Es común que los padres se pregunten qué hacer cuando su bebé vomita y si deben volver a alimentarlo inmediatamente. Saber cómo actuar ante esta situación puede marcar una gran diferencia en la recuperación del bebé. A continuación, abordaremos las causas del vómito en bebés, cómo diferenciarlo de la regurgitación, y las recomendaciones para su tratamiento.
¿Por qué vomita mi bebé?
El vómito en bebés puede tener diversas causas, y es importante distinguir entre vómito y regurgitación. No todo lo que parece vómito realmente lo es. La regurgitación es el retorno suave de pequeñas cantidades de leche o fórmula después de la alimentación, algo muy común en bebés.
Los vómitos en los lactantes y niños son un tema común que preocupa a padres y cuidadores. Se diferencian de la regurgitación, que es la expulsión de pequeñas cantidades de alimento. Las causas varían según la edad, incluyendo gastroenteritis, enfermedad por reflujo gastroesofágico y trastornos más graves. Los vómitos pueden llevar a deshidratación, pero la falta de apetito rara vez supone un problema. El tratamiento depende de la causa, desde medidas posturales y dietéticas hasta medicamentos y, en casos graves, cirugía antirreflujo.
Causas comunes de vómitos en bebés lactantes:
- Gastroenteritis viral: Los virus que afectan el sistema gastrointestinal pueden provocar inflamación y trastornos digestivos, lo que lleva a episodios de vómitos.
- Reflujo gastroesofágico: El esfínter que separa el estómago y el esófago no se desarrolla completamente en los bebés, lo que puede causar la regurgitación del contenido gástrico.
- Estenosis pilórica: Condición en la cual el músculo del píloro (la válvula entre el estómago y el intestino delgado) se engrosa, lo que dificulta el paso de los alimentos y provoca vómitos.
- Alergia o intolerancia alimentaria: Algunos lactantes pueden presentar intolerancia o alergia a ciertos alimentos, como la leche de vaca. Estas reacciones pueden desencadenar vómitos después de la ingesta de alimentos que contienen dichos componentes.
- Infecciones graves: Infecciones del tracto urinario o las infecciones respiratorias altas, pueden provocar vómitos.
¿Qué hacer si mi bebé vomita?
Una de las preguntas más frecuentes es “si mi bebé vomita le vuelvo a dar de comer” inmediatamente. Después de un episodio de vómito, es recomendable esperar entre 30 y 60 minutos antes de intentar alimentar nuevamente a tu bebé.
Es crucial que la alimentación después de un vómito sea gradual. Si tu bebé aún toma pecho o fórmula, comienza con pequeñas tomas. Si tu bebé toma leche materna o fórmula, generalmente es seguro volver a ofrecerle pequeñas tomas después de esperar un tiempo prudente.
Pasos a seguir:
- Espera: Después del vómito, espera entre 30 y 60 minutos.
- Posición cómoda: Coloca al bebé en una posición cómoda, como semi-incorporado, para ayudar a prevenir que vuelva a ocurrir.
- Alimentación gradual: Comienza con pequeñas tomas de leche materna o fórmula.
Tratamiento y manejo de los vómitos
Saber qué hacer si tu bebé vomita puede hacer una gran diferencia en su recuperación. El vómito puede causar deshidratación, especialmente si el bebé también tiene diarrea. Es fundamental estar atentos a los signos de deshidratación, como la disminución de la cantidad de orina, la sequedad de la boca y la lengua, la sed intensa y la falta de lágrimas al llorar.
Los tratamientos para el control de los vómitos dependen de la causa que los ocasione. No se precipite utilizando un medicamento, como siempre siga las indicaciones del pediatra.
Signos de deshidratación:
- Boca seca
- Ojos hundidos
- Irritabilidad
- Menos pañales mojados de lo habitual
Generalmente, el estado general y de hidratación está conservado. Diversos cuadros muy habituales en pediatría pueden originar vómitos: síndrome febril, enfermedades infecciosas, fármacos, mala técnica alimenticia, reflujo gastroesofágico [RGE], úlceras gástricas-duodenales, vómitos cíclicos, GEA, hepatitis, cuerpo extraño, epigastralgia, migraña, vértigo, infección urinaria, litiasis, trastornos psiquiátricos como la anorexia y la bulimia, y embarazo.
En ViKids, nuestros especialistas te orientarán sobre las mejores opciones de tratamiento si el vómito de tu bebé persiste.
Cuando se trata de infecciones intestinales es fundamental la higiene: lavados de manos frecuentes del niño y de los cuidadores para prevenir el contagio. Para prevenir las recaídas de los vómitos, no se debe forzar la alimentación ni introducir los alimentos sólidos antes de hacer el suficiente reposo digestivo (3-4 horas). Se incluye la leche como alimento a demorar. Los bebés con gastroenteritis no deben acudir a la guardería hasta la mejoría de las deposiciones y de la fiebre.
Mantenga tras el vómito 30 minutos de ayuno e inicie SRO (soluciones de rehidratación oral de venta en farmacias), de forma fraccionada, es decir, pequeñas cantidades de forma habitual, cada 5-10 min. No fuerce.
Recomendaciones dietéticas:
- Menores de un año: Hacer la verdura con patata, calabacín, judía verde y zanahoria.
- Mayores de un año: Introducir la dieta de forma progresiva y fraccionada.
¿Cuándo buscar ayuda médica urgente?
Es importante estar alerta a los signos de alarma que podrían indicar problemas graves relacionados con los vómitos en lactantes y niños. Si los vómitos son fuertes y repentinos, persistentes sin ingesta de alimentos, presentan restos de bilis o sangre, o si el niño muestra señales de malestar como fiebre alta, dolor abdominal intenso o letargo, es imprescindible buscar atención médica de manera inmediata.
Si a pesar de probar una tolerancia oral adecuada siguen los vómitos. Si tiene menos de tres meses y ha vomitado más de dos tomas. Si hay vómitos con sangre o con bilis. Dolor abdominal severo. Vómitos repetitivos. Somnolencia o irritabilidad severa. Signos o síntomas de deshidratación: boca seca, ausencia de lágrimas, fontanela hundida o disminución de la cantidad de orina. El niño no puede tomar suficientes líquidos.
¿Qué hacer cuando el niño vomita? Consejos
Patologías frecuentes con vómitos en pediatría
Esta situación es la habitual en pediatría cuando atendemos a un niño con vómitos. Frecuentemente, el estado general y de hidratación está conservado. Diversos cuadros muy habituales en pediatría pueden originar vómitos: síndrome febril, enfermedades infecciosas, fármacos, mala técnica alimenticia, reflujo gastroesofágico [RGE], úlceras gástricas-duodenales, vómitos cíclicos, GEA, hepatitis, cuerpo extraño, epigastralgia, migraña, vértigo, infección urinaria, litiasis, trastornos psiquiátricos como la anorexia y la bulimia, y embarazo16.
Gastroenteritis aguda: Es la causa más frecuente de vómitos en la infancia. Generalmente, tiene un comienzo brusco caracterizado por la diarrea, que se puede acompañar de vómitos, náuseas, dolor abdominal y fiebre. Se trata de un proceso agudo y autolimitado, cuya etiología es infecciosa, principalmente por virus (rotavirus en el 70-80% de los casos) y más raramente por bacterias. El diagnóstico se realiza por la historia clínica. En la mayoría de los casos no es necesaria la medición de los electrolitos séricos ni la toma rutinaria de coprocultivos. El tratamiento es sintomático; el principal objetivo es mantener la adecuada hidratación del niño con soluciones de rehidratación oral preparadas. Los niños que estén alimentados con lactancia materna deben continuarla. No se recomienda el uso de soluciones azucaradas o bebidas gaseosas. En el medio hospitalario, se puede emplear ondansetrón (por vía intravenosa [vi] u oral [vo]) si los vómitos persistentes impiden la hidratación correcta del paciente. Otros fármacos antieméticos o procinéticos no se deben emplear en los cuadros de GEA. Los antibióticos no están indicados porque pueden prolongar la diarrea y el período de transmisión16-25.
Reflujo gastroesofágico26: El paso del contenido gástrico hacia el esófago es un proceso fisiológico que ocurre en lactantes sanos, niños y adultos, principalmente en el período posprandial. Es más frecuente en el primer año de vida. La mayoría de estos episodios son breves y no dan sintomatología, esofagitis u otras complicaciones. La enfermedad por RGE se define cuando los episodios de reflujo alcanzan la frecuencia o intensidad suficiente como para superar la capacidad defensiva de la mucosa, y asocian síntomas o complicaciones.
Las formas de presentación clínica son variadas. Los recién nacidos pueden presentar irritabilidad o aversión por las tomas, episodios de bradicardia-cianosis y retraso ponderal. Los lactantes generalmente no presentan reflujo patológico. Si aparece RGE, podemos encontrar rechazo de las tomas, irritabilidad, hematemesis, estridor, apena, neumonía por aspiración, anemia y fallo del medro. Los niños en edad preescolar presentarán regurgitaciones, síntomas respiratorios crónicos y síntomas de esofagitis. Las exploraciones complementarias no son necesarias si existe una correcta ganancia ponderal y no identificamos complicaciones. En estos casos, se puede instaurar un tratamiento empírico (tabla 2). Las indicaciones de realización de pH-metría se reflejarán posteriormente en este capítulo y nos documentará tanto la frecuencia, como la duración de los episodios27. Realizaremos unan endoscopia con biopsia cuando tengamos sospecha de esofagitis y estudios radiológicos con contraste para descartar la presencia de alteraciones anatómicas (hernia de hiato-membrana duodenal y malrotación).
Tabla 1: Causas de vómitos según la edad del niño
| Edad | Causas comunes |
|---|---|
| Recién nacido | Malformaciones del aparato digestivo o extradigestivo |
| 3 semanas a 4 años | Invaginación intestinal, estenosis hipertrófica de píloro |
| Mayores de 4 años | Apendicitis |
