¿Qué es un Embarazo Anembrionado o Huevo Huero? Causas, Síntomas y Diagnóstico

El embarazo anembrionario, también conocido como embarazo huevo huero, es una condición en la que el saco gestacional se desarrolla, pero el embrión no se forma o deja de desarrollarse en las primeras semanas de gestación.

Una gestación anembrionada, también conocido como huevo huero, es un tipo de embarazo en el cual se desarrolla un saco gestacional vacío, sin la existencia de un embrión en su interior. Esta situación se produce cuando un óvulo fecundado por un espermatozoide se implanta en la cavidad uterina, pero no se desarrolla el embrión. En palabras más simples: es como si fuera un embarazo sin bebé.

El embarazo anembrionado se refiere a un embarazo no viable en el que por ecografía transvaginal se aprecia un saco gestacional intrauterino vacío, no contiene vesícula vitelina ni embrión.

Es un problema relativamente frecuente. El embarazo anembrionario representa alrededor del 50% de los abortos espontáneos en el primer trimestre. Alrededor del 50% de pérdidas del embarazo durante el primer trimestre se asocia a este problema, el cual puede ocurrir incluso antes de saber la mujer que está embarazada.

En este artículo abordaremos qué es un embarazo anembrionario, sus síntomas, su diagnóstico y las opciones de tratamiento.

Ecografía de un embarazo anembrionario.

¿Cómo se desarrolla un embarazo normal?

En los embarazos que se desarrollan con normalidad, en primer lugar se produce la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide. Esto da lugar a la formación de un saco gestacional, el lugar donde se desarrolla el embrión.

Tras la fecundación, es decir, tras la unión del espermatozoide con el óvulo, comienzan una serie de divisiones celulares que dan lugar a la formación del saco gestacional, rodeado de una “concha” o cubierta denominado trofoblasto (y que es el que dará lugar a la futura placenta). En el interior del saco gestacional se desarrollará el embrión.

Tras producirse la fecundación entre el óvulo y el espermatozoide se forma un embrión que multiplica sus células hasta llegar al estadio de blastocisto, el cual tiene una capa periférica de células que conforman el trofoectodermo, y un pequeño conglomerado de células llamada masa celular interna.

Una vez el blastocisto se ha implantado en el útero, el trofoectodermo dará lugar a la placenta, y la masa celular interna a los discos embrionarios que formarán el feto. Es el proceso conocido como gastrulación.

¿Por qué se produce el embarazo anembrionado?

En el embarazo anembrionado, también se produce la fecundación y la formación del saco gestacional. Sin embargo, el embrión detiene su desarrollo en una etapa muy temprana y ni siquiera puede observarse a través de una ecografía.

En el caso del embarazo anembrionario se forma el saco gestacional con su cubierta trofoblástica, pero no se visualiza el embrión, debido a que éste ha detenido su desarrollo en una etapa muy precoz, antes de alcanzar un milímetro de tamaño.

Un embarazo anembrionario ocurre cuando, tras la fecundación del óvulo, se forma un saco gestacional sin embrión en su interior. Este tipo de embarazo se debe, en la mayoría de los casos, a alteraciones cromosómicas en el embrión, que impiden su desarrollo adecuado.

La causa exacta de los embarazos anembrionarios es difícil de determinar. Normalmente, la causa principal de este tipo de embarazo es la presencia de alteraciones a nivel genético en los gametos, ya sea en el óvulo, en el espermatozoide o en ambos.

En la inmensa mayoría de los casos, la causa de la gestación anembrionada son las anomalías genéticas o cromosómicas en el óvulo y/o los espermatozoides. La única causa bien identificada de aborto son las alteraciones genéticas, es decir, las anomalías cromosómicas del embrión. La incidencia de cariotipo fetal anormal es del 90% en embarazos anembrionados.

En el 80% de los casos, las causas del embarazo anembrionado son las alteraciones cromosómicas en el óvulo y/o espermatozoides, que generan un error en la codificación de la fecundación y la detención precoz del desarrollo embrionario. Otra de las causas es la división anómala del embrión después de la fecundación.

Cuando las células de los discos embrionarios no se desarrollan correctamente, no se da inicio a la especialización de las células y formación de los tejidos, y se produce lo que se conoce como huevo huero.

Algunas causas potenciales son:

  • Alteraciones cromosómicas: La causa más frecuente de un embarazo anembrionado son las anomalías cromosómicas o genéticas que ocurren en el momento de la fecundación. Estos errores pueden estar presentes en el óvulo o en el espermatozoide y pueden llevar a la detención del desarrollo embrionario. Algunas de las alteraciones cromosómicas más comunes incluyen las trisomías, monosomías o poliploidías.
  • Alteraciones hormonales: Los desequilibrios hormonales también pueden jugar un papel crucial en la aparición de una gestación anembrionada, y es que las hormonas son esenciales para la correcta implantación y desarrollo del embrión. Un desequilibrio hormonal puede afectar a la capacidad del embrión para desarrollarse adecuadamente o también puede impedir que el útero proporcione un entorno adecuado para su desarrollo.
  • Edad: A medida que las mujeres envejecen, la calidad de sus óvulos tiende a disminuir, lo que aumenta la probabilidad de problemas genéticos y, en consecuencia, de sufrir un embarazo anembrionado.
  • Implantación deficiente: Otra causa potencial del embarazo anembrionado es una alteración en la implantación del óvulo fecundado en el útero.

Causas del embarazo anembrionario.

Síntomas de la gestación anembrionada

En un inicio, los síntomas de la gestación anembrionada son similares a los de un embarazo que se desarrolla con normalidad: ausencia de menstruación, náuseas, sueño, cansancio, molestias en los pechos, etc.

Al inicio de la gestación pueden estar presentes los síntomas típicos del embarazo: ausencia de la menstruación, prueba de gestación positiva, aumento de la sensibilidad mamaria, náuseas, etc.

Una de las dificultades de detectar un embarazo anembrionario es que, en sus primeras etapas, suele presentar síntomas similares a los de un embarazo normal.

Además, hay que tener en cuenta que una gestación anembrionada da lugar a una prueba de embarazo positiva. Esto se debe a que la formación de la bolsa gestacional provoca que el organismo segregue gonadotropina coriónica humana (hCG), la hormona que sirve para confirmar el embarazo.

En el embarazo anembrionado, el test beta HCG da positivo porque esta hormona es producida por las capas celulares del saco gestacional, aunque no haya embrión.

A pesar de la ausencia de un embrión en desarrollo, el cuerpo de una mujer puede continuar mostrando signos de embarazo debido a la presencia del saco gestacional y a la producción de hCG. Estos síntomas pueden incluir la falta de menstruación, náuseas, sensibilidad y cansancio.

Sin embargo, la ausencia de embrión hace que, pasados unos días, el organismo deje de secretar hCG y los niveles de hormona bajan. En este punto, los síntomas de embarazo disminuyen y aparecen los propios de un aborto espontáneo: dolor abdominal y sangrado vaginal.

Sin embargo, estos síntomas pueden desaparecer repentinamente, cuando el embrión deja de crecer y los niveles hormonales disminuyen. Otros posibles síntomas pueden ser la pérdida o disminución de los síntomas de embarazo como la disminución de la sensibilidad mamaria o las náuseas-vómitos.

El sangrado y el dolor abdominal durante el primer trimestre de embarazo son bastante comunes. Mediante exploración física se puede observar la presencia o no de restos de sangra o coágulos en el canal vaginal.

¿Cómo se detecta? Diagnóstico del embarazo anembrionario

Síntomas y Causas de un EMBARAZO ANEMBRIONARIO 😯🤰

Aunque muchas mujeres experimentan un aborto espontáneo antes de saber que estaban embarazadas, existe la posibilidad de detectar previamente una gestación anembrionada.

La detección de una gestación anembrionada generalmente se realiza durante las primeras etapas del embarazo, casi siempre en el primer trimestre.

El diagnóstico se realiza por ecografía, donde se observa el saco gestacional vacío. Ésta debe repetirse a la semana siguiente para confirmar si el embrión se ha formado o no, y si hay latido cardiaco.

El embarazo anembrionario puede diagnosticarse por medio de una ecografía, donde se observa un saco embrionario vacío o lleno de líquido, pero no se observa un embrión.

Mediante la realización de una ecografía en etapas tempranas de la gestación, en la actualidad, podemos detectar estos embarazos anembrionarios, incluso antes de que se produzca el sangrado vaginal. Mediante ecografía transvaginal, podemos detectar el embrión tan pronto como a las 6 semanas de gestación.

El diagnóstico de embarazo anembrionario se establecerá ante el hallazgo de un saco gestacional, rodeado por el trofoblasto, mayor de dos centímetros y en cuyo interior no se visualice un embrión.

Si acabas de quedarte embarazada y acudes al ginecólogo, es posible que el saco gestacional aparezca vacío en la primera ecografía. ¡No te asustes! En caso de dudas respecto a la fecha de la última regla, es preferible repetir la ecografía a los 7-10 días, antes de precipitarnos en establecer el diagnóstico de huevo huero.

El diagnóstico del embarazo puede realizarse en diferentes etapas. Si en ninguna de éstas se localiza el embrión, nos encontramos con un embarazo anembriónico:

  • El saco gestacional es la primera estructura que puede ser visible por ecografía transvaginal en la cuarta y quinta semana de gestación.
  • La vesícula vitelina es una estructura proveniente del embrión que se puede observar en el interior del saco gestacional por ecografía transvaginal 2-3 días después de visualizarse éste.
  • Entre la semana 7 y 12 de embarazo es posible escuchar el latido cardiaco del feto con una ecografía de ultrasonidos, también llamada eco-doppler.
  • Finalmente, la visualización de la vesícula vitelina por ecografía pélvica de ultrasonido confirma definitivamente que hay embarazo.

Además de la ecografía, se comprobará la ausencia de síntomas de embarazo y el nivel de las hormonas para realizar un diagnóstico definitivo. Si éste empieza a disminuir significa que el embarazo ha sido interrumpido.

Algunos métodos de diagnóstico son:

  • Ecografía transvaginal. Este tipo de ecografía permite obtener imágenes detalladas del interior del útero. Durante la ecografía el ginecólogo buscará el saco gestacional. En un embarazo normal, el embrión debería ser visible en el interior del saco gestacional a partir de las 6-7 semanas de gestación.
  • Análisis de los niveles de hCG. La hormona gonadotropina coriónica humana (hCG) es una hormona producida durante el embarazo que se puede medir a través de análisis de sangre y orina. En un embarazo evolutivo normal, los niveles de hCG aumentan de manera constante durante el primer trimestre. Sin embargo, en una gestación anembrionada, los niveles de hCG pueden no aumentar tal y como se esperaría.
  • Historial médico y exploración física. Factores como antecedentes de abortos espontáneos, edad materna avanzada, y problemas de salud subyacentes pueden aumentar la sospecha de una gestación anembrionada.

Finalización de la gestación anembrionada y tratamiento

La principal consecuencia para la paciente es la pérdida del embarazo. Como la de cualquier tipo de aborto, la evolución de estos embarazos finaliza con su expulsión.

Una vez que se ha comprobado la ausencia de estructuras embrionarias, no tiene sentido que el saco gestacional vacío permanezca en el interior del útero de la mujer, pues las células degeneran y las sustancias tóxicas que producen pueden dar lugar a serias alteraciones en la salud. El aborto es, por tanto, la única solución posible para estas pacientes, con el consecuente estudio genético del producto extraído.

Tras el diagnóstico del embarazo anembrionado habrá que conseguir la expulsión vía vaginal de este embarazo no viable.

La gestación anembrionada siempre termina en aborto. Sin embargo, existen dos posibilidades de finalizar el embarazo:

Aborto natural

En este caso, se produce un aborto espontáneo, que da lugar a dolor abdominal, sangrado vaginal y la expulsión del saco gestacional. La mujer puede notar que los síntomas del embarazo disminuyen o desaparecen. Después se produce un sangrado vaginal que va aumentando de intensidad y que, cuando se acompaña de dolor pélvico, indica que la expulsión es inminente.

En algunas situaciones, la mujer no es consciente de que ha tenido un aborto, ya que lo confunde con la menstruación. Esto sucede, sobre todo, cuando el aborto se produce en una fase especialmente temprana y sin mayores complicaciones.

En algunos casos, el cuerpo expulsa el saco gestacional de manera espontánea sin necesidad de intervención médica.

En determinados casos, el médico puede recomendar esperar para ver si el cuerpo es capaz de expulsar el saco gestacional por sí mismo. Este proceso puede llegar a demorarse durante varias semanas, y en todo este tiempo se realizará un seguimiento detallado para asegurar que no haya complicaciones.

Legrado

El legrado es un procedimiento quirúrgico que consiste en dilatar el cuello del útero para extraer el saco gestacional, el cual se encuentra alojado en el endometrio (interior del útero). A esta operación se puede recurrir desde un primer momento o para extraer los restos de un aborto espontáneo.

Una vez realizado el diagnóstico, si no se expulsa naturalmente, se procederá a la evacuación uterina. Mediante tratamiento médico o la realización de un legrado.

Tratamiento médico

El uso de determinados medicamentos, siendo algunos de los más comunes el misoprostol y la mifepristona, puede facilitar la expulsión del saco gestacional.

Tratamiento médico mediante la administración de misoprostol. Se utilizan medicamentos para inducir la expulsión del tejido gestacional y evitar complicaciones.

Cirugía

Si el tratamiento médico fracasa, o si se prefiere una resolución más inmediata, puede llevarse a cabo un legrado uterino. Este procedimiento quirúrgico consiste en raspar las paredes del útero para extraer y evacuar el saco gestacional.

¿Se puede repetir dos veces seguidas?

El hecho de que el embarazo anembrionario se haya padecido una vez no significa que haya riesgo de que vuelva a ocurrir en el futuro, ni que la mujer presente problemas de fertilidad.

Si se ha producido en embarazo anembrionado, no significa que la mujer presente problemas de fertilidad porque la gran mayoría podrá conseguir un embarazo normal, pero aumenta el riesgo de un segundo aborto. El haber presentado un aborto previo aumenta el riesgo de un segundo aborto, independientemente de la edad materna.

Un aborto de estas características, si se presenta con una evolución normal, no tiene implicaciones reproductivas futuras. La paciente podrá quedarse embarazada sin ningún problema tras recibir el tratamiento oportuno que requiera su caso concreto.

Es posible que se repita el embarazo anembrionario dos veces, aunque no es lo normal.

En caso de que fuera recurrente y se repitiera varias veces de manera consecutiva, convendría llevar a cabo un estudio genético en la pareja para determinar la causa que impide el desarrollo embrionario.

Embarazo tras gestación anembrionada

Un embarazo anembrionado que termina en aborto no tiene por qué provocar consecuencias negativas en la fertilidad femenina. Por tanto, si no existen otras anomalías, la mujer podrá quedarse embarazada de nuevo. Eso sí, tendrá que esperar, al menos, dos ciclos menstruales. Dicho plazo deberá ser marcado por el ginecólogo de cada paciente.

Otra cuestión diferente es si la mujer presenta circunstancias añadidas que afectan negativamente a su fertilidad, como abortos de repetición o edad avanzada. Por ejemplo, a partir de los 40 años los óvulos son de peor calidad y se multiplica el riesgo de que padezcan anomalías cromosómicas.

En cualquier caso, cuando se producen dos abortos resulta recomendable consultar con una clínica de fertilidad, con el objetivo de estudiar a la mujer y poder prevenir o tratar los problemas reproductivos.

Recomendaciones adicionales

  • Mantener una salud general óptima.
  • Evitar el consumo de sustancias nocivas como el tabaco, el alcohol o las drogas.
  • Si estás planeando un embarazo (tanto si has sufrido un embarazo anembrionario como si no) es importante llevar una alimentación saludable, realizar ejercicio físico adecuado y evitar el tabaco y el alcohol.

Impacto emocional

Muchas mujeres no hablan de sus pérdidas gestacionales. Sin embargo, todas lo experimentan con un mayor o menor grado de ansiedad y estrés.

El embarazo anembrionario tiene un impacto emocional que no debe subestimarse.

Además, hay que tener en cuenta que una mujer que ha experimentado una gestación anembrionada suele vivir los primeros meses de su siguiente embarazo con cierta ansiedad y angustia.

Pasar por un embarazo anembrionario puede ser una experiencia emocionalmente difícil. Un embarazo anembrionario acaba en un aborto espontáneo, lo cual puede tener un impacto emocional significativo.

Si estás embarazada, o crees que puedes estarlo, debes acudir al médico si experimentas cualquier cambio inusual.

Publicaciones populares: