La historia de Victoria Eugenia de Battenberg es un fascinante relato de amor, deber, tragedia y legado. Nacida en el seno de la realeza británica, se convirtió en reina consorte de España y dejó una huella imborrable en la sociedad española. Este artículo explora su vida, desde su nacimiento en el castillo de Balmoral hasta su fallecimiento en el exilio, destacando su impacto en la monarquía europea y su labor social en España.
La Reina Isabel ha tenido una vida larga marcada por su buena salud. El hecho de haber asumido la Corona muy joven, unido a su longevidad, ha posibilitado que haya tenido el privilegio de ser la persona que más tiempo ha estado sentada en el Trono de Reino Unido. El 9 de septiembre de 2015 sumó 23.226 días, 16 horas y 23 minutos de reinado, superando la marca que hasta entonces tenía su tatarabuela, la Reina Victoria. Siguió sumando y alcanzó los 70 años de reinado, convirtiéndose en la primera Monarca de la historia de Reino Unido en celebrar un Jubileo de Platino. Lo hizo en 2022, año en el que también se alzó con el reinado más largo de la historia tras superar los 72 años y 110 días de Luis XIV de Francia, si bien el Rey Sol fue proclamado Rey a los 5 años, mientras que Isabel II reinó siempre por sí misma desde que subió al trono el 2 de febrero de 1952, fecha en la que tenía 25 años. Resulta llamativo que las dos personas que más tiempo se han mantenido al frente de la Corona de Reino Unido sean mujeres, una de las coincidencias que existen entre dos de las reinas más importantes de la historia británica. Son pocas las féminas que han ostentado el Trono, y dos de ellas han marcado además dos importantes reinados al haber durado más de seis décadas.
Las dos están unidas por la sangre, ya que son tatarabuela y tataranieta. La Reina Victoria I dio a luz al Rey Eduardo VII, que a su vez fue padre de Jorge V, progenitor de Jorge VI, que fue el padre de la Reina Isabel. Tres hombres, tres reyes separan a ambas mujeres, tres Monarcas que no tuvieron reinados demasiado largos, aunque sí muy importantes históricamente debido a la I Guerra Mundial (Jorge V) y a la II Guerra Mundial (Jorge VI).
Eduardo VII, eterno heredero de la Reina Victoria, asumió el Trono a los 59 años, ese 22 de enero de 1901 en el que murió la Reina. Se mantuvo al frente de la Corona durante 9 años, falleciendo el 6 de mayo de 1910 a los 68 años. Su reinado apenas es recordado, ya que más se recuerda que hizo historia al ser la persona que más tiempo ha ostentado la dignidad de Príncipe de Gales (59 años y 45 días). Su tataranieto, el Príncipe Carlos, le ha robado el 'honor' de ser quien más tiempo ha pasado como heredero, pero no como Príncipe de Gales, ya que la Reina Isabel esperó a que su hijo cumpliera 21 años para concederle el título. Una divergencia entre reinas dentro de la semejanza de haber hecho esperar tanto a sus hijos. Ninguna de ellas estaba destinada a ceñir la Corona, sino que el Trono les llegó de forma indirecta. La Princesa Victoria de Kent se convirtió en Reina tras la muerte sin descendencia legítima de su tío Guillermo IV. Ese 20 de junio de 1837 comenzó el largo reinado de Victoria I, que a sus 18 años era una Reina muy joven e inexperta. Pese a que la línea de sucesión no hizo más que acercar a Victoria de Kent y ya en 1830 era la presunta heredera, no se preparó suficientemente a la joven para la tarea que le esperaba.
En el caso de la Princesa Isabel de York nació como hija primogénita del Príncipe Alberto, Duque de York, y sobrina de Eduardo VIII, que renunció a ser Rey casi 11 meses después de haberse convertido en Monarca para casarse con la dos veces divorciada y filonazi Wallis Simpson. Así, en 1936 hubo tres reyes: Jorge V, su hijo Eduardo VIII y su otro hijo Jorge VI. Isabel Windsor pasó a ser la Heredera, y 15 años más tarde y dos meses más tarde, la Reina de Inglaterra.
Un Matrimonio Real: Victoria Eugenia y Alfonso XIII
El primer encuentro con Alfonso XIII se produjo en 1905, cuando era un joven de diecinueve años y con tres años de reinado, con motivo de un viaje con fines diplomáticos del joven monarca español a Londres y París y, al mismo tiempo, con la posibilidad de conocer a jóvenes de la corte inglesa. El enamoramiento de la nueva pareja tuvo cierta trastienda familiar y estrategia política: la reina viuda, María Cristina, de carácter autoritario, prefería una candidata católica y centroeuropea, que reforzara las relaciones de España con los Habsburgo de Alemania y Austria; en cambio, los gustos del joven Alfonso se decantaban por el mundo inglés, atraído por los deportes, el automovilismo y el estilo de vida inglés. Victoria Eugenia tuvo siempre una complicada relación con su suegra, situación que se tensó mucho con el inicio de la I Guerra Mundial, al defender cada una diferentes intereses: María Cristina, germanófila, apoyaba al emperador alemán Guillermo II mientras que Victoria Eugenia se decantaba por su primo, el monarca inglés Jorge V.
El anuncio del compromiso matrimonial fue rápido dado que la boda real se celebró el 31 de mayo de 1906 en los Jerónimos de Madrid y, previamente, la joven inglesa se bautizó católicamente, al profesar el credo anglicano. Victoria Eugenia se convertía en reina consorte desde el mismo momento de su casamiento, con 18 años mientras que Alfonso tenía 20.
Tras la ceremonia de boda, los coches y carruajes de la comitiva real se dirigieron hacia Palacio. A su paso por la calle Mayor 88, el anarquista Mateo Morral lanzó una bomba dentro de un ramo de flores ocasionando más de cien heridos y veintitrés muertos (Noel, 1986, pp. La boda de Victoria Eugenia y Alfonso XIII fue la primera de España en que se sirvió un wedding cake, es decir, un pastel de boda, una tradición inglesa que aquí no se había visto nunca. Tanta expectación despertó aquella innovación que incluso los periódicos le dedicaron crónicas especiales.
Descendencia Real: Hijos de Victoria Eugenia y Alfonso XIII
Alfonso XIII y Victoria Eugenia tuvieron una amplia descendencia familiar, con seis hijos: el mayor y heredero, Alfonso (1907), Jaime (1908), Beatriz (1910), Cristina (1911), Juan (1913) y Gonzalo (1914). Hubo un séptimo hijo, Fernando, que nació muerto en 1910. El primero y el último nacieron enfermos, con hemofilia mientras que Jaime era sordomudo por un error médico, de manera que Juan, padre del rey Juan Carlos I, se convirtió en el heredero, tras las renuncias de sus hermanos.
- Alfonso, Príncipe de Asturias (1907-1938): Afectado por la hemofilia.
- Jaime, Duque de Segovia (1908-1975): Sordomudo.
- Beatriz (1909-2002)
- Fernando (1910): Nació muerto.
- María Cristina (1911-1996)
- Juan, Conde de Barcelona (1913-1993): Padre del Rey Juan Carlos I.
- Gonzalo (1914-1934): Afectado por la hemofilia.
Los veraneos de la familia real en el Palacio de la Magdalena (Santander), de estilo inglés, desde 1912 hasta 1930 fueron momentos de tranquilidad para la reina, encantada con aquellos parajes que le recordaban a su país natal, y la práctica de sus deportes preferidos como el golf, la vela, el tenis y la equitación.
La hemofilia de la reina afectó seriamente a la relación matrimonial, con un distanciamiento que pasó a una separación después de la Primera Guerra Mundial, aunque no se concretó hasta los años del exilio. Son conocidos y públicos los diversos escarceos amorosos que tuvo Alfonso XIII durante su reinado; en cambio, la conducta de la reina fue prudente y acorde con su dignidad.
La vida de Victoria Eugenia en España no fue fácil al estar determinada por los complejos avatares de la política española e internacional, con la dura crisis del 98 y el llamado «Problema de España», la Primera Guerra Mundial, la guerra de Marruecos, la dictadura de Primo de Rivera, una dura conflictividad social, la oposición republicana y otros momentos turbulentos que condujeron a una grave crisis del modelo de monarquía liberal-constitucional y la proclamación de la II República (14 de abril de 1931), con el exilio de la familia real. Victoria Eugenia partió el día 15, un día después que el ya ex rey, desde la estación ferroviaria de El Escorial, hasta Irún y desde allí a París, lugar de reunión con Alfonso XIII. La reina volvió a vivir principalmente en Londres hasta que fue expulsada de la familia real británica.
A principios de la II Guerra Mundial, Victoria Eugenia se trasladó a vivir a Lausana (Suiza) durante el resto de su vida, hasta su fallecimiento el 15 de abril de 1969, por una enfermedad hepática. La vida de Victoria Eugenia en el exilio transcurrió alejada de su marido y solamente coincidieron, puntualmente, en algún acontecimiento familiar, y, en otros, estuvo ausente.
Durante el exilio, Victoria Eugenia solamente regresó a España para ser la madrina de su bisnieto, Felipe de Borbón, el 8 de febrero de 1969.
La Abuela de Europa: Legado y Descendencia
Getty/Gtres/Cordon/VF/CC“La abuela de Europa” se ganó este apodo gracias a la habilidad con la que casó a sus hijos y nietos con los principales herederos de las casas reales del continente. En 2020, un año después de que se conmemoran los doscientos años de su nacimiento, la influencia que la reina Victoria I de Reino Unido logró extender por la mayor parte de Europa sigue siendo evidente: los reyes Felipe VI, Harald V de Noruega, Carlos XVI Gustavo de Suecia, Margarita II de Dinamarca y Felipe de Bélgica comparten ese parentesco común. Una influencia que resulta aún más clara si tenemos en cuenta que a muchas mujeres de la realeza se las sigue bautizando con su nombre. Gtres Online
En la actual familia real, sin embargo, hay solo una mujer que lo lleve puesto: el nombre completo de la princesa Eugenia de York es Eugenia Victoria Elena. Quizás lo escogiera su madre, Sarah Ferguson, que es una gran admiradora de la reina Victoria y produjo una película sobre su juventud con Emily Blunt en el papel de la monarca. Más curioso es lo que sucede en la monarquía holandesa, donde a pesar de que Guillermo Alejandro I es uno de los pocos reyes europeos que no descienden de la monarca británica, el nombre de Victoria es uno con los que fue bautizada la que algún día heredará su trono: la princesa Amalia, hija mayor de Guillermo Alejandro I y Máxima de Holanda, se llama Catalina-Amalia Beatriz Carmen Victoria.
Tal y como hicimos referencia al principio de este reportaje, la segunda gran influencia de la reina Victoria se transmitió a través de la fotografía. Durante su reinado hasta 1901, los avances técnicos fueron tan potentes que este nuevo medio de información creó un lenguaje icónico convertido en el puntal sobre el que se ha sostenido la prensa rosa. Y, por ende, las testas coronadas han sido algunos de sus personajes preferidos. El misticismo que había rodeado a lo largo de los siglos a las casas reales desapareció tras el primer retrato fotográfico oficial de la monarca realizado en 1842. La intencionalidad fue clara ya que su popularidad se cimentó en la pericia por mantener su imagen accesible al pueblo.
Como la monarca quería sentirse cerca de su pueblo aceptó posar para retratos de tamaño reducido que la gente pudiera llevar en el bolsillo. De esta manera, los mortales pensaban que poseían una parte de la soberana, un sentimiento de propiedad y de identificación que sería especialmente intenso con el nacimiento del star system cinematográfico.
La reina Victoria I también fue consciente de que los copyrights de las fotos limitaba la circulación oficial de sus posados, decidió eliminarlos y su imagen apareció diseminada en toallas, platos, tazas o latas de galletas. Aquellos copyrights los instauró una de sus antepasadas, Ana I de Inglaterra, a quien en su nombre el Parlamento inglés aprobó el derecho de autor denominado el Estatuto de la reina Ana en 1709.
Labor Social y Humanitaria
Su tarea pública se centró principalmente en las labores asistenciales, caritativas y humanitarias como la reorganización de la Cruz Roja Española, la fundación de hospitales en Madrid, Sevilla y Barcelona, la creación de una escuela de enfermeras y la formación de damas auxiliares en la sanidad militar, que fueron muy eficaces en la atención sanitaria de los heridos en la Guerra de Marruecos, la liga antituberculosa y una destacada labor humanitaria en los afectados en la primera guerra mundial, con la neutralidad española.
La reina comenzó a enfocar su vida en ayudar y mejorar las condiciones de los enfermos y necesitados. El nivel de atención médica, en su mayoría, era muy bajo. Todavía peor el nivel de las enfermeras, quienes pertenecían a órdenes religiosas, con un enfoque arcaico en la medicina. La reina visitó los barrios más pobres de Madrid, creando e impulsando diversas organizaciones benéficas: una rama española de la Cruz Roja, una Liga contra el cáncer, otra contra la tuberculosis, el Instituto para la Reeducación de Inválidos y las casas cuna, entre muchas otras (Fisas, 1989, p. 251). La formación de la sociedad de la Cruz Roja en 1916, bajo la dirección personal de la reina, fue un hito, puesto que a partir de ese momento todo el sistema médico comenzaría a mejorar. El trabajo que la reina realizó durante la Primera Guerra Mundial con la Cruz Roja la ayudó a soportar la soledad y sensación de aislamiento que sufría en la corte española y en su matrimonio (Noel, 1986, pp.
A Victoria Eugenia siempre le quedó clavada la espinita de que los españoles no la querían, a pesar de que siempre intentó hacer obras de caridad y nunca se metió en política.
El Legado de una Reina
La vida de Victoria Eugenia en España no fue fácil al estar determinada por los complejos avatares de la política española e internacional, con la dura crisis del 98 y el llamado «Problema de España», la Primera Guerra Mundial, la guerra de Marruecos, la dictadura de Primo de Rivera, una dura conflictividad social, la oposición republicana y otros momentos turbulentos que condujeron a una grave crisis del modelo de monarquía liberal-constitucional y la proclamación de la II República (14 de abril de 1931), con el exilio de la familia real. Victoria Eugenia partió el día 15, un día después que el ya ex rey, desde la estación ferroviaria de El Escorial, hasta Irún y desde allí a París, lugar de reunión con Alfonso XIII.
La reina tenía la sensación personal de no haber sido querida ni popular a pesar de su dedicación a la beneficencia y caridad en España. Tuvo una vida compleja: nació como nieta de la reina Victoria, reina consorte en España al casarse con Alfonso XIII, que le permitió vivir en la corte española, y al final sufrió la tragedia del exilio, una vida jalonada por el atentado que marcó el día de su boda, para finalizar con la soledad en el exilio en los años finales de su vida.
Victoria Eugenia fue una reina consorte que, sobre la base de su educación británica, modernizó el rol de esta figura, rompiendo moldes en muchos aspectos: fue la primera reina consorte que ha tenido un papel oficial y se centró especialmente en sus compromisos sociales, con una intensa actividad pública. Introdujo aires modernos en la anticuada corte española, siguiendo las modas y tendencias avanzadas de la corte inglesa. Gran amante de las joyas, introdujo la norma de transmitir las «joyas de pasar» a la reina sucesora, era una mujer moderna, con ideas feministas, lectora, hacía deporte, fumaba, hablaba bien varios idiomas como el francés y el alemán, además de su inglés natal, y enseguida aprendió el español.
