La placenta es un órgano esencial que se desarrolla en el útero durante el embarazo y proporciona oxígeno y nutrientes al embrión, y posteriormente al feto. Además, a través de ella se eliminan los productos de desecho. La placenta permanece en el cuerpo de la madre solo unos minutos más que su hijo, lo que hace que su estudio sea fascinante.
El embarazo comienza con la fecundación, la unión de las células sexuales femenina y masculina: el óvulo y el espermatozoide. Para que se produzca la fecundación, la mujer debe estar en el período de ovulación, que ocurre cuando un óvulo se desprende de uno de los ovarios, hacia la mitad del ciclo menstrual. Si en este momento, un espermatozoide se encuentra con el óvulo en las trompas de Falopio, se puede producir la fecundación. El cigoto es la célula resultante de la unión del espermatozoide con el óvulo y ya queda determinado el sexo del bebé.
El período embrionario es la fase en la que se produce la formación de todos los aparatos y sistemas del embrión, un proceso conocido como organogénesis. Esta fase comprende desde la cuarta hasta la octava semana de embarazo.
Formación del Trofoblasto e Implantación
Después de la fecundación, el embrión comienza a dividirse, de forma que de una célula pasa a dos, de dos a cuatro, de cuatro a ocho, y así sucesivamente. Cada una de las células del embrión se divide en dos. A partir del día 3 del desarrollo embrionario se empieza a formar el blastocisto, la estructura embrionaria necesaria para que pueda tener la implantación en el útero y, por tanto, el embarazo. Para ello, el embrión tiene que pasar de estar compactado a tener una estructura con una cavidad interna y dos grupos celulares bien diferenciados.
Así, cuando el embrión se implanta en el endometrio, alrededor del 5º o 6º día después de la fecundación, se pueden distinguir claramente dos capas:
- Trofoblasto: Dará lugar a la placenta y al cordón umbilical. Las células que forman el trofoblasto, a su vez, se van a diferenciar durante la segunda semana de embarazo en 2 capas de células, una interna denominada citotrofoblasto y otra externa denominada sincitiotrofoblasto.
- Masa celular interna: De aquí derivarán todos los tejidos que formarán el embrión. En concreto, se produce la transformación de la masa celular interna del blastocisto en un disco embrionario, el cual es el inicio de todos los tejidos y órganos.
Para que tenga lugar la implantación del embrión, el sincitiotrofoblasto es el encargado de digerir el endometrio mediante enzimas proteolíticas. En este proceso se van a romper los vasos sanguíneos del endometrio y se va a producir una rápida invasión por parte del sincitiotrofoblasto.
Formación del Corion y la Placenta
Una vez completada la implantación embrionaria, quedarán totalmente conectados los vasos sanguíneos de la madre con el sincitiotrofoblasto. Toda esta unión de vasos entre el embrión, la madre y el sincitiotrofoblasto dará lugar a una estructura llamada corion. Esta estructura junto con la pared mucosa del útero formarán la placenta. De este modo se establecerá una circulación útero-placentaria gracias a la formación de vellosidades profundas, las cuales se ramifican.
La placenta es un órgano con forma redondeada que suele medir alrededor de 22 cm de diámetro y tiene un grosor de 2,5 cm. El peso de la placenta suele oscilar entorno a los 500 gramos, aunque este peso no contempla las membranas ni el cordón. Además, en la placenta se distinguen una superficie fetal o placa coriónica y otra materna o placa basal.
La placenta crece con el feto hasta las semanas previas al parto, momento en el que llega a pesar aproximadamente 500 gramos y alcanzar los 20-25 centímetros de diámetro y 2-3 centímetros de grosor.
Funciones de la Placenta
La placenta es un órgano esencial. El intercambio orgánico entre la madre y el hijo es indispensable para el mantenimiento del embarazo y para el desarrollo del bebé, sirviendo a la vez de pulmón, riñón, intestino e hígado.
- Aporte de Oxígeno y Nutrientes: La placenta se encarga de aportar oxígeno y nutrientes al bebé a lo largo de su desarrollo y, por tanto, del embarazo. La placenta sirve de auténtico pulmón al bebé, el oxígeno de la sangre de la madre pasa a través de las paredes de las vellosidades y oxigena la sangre del feto. A través de la placenta llegan al bebé todos los nutrientes de base directamente procedentes de la degradación de los alimentos de la madre. El paso de agua, sales minerales y azúcares se realiza rápidamente.
- Acción Inmunológica: La placenta tiene una acción inmunológica, ya que permite que el embrión no se reconozca como extraño y protege al futuro bebé de golpes y ruidos, formando un almohadón líquido alrededor de él. También lo hace de los gérmenes que podrían llegarle de la vagina.
- Actividad Endocrina: Otra de las funciones de la placenta es sintetizar hormonas y factores de crecimiento. Estas moléculas son fundamentales para el metabolismo del bebé, pero también de la madre. En la placenta se sintetizan una serie de hormonas y factores de crecimiento esenciales tanto para el metabolismo del feto como de la madre. Considerada como una verdadera glándula, la placenta segrega sus propias hormonas, necesarias para su buena marcha del embarazo y para el correcto desarrollo del bebé.
Estas hormonas tomarán el relevo de los ovarios a partir del cuarto mes. Estas hormonas desempeñan un papel crucial en el mantenimiento del embarazo y en la preparación del cuerpo materno para el parto. Una de las hormonas producidas por la placenta es la gonadotropina coriónica o más popularmente conocida como beta hCG. Aparte de esta hormona, la placenta también segrega estrógenos, progesterona, relaxina y otras hormonas femeninas (GnRH, TRH, inhibina, etc.). También se produce el desarrollo del lactógeno placentario, una hormona que promueve el crecimiento del feto, la lactancia y la producción de otras hormonas como la prolactina.
La placenta detiene muchas bacterias o sólo las deja pasar más tarde, hacia el final del embarazo, cuando la pared de las vellosidades se vuelve extremadamente fina para aumentar aún más los intercambios entre la sangre materna y la sangre fetal. Los virus, por el contrario, la atraviesan con facilidad hasta la 20ª semana, período durante el que aparecen en el bebé sus propias inmunoglobulinas.
La placenta impide que el sistema inmunológico de la madre identifique al embrión como un cuerpo extraño y lo ataque como tal.
¿Cómo Se Forma el Cordón Umbilical?
El embrión irá creciendo a su vez, aunque de forma más lenta que las estructuras externas. El crecimiento embrionario depende de la llegada de nutrientes y oxígeno, así como de la eliminación de los productos de desechos. Para conectar el embrión y la envoltura trofoblástica se forma el denominado pedículo de fijación, que se convertirá posteriormente en el cordón umbilical. El cordón umbilical es la conexión entre la placenta y el feto. Su composición consta de dos arterias que salen del feto en dirección a la placenta y una vena que sale de la placenta hacia el feto.
Así pues, no existe intercambio directo de sangre entre la madre y el embrión, todo se realiza a través del corion y el cordón umbilical. Estas estructuras sirven también de filtro, ofreciendo protección al feto frente a posibles agentes dañinos que estuvieran presentes en la sangre materna.
Aunque el origen del cordón umbilical y la placenta sea extraembrionario, se necesitan los tejidos maternos para formar todo el conjunto materno-fetal. Este conjunto servirá durante los nueve meses de embarazo para que el feto se alimente e intercambie los gases necesarios durante el desarrollo embrionario.
Desarrollo Embrionario Semana a Semana
Durante las primeras semanas de embarazo, el embrión experimenta cambios significativos:
- Primera Semana: El óvulo fecundado se divide por primera vez a las 24 horas de la concepción, formando el cigoto. A los 5 días, las células del blastocisto se separan en dos grupos: las que formarán la placenta y las que formarán el embrión.
- Segunda Semana: Se empieza a formar el embrión, que mide 0.2 milímetros. En esta etapa, el embrión tiene una forma redondeada y está formado por dos capas: el endodermo y el ectodermo.
- Tercera Semana: Al embrión le aparece una tercera capa, el mesodermo, del cual derivarán el aparato locomotor, el sistema vascular, las células de la sangre y el sistema genital y urinario. Se forman las vellosidades coriónicas que conectarán con los vasos sanguíneos de la madre.
- Cuarta Semana: El embrión crece un milímetro cada día (mide unos 5 milímetros) y se inicia el desarrollo de las extremidades, el corazón, el aparato digestivo y los órganos de los sentidos.
- Quinta y Sexta Semana: El embrión va adquiriendo forma humana, crece muy deprisa y ahora tiene el tamaño de un garbanzo (5-6 milímetros). En el rostro se distinguen los ojos, la nariz, boca y orejas.
- Séptima Semana: El embrión mide unos 22 milímetros. Los tejidos y los órganos formados en la fase embrionaria maduran, el corazón ya tiene cuatro cavidades y la placenta aumenta de tamaño para nutrir bien al bebé.
- Octava Semana: Termina el periodo embrionario y el embrión pasa a llamarse feto. Se ha formado el esbozo de todos los órganos del futuro bebé y ya empieza a tener forma humana.
A las 9 semanas los brazos y las piernas ya tienen sus tres partes: manos, antebrazo y brazo; y pie, pierna y muslo. Durante los 3 primeros meses el bebé se denomina “embrión” (palabra derivada del griego embrio, “semilla”) y experimenta un crecimiento muy rápido y cambios muy importantes en su forma externa. Al principio del tercer mes, se diferencian los órganos sexuales. El cerebro del feto se recubre de huesos protectores, formándose el cráneo.
En la séptima semana el embrión ha crecido unas 10.000 veces más que el óvulo fecundado. Ya todos los órganos fetales están prácticamente formados y empiezan a funcionar.
Durante esta etapa embrionaria se forman la mayoría de órganos de todo el cuerpo. Por tanto, existe una mayor susceptibilidad a sufrir malformaciones en el feto si la mujer sigue unos hábitos de vida poco saludables o no se cuida desde el inicio de su embarazo.
La placenta todavía no se ha formado del todo y el cordón umbilical aún no aporta el alimento necesario para el desarrollo del feto. Este aporte nutricional viene dado por la vesícula vitelina, un anexo embrionario que desaparecerá cuando se forme la placenta.
Semana 6 de Embarazo
Durante la semana seis de embarazo, el embrión implantado en el útero empieza a crecer de manera muy rápida. Todos sus órganos empiezan a desarrollarse a partir de estructuras primitivas. El evento del desarrollo embrionario más importante durante esta sexta semana es la formación del corazón primitivo, el cual empieza a latir y bombear la sangre por todo el cuerpo del feto.
Aunque al inicio de la sexta semana de embarazo el embrión aún es muy pequeño (mide unos 2-4 mm), empieza a sufrir grandes cambios y a aumentar su tamaño rápidamente. Al final de la semana 6 de embarazo, el feto ya medirá alrededor de 5-6 mm y podrá verse en una ecografía.
El aspecto del embrión durante la semana 6 de embarazo es un poco extraño. Su cabeza es muy grande y aparece encorvada hacia su cuerpo. El resto de cambios que sufre el feto durante su desarrollo se comentan a continuación:
- El tubo neural, a partir del cual se forman el cerebro y la médula espinal, se empieza a cerrar.
- En la parte media del embrión se esboza un intestino, origen de todo el aparato digestivo.
- En el interior del embrión empieza la formación de los pulmones y las fibras musculares.
- Se forman los primordios del ojo y del oído, que se observan como unas manchas negras a ambos lados de la cabeza.
- Las extremidades no se aprecian bien, pero aparecen unas pequeñas protuberancias que formarán los brazos en primer lugar y, posteriormente, las piernas.
En este momento de la gestación, el feto va evolucionando y experimentando grandes cambios, como la formación del sistema circulatorio. Todo este desarrollo y crecimiento tan rápido en el vientre materno hace que la mujer sienta síntomas evidentes de embarazo.
La ecografía del primer trimestre que confirma el embarazo debe hacerse a partir de la semana 6 o 7 de embarazo. No es recomendable hacer la primera ecografía antes de la semana 6 de gestación porque es posible que aún no se vea el embrión dentro del saco gestacional, lo cual genera cierto estrés en la mujer al pensar que algo va mal. La mayoría de mujeres ya pueden visualizar el embrión con una ecografía abdominal a la sexta semana, así como escuchar los latidos del corazón que acaba de formarse. No obstante, hay veces que los latidos cardíacos no se escuchan hasta la semana 7 de embarazo.
Cuando una mujer descubre que está embarazada, son muchos los cambios que tiene que hacer en su estilo de vida para no comprometer la salud del bebé ni la suya.
Es importante seguir tomando ácido fólico ya que el tubo neural del embrión está empezando a cerrarse. Llevar una dieta sana y equilibrada con legumbres, pescados, lácteos, carnes, frutas y cereales. Eliminar de la dieta las carnes poco hechas o crudas, los embutidos y la leche y los quesos sin pasteurizar, con el fin de evitar la toxoplasmosis y la listeriosis.
En el caso de que el embarazo se prolongue más allá de las 41 semanas existe un claro riesgo de que deje de cumplir con su función; tanto es así que se la denomina placenta envejecida.
Tipos de Placenta
Existen distintos tipos de placenta entre los mamíferos, pero la humana es de tipo hemocorial (o discoidal), lo que quiere decir que el tejido fetal penetra el endometrio hasta el punto de estar en contacto con la sangre materna. Tiene forma de galleta redonda y aplastada, es mucho más fina que otros tipos de placenta, puesto que sólo tiene tres capas (sincitiotrofoblasto, conjuntivo y endotelio vascular fetal).
Otro tipo de placenta es la placenta accreta que penetra excesivamente en la pared uterina y que se encuentra muy adherida a ella. De la misma manera, la placenta increta y percreta son placentas que penetran aun más en el músculo uterino o en la pared uterina y que, a veces, se extienden a estructuras próximas como la vejiga.
Por lo general, la placenta se sitúa en la cara anterior o posterior del útero, dejando libre la cérvix, que conforma el canal del parto.
