Abandono Materno: Profundas Consecuencias Psicológicas

El vínculo maternofilial es una de las conexiones más profundas que existen. Precisamente por eso, cuando se debilita o, en el peor de los casos, se pierde, las consecuencias no son buenas. Una infancia marcada por el abandono puede tener consecuencias psicológicas graves que afectarán al adulto, causándole un trauma que limitará sus sentimientos y relaciones a lo largo de su vida. El abandono es una herida silenciosa en la que, en ocasiones, los síntomas no aparecen hasta la edad adulta.

Un estudio realizado por el área de Psicología de la Universidad de A Coruña demostró la importancia del apoyo emocional durante la infancia como base para el correcto desarrollo. Curar la herida del abandono es posible y necesario para poder disfrutar de una vida más o menos feliz. Se trata de analizar y entender aquello que en el pasado nos hirió.

¿Qué es el Síndrome de la Madre Ausente?

Lo que se conoce como el síndrome de la madre ausente puede manifestarse de diferentes formas y tiene un impacto significativamente negativo en el desarrollo emocional, cognitivo, y social de los niños. Se produce cuando un hijo o una hija siente que no está recibiendo el apoyo emocional necesario de su madre. Esto ocurre por muchas razones, como la falta de tiempo debido al trabajo o las múltiples obligaciones, o cuando se atraviesa por situaciones personales difíciles. Aunque ella pueda estar físicamente presente, la ausencia emocional suele tener un impacto profundo.

Recuerda que la óptica de tus hijos es acorde a su edad y su madurez, y aunque a veces nos ausentemos por motivos razonables y válidos, es probable que ellos no logren comprenderlos desde su lógica, lo que puede llevar a conflictos de apego. Ante la perspectiva infantil de esta carencia, podría terminar por aparecer el síndrome de la madre ausente.

Entendiendo el Apego

El apego es esencial en la vida de nuestros hijos e hijas, y se construye con la unión y seguridad emocional que brindan sus figuras de contacto más cercanas. Ese vínculo es, precisamente, el que les permite sentirse más confiados y contenidos en cada etapa de su crecimiento. Son los cimientos sólidos -o no, dependerá de la familia- sobre los que construirán sus estructuras afectivas, sociales y anímicas.

En la mayoría de los casos, la conexión más fuerte que un niño establece es con su madre, y la inician inmediatamente después del nacimiento. Sin embargo, también puede (y debe) crearse con el padre, así como con otros familiares o personas cercanas, como los abuelos. Contar con varias figuras de apego favorece aún más su desarrollo, por lo que es importante crear una red amplia y segura, lo que permitirá, además, que no todo recaiga sobre la madre. Para comprenderlo mejor, ten en cuenta que el lazo afectivo que se forma entre un niño y su madre desde temprana edad es esencial. Durante los primeros años de vida, aprenden a confiar, a regular sus emociones y a establecer relaciones seguras a través de la conexión con sus cuidadores principales.

El apego seguro, aquel en el que siente que puede acudir a su madre en busca de consuelo y seguridad, sienta las bases para relaciones saludables en el futuro. Cuando este vínculo no se construye de forma adecuada, podría dar lugar a sentimientos de soledad, rechazo e inseguridad.

Consecuencias Psicológicas del Abandono Materno

Una de las consecuencias que se observan es el sentimiento de abandono que queda grabado en la psique de una persona, haciendo que sea muy susceptible a cualquier mínimo rechazo. La herida del abandono afecta a las personas interfiriendo en sus relaciones sociales. Las personas que han sufrido esta herida pueden ver alterada su conducta a la hora de relacionarse con los demás. Un miedo aterrador a estar solo.

Los niños que han vivido en su primera infancia situaciones reiteradas de abandono, negligencia y/o maltrato, pueden tener el hipocampo más pequeño, la amígdala cerebral más desarrollada (inflamada) lo que repercutirá negativamente en su proceso de aprendizaje y el el establecimiento de relaciones sociales y vínculos emocionales. Esta falta de apoyo emocional influirá en el desarrollo psicológico afectando también al desarrollo de su autoestima.

La madre es una figura de apego fundamental en la infancia. El hecho de que una madre (o padre) no esté presente en la vida diaria de sus hijos puede deberse a múltiples causas. Largas jornadas laborales, traslado laboral, divorcio, pero también puede tratarse de una ausencia emocional. Esa necesidad de amor no cubierta provoca también sensación de malestar, de soledad y de vacío. Además, las personas que padecen el síndrome de la madre o el padre ausente son, en general, más inseguros. También tienen baja autoestima y les es difícil gestionar sus emociones. Es decir, es muy posible que establezcan relaciones tóxicas ante esa necesidad de encontrar el afecto que les ha faltado de su padre o de su madre. También puede que tengan miedo al abandono.

En el caso del progenitor completamente ausente, el niño/a puede sufrir a medida que crece porque tiene una tendencia a cuestionar su vida, por qué no es amado, etc. La ausencia de un padre o madre dejando el lugar para la única relación madre-hijo/a o padre-hijo/a puede, para algunos, crear una dependencia importante para el niño. Entonces tendrá dificultades para explorar, ampliar sus horizontes y confiar en sus habilidades. Esto puede conducir eventualmente a un sentido de exclusión. No es bueno que el progenitor sea "padre y madre al mismo tiempo". A algunos niños abandonados les resulta difícil adaptarse al mundo y a la realidad.

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Consecuencias Específicas del Síndrome de la Madre Ausente

  1. Problemas de Autoestima: Los niños que experimentan una falta de conexión emocional con su madre corren más riesgos de desarrollar baja autoestima y una percepción negativa de sí mismos. Incluso sentir que no son lo suficientemente valiosos o amados.
  2. Dificultades al Vincularse: La ‘ausencia’ de la figura materna puede acarrear dificultades para establecer relaciones íntimas y seguras en la vida adulta. Al manifestarse el miedo al abandono, es probable que aparezca tarde o temprano un conflicto a la hora de confiar en los demás, abrirse y vincularse.
  3. Problemas de Regulación Emocional: La falta de un apego seguro dificulta la capacidad del pequeño para manejar sus emociones de manera saludable. Le será algo difícil expresar bien sus sentimientos y podría recurrir a comportamientos poco adaptativos.
  4. Búsqueda de Aprobación Externa: Los niños con síndrome de la madre ausente tienden buscar constantemente la aprobación de los demás, ya que no han experimentado una validación real en casa. Esto podría volverles dependientes de la validación externa para sentirse queridos.

Cómo Prevenir el Síndrome de la Madre Ausente

Las consecuencias descritas son realmente preocupantes, pero prevenirlo y construir un vínculo sólido y seguro es posible. Estas son las consideraciones y las pautas más importantes para conseguirlo:

  1. Tiempo de Calidad: Asegúrate de pasar tiempo de calidad con tus hijos e hijas todos los días. Esto implica estar presente emocionalmente, escuchar de forma activa sus preocupaciones y demostrar interés genuino en sus actividades. Como es lógico, todas las madres podemos tener días buenos y malos. Por eso es crucial entender que la relación se construye a lo largo del tiempo, así que no te desanimes si algún día te parece particularmente difícil; descuida, es normal. ¡Cada nuevo día es una otra oportunidad de hacerlo mejor! Las dosis estables de afecto serán los ladrillos con los que tus hijos construirán su fortaleza en el futuro. No desaproveches la oportunidad de acompañarlos, contenerlos y estar presente, por ellos y por ti. El tiempo pasa para todos, y disfrutarlo de forma consciente será clave.
  2. Comunicación Abierta: Fomenta una comunicación abierta y honesta con tus hijos. Construye un espacio en el que se sientan cómodos compartiendo sus sentimientos y pensamientos contigo. La confianza es importantísima a la hora de brindarles seguridad, así que no subestimes las buenas charlas.
  3. Apego Seguro: Responde de manera sensible a sus necesidades emocionales. Bríndales consuelo y apoyo cuando lo necesiten, para que desarrollen un apego seguro contigo. No importa si el problema que plantean te parece nimio, probablemente para ellos sea un suceso trágico producto de su edad y madurez. Acompáñalos recordando que a su edad había muchas cosas que también a ti te asustaban. Y, sobre todo, intenta tener paciencia. No solo con tus hijos, sino también contigo misma. A menudo, la maternidad está idealizada y no siempre es un camino de flores y paisajes soleados. A veces llueve y truena, pero no te olvides de que siempre escampa.
  4. Establecer Rutinas: Las rutinas en la infancia proporcionan a los niños una sensación de seguridad y previsibilidad fundamental. Establecer horarios regulares para actividades familiares puede parecer algo menor, pero no lo es; les ahorra la sensación de caos e inestabilidad.
  5. Cuida de Ti Misma: Como madre, también es importante cuidar de ti y mantener un equilibrio entre tus responsabilidades y la maternidad. No siempre es fácil, y cada familia es un mundo, pero para poder brindarle a tus hijos lo mejor, también debes ofrecértelo a ti misma.

Sanando la Herida del Abandono

Para trabajar el sentimiento de abandono y no hacer una lesión demasiado profunda, primero se recomienda aceptar el hecho de sentir y expresar las emociones, tanto las de ayer como las de hoy. Entonces uno realiza un trabajo sobre sí mismo para tratar de reconocer los momentos en que nos sentimos abandonados. Después es importante resolver los abandonos y temores reales de abandonar la escuela.

Finalmente, toca hacerse la siguiente pregunta: frente a este o estos abandonos, ¿cómo te protegiste? ¿Ahora tienes una perspectiva diferente de la vida y lo que has experimentado, lo que le permite aceptar dejar de lado ese sentimiento y el miedo al abandono? ¿Estás listo para dejar ir a esa persona desaparecida en tu vida y continuar tu camino? A partir de este día, iniciarás el proceso de comenzar a construirte como persona y elegir quién quiere ser. Para encontrarte, te aconsejamos que dejes espacio para la creatividad.

Recuerda que, aunque no sea un proceso fácil y en ocasiones nos cause dolor, sólo si nos enfrentamos al problema, podremos buscar la forma de hallar la solución. No debemos ignorar lo que nos hace daño, porque eso no valdrá de nada. Debemos hacer caso a nuestras emociones, liberarlas y entenderlas como primer paso para resolver aquello que nos está perjudicando. Acudir a un profesional que nos oriente y apoye a través de escucha y empatía será de gran ayuda.

En definitiva, es esencial que tomemos medidas para construir un vínculo sólido con nuestros hijos e hijas, proporcionándoles tiempo de calidad, apoyo emocional y una comunicación en la que prime la confianza. Al hacerlo, estarás proporcionándoles la base afectiva necesaria para su bienestar.

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