A Veces Pienso y Quisiera No Haber Nacido Nunca: Reflexiones Profundas

La vida es un viaje complejo, lleno de emociones, sentimientos y experiencias que nos moldean. Es frágil, pero a la vez muy resistente, y está llena de momentos que nos invitan a la reflexión. A veces, nos encontramos cuestionando nuestro propósito y nuestro lugar en el mundo. En este artículo, exploraremos algunas de estas reflexiones, abordando temas como las relaciones familiares, la búsqueda de sentido y la importancia de vivir el presente.

Emociones y Sentimientos: Una Aproximación

Antes de profundizar en nuestras reflexiones, es crucial entender la diferencia entre emociones y sentimientos. Una emoción es una reacción compleja del cerebro ante un estímulo. Es transitoria y nos impulsa a la acción. Por ejemplo, Clara se siente triste después de que su pareja la deja. Ante estas situaciones, tenemos una reacción inconsciente y automática, una emoción.

Un sentimiento, por otro lado, es la suma de una emoción y un pensamiento. Surge cuando etiquetamos la emoción y emitimos un juicio sobre ella. Por ejemplo, Clara sigue triste días después de la ruptura y piensa que no encontrará a nadie más que la haga feliz. Un sentimiento se da cuando etiquetamos la emoción y emitimos un juicio acerca de ella.

La Relación Entre Padres e Hijos: Un Tema para la Reflexión

En este contexto, la relación entre padres e hijos se convierte en un tema central para la reflexión. A través de la escritura, muchos autores han expresado los sentimientos que los humanos somos capaces de experimentar. Vamos a ayudarnos de personas que a través de la escritura (versos, canciones, etc.), se han aventurado a expresar algunos de los sentimientos que los humanos somos capaces de abrigar. ¡Sí eso es! José Agustín Goytisolo, Paco Ibáñez (José Agustín Goytisolo), Rosa León (José Agustín Goytisolo), José Saramago.

José Agustín Goytisolo, miembro de la Generación del 50, es una voz singular de este grupo. Su poesía es una mezcla de ética, estética, compromiso social, convicción política, humanismo y exquisitez lírica. Musicado por Paco Ibáñez y versionado por muchos otros cantantes, el poema "Palabras para Julia" es uno de sus textos más célebres. Son los consejos y reflexiones ante la vida que le da un padre a una hija, en unos bellos eneasílabos.

Julia no solo era el nombre real de la hija del poeta. Era también el nombre de su madre, muerta en los bombardeos de la aviación italiana aliada de los franquistas sobre Barcelona en marzo de 1938, en la guerra civil. Fueron tres días de bombardeos, los segundos peores en número de víctimas de toda la guerra sobre población civil, tras el de Guernica. El poeta no había cumplido aún los diez años.

El Diario Personal: Una Herramienta para el Autoconocimiento

Una herramienta valiosa para la reflexión es el diario personal. Escribir un diario personal es tremendamente beneficioso en muchos sentidos. Te explico todo esto porque escribir un diario personal es tremendamente beneficioso en muchos sentidos. Una buena amiga me regaló uno en 2011 y me parecía cosa de adolescentes.

A través de la escritura, podemos descubrir las causas de nuestros sentimientos y comprender mejor nuestras experiencias. Escribiendo, pude descubrir cuáles eran las posibles causas de ese sentimiento. El conductor del ciclorickshaw era un pobre hombre cuya vida entiendo mejor gracias al libro White Tiger; está condenado a malvivir y a ganar dinero para un jefe que, sin duda, le está explotando. Iba sudando e intentando sacarnos del atasco mientras chocaba con otros vehículos. Nosotras viajábamos sentadas cómodamente, viendo cómo niños, adultos y ancianos tiraban y empujaban de carros y carretas y dormían en mitad de la calle, rodeados de suciedad. En algún momento llegué a sentirme cómplice y culpable de todo esto.

Cuando viajamos, experimentamos sentimientos que nunca antes habíamos tenido. Tomándonos un café me doy cuenta de lo a gusto que estoy, de lo bien que me cae la gente que he conocido aquí y de lo mucho que me gusta este ambiente. Ayer estuve pensando que, a veces, cuando veo que la gente de mi alrededor está a gusto y surge el buen rollo, me siento “mal”, como que me da rabia… ¿quizá porque me siento excluida? No sé. Hoy no tengo esa sensación; al contrario.

Vivir el Presente y Soltar el Pasado

Es importante vivir al día, sin planear demasiado, dejándonos espacio para improvisar. Como hoy es mi último día en París, me he puesto a pensar en las próximas jornadas. En seguida han surgido dudas y miedos. Tras un rato torturándome con estos asuntos, he recordado una frase de mi primo Nacho: “Eso es un problema del Nacho del futuro”. Si hay algo que estoy aprendiendo en este viaje es a vivir al día, sin planear, dejándome espacio para improvisar.

En eso pensé yo ayer, cuando imaginé vidas de parejas y personas que nunca me habría planteado llevar “de mayor”, como por ejemplo ser viajante con hijos. O vivir en una caravana y poder moverme en libertad. Estuvimos hablando de las distintas maneras de vivir la vida que existen. Nos programan hasta tal punto para tener una vida corriente (casarse, tener hijos, comprar una casa, conseguir un trabajo estable) que olvidamos que hay millones de maneras de vivir.

Ahora que lo pienso, mi día malo ha estado marcado por haberme enterado de que las clases empiezan el día 15 de septiembre, con lo cual me salto dos días de curso nada más empezar debido a este viaje. Creo que este contacto tan repentino con la realidad cuando llevaba varios días en mi mundo no ha sido demasiado positivo y me ha creado preocupación.

Viajar al pasado constantemente es una pérdida de tiempo. Viajar al pasado, a lo que fuimos, tuvimos o perdimos… en definitiva querer regresar donde ya forma parte de nuestra historia, en realidad es una pérdida de tiempo, es crear una tristeza permanente porque la vida es un camino que no tiene marcha atrás. Sería importante preguntarnos ¿Qué hay en el pasado que nos obsesiona? Un amor no correspondido, una pérdida de trabajo o de estatus, una muerte de un ser querido, alguna circunstancia trágica,… El pasado vivido como una obsesión sólo nos lleva a sufrimiento, a desesperación y a bloqueos. En realidad, lo que tuvimos y perdimos ya no va a volver, pero pueden aparecer nuevas oportunidades si estamos receptivos y conseguimos soltar lo que nos tiene anclados en el pasado.

Del pasado es importante que nos quedemos con los buenos recuerdos, con los momentos únicos e irrepetibles y con todos los aprendizajes que han hecho que ahora seamos quienes somos. La vida es evolución, siempre podemos avanzar y ser mejores personas, amigos, padres, profesionales… El pasado lo hemos de tener como un tesoro guardado que siempre irá con nosotros desde la positividad de todo lo que nos ha aportado.

Consejos útiles para no obsesionarte con el pasado:

  • Habla más del presente que del pasado
  • No idealices ni magnifiques el pasado
  • Agradece que el pasado te ha hecho la persona que eres actualmente
  • Sácale partido a las experiencias vividas en el pasado desde el presente
  • Tómate el pasado como un aprendizaje de vida
  • No seas víctima de tus historias anteriores
  • No te obsesiones con hechos, personas o momentos del pasado
  • Lo más importante que tienes eres tú y tu vida ahora
  • La vida no tiene marcha atrás. Proyecta futuro
  • El bloqueo en el pasado perjudica tu presente y tu futuro
  • Acepta que no se puede cambiar lo que ya pasó
  • Pon tu energía en nuevos objetivos
  • Acepta tu realidad actual y disfrútala
  • Integra novedades en tu vida y prueba cosas diferentes
  • Piensa en cosas que te motiven para enriquecer tu camino vital
  • Vive con los 5 sentidos
  • Crea tu propia historia actual, desde el pasado y hacia el futuro
  • Busca ser feliz, la vida es corta y no puedes perder el tiempo

La Búsqueda de Sentido y la Crisis Existencial

La falta de objetivos e ilusiones puede llevarnos a una crisis existencial. ¿Tienes suficientes motivos para darle sentido a tu vida? Ikigai es la unión de “iki” (vida) con “gai” (cumplir un deseo). Cuando nos falta confianza en nosotros mismos para afrontar nuestra realidad, sentimos un bloqueo. Las expectativas que tienen (y tienes) sobre ti, te paralizan.

“Quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo”. Esta frase del filósofo alemán era una de las favoritas de Viktor Frankl, un psiquiatra y neurólogo austriaco, autor de El hombre en busca de sentido. En este libro, Frankl mantiene que una persona siempre puede encontrar una razón para vivir, aunque se encuentre ante el mayor vacío existencial.

Desde luego, que te plantees esto no significa que ahora no tengas una vida como tal, sino que no te sientes satisfecho. Quizás alguna vez hayas tenido la sensación de ser consciente de tu propia existencia. De golpe, es como si te dieses cuenta de ti mismo. Mucha gente tiene la sensación de que su vida no es otra cosa que la repetición, una y otra vez, del mismo día. Como en la peli Día de la marmota.

Tu crisis existencial durará lo que tardes en responsabilizarte de tu vida. ¿Cuál es el sentido de la vida? El que te haga feliz a ti. Descubre qué te hace feliz: sal ahí fuera y atrévete a experimentar lo que te reserva la vida. Con 35 años, era ingeniero y representante de una importante multinacional del sector ferroviario en Turquía. Viví una crisis existencial en toda regla. Una crisis que me llevó a sumergirme en disciplinas como la PNL, el mindfulness y desarrollo personal.

Llegar hasta donde estoy hoy no ha sido rápido ni fácil en todo momento. ¿Qué aspecto te parece más complejo de superar? La finalidad de recoger estos datos es la de gestionar los comentarios que se realizan en este blog.

Pensamientos Distorsionados o Creencias Irracionales son aquellos cuyos contenidos son desagradables y no están basados en la realidad sino en nuestra propia experiencia. Cada persona tiene su verdad, su percepción, que está condicionada por su experiencia y aprendizaje. En general, nada es blanco o negro, a lo que hace referencia otra distorsión, el «Pensamiento Dicotómico todo-nada». La persona tiende a considerar dos extremos. Las cosas sólo pueden ser buenas o malas, si hace algo bien es perfecta y si no es una fracasada. El pensar distinto no nos hace ser mejores o peores. Lo que nos hace ser mejores es, ser respetuosos, pacientes y empáticos.

Feminismo e Igualdad

“Ninguna persona debe renunciar a sus sueños. La historia de una persona se compone de sus vericuetos y casualidades, pero siembre de ilusiones. Las ilusiones y los sueños, nos permiten fantasear y la fantasía, nos lleva a buscar la forma para ponerlas en acción, es difícil lograr algo que no hemos soñado. ¿Quién ejerce el poder?, ¿sobre quién se puede ejercer poder? En resumen, para que exista una persona con poder tiene que existir una persona débil. ¿Y qué pasaría si las personas débiles se empoderaran?

El Feminismo defiende la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres, partiendo de que fisiológicamente somos diferentes, ni mejores, ni peores, sino diferentes. ¿Habéis pensado alguna vez, cuánto costaría contratar a una persona que hiciera las labores de un ama de casa? Calculadlo, porque es el dinero que esa mujer aporta a su hogar, sin fines de semana ni vacaciones.

Algunos hombres, se han dado cuenta de que no pueden hacerse cargo del mandato “eres el cabeza de familia” y asumir otras responsabilidades. Esto requiere un proceso de adaptación, aceptación del cambio de roles y modificación en la forma de pensar. La Violencia de Género es un problema social y sanitario.

Las Emociones y la Crianza

Las emociones se contagian, sí, observa qué ocurre en un grupo de niños entre 1 y 3 años cuando están jugando y riendo y lo que ocurre cuando algunos de ellos empiezan a llorar o tienen rabietas. ¿Y cómo se hace eso?, me preguntan muchas personas ¿cómo consigo no perder mis nervios cuando mi hijo no se quiere levantar por las mañanas? Cuando los niños aún no saben expresar lo que sienten, no tienen las habilidades para expresar lo que piensan o no saben cómo defender lo que quieren, lo manifiestan a través de las rabietas y es importante que así lo hagan.

Para que ellos aprendan, enseñarles con nuestro propio ejemplo, saber moderar nuestras emociones y no engancharnos a sus enfados, es primordial. Ponle nombre a lo que sientes, párate y observa qué pensamientos pasan por tu cabeza, normalmente no suelen ser muy positivos “estoy saturada, me están retando, no soy buen padre”. Observa si son pensamientos absolutos, huye de los “todos, nada, nunca, siempre” que tanto nos acompañan, o de los debería, que tanto sufrimiento nos provoca.

Intenta modificar estos pensamientos por otros que sean reales, que signifiquen lo mismo y no tengan tanta carga negativa. También te puede ayudar, tomar un tiempo fuera de la situación, o que alguien te sustituya hasta que te hayas calmado.

Nutrición y Bienestar Emocional

Para poder entender qué nos ocurre, hay que tomar cierta distancia que nos permita identificar qué sentimos, aprender a distinguir el hambre física y tomar alimentos saludables. Es importante hacer cinco comidas al día, que nos centremos en ella y a ser posible las compartamos con la familia. Es cierto que la dieta supone un gran esfuerzo, especialmente cuando se ha fracasado en varias ocasiones y cuando el peso a perder es elevado. El Nutricionista especialista en alimentación y el Psicólogo especialista en comportamientos hacen un buen tándem.

La Decisión de No Ser Madre

La decisión de no tener hijos es una elección personal que debe ser respetada. A diferencia de muchas mujeres que deciden no ser madres, yo nunca he sentido «la presión». Quizá porque mi entorno conocía mis circunstancias personales, porque además mucha gente asumía que tras haber pasado un cáncer de ovario con 25 años no podía tener hijos y así, me he ahorrado mucho la pregunta de «para cuándo el niño».

Pero la pregunta nunca me ha incomodado, porque cuando no me conocen quiero entender que es por cortesía, como el clásico «a qué te dedicas» o «el tienes pareja». Igual que hablamos del tiempo con desconocidos, los hijos suelen ser una tema de conversación recurrente, un lugar común para charlar. Lo cierto es que hasta la fecha nadie me ha preguntado el porqué. A excepción de mis sobrinos. Los cuatro en algún momento me han preguntado con naturalidad por qué no tengo hijos y a todos les he contestado de la misma forma: «para qué quiero un hijo si ya te tengo a ti». Y la explicación les ha parecido suficiente.

El problema muchas veces no es la pregunta en sí (aunque yo prefiero no formularla), sino la interpretación qué hacemos nosotros de ella y el valor que le damos. Mi actitud vital no me viene de serie, ni voy por la vida anestesiada. Ha habido una época más difícil, en la que todo tu entorno «se embaraza» y tus amigos desaparecen y te quedas fuera del plan. Y, al principio, claro que te sientes un poco extraña, pero decidí no aislarme, incluso cuando la conversación iba de cólicos, noches en vela y lactancia materna. Ya decía mi abuela que el saber no ocupa lugar. Me considero muy afortunada y me niego a vivir anhelando algo que no ocurrió, porque tengo cosas que me hacen, también, muy feliz y plena.

Decidir no tener hijos no te hace más egoísta que una mujer que siempre tuvo claro que quería ser madre sí o sí. No sientas pena por mí. No tener hijos no es ninguna putada. Una putada es que te diagnostiquen un cáncer de ovario con 25 años y le preguntes al médico si te vas a morir. Una putada es no llegar a celebrar tu cuarenta cumpleaños, como mi amiga Elisa que en la muerte me dio la mejor lección de vida, porque no se pudo morir con más dignidad. Una putada es perder la vida, como María y Almu, en un accidente absurdo que jamás debería haber ocurrido. Eso es una putada.

La maternidad debe ser una viaje increíble, pero hay vida más allá de nuestro rol de madres, porque somos algo más que la mamá de Lucas o Sofía, aunque ese papel nos llene y nos haga muy felices. Las pasadas Navidades, mi amiga Clara me regaló un libro muy bonito. Se titula «El Profeta El Loco El Vagabundo» de Gibrán Jalil Gibrán. «Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas del anhelo de la Vida, ansiosa por perpetuarse y aunque estén a vuestro lado no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor; no vuestros pensamientos: porque ellos tienen sus propios pensamientos.

Las que sois madres, disfrutad de vuestros hijos, sin culpa, sin remordimientos, lo estáis haciendo lo mejor que sabéis y eso es suficiente. No estéis tan pendientes de lo que hace o dice el otro. Y no os diluyáis por el camino. No os olvidéis de ser vosotras. Las que no podéis tener hijos, no sufráis, no os sintáis incompletas, porque otras vidas son posibles (y son igual de increíbles e imperfectas) y para las que habéis decidido no tenerlos, no sintáis la necesidad de justificaros. Nunca me he plantado si con los años me arrepentiré o si me entrarán las dudas, porque estoy muy segura de la decisión. Me gusta mucho mi vida. Y no vivo en Disney World. Puedo tomar decisiones con mucha más libertad, vivo con menos miedos y preocupaciones que las parejas con hijos y, lo más importante, soy FELIZ porque no necesito nada más, no me comparo.

Estar pendiente siempre de lo que hace, dice y opina el resto es una fuente inagotable de insatisfacción personal. Y sí, hago muchas cosas, porque busco el tiempo. Dispongo, exactamente, del mismo tiempo libre que una madre trabajadora, pero mi foco de atención no es exclusivo. Y sé repartir mis afectos y atenciones. A mi lado llevo al mejor compañero de viaje y, también, un núcleo duro que no edulcora la maternidad. Tengo la suficiente confianza con mi hermana y con mis amigas para que todas podemos mostrarnos como somos, vulnerables e imperfectas, así que sé que la crianza también tiene una cara B, mucho más ingrata y con desafíos diarios, pero esa quizá no se deja ver tanto por Instagram.

Pese a todo lo anterior, confieso que últimamente pienso en la soledad de una vejez sin hijos. No es el hecho de estar sola, ni el absurdo pensamiento de no tener a nadie que cuide de mí en el futuro. Pese a ser muy expansiva y muy social, me gusta, también, pasar tiempo conmigo misma y, ahora, que trabajo desde casa es un lujo poder estar en silencio (cuando quiero charla no tengo más que entrar en bucle en Instagram). La inquietud me la produce pensar que algún día dejaré de ser la hija de… y esa sensación de no ser la prioridad de alguien, de no estar presente en el pensamiento del otro, es lo que a veces pesa y no el hecho de no haber experimentado la maternidad.

Cómo descubrir tu PROPÓSITO VITAL | Conversaciones con Mario Alonso Puig

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