La posición de UNICEF sobre el aborto: Un análisis detallado

La cuestión del aborto es un tema complejo y controvertido que involucra aspectos éticos, morales, religiosos y de salud pública. Diversas organizaciones, incluyendo agencias de la ONU como UNICEF, se han visto envueltas en debates y controversias en torno a este tema. Este artículo busca analizar la posición de UNICEF sobre el aborto, abordando las acusaciones que se han lanzado contra la organización, sus respuestas oficiales y la controversia en torno a su relación con otras organizaciones que promueven el aborto.

Acusaciones contra UNICEF

A lo largo de los años, UNICEF ha enfrentado acusaciones de apoyar o promover el aborto, lo que ha generado controversia y críticas. Estas acusaciones se basan en diversos factores, incluyendo:

  • La participación de UNICEF en la publicación de un Manual de las Naciones Unidas que apoya la distribución de "anticonceptivos post coito".
  • La evidencia de que UNICEF se ha involucrado en la promoción del cambio de leyes nacionales con respecto al aborto.
  • Informes que indican que ciertos empleados de UNICEF estaban distribuyendo anticonceptivos en varios países y aconsejando su uso.
  • La participación de UNICEF en la iniciativa "Maternidad sin riesgos", que algunos consideran un programa encubierto para legalizar el aborto.

En respuesta a estas acusaciones, UNICEF ha emitido comunicados y declaraciones oficiales para aclarar su posición.

Declaraciones oficiales de UNICEF

UNICEF ha negado repetidamente apoyar o promover el aborto, afirmando que su mandato se centra en garantizar la supervivencia, protección y desarrollo de los niños desde la primera infancia hasta la adolescencia. En particular, UNICEF España ha declarado que:

  • No destina fondos a la práctica del aborto ni a servicios abortivos en ningún lugar del mundo.
  • Nunca ha promovido ni apoyado el aborto como método de planificación familiar, su legalización o la extensión de los servicios abortivos en ninguna parte.
  • Apoya el enfoque ABC (abstinencia, fidelidad y uso de preservativo) para prevenir la infección de VIH/SIDA entre la gente joven.
  • Trabaja por el bienestar de toda la infancia en todo el mundo, con un énfasis especial en las niñas debido a las desigualdades que enfrentan.

UNICEF también ha expresado su preocupación por el impacto de los abortos inseguros en la salud materna, señalando que cada año se practican unos 25 millones de abortos inseguros que causan unas 50.000 muertes y cientos de miles de discapacidades. Considera que la mejor manera de protegerse contra las complicaciones del aborto inseguro es proporcionar información a las mujeres para protegerse del embarazo no deseado.

La controversia con la Iglesia Católica

La controversia sobre la posición de UNICEF sobre el aborto también ha afectado su relación con la Iglesia Católica. En 1996, la Santa Sede anunció que no ofrecería ninguna contribución simbólica a UNICEF debido a su preocupación por los cambios en las actividades de la organización, incluyendo su participación en la publicación de un manual que apoya la distribución de anticonceptivos post coito y su presunta promoción del cambio de leyes nacionales con respecto al aborto.

Sin embargo, UNICEF ha afirmado que mantiene una estrecha relación con la Iglesia Católica en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, donde la Conferencia Episcopal tiene un acuerdo permanente con UNICEF y está activamente involucrada en el trabajo del Fondo de Naciones Unidas en defensa de los derechos de la infancia.

El aborto como un bien social

Más allá de la controversia en torno a la posición de UNICEF, es importante analizar el aborto como un bien social desde las distintas miradas que tiene la sociedad con respecto al aborto y sus leyes. Se critica la posición de los distintos actores sociales con respecto a la posición de la Iglesia o la posición de aquellos que están a favor de la vida. Estos no deberían estar influenciados por sus creencias personales sino por la necesidad de la población y la de políticas públicas.

En este sentido, es fundamental considerar las implicaciones de las posiciones que tienen los actores relacionados con el aborto en nuestra sociedad. Existen diferentes grupos con visiones opuestas sobre el aborto, y es necesario analizar las consecuencias de cada posición.

Por ejemplo, la penalización del aborto no cumple su objetivo de defender la vida de los embriones, ya que en países donde el aborto es ilegal, la cantidad de abortos estimados supera de 3 a 5 veces la incidencia de los países en los que la interrupción es legal. Además, la mayoría de las internaciones y muertes de mujeres se dan en los sectores más pobres de la sociedad, lo que acentúa la inequidad existente.

Por otro lado, la posición pro vida es una posición dogmática, deontológica y con un gran componente religioso que se asienta sobre la santidad de la vida, justificada desde la visión religiosa de que la persona comienza desde el momento de la concepción. Esta tesis muestra una visión sesgada y una manipulación del estatuto del embrión, poniendo a la genética y a los 46 cromosomas en el centro de la escena y desconociendo las distintas visiones que cuestionan el estatus de persona del embrión desde las ciencias, la ética, la filosofía, la filosofía jurídica o incluso desde la religión.

Despenalización del aborto: a favor y en contra de un debate complejo

En contraposición, el grupo favorable a la despenalización no muestra muchas fisuras desde el punto de vista teórico ni el práctico. La necesidad de la despenalización del aborto se basa en evidencias que provienen de las ciencias sociales y las ciencias de la salud. Diversas organizaciones del ámbito civil han hecho sus aportes en cuanto a recolección de datos, investigación en campo e interpretación de la realidad del aborto clandestino y sus consecuencias.

Es fundamental que las políticas públicas sobre el aborto se rijan por valores y criterios laicos, y no estén a merced de las creencias personales de los funcionarios o de grupos más o menos mayoritarios de nuestra sociedad.

El aborto como un derecho

El aborto es un derecho que debe ser considerado como una parte importante del cuidado de la salud en general y reproductiva en particular. El aborto forma parte de la medicina reproductiva y no puede ni debe ser su antítesis. El aborto es necesario y no es un mal sino un bien social. Aborto y maternidad van de la mano. La libertad de ser madre implica la libertad de no serlo.

Por ello, quitarle los derechos a una mujer por un embarazo es a todas luces un atropello. Por otro lado ninguna mujer estaría obligada a abortar. Lo lamentable es que un grupo minoritario de personas, la mayor parte de las veces radicales, auto manifestándose en favor de la vida, quiere imponer a toda la sociedad la idea de que el aborto es un asesinato, que una nueva célula es una persona, que el aborto es una industria o que el aborto es una amenaza para la sociedad.

El dramático caso de "Belén" en Argentina pasa por un eje que, a mi juicio, debe desterrarse en la sociedad: el aborto no es malo sino bueno. Sobre la base de sus prejuicios, algunos interpretaron erróneamente una situación de aborto espontáneo. Así por medio del poder que tienen las fuerzas de seguridad o el que otorgan los títulos universitarios, atropellaron la libertad y la salud de una mujer pobre y la castigaron y condenaron a una reclusión carcelaria. En vez de velar por la salud y las necesidades de una mujer, actuaron para congraciarse con un obispo, un juez o un jefe de servicio de un Hospital. Belén ha sido víctima de una manera de pensar y de un actuar erróneo. Para estos actores el aborto es malo y no bueno. Y esta manera de pensar es cultura, religión, mandato. Esto no es medicina, ni salud pública.

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