La vitamina D es esencial para el adecuado desarrollo y crecimiento de los huesos en los bebés. Participa en el metabolismo del calcio y es necesaria para asegurar los niveles de absorción de fósforo y calcio para el mantenimiento de estructuras óseas como los huesos y dientes. Además, la vitamina D interviene en funciones como el crecimiento celular, el sistema vascular y el normal funcionamiento del sistema inmune.
Sin embargo, la menor exposición solar de la población en general, y de los niños en particular, ha condicionado la reaparición del déficit de vitamina D y el raquitismo nutricional como un problema de salud mundial. Esto se ha debido a los cambios actuales en el estilo de vida, a los movimientos migratorios y a las campañas de salud pública, que aconsejan la evitación del sol en los niños por el riesgo de cáncer de piel asociado a la exposición a la luz UV.
Es importante conocer cuál es la dosis adecuada de vitamina D para bebés, cómo administrarla y las fuentes para asegurar un crecimiento y desarrollo saludables.
VITAMINA D para BEBÉ, NIÑOS y ADOLESCENTES | La importancia de la vitamina D | Nutrición infantil
Fuentes de Vitamina D
El organismo sintetiza vitamina D de manera natural a partir de la exposición solar. Sin embargo, al tener que limitar el tiempo de esta exposición en bebés para evitar problemas relacionados con la piel, puede haber una deficiencia de vitamina D.
Otra fuente de vitamina D es la alimentación, ya que se encuentra de forma natural en algunos alimentos, aunque sobre todo en aquellos que no se introducen a los bebés en las primeras etapas de la vida (por ejemplo, vísceras). De forma natural, la vitamina D se encuentra en los lácteos, pescados azules, como el salmón, la caballa y las sardinas, en los huevos y en la carne, entre otros. También se suele añadir como suplemento a los cereales del desayuno, a la leche de fórmula, mantequillas y margarinas.
Mientras que las dietas occidentales únicamente aportan el 10% del total de la concentración de vitamina D en el organismo, la síntesis cutánea inducida por la luz ultravioleta B (UVB) provee el 90% restante. A lo largo de la historia, la luz solar ha satisfecho la mayoría de los requerimientos de vitamina D del ser humano.
La leche materna es naturalmente pobre en vitamina D, por lo que los bebés alimentados con leche materna necesitan un complemento infantil de vitamina D tal y como recomienda la Asociación Española de Pediatría.
Los cambios en los hábitos de vida han hecho también que las mujeres gestantes y las que están amamantando tengan una exposición muy limitada al sol, por tanto su leche tiene bajo contenido en vitamina D. También hay que incluir en este grupo de riesgo a los lactantes amamantados.
Dosis Recomendada de Vitamina D para Bebés
Según la Asociación Española de Pediatría, la cantidad recomendada de vitamina D para los bebés menores de un año es de 400 UI al día. No obstante, la mejor opción es consultar con el pediatra qué cantidad de vitamina D necesita tomar tu bebé en función del tipo de alimentación que reciba, aunque la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé.
Los lactantes menores de un año lactados al pecho deben recibir un suplemento de 400 UI/día de vitamina D, iniciando su administración en los primeros días de vida. Estos suplementos se mantendrán hasta que el niño ingiera 1 litro diario de fórmula adaptada enriquecida en vitamina D. Todos los lactantes menores de un año alimentados con sucedáneo de leche humana que ingieren menos de 1 litro diario de fórmula han de recibir un suplemento de 400 UI/día.
Los niños prematuros menores de un año de edad corregida precisan una ingesta de vitamina D de 200 UI/kg/día hasta un máximo de 400 UI/día.
A los niños mayores de un año o adolescentes, de forma general, se les recomienda para la adecuada producción de vitamina D la exposición al sol del medio día sin protección durante 10-15 minutos al día durante la primavera, el verano y el otoño. En invierno por encima de 42º de latitud norte no se producirá vitamina D.
Es difícil estimar cuál es la exposición solar adecuada.
Cómo Administrar la Vitamina D
Durante los primeros seis meses de vida los bebés adquieren la cantidad de vitamina D necesaria mediante la leche materna, la luz solar o los complementos. El complemento de vitamina D se administra a partir de la primera o segunda semana y durante los primeros 12 meses de vida, por norma general, pero siempre consultando y siguiendo las recomendaciones del pediatra.
Se puede tomar en forma de gotas que se le dan directamente al bebé, aunque también existen complementos que se pueden diluir en la leche. ¿Quieres saber más sobre complementos de vitamina D en formato gotas?
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A partir de los 6 meses, en el momento en el que el bebé comience con una dieta diversificada, si toma leche de continuación como parte de esta dieta, la dosis de vitamina D cambiará al estar esta leche enriquecida con vitamina D.
Vitamina D y Leche de Fórmula
La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé, pero cuando ésta no es posible, la leche en fórmula se puede utilizar como sustituto. Si tu bebé se está alimentado con leche de fórmula, no siempre será necesario suplementar su dieta con vitamina D.
Algunas leches de fórmula han sido formuladas con todas las vitaminas requeridas, entre las que se incluye la vitamina D. En estos casos, la ingesta de vitamina D podría estar controlada y no requerir de suplementos.
Consideraciones Adicionales
Los niños o adolescentes que tengan factores de riesgo de déficit de vitamina D (tabla1) y que no obtengan 400 UI/día con la ingesta de un litro de leche enriquecida o alimentos enriquecidos (cereales, una ración contiene 40 UI de vitamina D y una yema de huevo 40 UI de vitamina D) o una adecuada exposición solar, deben recibir un suplemento de vitamina D de 400 UI/día.
Es importante recordar que este producto no es un sustituto de la leche materna, de una dieta equilibrada o de un estilo de vida saludable.
