¿Es normal tener 90 pulsaciones en reposo durante el embarazo?

El ritmo cardíaco en reposo es un parámetro esencial para evaluar la salud del corazón. Las pulsaciones en reposo son la cantidad de veces que tu corazón late por minuto cuando estás en un estado de relajación. Para la mayoría de los adultos, una frecuencia cardíaca en reposo de 60 a 100 lpm se considera normal. De acuerdo con la Sociedad Europea de Cardiología, la frecuencia cardíaca en reposo de una persona sana oscila entre 60 y 100 latidos por minuto (lpm).

Es habitual sentir palpitaciones, es decir notar que el corazón va a mil por hora o que se va a salir del pecho, especialmente después de hacer algún esfuerzo o estando tumbada boca arriba. Durante el embarazo, es normal que las pulsaciones por minuto de la futura mamá aumenten.

Arritmias y embarazo 🤰🏻

¿Qué se considera normal en la mujer embarazada?

En las mujeres, se considera una frecuencia del pulso normal en reposo de 60-70 latidos por minuto. Sin embargo, ello puede variar según la mujer, dependiendo de la edad, el peso, si es una mujer deportista, etc. Las mujeres jóvenes tienen un pulso más alto que las mayores, las que tienen sobrepeso, más elevado que las delgadas y las que son físicamente activas tienen un nivel de los latidos del corazón más bien bajo.

Pulsaciones por minuto en el embarazo

Durante el embarazo, el cuerpo sufre muchísimos cambios, tanto a nivel físico como psicológico. Entre otras cosas, la frecuencia del pulso durante el embarazo puede verse alterada y ser mayor de lo habitual. Es habitual que la futura mamá note un aumento de 10 o 20 latidos durante el embarazo, dependiendo de su estado de salud. Cabe destacar que el aumento de las pulsaciones provoca una disminución de la tensión en la futura mamá.

Todo ello sucede porque el útero recibe una mayor cantidad de sangre debido a su actuación durante la gestación y por eso el corazón bombea más. Aunque el corazón está preparado para este aumento de la frecuencia cardíaca, es aconsejable que la embarazada se tome la presión cada cierto tiempo durante la gestación. También es recomendable evitar el consumo de sustancias estimulantes como el café y evitar sobreesfuerzos para no poner en riesgo la salud.

Pulsaciones en reposo durante el embarazo

Las pulsaciones en reposo que puede tener una embarazada también son ligeramente más elevadas que las de una persona que no está embarazada. El ritmo cardiaco, como ya hemos visto, está más acelerado, entre 10 y 20 pulsaciones más, debido a las razones fisiológicas que hemos comentado. En consecuencia, el ritmo cardiaco en reposo, así como el pulso en actividad, es mayor en las futuras mamás.

¿Por qué aumentan las pulsaciones durante el embarazo?

El útero, la placenta y el feto van creciendo a lo largo del embarazo y, por este motivo, necesitan más sangre del corazón para formarse debidamente, por lo que el bombeo debe aumentar. Otros factores que influyen en el aumento de las pulsaciones son:

  • Cambios circulatorios.
  • Cambios hormonales.
  • Respiración.
  • Aumento de peso.
  • Hormonas tiroideas.

¿Cuándo acudir al médico?

Debido al aumento de las pulsaciones durante el embarazo es normal que la futura mamá pueda padecer algunas palpitaciones o pequeñas taquicardias, sobre todo después de realizar actividad física o un sobreesfuerzo. Cuando esto ocurre, lo aconsejable es relajarse y respirar hondo hasta que las palpitaciones desaparezcan. Para evitarlo, es importante dormir las horas necesarias, descansar regularmente, practicar ejercicio moderado (natación o yoga, por ejemplo) e intentar no engordar demasiado.

Sin embargo, si las taquicardias son muy seguidas o se dan cuando la embarazada está en reposo, se debe acudir de inmediato al médico, ya que podría tratarse de un problema. Si la futura mamá tiene 110 o 120 pulsaciones por minuto y le suben a más de 130 deberá ir al médico para que le realice un examen.

A pesar de ser un síntoma fisiológico normal entre las embarazadas, si se producen muy a menudo o son muy fuertes puede ser una señal de alarma.

Palpitaciones fuera del embarazo

El 90 por ciento o más de las palpitaciones tienen su causa en factores que llamamos excitantes. Cuando estos se consumen o cuando se practica ejercicio de alta intensidad, el ritmo cardiaco puede acelerarse, produciendo la sensación de las palpitaciones, que se perciben tanto en el cuello como en la garganta o en el pecho. El hipertiroidismo es una de las principales causas de las palpitaciones en el corazón.

El estrés es otra de las principales causas de las palpitaciones fuertes de corazón. Padecer estrés, en especial cuando se prolonga en el tiempo y se cronifica, supone un aumento de los niveles de cortisol en la sangre. Las palpitaciones tienen la característica de que no se perciben cuando se está en una situación en la que es normal que el corazón lata con mayor rapidez, sino que el cuerpo se encuentra en reposo o en un estado relativo de este.

¿Son peligrosas las palpitaciones?

Habitualmente estos latidos fuertes del corazón no son peligrosos. Debemos tener en cuenta que las palpitaciones que tienen un riesgo de complicación son un porcentaje muy pequeño y son las que se manifiestan, por ejemplo, haciendo ejercicio físico, al hacer esfuerzos que se toleran muy mal, se acompañan de dolor torácico, resoplidos, e incluso de síncope. Por tanto, la gravedad de las palpitaciones va asociada, sobre todo, a la tolerancia de las palpitaciones y después, básicamente, a si tenemos un corazón estructuralmente sano o si tiene alguna alteración morfológica. No obstante, la inmensa mayoría son benignas.

Estos fuertes latidos en el corazón o palpitaciones son muy toleradas, son aisladas y esporádicas. Es decir, tienen un inicio y un final gradual y se toleran muy bien. La frecuencia cardíaca, la taquicardización, a veces, de las palpitaciones, no es muy alta.

¿Cómo se diagnostican las palpitaciones?

Como las palpitaciones son una actividad eléctrica del corazón, la herramienta principal de diagnóstico es el electrocardiograma, que es como una fotografía del corazón. Si en esta prueba sale alguna alteración derivamos directamente al cardiólogo. Pero como las palpitaciones son un síntoma que puede aparecer a lo largo de todo el día o la noche, necesitaremos una herramienta que mida el latido cardiaco durante un tiempo continuado. ¿Cómo lo hacemos? Con un holter: un dispositivo que registra el latido cardiaco de forma continuada, normalmente durante 24 horas. Sería como una película del corazón. El paciente lo lleva puesto y puede hacer vida normal, salvo deporte y ducharse.

Como hemos comentado antes, también es importante saber si tenemos el corazón estructuralmente sano y para ello hacemos una ecografía cardiaca acompañando al holter.

¿Cómo se tratan las palpitaciones fuertes de corazón?

La mayoría de las veces no hace falta un tratamiento específico. Porque si yo sé, por ejemplo, que hay quien se toma un cubo de café al día, disminuyendo el consumo de café las palpitaciones acostumbran a desaparecer. Por lo tanto, si sabemos qué excitantes son los que precipitan, reduciendo el consumo de estos excitantes ya lo tenemos resuelto.

A pesar de todo, hay casos en las que las palpitaciones, siendo benignas, pueden interferir en la rutina diaria. En ese caso podemos hacer un tratamiento específico para disminuir el tono enérgico unido a un tratamiento de ansiolíticos.

Para reducir las palpitaciones del corazón, lo primero que se debe hacer es identificar cuál es la causa de estas.

Aunque como ya hemos indicado no suelen ser graves y a menudo están relacionadas con sustancias excitantes, lo que sí podemos hacer es introducir una serie de hábitos saludables que reduzcan la probabilidad de su aparición. No es necesario correr una maratón ni apuntarse a un gimnasio para levantar pesas. De lo que se trata es de encontrar alguna actividad que nos permita desconectar de nuestra rutina y de nuestros pensamientos. La meditación se ha puesto de moda y es que sus beneficios para el organismo son indudables. Dejar que los pensamientos circulen sin interferir nos ayuda a distanciarnos de nuestros problemas.

Aunque resulta más fácil decirlo que hacerlo, es conveniente aprender a relativizar nuestros problemas y a vivir en el momento presente. Si hay personas o situaciones que sabemos que nos producen estrés, es conveniente alejarse de ambos. Tomarse un café por la mañana puede ayudarte a despertar y a enfrentarte al día con energía. Sin embargo, abusar de este y otras sustancias como el té o las bebidas energéticas logra un efecto contrario.

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