El aborto espontáneo es una de las patologías más frecuentes durante el embarazo y la principal causa de hemorragias del primer trimestre. En estos últimos años, la determinación en sangre y orina de la gonadotropina coriónica humana (β-hCG), así como la ecografía con sonda vaginal con ecógrafos de alta resolución, han facilitado el diagnóstico precoz del aborto y la elección del tratamiento más apropiado, ya sea médico o quirúrgico.
Hoy se sigue manteniendo la definición propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS): "Aborto es la expulsión o extracción de la madre de un feto o embrión con menos de 500 gramos de peso o menos de 20 semanas completas de gestación, independientemente de la existencia o no de signos de vida, y de que el aborto haya sido espontáneo o provocado".
Por ejemplo, en el Reino Unido se considera aborto a cualquier feto que nazca muerto antes de las 24 semanas de gestación. En España, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) marca el límite en las 22 semanas de embarazo, que es cuando el bebé aún no tiene la suficiente capacidad para sobrevivir.
Tipos de Aborto
Es muy habitual que distingamos entre aborto natural y aborto inducido, aunque realmente existen muchos tipos de abortos que pueden sufrir las mujeres embarazadas:
- Aborto Espontáneo: También conocido como aborto natural o aborto involuntario, es la pérdida involuntaria del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Además, un aborto espontáneo también es la pérdida de un feto con un peso inferior a los 500 gramos.
- Aborto Provocado: Es la interrupción del embarazo que se realiza de forma premeditada y requiere de expertos en dicho procedimiento. De lo contrario, la paciente puede exponerse a infecciones o procesos sépticos.
- Aborto de Repetición: Clásicamente se define cuando suceden tres o más abortos espontáneos; ocurre entre el 1 y 2 por ciento de las parejas fértiles.
Podemos distinguir diferentes tipos de aborto natural en función de los siguientes factores:
- Esporádico vs. recurrente: en función de si el aborto ha ocurrido de forma puntual o si han tenido lugar varios abortos. Esto sería lo que denominamos aborto de repetición.
- Clínico vs. subclínico: en función de si el aborto ocurre en estadios avanzados o si ocurre de forma muy temprana, es decir, cerca del momento de la implantación. Este último es el que se conoce como aborto bioquímico o microaborto y la mujer lo suele confundir con una menstruación.
- Anembrionado vs. embrionado: en el primer caso, no es posible apreciar el embrión dentro del saco gestacional por ecografía, lo cual se conoce como huevo huero. En el segundo caso, sí se observa embrión pero éste ha detenido su desarrollo. Esto tipo de aborto también se denomina aborto retenido o aborto diferido.
- Completo vs. incompleto: en función de si se consigue eliminar todo el contenido uterino tras el aborto o, por el contrario, aún quedan restos fetales dentro del útero.
Causas del Aborto Espontáneo
Entre las causas que pueden llevar a la pérdida gestacional, encontramos aquellas relacionadas con el feto y las que atañen a la futura madre. Las comentamos a continuación:
- Causas fetales: los fallos cromosómicos en el feto son una de las principales causas por las que el desarrollo embrionario puede detenerse.
- Causas maternas: las alteraciones en la cavidad uterina, las infecciones y algunas enfermedades autoinmunes o endocrinas, como la celiaquía o la diabetes, son también razón de pérdida fetal.
Las complicaciones propias del embarazo pueden terminar en un aborto espontáneo. Sin embargo, lo cierto es que la gravedad de estas complicaciones aumenta cuando existen factores de riesgo como los que detallamos a continuación:
- Una dieta incorrecta o insuficiente.
- Cuando la futura mamá es fumadora o bebe alcohol.
- Si existe algún tipo de desequilibrio hormonal.
- Padecer algún tipo de infección de transmisión sexual.
- Problemas de salud como, por ejemplo, enfermedades cardíacas congénitas, enfermedades renales o enfermedades de la tiroides.
- Tener una fiebre alta.
- Tener un DIU colocado en el momento en que tuvo lugar la concepción.
La edad de la madre es fundamental para la incidencia de aborto espontáneo: a más edad, más pérdidas fetales. Un estudio británico realizado en 1,2 millones de embarazos mostró que el riesgo de tener un aborto espontáneo aumentaba según los diferentes grupos:
| Edad | Riesgo de Aborto Espontáneo |
|---|---|
| 20-24 años | 11,1% |
| 25-29 años | 11,9% |
| 30-34 años | 15% |
| 35-39 años | 24,6% |
| 40-44 años | 51% |
| A partir de 45 años | 93,4% |
Las mujeres que ya han tenido un aborto tienen más posibilidades de abortar en un segundo intento (16 por ciento) y las que han tenido dos abortos tienen mayores probabilidades de tener un tercero (25 por ciento). La mayoría de los abortos -el 60 por ciento- pasan desapercibidos para la mujer: se denominan preclínicos. El 40 por ciento restante muestra algún síntoma. Por lo general el 85 por ciento de los abortos acontece antes de la semana 12 de embarazo.
Podemos concluir que de cada mil concepciones, aproximadamente 300 finalizarán antes de la llegada de la primera menstruación sin que se entere la mujer (aborto preclínico), unas 150 lo harán durante el periodo embrionario y alrededor de 50, durante el periodo fetal hasta las 22 semanas de gestación.
Cómo afrontar el duelo que se padece tras sufrir un aborto
Síntomas de Amenaza de Aborto
Aunque una mujer puede tener ciertos síntomas o signos de aborto, no siempre se va a producir la pérdida gestacional. La amenaza de aborto es simplemente un aviso de que este riesgo existe.
Estos son los síntomas que pueden hacer sospechar un inminente aborto:
- Sangrado vaginal abundante y con coágulos
- Aparición de dolores desconocidos o molestias poco comunes de intensidad medio-alta.
- Dolor abdominal y cólicos fuertes.
- Fiebre.
- Debilidad.
Cuando una mujer presenta cualquier señal de amenaza de aborto, debe contactar de inmediato con especialistas para poder poner solución a tiempo y que la amenaza no se convierta en un aborto.
Tratamiento del Aborto Involuntario
En caso de amenaza de aborto, lo más indicado es el reposo en cama y sedantes uterinos. También en algunos casos se da progesterona, aunque algunos estudios científicos no acaban de ponerse de acuerdo sobre su eficiencia.
Si finalmente se produce el aborto, en principio no es necesario ningún tratamiento específico. Simplemente, el feto y todas las estructuras gestacionales son expulsados a modo de pérdida de sangre.
Si esto no sucede, será necesario proceder a la evacuación por medio de un curetaje o legrado uterino.
El legrado se lleva a cabo con anestesia, dilatando el cuello del útero y extrayendo los restos de tejido que hayan podido quedar retenidos.
También existen casos en los que se acaba de inducir el aborto con medicamentos, como el Misoprostol para provocar contracciones uterinas, las cuales ayudarán a eliminar los restos abortados. Esto es lo que se conoce como aborto farmacológico.
El tratamiento más aconsejado en los abortos del primer trimestre es el médico, que consiste en la introducción por vagina de cuatro comprimidos de una prostaglandina llamada misoprostol de 200 mg. Normalmente en unas pocas horas o días es expulsado todo el contenido intrauterino y no se necesita ingresar en el hospital ni realizar legrado uterino. Es el método que os aconsejo siempre que no exista ninguna contraindicación e indicado por un ginecólogo. Los resultados son excelentes en más del 80 por ciento de los casos y es muy bien aceptado por las pacientes.
Aborto Tardío
El aborto tardío, también conocido como aborto del segundo trimestre, se refiere a la interrupción del embarazo entre las 12 y las 20 semanas de gestación. Los abortos tardíos pueden resultar de complicaciones médicas, problemas fetales graves, o la salud de la madre.
Las anomalías cromosómicas y los defectos congénitos graves pueden llevar a un aborto tardío. Las infecciones maternas pueden causar abortos tardíos al afectar al feto o las membranas placentarias. Infecciones comunes que pueden llevar a un aborto tardío incluyen la listeriosis, toxoplasmosis, infecciones por citomegalovirus y sífilis.
Anomalías en la estructura del útero, como el útero septado, útero bicorne, o la presencia de fibromas uterinos, pueden interferir con el desarrollo normal del embarazo y llevar a un aborto tardío. Enfermedades crónicas como la diabetes no controlada, hipertensión, enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico y trastornos de la coagulación pueden aumentar el riesgo de aborto tardío.
Complicaciones como la preeclampsia severa, desprendimiento placentario y ruptura prematura de membranas también pueden resultar en abortos tardíos.
Los síntomas de un aborto tardío pueden incluir sangrado vaginal, dolor abdominal y la expulsión de tejido fetal. El diagnóstico se confirma mediante ecografía, que puede mostrar la ausencia de latido cardíaco, la falta de crecimiento fetal adecuado o la ruptura de membranas.
Manejo del Aborto Tardío
El manejo del aborto tardío depende de la situación clínica específica, la salud de la madre y las causas subyacentes del aborto.
- Manejo expectante: Implica permitir que el cuerpo expulse el tejido fetal de manera natural. Este enfoque puede ser adecuado si no hay signos de infección o complicaciones severas.
- Manejo médico: Implica el uso de medicamentos para inducir el parto y la expulsión del feto y la placenta. Los medicamentos utilizados incluyen la mifepristona y el misoprostol. La mifepristona se administra primero para bloquear la progesterona, seguida del misoprostol para inducir contracciones uterinas.
- Manejo quirúrgico: Puede ser necesario en casos donde el manejo médico no es efectivo o si la madre presenta signos de infección o sangrado severo. Los procedimientos quirúrgicos comunes incluyen la dilatación y evacuación (D&E), que implica la dilatación del cuello uterino y la evacuación del contenido uterino con instrumentos quirúrgicos.
Riesgos y Complicaciones del Aborto Tardío
- Infección: La retención de tejido fetal puede llevar a infecciones uterinas graves, conocidas como endometritis.
- Problemas Emocionales y Psicológicos: La pérdida de un embarazo en el segundo trimestre puede ser emocionalmente devastadora para la mujer y su pareja.
El aborto tardío puede tener un impacto emocional significativo en la mujer y su pareja. La consejería y los grupos de apoyo pueden ser extremadamente útiles para ayudar a las mujeres a manejar sus emociones y recuperarse emocionalmente después de la pérdida. En algunos casos, puede ser necesario realizar una evaluación adicional para identificar las causas subyacentes del aborto tardío, especialmente si una mujer ha experimentado múltiples abortos espontáneos.
La prevención del aborto tardío puede involucrar el manejo de factores de riesgo conocidos antes y durante el embarazo. Esto incluye el control de enfermedades crónicas, la adopción de un estilo de vida saludable, la evitación de sustancias nocivas y la atención prenatal regular.
El Aborto No Seguro: Una Crisis Médica Prevenible
El aborto no seguro es una de las principales causas de mortalidad materna, responsable de al menos 1 de cada 12 muertes. Cada año, millones de mujeres enfrentan complicaciones graves, como infecciones y hemorragias, debido a la falta de acceso a servicios médicos seguros.
Sin acceso a un aborto seguro, muchas mujeres recurren a métodos inseguros, lo que aumenta el riesgo de complicaciones como infecciones, lesiones internas y fertilidad reducida. Las mujeres en África, Latinoamérica y Asia son las más afectadas por este problema de salud.
Cómo Prevenir las Muertes por Aborto No Seguro
Las acciones clave para reducir la mortalidad y las complicaciones son: proporcionar anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados, ofrecer servicios de aborto seguro y tratar las complicaciones derivadas de abortos no seguros.
Médicos Sin Fronteras respondemos a las consecuencias del aborto no seguro, proporcionando atención médica a las mujeres que sufren complicaciones. En muchos de nuestros proyectos de salud sexual y reproductiva, abordamos las consecuencias del aborto no seguro y ofrecemos servicios de aborto seguro cuando es necesario.
Nuestro objetivo es reducir las consecuencias del aborto no seguro y mejorar el acceso a atención médica para todas las mujeres, sin importar su contexto.
En resumen, el aborto no seguro es una crisis médica prevenible.
MSF trabaja incansablemente para garantizar que todas las mujeres tengan acceso a servicios de salud reproductiva seguros, reduciendo riesgos y complicaciones que afectan su salud y bienestar.
Complicaciones del Aborto No Seguro
Cuando una mujer está decidida a interrumpir su embarazo, buscará la forma de someterse a un aborto independientemente de si el procedimiento es seguro y legal o no. Y si no le es posible acceder a un aborto en condiciones médicas seguras, arriesgará la vida para interrumpir el embarazo. Cuando ocurren complicaciones derivadas de un aborto no seguro, la mujer suele renunciar a buscar ayuda médica profesional por temor a las consecuencias sociales que esto le pueda acarrear.
Las principales complicaciones de un aborto no seguro son hemorragia grave, infección, peritonitis y lesiones en vagina y útero; también pueden darse consecuencias a largo plazo que afecten a embarazos futuros, entre ellas la infertilidad.
