Ibáñez (teclados) afrontan el presente con febril intensidad, si nos atenemos a los hechos: acaban de lanzar un disco doble, de 24 canciones, que, aparte de situarlos a contracorriente de la tendencia actual, por la que los artistas prefieren publicar canciones sueltas, los muestra más prolíficos y entregados a su causa que nunca.

Un Legado Musical Innegable

Hace exactamente 46 años Triana dinamitó la escena española con una obra luminosa que alumbró uno de los caminos creativos más sugerentes de la música contemporánea.

“No estamos hablando de un grupo normal, estamos hablando de Triana”, destaca Martínez. “Estamos hablando de un gran movimiento que surgió en los 70 y que prácticamente todos sus discos han dejado un legado grandísimo. No ya solamente dentro de la gente de a pie, sino también de los grupos, de los músicos. Ten en cuenta que tanto de Triana como de Medina Azahara se han influenciado mucha gente, muchos artistas como Alejandro Sanz, Antonio Orozco, El Barrio...”.

“Ése es el gran legado de Triana”, añade. “Porque la gente lo sigue recordando, porque esa llama nunca hemos querido que se muera. Nosotros mismos, Medina Azahara, hemos hecho siempre en nuestras actuaciones alguna canción de Triana para recordarlo o simplemente para decir: Oye, no olvides que todo esto se debe a Triana”.

“Somos los que no queremos enterrar el hacha, los que no queremos dejar que esto pase sin pena ni gloria”, insiste el cantante. “Hemos sido siempre el eslabón perdido de esta música. Es un ADN que no se puede perder”.

Porque "todo viene del flamenco, que es algo que se hace con el corazón", proclama. "Si le pones atención, verás que cualquier quejío de un cantaor, cualquier giro que hace, es súper complicado. Pero ellos lo hacen tan fácil, como si estuvieran hablando por casa". En ese sentido, Medina Azahara siempre ha querido "reivindicar que somos andaluces, que somos del sur".

Todo ello le hace evocar su trayectoria, que ha pasado por sus altos y sus bajos. "Siempre tuvimos clarísimo que queríamos seguir con esta historia pesase a quien pesase, a que no teníamos el apoyo comercial, el apoyo de algunas emisoras de radio". Porque la clave, según él, no es ésa: "No importa si tienes dinero o no tienes dinero. Lo importante es que la gente responda al mensaje que has querido lanzar".

Una respuesta acallada en los últimos tiempos, lamenta Martínez. "Se han pasado momentos muy críticos", afirma. "Sobre todo el gremio de la música lo hemos pasado realmente mal. Creo que ha sido el más castigado. Así que tendremos que dedicarle mucho más empeño y mucho más afán. Para que la gente sepa que no hay peligro en los conciertos, que todo está controlado.

Su estado físico acompaña, entre otras cosas porque Manuel Martínez siempre ha sido hombre de costumbres saludables. “Nunca he bebido, ni he fumado, ni me he metido ninguna droga”, explica. “Cuando subo al escenario, intento ser lo más natural posible. No me meto nada para aguantar más”.

Después de los conciertos, se toma un refresco y se retira a dormir. “Enseguida me voy a la cama porque al día siguiente tienes que hacer muchos kilómetros y dar otro concierto”. Asegura que no es de hacer ejercicio. “No hago nada especial.

El Doloroso Fallecimiento de Su Hijo

Lo hace apenas treinta y cinco días después de la trágica muerte de su hijo Manuel Mart, músico y ex cantante de Estirpe, fulminado a sus 44 años por un cáncer.

En el amplio repertorio de 'El sueño eterno' hay espacio para varias canciones (entre ellas “Quién pudiera” y “No sé qué daría”), que plasman el drama que Manuel Martínez vivió en 2021, cuando su hijo Manuel Ángel, que también se dedicaba a la música (era cantante de Estirpe), falleció a los 44 años víctima de un cáncer. Afirma su padre que no le costó escribirlas, pero sí cantarlas.

“Cuando fui al estudio a grabarlas, se me hacía un nudo en la garganta”. Se muestra incapaz, como es lógico, de describir cómo vivió aquel duro momento. “Para entenderlo lo tienes que pasar. Es algo que no se le puede desear a nadie. Es una tragedia grandísima de la que nunca te recuperas”.

"Yo lo intento...", dice su padre, emocionado, sobre lo que supone volver a hablar de música tras su fallecimiento. "A él le gustaría que yo siguiera adelante. Él estuvo mucho tiempo así. Y ha sido una cosa muy dura, lo ha pasado mal él y todos los que le queríamos". Aún así, se esfuerza por recordarle en su faceta más luminosa: "Su energía, sus ganas de seguir trabajando. Hasta el último momento ha estado volcado en su música".

Y estoy, como todo el mundo, pensando qué pasará, qué será de su vida próximamente. Pero también me encuentro feliz porque la gente tiene muchas ganas de vivir y tiene muchas ganas de salir a la calle, tiene muchas ganas de disfrutar y todo eso hace que sea posible tener una esperanza".

La Familia, Pilar Fundamental

Manuel Martínez es un hombre de familia. Tiene cinco hijos, dos de ellos ya mayores, y tres niñas de ocho años, cinco años y once meses. Dos nietos, uno de ellos hijo del fallecido Manuel Ángel (“Es como él cuando tenía su edad, con cinco años ya toca el piano”, dice el orgulloso abuelo) y otra de doce años.

Sus hijas más pequeñas son fruto de su relación con Fabiola, una chica que ahora tiene 30 años (es decir, 42 años más joven que Manuel). En ese punto le recuerdo el caso de Armando de Castro, guitarrista de Barón Rojo, recientemente casado con una joven veinteañera con quien ha tenido un hijo. ¿Son los heavies infatigables en el amor? Manuel se ríe y le quita importancia.

“Son cosas que pasan. Te separas y encuentras a tu media naranja otra vez en el camino”, dice. Sostiene que lleva estupendamente esa faceta de padre septuagenario con hijas pequeñas. “Por las mañanas cuido de la pequeña, porque mi mujer está estudiando. Y me lo paso genial. Me divierto un montón con la niña. A las otras dos las llevo al colegio... pero, ya sabes, esto no para: a mediodía termina el colegio y luego tienen inglés, escultura...”, explica.

Su hija Fabiola, la que quiere relevarlo al frente de Medina Azahara, dice que le gusta el rock, “pero luego ves que baila reggaetón. A las otras les gusta de todo. Les gusta lo que ven: el reggaetón está por todas partes y se dejan llevar por lo que todo el mundo escucha. Cuando vamos de viaje en el coche, alternamos la música: ponemos reggaetón y Deep Purple”.

Aunque rockero de pura raza, Manuel es un tipo muy abierto musicalmente; en alguna ocasión ha declarado que le gusta Luis Miguel como cantante. Quizá eso explique el que por un lado rechace el reggaetón pero por otro reconozca que tiene “algo” que le hace conectar con el gran público.

“A los que hemos escuchado rock de los setenta nos cuesta trabajo entender este tipo de música actual. También hemos de tener claro que no es una música de aquí, se ha exportado porque ha interesado a ciertas emisoras. Hacer esas canciones es muy fácil; hacer un éxito, no. Tienen sus formas de hacerlo atractivo. No voy a apoyar nunca un tema como 'Despacito', pero entiendo que tiene su valor”. Lo que considera inaceptables son muchas letras de la música urbana.

“Hay cosas denigrantes hacia la mujer, palabras obscenas... Curiosamente, si los del rock hiciéramos esas letras, nos llamarían criminales, cuando a esos otros artistas se les consiente todo”.

Historia Medina Azahara

Sobre el rock, su negociado, declara: “Está vivo: en cuanto cualquier grupo mítico saca un disco nuevo, todo el mundo lo está esperando. Hay un auge del vinilo, muchos festivales... Y surgen nuevos músicos, buenísimos. Lo que no hay es compañías que saquen este tipo de música. Y las pocas que hay no tienen fuerza para meterla en las grandes emisoras de radio”.

Con el rock duro sucede hoy algo paradójico: ya no vende como antaño, pero las bandas legendarias no paran de actuar en giras y festivales multitudinarios. “Va por edades. La música de usar y tirar atrae a los jóvenes que hacen botellón. La gente más madura, que entiende la música de otra manera, quiere escuchar el Made in Japan de Deep Purple remasterizado, Wish you were here de Pink Floyd o incluso Paseando por la mezquita, de Medina Azahara. Ahora las canciones duran tres días. La música es otra cosa. Creo que hay cabida para todo, y una edad para cada música”.

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