Vitamina D para Niños: Beneficios y Dosis Esenciales

La vitamina D, también conocida como calciferol, es crucial para la salud ósea, ya que regula el metabolismo del calcio. A menudo se la denomina la "vitamina del sol" porque la exposición a la luz solar es la principal fuente de vitamina D para el cuerpo.

SUPLEMENTACION CON VITAMINA D EN NIÑOS - Jairo Gomez Tu Peditatra

¿Qué es la Vitamina D?

La vitamina D es liposoluble y esencial para la salud de nuestros huesos. Se almacena en el hígado y se libera en pequeñas dosis cuando el organismo la necesita.

Esta vitamina puede ingerirse a través de alimentos, sobre todo de origen animal, en forma de ergocalciferol. El organismo la sintetiza exponiendo la piel a los rayos ultravioleta del sol en forma de colecalciferol, siendo esta la principal vía de suministro.

¿Para qué Sirve la Vitamina D?

Ingerir la cantidad adecuada de vitamina D es esencial para prevenir su deficiencia, que puede llevar a problemas como:

  • Raquitismo
  • Deformidades óseas
  • Osteomalacia
  • Dientes débiles y vulnerables a la caries

¿Dónde se Encuentra la Vitamina D?

El cuerpo sintetiza la mayor parte de su vitamina D tras la exposición a la luz solar. Pero, ¿cuáles son las principales fuentes fuera del organismo? Se encuentra principalmente en alimentos de origen animal.

Los alimentos ricos en vitamina D incluyen pescados grasos como el salmón, la caballa y las sardinas, así como el aceite de hígado de bacalao, las yemas de huevo y el hígado. Incluir estos alimentos en la dieta diaria es fundamental para una buena nutrición.

Carencia de Vitamina D

¿Cuándo se Produce una Carencia?

Dado que la mayor parte de la vitamina D se sintetiza tras absorber los rayos solares, la carencia puede deberse a comportamientos que impiden que el sol irradie la piel, como:

  • Salir muy arropado.
  • Usar demasiada protección solar.
  • Permanecer muchas horas en casa o en lugares cerrados.

También hay comportamientos poco saludables que conducen a la pérdida de esta vitamina, como el abuso del alcohol o el consumo de drogas. El uso de ciertos medicamentos también afecta a la cantidad de este micronutriente almacenada en el hígado.

Síntomas de la Carencia

La carencia de vitamina D afecta a la mineralización ósea y su deficiencia se ha asociado a un aumento de las enfermedades cardiovasculares y a la predisposición a desarrollar:

  • Diabetes.
  • Hipertensión.
  • Síndrome metabólico.

Sin embargo, existe un problema para reconocer la carencia de vitamina D, ya que sólo se manifiesta cuando el nivel es extremadamente bajo. Su deficiencia puede causar trastornos como:

  • Dolores óseos y articulares.
  • Debilidad muscular.
  • Huesos frágiles que tienden a deformarse.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Fatiga recurrente.
  • Espasmos musculares.

Deficiencia de Vitamina D en Adultos

La carencia de vitamina D puede provocar muchos problemas en los adultos. Uno de ellos es la osteomalacia, una enfermedad metabólica que provoca un adelgazamiento macroscópico de los huesos, que empiezan a doler y se hacen propensos a las fracturas.

La osteoporosis en adultos también puede deberse a la carencia de este micronutriente. Se trata de una enfermedad esquelética sistémica que provoca el debilitamiento de los huesos debido al deterioro de la microarquitectura del tejido óseo y la consiguiente disminución de la masa mineral ósea.

Los estudios de laboratorio también han demostrado que la presencia de esta vitamina tiene actividades potencialmente preventivas y ralentizadoras del crecimiento de tumores.

El magnesio favorece la absorción de la vitamina D, por lo que ayuda a regular sus niveles en nuestro organismo.

Las necesidades diarias de vitamina D varían de forma natural en función de la edad de la persona.

Deficiencia de Vitamina D en Jóvenes

La vitamina D es esencial para el desarrollo óseo en los niños y jóvenes en edad de crecimiento. De hecho, una ingesta baja en la infancia puede provocar raquitismo.

La presencia de esta vitamina aumenta la respuesta del sistema inmunitario, haciendo que nuestras defensas sean más fuertes frente al ataque de agentes patógenos. También es importante para la regulación del sistema inmune, la función muscular y el desarrollo cerebral.

Para evitar carencias y cubrir sus necesidades, se debe incentivar a los niños a jugar mucho al aire libre durante el día, incluso en los meses de invierno. También debe seguirse una dieta específica rica en pescado, leche, yogur, quesos grasos, semillas de sésamo y huevos.

Suplementación de Vitamina D

Para las personas que no reciben suficiente vitamina D a través de la exposición al sol y la dieta, la suplementación con vitamina D es una opción eficaz para mantener niveles adecuados en el cuerpo. Los adultos sanos necesitan alrededor de 5 µg de vitamina D al día. Sin embargo, las necesidades individuales pueden variar según la edad, el peso, la exposición al sol y otros factores de salud.

Los suplementos de vitamina D se pueden encontrar en varias formas, incluyendo tabletas, cápsulas, gummies y gotas. Es importante elegir un suplemento de buena calidad y seguir las instrucciones de dosificación recomendadas. Es mejor tomarlos con una comida que contenga alguna grasa saludable para una mejor absorción. Los suplementos orales son la forma más común de suplementar la vitamina D en adultos y niños.

Los niños mayores de 3 años pueden suplementar la carencia de vitamina D con Supradyn® Protovit, un multivitamínico para edad pediátrica, en forma de gotas que ayuda a la absorción y utilización normal del calcio y del fósforo.

Los adultos pueden suplementar la falta de vitamina D con los multivitamínicos Supradyn® Energy y los mayores de 50 años con la gama Supradyn® 50+, ya que ambas gamas tiene el 100% VNR (valores nutricionales de referencia) de vitamina D.

El colecalciferol es una forma de vitamina D con excelente capacidad de absorción y aprovechamiento por parte del cuerpo humano. Además, contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico y es esencial para la salud de los dientes y los huesos. El EPA y el DHA contribuyen al funcionamiento normal del corazón.

La vitamina D es importante para asegurar los adecuados niveles de absorción de fósforo y calcio para el mantenimiento de estructuras óseas como los huesos y dientes. Además, la vitamina D interviene en funciones como el crecimiento celular, sistema vascular y normal funcionamiento del sistema inmune.

El organismo sintetiza vitamina D de manera natural a partir de la exposición solar. Sin embargo, al tener que limitar el tiempo de esta exposición en bebés para evitar problemas relacionados con la piel, puede haber una deficiencia de vitamina D.

Otra fuente de vitamina D es la alimentación, ya que se encuentra de forma natural en algunos alimentos, aunque sobre todo en aquellos que no se introducen a los bebés en las primeras etapas de la vida (por ejemplo, vísceras). La leche materna es naturalmente pobre en vitamina D, por lo que los bebés alimentados con leche materna necesitan un complemento infantil de vitamina D tal y como recomienda la Asociación Española de Pediatría.

La vitamina D es un nutriente indispensable para el organismo y que obtenemos principalmente de la exposición solar. Es el encargado de absorber el calcio y de mantener la salud de los huesos, reduciendo el riesgo de patologías como la osteoporosis y las fracturas óseas.

En los últimos años, numerosos estudios han detectado que más de la mitad de la población mundial sufre un déficit de vitamina D.

Finalmente, la Asociación Española de Pediatría establece que los bebés menores de un año necesitan 400 UI de vitamina D diarios, mientras que los niños de entre 1 y 13 años requieren un aporte de 600 UI diarios.

El déficit de vitamina D en niños y bebés está relacionado con varias alteraciones en el desarrollo del organismo. Los niños que sufren esta patología presentan huesos blandos o deformados, que derivan en el ablandamiento del cráneo, arqueamiento de las piernas, deformación de las costillas y problemas de altura.

Ante la sospecha de un caso de raquitismo, se recomienda acudir inmediatamente al pediatra para que realice un examen físico del niño o bebé.

Aunque un médico debe valorar cada caso específico, los pediatras recomiendan dar suplementos de vitamina D durante los primeros 12 meses de vida.

De los 400 UI de vitamina D diarios que necesitan los menores de un año, la leche materna aporta unos 3 UI por cada 100 gramos. Se trata siempre de la mejor fuente de nutrientes para el bebé, pero su composición incluye una cantidad de Vitamina D reducida y condicionada por la naturaleza humana, donde se espera que vivamos al aire libre y en un mundo soleado.

Entonces, ¿qué sucede cuando el bebé es alimentado con leche de fórmula? Por lo general, la respuesta vuelve a ser afirmativa.

Controversias y Recomendaciones Actuales

En los últimos tiempos hemos asistido a un interesante debate sobre las necesidades de vitamina D (VD) en el niño, surgiendo posicionamientos y propuestas diferentes dentro de la comunidad pediátrica sobre su suplementación. La controversia puede explicarse por varios motivos; fundamentalmente, por la falta de un marcador bioquímico y unos criterios universales que permitan definir un estado óptimo de VD y su deficiencia o insuficiencia en la infancia. Además, porque existen variables externas que condicionan este estado y pueden resultar difíciles de evaluar, como la síntesis endógena dependiente de la exposición a la luz solar y el consumo de alimentos enriquecidos con VD, cuya comercialización ha ido aumentando en los últimos años. Finalmente, por los escasos estudios realizados en lactantes y la falta de estandarización en los métodos de medida de las diferentes moléculas y sus metabolitos, señalándose que los distintos umbrales de normalidad utilizados en investigación son responsables de unas estimaciones de prevalencia ampliamente variables.

Recomendaciones de la AEP

Recientemente, el Comité de Nutrición de la AEP ha considerado oportuno elaborar un documento de recapitulación y análisis de la cuestión a la luz de las últimas publicaciones, estableciendo unas recomendaciones seguras y que pueden ser aceptadas de forma general.

  1. La deficiencia grave de VD puede considerarse un problema poco frecuente en la población pediátrica española, aunque otros estados de carencia con expresión clínica inicialmente sutil pero de consecuencias potencialmente relevantes pudieran tener una presencia significativa. Con el fin de establecer la prevalencia real de estas situaciones, uno de los objetivos inmediatos en investigación debiera ser la definición de un marcador universalmente aceptado y de sus niveles óptimos, además de precisar las consecuencias finales para la salud de estas formas subclínicas de hipovitaminosis D.
  2. El principal efecto de la VD sobre la salud consiste en mantener la normocalcemia y prevenir la hipofosfatemia estimulando la absorción intestinal de calcio. En el caso del niño, asegurando el balance positivo de calcio necesario para la mineralización del hueso en formación y el desarrollo de la placa de crecimiento. En situación de deficiencia, el hiperparatiroidismo secundario favorecerá una liberación de calcio óseo para mantener sus niveles séricos, lo que en el niño se traduce por el desarrollo de raquitismo y osteomalacia. En relación con ello, el pico de masa ósea alcanzado en edades tempranas de la vida se acepta como un predictor de riesgo de osteoporosis en la edad adulta. Por tanto, optimizar desde la infancia los factores modificables que puedan afectar a la masa ósea -incluido el estado de VD- se debe aceptar actualmente como un objetivo de salud.
  3. Definir el estado de hipovitaminosis D en el niño y establecer para todos sus efectos el correspondiente significado clínico sigue siendo un reto. La Academia Nacional de las Ciencias recoge en su Dietary references intakes for calcium and vitamin D de 2010(4) que, aunque el nivel sérico de 25-hidroxivitamina D (25-OH VD; calcidiol) no está validado como sustituto de resultados en salud(5), puede considerase como el mejor indicador del estatus de VD. Aun así, sigue habiendo controversia respecto a las concentraciones deseables(6), y podría resultar simplista la pretensión de ofrecer un umbral único de suficiencia para todos los niños.
  4. La VD es sintetizada endógenamente, siendo la piel la principal fuente de producción. La propuesta repetida en la bibliografía de una exposición a la luz solar durante 5 a 15 minutos entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde en los meses de primavera, verano y otoño, podría asegurar a una persona de piel clara esos niveles, siendo necesarias exposiciones 5 a 10 veces más prolongadas en individuos negros.
  5. Son pocos los alimentos que incluyen la VD entre sus componentes naturales. Algunos pescados azules contienen cantidades significativas, aunque variables de unas especies a otras, de unos tejidos a otros y variables también en las diferentes épocas del año. Por ello, la fortificación de algunos alimentos con VD tendría que plantearse como una estrategia preventiva nutricional, especialmente con alimentos destinados a grupos de población de mayor riesgo.
  6. La planificación de una educación nutricional dirigida a las madres puede mejorar el estado de VD ya desde el embarazo y durante la lactancia. Un aspecto claramente desatendido y que desde Atención Primaria debiera plantearse como un objetivo prioritario en la promoción de la salud infantil se refiere al control y prescripción de consejos en las mujeres embarazadas y que lactan. Así, además del control dietética sistemático, algunos autores han propuesto la realización de profilaxis en la mujer gestante y que da de mamar (400-600 UI/día todo el embarazo y en el primer trimestre de lactancia materna; o como alternativa, 1.000 UI/día el último trimestre o dosis única de 100.000-200.000 UI en el 6º-7º mes de embarazo).

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Solvilit® Bebés Vitamina D3 400 UI, está indicado para bebés y niños de 0 a 3 años. Desde el momento en que tu bebé llega al mundo, un instinto te guía a cuidar cada aspecto de su bienestar. Entre estos cuidados, la alimentación ocupa un lugar especial, con la vitamina D brillando como una estrella de nutrición esencial. Aunque la leche materna aporta muchos nutrientes, necesita un poco de apoyo en forma de suplementos de vitamina D, para que tu pequeñín crezca con huesos fuertes y un corazón lleno de salud.

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