La conducta de los y las adolescentes rebeldes y desafiantes muchas veces desconcierta a quienes conviven con ellos. Los naturales cambios físicos y emocionales de esta etapa de la vida pueden generar comportamientos que conduzcan a conflictos, a veces importantes. La paciencia tiene más poder que la fuerza.
Es esencial comprender que los niños pueden ser desafiantes por muchos motivos diferentes: podrían sentirse abrumados por emociones intensas, como la frustración o el enojo, o estar lidiando con problemas emocionales o de comportamiento subyacentes. Además, algunos niños podrían tener dificultades para regular su comportamiento debido a problemas de desarrollo o de atención.
Etapas de la Adolescencia
La transición hacia el camino de la adultez es una etapa del desarrollo caracterizado por la presencia de grandes (y a veces abrumadores) cambios, tanto a nivel físico como mental y social.
- Adolescencia temprana: va de los 11 a los 14 años y está marcada por la pubertad, con el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios.
- Adolescencia media: entre los 15 y los 17 años, aparecen conflictos por el antagonismo entre las normas de la familia y la libertad que el adolescente desea.
- Adolescencia tardía: de los 18 a los 21 años (algunos autores marcan desde los 15), se van aceptando progresivamente los valores y límites.
Como supones, estas etapas no se desarrollan siempre igual en cada familia.
Características de un Hijo Desafiante
Cada niño es diferente y los niños de perfil desafiante también lo son. Cada uno tiene sus características propias pero sí que se puede dibujar un perfil común que incluye las siguientes características de carácter: persistencia, intensidad, sensibilidad, distractibilidad, adaptabilidad y energía. Vamos una a una, para que me digas si encaja con la personalidad de tu hijo/a.
- Persistencia: Son niños que defienden sus ideas a muerte. Que les gusta el debate por el debate, muchas veces en torno a temas que a nosotros nos parecen insignificantes.
- Intensidad: Son niños escandalosos, que hablan a un volumen alto, que van disparados, que se hacen notar…. Cambian de humor de forma rápida; pueden estar en un momento en el que te los comes, y pasar a modo insoportable en menos de un minuto.
- Sensibilidad: Los niños de perfil desafiante tienen una alta sensibilidad a los olores, sabores, textura de la ropa, sitios ruidosos, calor… Todos estos factores les llevan a sobrecargarse y les acercan a su momento de perder el control.
- Distractibilidad: Sí ven pasar una mosca volando, les has perdido. Si les pides que te traigan algo, tienes muchas posibilidades de que no le vuelvas a ver el pelo.
- Adaptabilidad: Hablamos de la falta de adaptabilidad. La dificultad para llevar bien las transiciones: el momento de salir de la cama por la mañana, el momento de dejar de jugar, el momento de lavarse los dientes, el momento de meterse en la cama…
- Energía: Los niños de perfil desafiante suelen ser niños con un alto nivel de energía. Puede ser energía física que le lleva a trepar al árbol más cercano, pegarse buenas carreras, o no parar quieto en la silla durante la cena.
Los estudios demuestran que hay alrededor de un 15% de niños que responden a este perfil y que tienen estas características de personalidad que les vienen de serie (a través de sus genes).
Estrategias para Abordar el Comportamiento Desafiante
Cuando se detecta un comportamiento desafiante en los niños, los padres tienen la opción de seguir una serie de estrategias para trabajar estas actitudes y ayudarles a superar esta fase de su desarrollo.
- Establecer una conexión sólida con el niño: Para manejar a un niño desafiante, es necesario comenzar por establecer una conexión y comunicación efectiva con el niño. Esto significa que debemos dedicar tiempo suficiente para escuchar activamente y comprender las necesidades y sentimientos del niño.
- Establecer límites claros y consistentes: Una vez que se ha establecido una conexión sólida, el segundo paso será establecer límites claros y consistentes. Esto incluye normas específicas en el hogar y en la escuela, como no hablar con la boca llena o no usar lenguaje inapropiado.
- Utilizar el refuerzo positivo para fomentar el buen comportamiento: Otra estrategia efectiva para manejar a un niño desafiante es utilizar el refuerzo positivo. Este tipo de refuerzo consiste en elogiar y recompensar el comportamiento positivo del niño.
- Modelar comportamientos positivos y resolver conflictos pacíficamente: Modelar un comportamiento positivo es otra de las estrategias que los padres pueden seguir ante conductas desafiantes. Dado que los niños aprenden a través de la observación y la imitación, estos deben actuar como modelos a seguir.
- Dar opciones y oportunidades de empoderamiento al niño: Además, es crucial dar al niño opciones y oportunidades para tomar decisiones y sentirse empoderado. Esto puede incluir permitir escoger su ropa, por ejemplo, o decidir qué actividad hacer después de la escuela.
- Ser consistente en el manejo de situaciones desafiantes: También es importante ser consistente en el manejo de situaciones desafiantes. Esto significa que los adultos deben tratar de manejar el comportamiento del niño de manera coherente, incluso si están cansados, estresados o frustrados.
- Prestar atención a las necesidades y sentimientos del niño: La atención a las necesidades de los niños es algo de lo que los padres deben estar siempre pendientes y trabajar para cubrirlas. Los niños que son desafiantes pueden estar experimentando problemas emocionales o de comportamiento subyacentes que necesitan ser abordados.
- Cuidar de uno mismo y buscar apoyo cuando sea necesario: Finalmente, los adultos deben cuidarse y buscar apoyo y ayuda cuando sea necesario. El manejo de un niño desafiante puede ser estresante y agotador, y es importante cuidar de uno mismo para poder cuidar adecuadamente del niño.
El Trastorno Oposicional Desafiante (TOD)
Otra cosa es que el niño sufra el trastorno oposicionista desafiante. No existe una causa específica que pueda explicar el trastorno oposicionista desafiante, pero los expertos apuntan al factor psicosocial como un posible desencadenante. Una educación coercitiva o violenta, la inmadurez o la falta de experiencia en la crianza de un hijo o unos padres excesivamente permisivos pueden estimular las conductas desafiantes.
Si estos comportamientos se prolongan en el tiempo debes buscar ayuda, ya que hijo puede tener un Trastorno de Oposición Desafiante (TDO) y, en ese caso, debes acudir a un psicólogo que proceda hacer una evaluación psicológica para confirmar el diagnóstico y asesorarte si necesita ir a terapia. El Trastorno Oposicional Desafiante es un trastorno que padece el 20% de la población infantil y juvenil. Es una conducta que lleva a los niños a enfrentarse a las figuras de autoridad de forma persistente.
Algunas características del Trastorno Oposicional Desafiante son:
- Rabietas y/o discusiones frecuentes con los adultos.
- Mala tolerancia a las órdenes, se niegan a cumplirlas.
- Los niños pueden llegar a aprender que provocar y retar a los padres puede llegar a desesperar y, por tanto, conseguir cosas que de otra forma no podrían. Les gusta saber cuál es el límite.
Consejos Adicionales para Padres
Aquí hay algunos consejos adicionales para manejar a un niño desafiante:
- Evita los gritos.
- Ten paciencia.
- Trabaja la frustración. Es el sentimiento desagradable que se experimenta cuando no se consigue lo que uno quiere.
- Cuida su agresividad.
- No entres en la lucha de poder. Los niños desafiantes creen que son iguales a los adultos, para ellos no existe autoridad.
- Pon límites claros. Y cúmplelos.
- Sé consecuente y perseverante.
- Pide ayuda profesional.
Conductas Desafiantes en Adolescentes
Enfrentar los retos de la adolescencia ya es complicado, y más cuando se trata de uno desafiante. Las faltas de respeto, la transgresión de limites, delinquir, el consumo de sustancias, absentismo escolar, agresividad física hacia objetos o personas, robar, conductas de riesgo y un largo etcétera son conductas que generan mucho rechazo en la sociedad.
A continuación, menciono algunas estrategias para relacionarse con hijos desafiantes:
- Comunicación abierta y clara: Tras las discusiones y la mala conducta, a veces cuesta encontrar el espacio para hablar con ellos. Ser coherentes con ellos y eso pasa por ser los adultos.
- No entrar en escalada: Este es un punto importante, porque la frustración y rabia que generan los adolescentes desafiantes provoca que a veces los padres se acaben posicionando al mismo nivel.
- Paciencia: El cerebro del adolescente sigue en evolución y cualquier proceso de cambio requiere de tiempo.
- Límites claros: Ser comprensivos y contenedores no quiere decir que no se les pueda y tenga que poner límites. Poner límites significa darles coherencia, orden y una estructura segura.
- Pactar: Los adolescentes necesitan su autonomía, pero a la vez se les tiene que poner límites y normas. Pactar con ellos es un voto de confianza donde se pueden sentir escuchados.
- Escuchar: Se comunican a través de la rabia, pero eso no quiere decir que no tengan nada que decir (siempre y cuando se fomente un espacio adecuado y fuera de la agresividad).
- Aliarse siempre con la otra figura cuidadora y dar mensajes claros: Los progenitores deben ser un equipo. Los adolescentes reciben mucha confusión si las figuras cuidadoras dan mensajes opuestos.
- Revisarse cómo gestiono las emociones como persona y padre y cómo las traslado a mi hijo: Poner consecuencias congruentes, constantes y anticipadas. Consecuencias a la conducta.
- Pedir ayuda profesional.
¿Por Qué se Comporta Así? Causas del Comportamiento Desafiante
Puede haber muchas causas detrás del comportamiento desafiante y disruptivo de nuestro hijo. Por lo general, habrá más de una causa, ya que en psicología rara vez una única causa explica un comportamiento.
- Es posible que tenga un temperamento difícil, un carácter fuerte, o que tenga unos rasgos de personalidad determinados que favorecen este tipo de comportamientos. Esto es algo con lo que el niño ‘nace’, son factores hereditarios.
- Por otro lado, está el estilo educativo de los padres. Generalmente, detrás de estas conductas hay un estilo educativo parental demasiado permisivo.
Actividades para Niños con Problemas de Conducta
Las actividades para niños con problemas de conducta sirven para muchos padres que se encuentran a menudo con niños que se comportan de una manera inadecuada, que desobedecen sistemáticamente, tienen conductas disruptivas, o bien aparecen unas tremendas rabietas difíciles de reconducir. Estos comportamientos pueden producirse por diversas situaciones como por ejemplo el nacimiento de un hermano, la separación de los padres, dificultades de aprendizaje, altas capacidades…
La paciencia y el cariño son los principales ingredientes para ayudar a los niños que tienen mala conducta. Partiendo de este consejo, vamos a ver algunas estrategias para trabajar algunos de estos problemas de conducta que aparecen en la etapa infantil.
Técnicas de refuerzo positivo para trabajar conductas disruptivas
Lo mejor es poner el foco en lo positivo y aplicar un refuerzo para que los niños tiendan a repetir la conducta adecuada.
- Demostrar el orgullo de las conductas bien realizadas a través de un mensaje breve y claro. No conviene hacer regalos materiales, hay que conectar con lo afectivo.
- Conviene no dar por hecho lo positivo, sino darle valor para que el niño sienta que se le refuerza.
¿Cómo trabajar los problemas de conducta en niños?
Se pueden trabajar las conductas disruptivas a través de la creatividad y el arte, pues los niños a través de esta actividad pueden proyectar sus emociones y pueden reducir su nivel de estrés, mejorar su nivel de atención, canalizar sus intereses y cultivar habilidades sociales.
Es muy importante no encasillar al niño puesto que esto es algo que puede conducir a la conducta no deseada. Es una manera de hacer que se cumplan las predicciones.
4 Actividades para niños con problemas de conducta
- La técnica del semáforo para controlar la ira y el enfado: Los niños deben aprender que cuando no se puede controlar una emoción, sentimos mucha rabia, queremos agredir a alguien, nos ponemos muy nerviosos, explotamos y aparece el conflicto.
- La técnica del volcán: Se trata de una de las actividades para niños con problemas de conducta más eficaces mejorar el autocontrol. Sobre todo en aquellos momentos en que el niño parece que está a punto de explotar.
- Los cuentos: Es una de las actividades más útiles para niños con problemas de conducta de 3 a 5 años. Los niños por lo general se muestran muy atentos ante las historias que les cuentan los adultos y se puede aprovechar esta circunstancia para contarles cuentos que les enseñen a controlar su conducta, a ser más obedientes y a anticipar las consecuencias negativas de una mala actuación.
- Elaboración de una tabla de puntos: El uso de una tabla de puntos ayuda a llevar un registro de la conducta del niño y así valorar en qué medida obedece a sus padres, e incluso si merece o no algún tipo de recompensa por su conducta.
El «No» en Niños de 24 Meses
Entorno a los 2-3 años de edad, la mayoría de los niños, pasan por la etapa del no quiero. Es una etapa totalmente normal para un desarrollo sano. Con esta edad los niños sienten la necesidad de explorar los límites de su poder.
¿Cuáles son las mejores estrategias para los padres para manejar el comportamiento de decir «no» de manera constructiva y mantener una disciplina positiva?
- No tomarlo como algo personal. Sus negativas son parte de su desarrollo, y es una etapa necesaria.
- Ante la negativa, intentar desviar su atención, distraerlo.
- Evitar los castigos y limitarse a no hacer caso a su negativa.
- Establecer rutinas. Las rutinas dan estructura y previsibilidad, lo que puede disminuir la resistencia.
- Mantener la calma y ser paciente. La disciplina positiva se basa en la calma y la paciencia.
¿Cómo pueden los padres evitar que el «no» se convierta en un patrón de comportamiento desafiante, y qué técnicas son efectivas para enseñar a los niños alternativas de comunicación?
- Tener en cuenta la edad.
- Crear espacios favorables.
- Captar su atención. Hay que evitar las “cantaletas” y los “sermones” que solo hacen que la niña o el niño pierdan fácilmente la atención y sientan molestos.
- Participación activa. Viene derivado de la escucha. En un conflicto con puntos de vista distintos una buena idea es pedir que el propio niño sea el que busque soluciones.
- Ofrecer opciones: En lugar de hacer preguntas que requieran un «sí» o «no», ofrece opciones limitadas.
- Validar emociones: Cuando un niño dice «no», es crucial reconocer sus sentimientos.
- Modelar comunicación efectiva: Demuestra cómo expresar desacuerdos o preferencias de manera adecuada.
- Enseñar palabras alternativas: Ayuda a los niños a encontrar formas de expresar lo que quieren o sienten.
- Usar refuerzo positivo: Reconoce y elogia cuando el niño se comunica de manera efectiva o acepta una petición sin resistirse.
- Establecer rutinas y expectativas claras: Las rutinas proporcionan estructura, lo que puede reducir la necesidad de decir «no».
- Dar tiempo para procesar: A veces, los niños necesitan tiempo para pensar antes de aceptar algo. Si un niño dice «no», ofrécele un momento para que considere su respuesta.
- Ser coherentes: La consistencia en las reglas y expectativas ayuda a los niños a entender el contexto de su comportamiento.
- Fomentar la empatía: Ayuda a los niños a entender cómo sus palabras y acciones afectan a los demás.
Debe asegurarse el uso de un lenguaje claro, sencillo, concreto y comprensible, así como un tono de voz firme pero sereno.
¿Qué papel juega la consistencia y el establecimiento de límites en la gestión del «no» en los niños de 24 meses, y cómo pueden los padres mantener una estructura adecuada?
Ambas son fundamentales en la gestión del comportamiento del «no» en niños de 24 meses.
- Seguridad y confianza: Los niños pequeños necesitan saber qué esperar.
Cómo mantener una estructura adecuada
- Establecer reglas claras: Define reglas simples y comprensibles que sean apropiadas para su edad.
- Comunicar con claridad: Usa un lenguaje sencillo y directo.
- Ser coherentes: Siempre que sea posible, aplica las mismas reglas y consecuencias.
- Reforzar positivamente: Cuando el niño siga las reglas, ofrécele elogios o recompensas pequeñas.
- Prepararse para el «no»: Anticipa momentos en los que el niño pueda rechazar las normas y ten estrategias listas para manejar esos momentos.
- Mantener la calma: Cuando el niño diga «no», es importante que los padres mantengan la calma y no se enojen.
- Flexibilidad en ciertos momentos: A veces, es útil ser flexible con pequeños detalles.
¿Cómo pueden los padres equilibrar la necesidad de establecer autoridad con la comprensión de las emociones y la independencia creciente de su hijo, mientras manejan el comportamiento del «no»?
Equilibrar la autoridad con la comprensión emocional y la independencia de un hijo puede ser un desafío, especialmente durante las etapas en que los niños empiezan a expresar su autonomía y a decir «no».
- Comunicación abierta: Fomentar un diálogo donde el niño se sienta seguro de expresar sus sentimientos y opiniones.
- Establecer límites claros: Es importante definir reglas y expectativas, pero estas deben ser razonables y comprensibles.
- Flexibilidad y negociación: A veces, ceder en cuestiones menores puede darles a los niños un sentido de control.
- Modelar el comportamiento: Los padres pueden mostrar cómo manejar el desacuerdo de manera respetuosa.
- Enseñar habilidades emocionales: Ayudar a los niños a identificar y expresar sus emociones les proporciona herramientas para manejar el «no» de manera constructiva.
- Ser coherentes: Mantener consistencia en la disciplina y en las expectativas refuerza la seguridad.
- Elegir batallas: No todos los «no» deben ser desafiados.
Conclusión
Con paciencia, comprensión y las estrategias adecuadas, es posible reducir el comportamiento desafiante en niños y adolescentes, fomentando un ambiente familiar más armónico y positivo.
