Visitas al Recién Nacido: Recomendaciones Esenciales para Proteger al Bebé y Respetar a la Madre

La llegada de un nuevo miembro a la familia es un momento de alegría y celebración, y es natural que amigos y familiares deseen conocer al recién nacido y felicitar a los padres. Sin embargo, desde una perspectiva médica y emocional, las visitas a los recién nacidos y sus madres pueden ser un tema controvertido. La Dra. Marta Garín, pediatra galardonada, ofrece información y recomendaciones valiosas sobre este aspecto delicado.

Riesgos Médicos de las Visitas al Recién Nacido

Desde el punto de vista médico, visitar a un recién nacido no es lo más recomendable. “Es evidente que, desde el punto de vista médico, como pediatra, esto no es aconsejable, puesto que las visitas multiplican el riesgo de entrar en contacto con algún germen”, señala la Dra. Garín. La costumbre de coger en brazos, besar y hacerse fotos con el bebé aumenta aún más este riesgo.

“Es evidente que, más allá del instinto que nos hace proteger al bebé por encima de todos y que consigue que te vuelvas una fiera y no quieras que lo toquen, está la lógica de que el contacto con mucha gente multiplica la posibilidad de que el bebé contraiga alguna enfermedad”, advierte.

Recomendaciones para Minimizar Riesgos

  1. No coger al bebé en brazos: Si es inevitable, lavarse las manos previamente, no haber fumado antes y no llevar perfume.
  2. Evitar besar al bebé: Bajo ninguna circunstancia se debe besar al recién nacido.
  3. Personas con síntomas: Nadie con síntomas de catarro, diarrea o cualquier otro problema de salud debe visitar al recién nacido.
  4. Cuidado con los niños pequeños: “Visitar a un recién nacido con niños pequeños es siempre mala idea. Los niños menores de cuatro años con frecuencia tienen virus varios, incluso aunque se encuentren como una rosa, y esos moquitos inofensivos en el niño de dos o tres años pueden ser fatales para el bebé de pocos días o meses. Es frecuente encontrar bronquiolitis en bebés de pocos días por contagios desde el entorno”, alerta.

El Bienestar de la Madre: Un Aspecto a Considerar

Las primeras horas de vida son cruciales para el establecimiento del vínculo madre-hijo y la lactancia materna. No parece, pues, el escenario ideal encontrarse rodeados de miradas ajenas. Además, “una mujer que acaba de dar a luz se siente vulnerable, cansada y a veces sobrepasada, y lo último que necesita es un desfile de gente queriendo toquetear a su bebé”, añade la Dra. Garín.

El hecho es que a la madre se la obvia en la mayoría de las ocasiones, y queda en un segundo plano con respecto a sus necesidades cuando está en una de los momentos más vulnerables de su vida: el posparto inmediato.

En esas visitas, “hay que ser conscientes de que, además de un bebé y un papá, hay una madre que está pasando por un proceso increíble y duro, por un cambio. Una mamá que a menudo se siente asustada e insuficiente, sucia, dolorida y extraña”, recalca.

Según una consulta realizada por la Dra. Garín entre su comunidad, el 99% manifestó que desearían no haber tenido esas visitas en las primeras semanas del puerperio. No obstante, algunas madres confesaron que no les importaba tener mucha gente en casa y que su bebé estuviese en brazos de muchas personas.

¿Hasta Cuándo Retrasar las Visitas?

“Al menos el primer mes o mes y medio sería ideal no recibir visitas”, puntualiza la pediatra. “Por seguridad para el bebé, pero también por respeto a la recién constituida familia. Es posible que las primeras semanas no quieran recibir a nadie, que aún se sientan muy vulnerables y que quieran construirse como familia tranquilos, sin público. Y, a partir de aquí, que cada uno marque su ritmo acorde a sus necesidades”, plantea.

En cuanto a las reuniones de mucha gente, como celebraciones de cumpleaños, bautizos, bodas... la Dra. Marta Garín aconseja “evitarlas siempre en un bebé menor de cuatro meses”.

El mejor lugar para mantener las visitas, cuando las haya, es al aire libre, en el exterior y en ratos pequeños para que madre e hijo pueda retirarse si están cansados.

“Deben acabarse las visitas al hospital, los peregrinajes a las casas los primeros días de vida, el tener que recibirlos ‘mona’ y feliz, y con pastas y café y dejar que lo cojan y lo paseen y lo besen, y se hagan fotos y se queden hasta cenar y observen la toma al pecho como si fuesen investigadores de National Geographic a dos centímetros del pezón”, ironiza.

Poner al Bebé y a la Madre en el Centro

Por todo ello, su mensaje es poner a la madre y a su hijo en el centro, preguntando siempre qué necesitan y adaptándose a esa respuesta, aunque no sea lo que el otro quiera oír.

“Hay que hacerles saber que estamos cerca si nos necesitan, pero preguntarles qué quieren que hagamos y respetar la respuesta que nos den”, destaca. Y lo ejemplifica en una frase: “Menos visitas y más jamones”.

El jamón no es más que la metáfora de esos regalos o atenciones que sí necesita la madre reciente, en lugar de las visitas, como pueden ser: comida ya preparada para no tener que cocinar, una visita a un especialista en suelo pélvico, ayuda en la limpieza de la casa, una consulta de lactancia, apoyo para que pueda asearse con calma... Una aclaración, da igual si es el primer o el quinto bebé de la familia.

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Guía Rápida para Visitas Respetuosas

Para asegurar que las visitas sean una experiencia positiva para todos, considera estas pautas:

  • Antes de Visitar:
    • Avisa con antelación: Nunca te presentes sin avisar.
    • Espera al menos 15 días: Especialmente si es en casa.
    • Pregunta si es oportuno: Asegúrate de que los padres estén listos para recibir visitas.
  • Durante la Visita:
    • Sé breve: No te excedas de media hora.
    • No beses al bebé: Evita el contacto cercano.
    • Ofrece ayuda: En lugar de solo observar, pregunta cómo puedes ayudar.
  • Consideraciones de Salud:
    • Si estás enfermo, quédate en casa: No arriesgues la salud del bebé.
    • Evita perfumes fuertes y fumar: Pueden ser irritantes para el bebé.

¿Qué NO hacer en una visita a un recién nacido?

Aunque seguro que lo hacen con la mejor de las intenciones, pero las continuas visitas al bebé de familiares y amigos pueden resultar molestas. Por ello, si eres un familiar o un amigo, solo se te pide un poquito de empatía en estos momentos tan delicados.

  • No vayas sin avisar ya sea al hospital o al domicilio.
  • Pregunta por la mejor hora para realizar la visita.
  • No vayas si estás enfermo o notas algún síntoma, incluso si has estado en contacto recientemente con algún enfermo aunque no presentes síntomas. Ya habrá tiempo para conocerle.
  • No le beses, mucho menos en la cara y en sus manos.
  • Realiza una visita corta.
  • No juzgues lo que opina o hace la madre o su pareja. Lo más importante es respetar las decisiones y normas de cada familia. Muchos de ellos, por vergüenza, no te lo dirán.

La Realidad en Casa: Superando las Visitas Inesperadas

Tras la polémica creada y las decenas de miles de visitas en 48 horas con la primera parte “¿De visita al hospital? No, gracias”, os dejo con la segunda entrega. Por fin nos dan de alta y llegamos a casa.

Hablemos de las visitas a casa tras dar a luz:

  • Nunca vayas sin avisar. Sin avisar con antelación. Entendemos por antelación varios días, no varios minutos.
  • Si no han pasado ni siquiera 15 días desde el parto, ni te molestes. No vayas.
  • Si estás enfermo, estornudando, con fiebre o con tos, ni aparezcas.
  • No vayas con tus hijos y tu media docena de sobrinos.
  • Nunca fumes en casa, tampoco en la ventana. Ni lo preguntes si no quieres caer fulminado con una mirada asesina por parte de la madre.
  • Cuando seas padre/madre lo entenderás.

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