Vicente Blasco Ibáñez, nacido en Valencia el 29 de enero de 1867, es uno de los autores más respetados e influyentes de finales del siglo XIX y principios del XX, además de uno de los miembros más destacados de la Generación del 98. Tras leer varias biografías y artículos sobre la vida y obra del escritor, periodista, político, colonizador y viajero valenciano, lo considero un GENIO, en mayúsculas sin más calificativos, por acotarlo en un solo adjetivo que lo englobe y le haga justicia.
Blasco Ibáñez fue fundador de uno de los movimientos republicanos más importantes del primer tercio del siglo XX, fue elevado en vida a la categoría de mito y símbolo del republicanismo más progresista. La influencia de su vida y obra contribuyó, a su vez, a la glorificación republicana de V.B.I., tras la proclamación de la Segunda República Española, para ser olvidado tras la guerra civil por el nuevo Régimen.
En este 155 aniversario de su nacimiento me atrevo a ampliar algunas puntualizaciones. Libro novedad: El genio de Vicente Blasco Ibáñez (Biografía en 24 artículos).
Primeros Años y Formación
De padres aragoneses, Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia, y, según contaría años después, una de las primeras imágenes que recordaba de su infancia fueron las barricadas que se levantaron en su calle cuando él tenía seis años, durante la rebelión cantonal que estalló al inicio de la Primera República.
En su juventud, Blasco Ibáñez estuvo muy ligado al famoso editor y escritor aragonés Mariano de Cabrerizo, cuya influencia hizo del joven un ávido lector, en especial de autores románticos como Manzoni o Lamartine. A Blasco Ibáñez le fascinaba profundamente la huerta valenciana, un paisaje que dejó huella en su alma cuando de pequeño recorría con su madre, Ramona, aquellos terrenos exuberantes. Asimismo, se sentía profundamente impresionado cuando veía una vieja y desvencijada barraca que se desmoronaba en la soledad del campo. Sería precisamente este paisaje de su juventud el escenario de su primera obra titulada Carmen, quizás inspirada en un primer amor.
La huerta valenciana, fuente de inspiración para Blasco Ibáñez.
Inicios en el Periodismo y la Política
Blasco Ibáñez hizo muy pronto sus primeras incursiones en el mundo de la prensa, en el semanario El Miguelete, que posteriormente pasaría a llamarse El Turia. Aunque el periódico que resultó clave para el desarrollo de sus proyectos periodísticos fue el que fundó él mismo en el año 1894, y al que llamó El Pueblo. Blasco Ibáñez llenaría sus páginas de más de mil artículos, incontables gacetillas y otros artículos sin firmar.
Tras una escapada a Madrid, donde conocería al folletinista Manuel Fernández y González, Blasco Ibáñez regresó a Valencia donde siguió cursando la carrera de Derecho, que había comenzado en 1882. En la ciudad del Turia empezó a asistir a las reuniones que organizaba el Partido Republicano Federal en el casino de las Juventudes Federales, donde el escritor empezó a pronunciar discursos que, ante su propia sorpresa, entusiasmaban a los asistentes.
Precisamente fueron algunos de estos discursos los que lo acabarían llevando, según el propio Blasco Ibáñez, una treintena de veces a prisión. Pero la gota que colmó el vaso fue cuando se enteró de que Enrique de Aguilera y Gamboa, marqués de Cerralbo, uno de los principales líderes carlistas, estaba en Valencia. Blasco Ibáñez hizo entonces un llamamiento a boicotear su presencia en la ciudad desde el periódico La Bandera Federal.
Durante su exilio parisino, su afición a la historia quedó reflejada en diversas obras, como la Historia de la revolución española, que empezó entonces a escribir. Asimismo, desde la capital francesa, Blasco Ibáñez presentó su candidatura como diputado a las elecciones de 1891 por el partido Unión Republicana y se acogió a una amnistía para poder regresar a su Valencia natal.
La Primera Guerra Mundial vista por Vicente Blasco Ibáñez (castellano)
Matrimonio e Hijos
Ese mismo año, Blasco Ibáñez se casaría con María Blasco del Cacho, con la que tuvo cuatro hijos: Mario, Libertad, Julio César y Sigfrido. Dedicado a numerosos proyectos editoriales, Blasco Ibáñez fundó junto a su amigo Miguel Senent la editorial La Propaganda Democrática y junto a Francisco Sempere editó La Historia de la Revolución Francesa. También fundó la editorial Prometeo, con la que publicaría obras de Shakespeare, Quevedo y Tolstoi, entre otros autores universales.
Sacrificó su vida familiar por su obra y su ego, como los grandes genios, como Pablo Picasso o Sorolla, por ejemplo. Detrás del gran hombre de letras existe una vida oculta, una segunda vida. Casado en 1891 con María Blasco del Cacho (1870-1925), tuvo cinco hijos, le sobrevivieron cuatro. Su mujer fue una verdadera heroína quien crio prácticamente sola a los hijos en Valencia, en la casa de la playa de Malvarrosa, y luego se mudaron a Madrid. Con ella se cumple el dicho que «junto a un gran hombre siempre hay una gran mujer».
María Blasco del Cacho exige un estudio biográfico más profundo, existe un acercamiento por parte de su nuera Pilar Tortosa (esposa de su hijo Sigfrido), titulado Tres mujeres en la vida y obra de Vicente Blasco Ibáñez (Prometeo, Valencia, 1972). Pienso que María debía saber la vida adúltera de su marido (a través de sus hijos o amigos), y estas divergencias matrimoniales debieron llegar al punto de ruptura, no de divorcio que no lo había, pero sí de humillación insoportable. Murió con 55 años de cáncer en Valencia, sin Vicente a su lado. Pudo haberse ido a Menton con su marido, ¿por qué no se fue?
Condena y Exilio
La sublevación en Cuba, en 1896, que supuso el envío inmediato de tropas a la isla, motivó la ira de Blasco Ibáñez que en un artículo titulado El rebaño gris se expresaba en estos términos: "Los que sobrevivan, si pueden volver a España, tienen asegurado el porvenir. Entre los que les despidieron ayer no faltará quien les compre los abonarés irrisorios con un descuento del 99 por 100. Si quedan inválidos, pueden aprender a tocar la guitarra para pedir una caridad a cualquiera de esas familias enriquecidas en Cuba y es posible que, desde sus carruajes, les arrojen dos céntimos".
Movido por su activismo, participó en una manifestación declarada ilegal contra Estados Unidos, por lo que fue de nuevo condenado a prisión, aunque logró escapar y refugiarse en una barraca de Almàssera, donde escribiría un cuento titulado Venganza moruna, que constituiría el germen de una de sus novelas más celebradas, La barraca. Al final, a raíz de un enfrentamiento con su amigo el político y escritor Rodrigo Soriano, Blasco Ibáñez dejó de escribir novelas con Valencia como telón de fondo y publicó La Catedral en 1903, en la que narra las aventuras de un seminarista llamado Gabriel Luna que, tras el fin de la tercera guerra carlista, se instala en Francia. De esta nueva etapa son El Intruso (1904), La Bodega (1905) y La Horda (1905).
Una barraca tradicional valenciana, refugio y fuente de inspiración.
Elena Ortúzar y Nuevos Horizontes Literarios
Por aquella época, Blasco Ibáñez conoció a una mujer chilena llamada Elena Ortúzar, que marcaría de manera decisiva su vida y su obra (con Elena se casaría en segundas nupcias en 1925, tras enviudar de María). De ese período son la publicación de La maja desnuda (1906), Sangre y arena (1908) y Los muertos mandan (1909).
Blasco Ibáñez emprendió entonces un viaje por Europa que lo llevaría hasta Turquía, un periplo cuyas experiencias narra su obra Oriente (1907). Más fascinante sería para el autor su viaje a Argentina, donde impartió conferencias relacionadas con temas de la actualidad española. También viajó por tierras chilenas. Finalmente, en 1914 regresó a París.
La Primera Guerra Mundial y Éxito Internacional
Con el estallido la Primera Guerra Mundial, Blasco Ibáñez publicó Historia de la guerra europea de 1914, Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916), Mare Nostrum (1918) y Los enemigos de la mujer (1919). En 1922 se publicó La tierra de todos y en agosto de ese mismo año ultimó los preparativos de uno de sus proyectos más ambiciosos: dar la vuelta al mundo.
Como era de esperar, este largo periplo de Blasco Ibáñez daría lugar a un entretenido relato de viajes al que tituló La vuelta al mundo de un novelista (1924). A su regreso a Francia, e instaurada en España la dictadura de Primo de Rivera, reaparecería el Blasco Ibáñez más combativo, que volvería a denunciar la situación política que se vivía en su país. Retirado en la Costa Azul, Blasco Ibáñez publicó varias obras más: El Papa del mar (1925), A los pies de Venus (1926) y, de manera póstuma, En busca del gran Kan y El caballero de la Virgen (1929).
El método de trabajo de VBI era el recomendando por los franceses Émile Zola, Balzac y Víctor Hugo, como el de documentarse y escribir de lo que se conoce como cuando Blasco Ibáñez se va a Francia durante la Gran Guerra a pisar las trincheras, a hablar con los soldados, para vivir la guerra y poder escribir como un reportero de guerra: Los cuatro jinetes de Apocalipsis, su obra cumbre que le dio mucho dinero y fama.
Cartel de la película "Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis" (1921).
Muerte y Legado
Un día antes de cumplir los sesenta y un años, el 28 de enero de 1928, el prolífico escritor valenciano murió como consecuencia de una neumonía que había contraído. Tras la proclamación de la II República en España, el 29 de octubre de 1933, sus restos regresaron a su Valencia natal, donde el escritor había expresado su voluntad de descansar para siempre. Fueron recibidos en un acto multitudinario por el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, y por el alcalde de la ciudad. Trasladado por voluntarios, en su féretro, en cuya tapa podía verse un libro abierto, diseñado por el escultor valenciano Mariano Benlliure, donde podía leerse Los muertos mandan, el titulo de uno de sus libros.
Adaptaciones Cinematográficas
La obra de Blasco Ibáñez ha traspasado fronteras y algunas de sus novelas, con los años, darían el salto a la gran pantalla. Podemos decir que el escritor valenciano triunfó en Hollywood. Así, algunos de sus guiones fueron adquiridos por la Metro, como por ejemplo Los cuatro jinetes del Apocalipsis en 1921 y Sangre y arena en 1922. Ambas películas fueron protagonizadas por el galán de la época, Rodolfo Valentino.
Estas dos cintas tendrían su remake años después de la muerte del autor. Sangre y arena en 1941, con el actor Tyrone Power como protagonista, y Los cuatro jinetes del apocalipsis, que volvió a ser llevada al cine de la mano del director Vicente Minelli en 1962. Aunque no serían estas las únicas novelas de Blasco Ibáñez que fueron convertidas en películas, sobre todo en España, donde muchas de sus novelas han sido llevadas al cine como La barraca (1979), Cañas y barro (1954 y 1978), de nuevo Sangre y arena (1989) y Entre naranjos (1998).
El Hombre Detrás del Escritor
Vicente Blasco Ibáñez ha sido una de las personas más relevantes de la historia valenciana. Dividió su vida entre la política, el periodismo, la literatura y el amor a las mujeres, de las que era un admirador profundo, tanto de la belleza física como de las características psicológicas de éstas. Se definía como un hombre de acción, antes de como un literato. Escribía con inusitada rapidez.
Amaba la música tanto o más que la literatura. Wagner le apasionaba, su apoteósica música exaltaba su viva imaginación y soñaba con los dioses nórdicos y los héroes mitológicos como Sigfrido, nombre que más tarde pondría a uno de sus cuatro hijos. En su obra Entre naranjos, nos deleita con el simbolismo de las óperas del célebre compositor. En una reunión típica de la época, en que los jóvenes se reunían para hablar de música y literatura y recitaban poesías, conoce a la que sería su esposa y madre de sus hijos, María Blasco del Cacho.
Tabla Cronológica de la Vida de Vicente Blasco Ibáñez
| Año | Acontecimiento |
|---|---|
| 1867 | Nace en Valencia el 29 de enero. |
| 1891 | Se casa con María Blasco del Cacho. |
| 1894 | Funda el periódico "El Pueblo". |
| 1916 | Publica "Los cuatro jinetes del Apocalipsis". |
| 1925 | Fallece su esposa María Blasco del Cacho. Se casa con Elena Ortúzar. |
| 1928 | Fallece en Menton, Francia, el 28 de enero. |
| 1933 | Sus restos son trasladados a Valencia. |
