Diferentes investigadores han estudiado la frecuencia cardíaca fetal (FCF) durante el trabajo de parto, empleando métodos electrónicos, continuos y directos. Posteriormente, se han estudiado y cuantificado algunos de los elementos de la FCF durante el embarazo y el trabajo de parto con método externo.
Para el registro externo de la FCF durante el embarazo y el parto se utiliza el ultrasonido (efecto Doppler), en el que el trazo de la FCF es nítido incluso en las pacientes obesas o con polihidramnios. No obstante, esta técnica tiene el inconveniente de que ocasionalmente proporciona falsa variabilidad a los registros, a pesar de lo cual es el método de elección para la monitorización de la FCF ante e intraparto.
El objetivo de esta investigación fue determinar los valores normales de la FCF en una muestra de pacientes que servirán de referencia para los estudios que se realicen en pacientes con enfermedad concomitante con la gestación.
Materiales y Métodos
El estudio fue abierto, prospectivo y exploratorio. El tamaño de la muestra fue de 20 pacientes con análisis de laboratorio y estudios de gabinete aparentemente normales. La edad de las pacientes osciló entre 19 y 38 años, con una media ± desviación estándar de 27,45 ± 5,69 años. El rango de edad en la gestación fue de 27 a 39 semanas, con una media ± desviación estándar de 33,25 ± 3,11 semanas. En el estudio se incluyó a las pacientes que firmaron el documento de consentimiento informado.
Para los registros de contractilidad uterina y FCF se utilizó un cardiotocógrafo Hewlett-Packard (registros por método externo), Modelo 1350, de la Serie 50XM.
Criterios de Inclusión:
- Rango de edad de las pacientes de 18 a 38 años.
- Paciente sin antecedentes de adicciones, como alcoholismo o tabaquismo.
- Estado nutricional de la paciente normal.
- Peso y talla de la paciente en el rango normal.
- Análisis de laboratorio normales: biometría hemática, análisis general de orina, química sanguínea, grupo sanguíneo y factor Rh y VDRL.
- Estudio con ultrasonido normal.
- FCF normal (140 lat/min).
Criterios de Exclusión:
- Paciente con una enfermedad concomitante con el embarazo.
- Paciente con diagnóstico de preeclampsia, factor Rh negativo, oligohidramnios, polihidramnios, embarazo prolongado, disminución o incremento del peso materno, anemia ferropénica o diabetes mellitus.
Durante 2 h se registraron la contractilidad uterina y la FCF, y las pacientes permanecieron en decúbito dorsal y/o lateral. En lo que respecta a la FCF se analizó: la FCF basal, los ascensos transitorios o aceleraciones, las oscilaciones respiratorias, y los dips tipo I y II. La definición de estos términos es la siguiente:
- FCF basal: se denomina así al promedio de la FCF registrada entre los dips.
- Ascensos transitorios o aceleraciones: son incrementos de la FCF con una amplitud de 15 latidos, con una duración de, por lo menos, 15 s y un avance del papel a una velocidad de 3 cm/min.
- Oscilaciones respiratorias: son variaciones rápidas de la FCF, con una frecuencia de 2 a 10 por minuto y un rango de amplitud de 4 a 10 latidos. Se origina por la influencia rítmica que el centro respiratorio fetal ejerce sobre el centro del vago y la frecuencia cardíaca.
- Dips: son caídas transitorias de la FCF originadas por una contracción uterina.
- Dips III o de aceleración variable: muestran cambios marcados en su duración, amplitud y forma. Su diagnóstico es difícil, y su etiología es una oclusión funicular momentánea por una circular de cordón.
En las pacientes se controló la presión arterial, el pulso, la frecuencia respiratoria y la temperatura con intervalos de 30 min; además, se determinó el peso, la talla, la circunferencia abdominal y la altura uterina. Las pacientes en estudio asistieron mensualmente a control prenatal. Uno de los investigadores (médico residente) estuvo pendiente del ingreso y la evolución de las pacientes durante el trabajo de parto.
El estado físico de los recién nacidos se valoró de acuerdo con la prueba de Apgar en los minutos 1 y 5. A los recién nacidos se les determinó el peso y la talla. Todos los estudios fueron longitudinales.
Resultados
Con respecto a la FCF, se analizó la FCF basal, los ascensos transitorios o aceleraciones, las oscilaciones respiratorias y los dips tipo I y II.
Los análisis de laboratorio y estudios de gabinete fueron aparentemente normales. Por otro lado, los valores de la saturación de oxígeno no sufrieron cambios significativos durante el estudio y se mantuvieron en el límite normal.
De las 20 pacientes que integraron la muestra, 11 no acudieron al hospital para la atención del parto. En 5 pacientes el parto fue eutócico, y a las cuatro restantes se les practicó operación cesárea, cuyas indicaciones fueron: parto lento o hipodinámico, cesárea iterativa y preeclampsia grave (en el momento del registro la evolución del embarazo fue normal), taquicardia fetal persistente y desproporción cefalopelviana.
Todos los productos nacieron vivos, con un peso en un rango de 2.430 a 3.360 g, con una media ± desviación estándar de 2.960 ± 421,05 g. La talla se situó en un rango entre 48 y 52 cm, con una media ± desviación estándar de 49,77 ± 1,09 cm.
El vigor de los recién nacidos se valoró de acuerdo con la prueba de Apgar. Los 9 recién nacidos fueron vigorosos: durante el primer minuto el rango de la calificación se situó entre 7 y 9, y en el quinto el rango fue de 8-9.
Los valores de la FCF basal se exponen en la tabla I. En cuanto a los ascensos transitorios o aceleraciones se determinó el rango, la media y la desviación estándar (tabla II y fig. 2). No se registraron oscilaciones respiratorias y solamente un dip tipo II de 40 latidos de amplitud con un decalage de 30 s (figs. 3 y 4).
Tabla I: Valores de la FCF Basal
| Estadístico | Valor |
|---|---|
| Media | [Valor de la Media] |
| Desviación Estándar | [Valor de la Desviación Estándar] |
| Rango | [Rango de Valores] |
Tabla II: Ascensos Transitorios o Aceleraciones
| Estadístico | Valor |
|---|---|
| Media | 24,81 latidos |
| Desviación Estándar | [Valor de la Desviación Estándar] |
| Rango | [Rango de Valores] |
Discusión
La muestra estuvo formada por 20 pacientes normales, todas con control clínico, de laboratorio y gabinete. El análisis de cada uno de los elementos de la FCF se llevó a cabo según lo preconizado por los iniciadores de estos métodos.
El análisis de la FCF basal demostró que ésta se encontraba cinco latidos por debajo de la frecuencia cardíaca, que diferentes autores han descrito como normal en 140 lat/min. En relación con las aceleraciones, éstas tuvieron una amplitud de 24,81 latidos, 10 latidos por encima del valor normal (amplitud de 15 latidos).
La diferencia de los trabajos de los autores antes mencionados es que aquéllos efectuaron los registros de la FCF prácticamente a nivel del mar; en cambio, la Ciudad de México se encuentra a 2.242 m de altitud.
¿Cuál es la causa de la diferencia en estos valores? Cuando se lleva a cabo una investigación para determinar en una muestra los valores normales de los estadísticos, éstos se utilizan como grupo testigo, control o neutral, y sirven para comprobar y medir variaciones o los efectos que sufre una situación cuando a ella se agrega otra variable, dejando las demás causas en igual estado, o bien se cambian o combinan uno o más factores bajo condiciones que permiten valorarlos y es posible registrar los efectos que dicho cambio ha producido. Un grupo control no participa en el experimento; se mantiene intacto para determinar si el cambio se ha originado por un factor o ha obedecido a otras causas.
Cuando se pretenden establecer las diferencias que se han introducido a la variable independiente es necesario el grupo testigo, en el que no se deben introducir cambios, pues no se encuentra sometido a la influencia que se supone que causa la variación en el grupo experimental (grupo problema).
De acuerdo con el diseño de la investigación es conveniente formar dos grupos separados y disponer de ellos simultáneamente: el grupo problema o sistema experimental y el grupo testigo, control o neutral, de manera que la única diferencia entre ellos sean los estímulos que están bajo control del experimentador y activos sobre el grupo problema o experimental. Así, será posible observar las diferencias entre los grupos problema y testigo.
Es conveniente que ambos grupos sean homogéneos o, por lo menos, aproximadamente iguales en los factores relevantes: cada miembro del grupo control hace pareja con uno del grupo testigo, por lo que es necesario que sean equivalentes. Esta coordinación es difícil en la práctica, cuando el tamaño de la muestra es grande, en cuyo caso es necesario utilizar el método estadístico; habitualmente se recurre al control de distribuciones y a la obtención de una muestra al azar.
Existen diferentes casos descritos en la bibliografía actual. Más si se trata de una gestación múltiple, donde se registraría correctamente a un feto y se confundiría a la madre con el otro gemelo. Esto representa una mayor problemática cuando uno de los fetos muere o ha fallecido previamente. En cualquier caso, se trata de un error que puede ocurrir y que puede ser difícil de evitar.
Según describen Bedoya y Gaitan, la taquicardia materna y las aceleraciones del ritmo cardíaco materno en relación con la dinámica uterina pueden ser registradas en el cardiotocógrafo y confundir al tocólogo, que las interpreta como frecuencia cardíaca fetal normal con sus ascensos característicos.
Está fuera de toda duda que confundir un registro de la frecuencia cardíaca materna con uno de la frecuencia fetal es un hecho posible. Éste es un error que puede tener fatales consecuencias, ya que se puede interpretar una frecuencia cardíaca como fetal normal y en realidad no serlo, o incluso el feto puede estar muerto. Este error puede ser aún más frecuente en los casos de gestaciones gemelares, donde existen 2 frecuencias fetales; en el caso de que uno de los gemelos esté muerto, se puede interpretar que la frecuencia cardíaca materna sea la de éste.
Monitorización Anteparto
La monitorización anteparto consiste en el estudio de la respuesta de la Frecuencia Cardiaca Fetal a los movimientos fetales o a la actividad uterina anteparto (contracciones).
Se colocará un transductor de ultrasonidos donde esté el dorso del bebé, y un tocodinamómetro a un tercio del fondo de útero para registrar la actividad uterina. Esta prueba tiene, como término medio, una duración entre 20 y 30 minutos. La paciente puede estar en decúbito supino (tumbada boca arriba) o en posición lateral.
Se basa en el hecho de que el monitoreo de la frecuencia cardiaca fetal es el reflejo más acertado de la oxigenación del bebé en un determinado momento.
El promedio de latidos fetales oscila entre 120-180 por minuto. Así que una alteración significativa de este ritmo, inferior o superior delata que existe algún tipo de sufrimiento fetal, bien sea por falta de oxigeno, mala colocación o por cualquier otra causa.
Para realizar esta prueba el feto debe estar despierto, por lo que se recomienda haber desayunado o tomar alguna comida o bebida dulce para que el feto esté más activo en el momento de realizar esta prueba.
Braquicardia
¿Qué es la braquicardia? Es un descenso de la frecuencia cardiaca fetal (descenso de las pulsaciones del corazón del bebé). El corazón fetal late más rápido que el del adulto. El promedio es de 140 latidos por minuto, con un rango normal de 110 a 170 latidos. Un latido más lento puede ser signo de que algo debe ser revisado.
Normalmente te volverán a citar para realizar esta monitorización para dentro de una semana. Hasta esa cita será bueno que sea la embarazada la que vaya controlando los movimientos fetales, siendo lo más normal notar algún movimiento cada hora.
El corazón del embrión comienza con forma de tubo y poco a poco se divide para formar las cuatro cámaras y los vasos principales alrededor de la semana 8. Es importante que tengas en cuenta que, aunque el latido fetal se pueda registrar con la ecografía, es poco probable que puedas escuchar el sonido tan pronto. Por lo general tendrás que esperar a la ecografía de la semana 12, cuando el corazón ya está completamente formado, para poder escucharlo con claridad.
Monitorizar el latido fetal y la frecuencia cardiaca es uno de los indicadores de que el embarazo se desarrolla de forma correcta y según lo previsto. Más adelante, durante el trabajo de parto, controlar el latido fetal es crucial para conocer el estado del bebé y si existe o no, sufrimiento fetal.
Si te encuentras entre las semanas 10 y 12 de tu gestación y aún no se puede escuchar el latido fetal, no debes preocuparte aún. Si la ecografía registra un latido normal, aunque no puedas oírlo, todo va bien. Otra posibilidad es que el cálculo del momento de concepción no sea correcto y que en realidad te encuentres en una etapa previa en la que aún no se puede escuchar el corazón.
La ecografía Doppler amplifica los sonidos, permitiendo escuchar el latido fetal, pero eso es sólo en la consulta del médico. Existen unos aparatos similares a la ecografía Doppler que permiten escuchar el latido de tu futuro bebé en casa. Son parecidos a los que emplean las matronas.
Otra forma de escuchar el latido fetal en casa es, a partir de la semana 18 aproximadamente cuando el corazón del bebé ya late con fuerza, utilizar un estetoscopio sobre la tripa de la persona embarazada.
Escuchar el latido fetal es un momento crucial, tanto a nivel emocional como físico, ya que determina que el embarazo progresa de la forma esperada y el embrión se está desarrollando bien.
