La Vaquita Marina: Al Borde de la Extinción

La vaquita marina, el mamífero marino más pequeño del mundo, está al borde de la extinción. Según el último censo, apenas sobreviven 10 o menos ejemplares de la especie en el Golfo de California, su único hábitat. Si no se logra revertir su situación, esta será la quinta especie de mamífero marino en ser víctima del Antropoceno.

Mapa del hábitat de la vaquita marina en el Golfo de California.

Amenazas a la Vaquita Marina

La principal amenaza para la vaquita es la pesca ilegal, especialmente la pesca con redes de enmalle llamadas «tres barcos» o «tres cuerdas», que se usan para capturar la totoaba, otro pez en peligro de extinción cuya vejiga es muy valiosa en el mercado negro chino. Estas redes, además de capturar totoabas, atrapan incidentalmente a las vaquitas, lo que causa su mortalidad.

La Totoaba y el Narcobucheo

Esta especie es muy apreciada en los mercados negros de China. De estos enormes ejemplares, cuyos machos pueden sobrepasar los 100 kilos, solo se vende su vejiga natatoria, por la cual se pagan verdaderas fortunas, ya que se cree que tiene ‘virtudes medicinales’. Incluso son consideradas un amuleto de buena suerte y un valioso regalo de bodas. Es el tráfico ilegal de este valioso pez también en peligro de extinción, bautizado como "narcobucheo", el que se lleva por delante a la vaquita y la economía de toda una comarca.

La especie vive cerca de la costa, en las aguas oscuras y poco profundas de del Golfo. Suele preferir aguas turbias, ya que son más ricas en nutrientes y atraen a los pequeños peces, calamares y crustáceos de los que se alimenta. Para detectar a sus presas, emplea un sistema de ecolocalización, hundiéndose y colocándose cerca del fondo.

En el Día Internacional de la Vaquita Marina 2025 es fundamental tener en cuenta que la principal causa de mortalidad es la asfixia tras quedar atrapadas en redes de pesca de enmalle y de deriva llamadas “arañas”.

Características de la Vaquita Marina

Es una especie muy singular que tiene una característica línea negra en el borde de los ojos. Mide aproximadamente 1,48 m y pesa una media de 47 kg. La madurez sexual se alcanza entre los 3 y 6 años de edad. El apareamiento tiene lugar desde mediados de abril hasta mayo. La gestación dura 10 meses y la hembra da a luz a una sola cría y lo hace cada dos años, a principios de marzo.

La marsopa de California o vaquita marina vive en pequeños grupos de 1 a 5 individuos, aunque cuando no estaban en peligro podían llegar a reunirse hasta 10 individuos.

Características físicas de la vaquita marina.

Tiene un nombre encantador. "Vaquita marina". Sin embargo, la triste realidad que se esconde detrás de tan adorable nombre es de todo menos amable: está en peligro inminente de extinción gracias a los pescadores. Es como un delfín, pero no es un delfín. Es más pequeño, tiene manchas en forma de círculo de color negro en sus ojos y boca, y por esa razón es conocido también como "panda del mar". No es un delfín, pero se le parece, y no es un panda, pero también está en peligro de extinción.

Esfuerzos de Conservación

Diversos esfuerzos internacionales y nacionales se han implementado para salvar a la vaquita marina, incluyendo la prohibición de la pesca de totoaba, patrullas en la zona y programas de concientización. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, y la supervivencia de la especie depende de medidas más efectivas y de la cooperación global para detener la pesca ilegal y proteger su hábitat.

Este consenso se ha traducido ya en acciones. Hace unas semanas la Secretaría de Marina y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Secretaría de Agricultura Pesca y Ganadería (SAGARPA) presentaron un anteproyecto para suspender la pesca mediante el uso de redes de enmalle, cimbras y/o palangres en el norte de California. Esta propuesta establece una prohibición de 2 años para la pesca mediante técnicas que afecten la supervivencia de la vaquita marina en toda su área de distribución, unos 5 mil kilómetros cuadrados.

El gobierno mexicano anunció a principios de mes que planea usar delfines entrenados por la Marina de los Estados Unidos para tratar de salvar a la que ya es la especie más amenazada del mundo: la vaquita. Tres delfines, entrenados para buscar a buceadores desaparecidos y minas, tendrán que encontrar a las vaquitas para que puedan ser trasladadas a un refugio marino a partir de septiembre.

El plan es que los delfines, entrenados para localizar minas o buceadores a través de su sonar, puedan mostrar a los científicos el paradero de las escurridizas vaquitas. Una vez localizadas, serán capturadas y llevadas a una reserva marina donde puedan reproducirse. Si una hembra muriera durante la captura o el traslado, se tardaría mucho tiempo en poder ser reemplazada, ya que tienen un periodo de gestación de dos años y las más jóvenes tardan dos años en alcanzar la madurez sexual.

Los anteriores ensayos con delfines han sido tan satisfactorios que la confianza en ellos es plena. Es de sobra conocido el sufrimiento que se esconde tras la aparente sonrisa de los delfines y otros mamíferos marinos que danzan ante el público en los acuarios. Precisamente el entrenamiento militar de estos mamíferos para salvar a otros se convierte en una paradoja.

Bajo la unidad conocida como Programa de Mamíferos Marinos de la Armada de Estados Unidos del Comando de Sistemas de Guerra Espacial y Naval (SPAWAR, según sus siglas en inglés), la marina estadounidense los ha utilizado desde 1960 con fines bélicos debido a su gran inteligencia. En 2003, los delfines del SPAWAR fueron utilizados para limpiar las minas durante la invasión estadounidense de Irak. Rusia también ha estado activa en el campo del entrenamiento militar de estos mamíferos.

Este programa defiende que los mamíferos que entrenan para ayudar en tareas de defensa y humanitarias viven más que sus contrapartes en libertad por los cuidados que les brindan.

Resistencia Genética y Esperanza

No obstante, un análisis genético realizado por un equipo de científicos de la Universidad de California en Los Ángeles -UCLA-, descubrió que la especie, aún en peligro crítico de extinción, se mantiene relativamente saludable y tendría altas probabilidades de sobrevivir si la pesca ilegal con redes de enmalle cesara de inmediato.

"Curiosamente, descubrimos que la vaquita no está condenada por factores genéticos, como mutaciones dañinas que tienden a afectar a muchas otras especies cuyo acervo genético se ha reducido de manera similar", explica Christopher Kyriazis, estudiante de doctorado en ecología y biología evolutiva de la UCLA y coautor de una investigación que bajo el título The critically endangered vaquita is not doomed to extinction by inbreeding depression se publica esta semana en la revista Science. “La pesca ilegal sigue siendo su mayor amenaza”.

Los investigadores analizaron los genomas de 20 vaquitas que vivieron entre 1985 y 2017 y realizaron simulaciones por ordenador para predecir el riesgo de extinción de la especie en los próximos 50 años. Llegaron a la conclusión de que si la pesca con redes de enmalle termina de inmediato, la vaquita tiene muchas posibilidades de recuperación, incluso con la endogamia. Sin embargo, si la práctica continúa, aunque sea moderadamente, las perspectivas de recuperación son menos optimistas.

"En relación con otras especies, la vaquita de mar tiene una mayor probabilidad de recuperarse de una caída extrema de sus poblaciones sin sufrir graves consecuencias genéticas por la consanguinidad", explica la coautora del estudio Jacqueline Robinson, de la Universidad de California en San Francisco. “La diversidad genética en las vaquitas no es tan baja como para constituir una amenaza para su salud y supervivencia; simplemente refleja su rareza natural”, añade.

“Una opinión predominante en biología de la conservación y genética de poblaciones es que las poblaciones pequeñas pueden acumular mutaciones nocivas”, añade Lohmueller. "Sin embargo, el hallazgo de que la vaquita probablemente tiene menos mutaciones fuertemente dañinas silenciadas en la población significa que están bien preparadas para sobrevivir a la endogamia futura, lo que es un buen augurio para la recuperación de la especie".

Según los investigadores, gran parte de la respuesta a esta pregunta tiene que ver con el hecho de que siempre han sido una población pequeña en un hábitat muy pequeño en el extremo norte del golfo de California. Y si bien se desconocen los números históricos de sus poblaciones, el primer censo integral realizado para la especie en el año 1997 arrojó una cifra de 570 vaquitas; un número que ha disminuido constantemente durante los últimos 25 años pero que, para empezar, no era elevado.

“Son esencialmente el equivalente marino de una especie isleña”, explica Robinson, quien señaló que la especie ha sobrevivido durante decenas de miles de años con una baja diversidad genética. "La abundancia naturalmente baja de las vaquitas les ha permitido purgar gradualmente variantes genéticas recesivas altamente nocivas que podrían afectar negativamente a su salud en un escenario de consanguinidad". De hecho, según añade el investigador, de las 12 especies de mamíferos marinos que los investigadores analizaron genéticamente, las vaquitas presentaron la menor cantidad de mutaciones potencialmente dañinas.

Si bien la interacción entre el pequeño tamaño de la población, la endogamia y las variaciones genéticas dañinas es compleja, el enfoque utilizado por el equipo en este estudio puede ayudar a arrojar luz sobre esta dinámica. “Gracias a los conjuntos de datos genómicos, ahora tenemos la capacidad de abordar esta complejidad”, continua Robinson. “Las especies pueden diferir en sus niveles de variación genética dañina, y no todas se verán afectadas exactamente de la misma manera por la reducción del tamaño de la población o la endogamia.

"Esperamos que nuestro análisis sea útil no solo para demostrar el potencial de recuperación de la vaquita", declara Kyriazis, "sino también para resaltar un nuevo enfoque de simulación basado en la genómica para especies en peligro de extinción". "Resulta esperanzador comprobar que las vaquitas de mar del Golfo de California se están reproduciendo activamente y parecen saludables. Pero las redes de enmalle de los cazadores furtivos continúan representando una amenaza existencial para la especie y, a menos que se tomen más medidas para proteger a las vaquitas, existe una clara posibilidad de que se extingan".

En la actualidad se habla de ella, y si no se hace, se debería hablar, ya que va en camino de convertirse en el segundo cetáceo en extinguirse debido a causas humanas (el primero fue Beiji o el delfín chino de río ). Actualmente, no quedan más de 97 marsopas de esta especie, y la principal causa de su repentina desaparición es la pesca destructiva por el uso indiscriminado de las redes de arrastre y la falta de control por las autoridades Mexicanas.

Las tranquilas localidades del Golfo de California se "partieron la madre" cuando los dólares llegaron de China para convertir a algunos pescadores en delincuentes, a muchos pobres trabajadores del mar en unos más pobres desempleados y acabar, en medio de un fuego cruzado de redes de pesca ilegales, con el símbolo ecológico de todo México, la vaquita marina o cochito, al que le quedan seis decenas de ejemplares para desaparecer como especie del planeta Tierra.

Llegaron también los narcos; los policías corruptos; los millonarios, bienintencionados y desiguales planes del Gobierno; los grupos ecologistas y los muertos que ya aparecen baleados en las calles. En este terrible puzzle, la pieza clave, es otro enorme pez, la totoaba, y su "millonario" buche que sale desde el Golfo de California al lejano Oriente donde las creencias dictan que con su vejiga natatoria (buche) se realiza una sopa llamada Seen Kow que tiene propiedades curativas y afrodisíacas y se paga a más de 20.000 dólares la pieza.

Es el tráfico ilegal de este valioso pez también en peligro de extinción, bautizado como "narcobucheo", el que se lleva por delante a la vaquita y la economía de toda una comarca. "Se despertó la codicia y las mafias organizadas desde Puerto Peñasco a San Felipe se dedican a eso. Por las noches se saca y vende la totoaba en las playas ilegalmente. Los grupos narcos han comenzado a pelear por la plaza y a extorsionar pescadores que trabajan para ellos ", explica a EL MUNDO el doctor Jorge Figueroa, regidor y ex presidente municipal de San Luis Río Colorado, municipio al que pertenece Golfo de Santa Clara.

Las prohibidas redes que se usan para atrapar totoabas son letales para la vaquita marina que se enreda en ellas hasta morir y sus cadáveres aparecen en las playas abandonados (no tiene ningún uso).

El negocio es en todo caso muy rentable y la pasada Semana Santa falleció un policía municipal y un supuesto líder de los pescadores ilegales en un enfrentamiento a tiros en Golfo de Santa Clara que acabó con varios detenidos y destapó denuncias de torturas y extorsión de agentes estatales al grupo de pescadores para permitir y beneficiarse también del "narcobucheo".

Para los que han escogido el camino del narcobucheo el dinero llueve del mar, se han comprado coches de lujo y han pasado de ser unos pobres pescadores a convertirse en ricos contrabandistas que han captado la atención de grupos narcos que han dejado el trasiego de marihuana por este más rentable negocio. Mientras, la vaquita se extingue y más de 4.000 familias comienzan a pasar hambre por culpa de una dura veda impuesta por el Gobierno Federal que lucha por salvar un símbolo ecologista internacional.

De hecho, el reciente último grito de auxilio de las organizaciones ecologistas para proteger a esta especie endémica del Golfo, a la que sus ejemplares vivos y sus ejemplares muertos se cuentan uno a uno, ha vuelto a poner el foco de atención en el problema. "Quedan menos de 60 ejemplares de vaquita marina en el mundo ", afirma a este periódico Omar Vidal, director general de WWF en México.

Encima, la reciente aparición de tres ejemplares muertos por la redes ha elevado la alerta de una población que se ha reunido el pasado 20 de mayo de urgencia ante la posibilidad de que la presión ecologista internacional lleve al Gobierno Federal a declarar la veda total de pesca y la pobreza caiga como un mazo sobre toda la comarca. "Estamos llegando a un punto riesgoso tanto para los pescadores como para la vaquita", ha declarado Carlos Tirado, líder de una cooperativa pesquera de la zona.

La lucha por mantener a la especie se realiza desde hace décadas, "yo he visto y me he reunido con seis presidentes mexicanos que me han asegurado que iban a salvar al animal. La culpa es de la redes de enmalle que han provocado que el 92% de la especie se extinga desde 1990" incide Vidal.

El plan del Gobierno -"el más ambicioso que nunca se ha cometido para salvar a la vaquita", afirma Vidal-, declaró la prohibición total de pesca con redes de enmalle en el Golfo de California durante dos años y, a cambio, se paga una compensación a los pescadores por quedarse permanentemente en tierra. "Se han invertido 35 millones de dólares para esas compensaciones, se han puesto vigilancias para controlar la actividad pesquera con drones, barcos y helicópteros y, sin embargo, cuando se ha cumplido el primero de los dos años de veda se ha perdido un 40% de la población de vaquitas", dice Vidal.

La realidad es que se ha perdido mucho más, se ha perdido también la paz y la comida en muchas casas. "Los pobladores están en la ruina. Muchas mujeres que por ejemplo trabajaban en la industria manufacturera ganan 4.000 pesos al mes (200 euros) con el subsidio cuando antes con sus trabajos ganaban entre 12.000 y 20.000", asegura el doctor Figueroa. "Las millonarias compensaciones se pagan por barcas y hay gente, dueños de 15 o 20 barcas, que están ganando por no hacer nada cerca de 200.000 pesos mientras otros trabajadores apenas reciben dinero para sobrevivir", incide el político local.

Además, se han descubierto distintas irregularidades y corruptelas en algunas cooperativas de pescadores que han apuntado en los subsidios a familiares o personas de otras poblaciones mermando recursos para los legítimos destinatarios de las ayudas. "No queremos perjudicar a miles de familias que entendemos que deben comer", explican desde WWF. Los datos es que hay más de 4.000 familias relacionadas con esta industria afectados por el parón. "La diputada estatal Célida López preguntaba en el foro de la semana pasada si por salvar 60 vaquitas vamos a condenar a miles de familias", recuerda Figueroa.

El tiempo se agota. "Aún podemos salvar a la vaquita, pero hay que actuar deprisa. Ya pasó con el elefante marino del norte hace 80 años que llegaron a quedar 22 ejemplares. El Gobierno mexicano los protegió en la Isla de Guadalupe y hoy hay 150.000 ejemplares", recuerda Vidal.

La solución, en todo caso, pasa por mejorar los sistemas de vigilancia para impedir el "narcobucheo" y por buscar alternativas a la supervivencia del cetáceo sin condenar a la pobreza a miles de familias de pescadores. "Hemos diseñado una red pequeña de arrastre que permite la pesca y no afecta a la vaquita marina o a las tortugas", dice el director de WWF que añade que "hay que aprender a usarla, ya hemos enseñado a algunos pescadores a hacerlo, y agilizar los lentos trámites burocráticos. Hemos perdido un año por ello. Hay compañías en Estados Unidos dispuestas a pagar más por los camarones si se usan en su pesca redes conservacionistas".

Por su parte, el doctor Figueroa propone que se hagan torneos de pesca deportiva controlados. "Podemos hacer torneos de pesca de pocos ejemplares de totoaba, un pez bellísimo que supera los 150 kilos y puede alcanzar los dos metros, que generen dinero y turismo para la zona. Habría muchos turistas dispuestos a venir y serían actividades controladas y regladas para controlar la especie y generar recursos".

Juntos podemos salvar a la vaquita marina #SOSVAQUITA l Delphinus

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