Adentrarse en las páginas de "Un hijo" es descubrir la historia de Guille, un niño aparentemente normal, de esos que siempre llevan una sonrisa en los labios y encuentran refugio en la inmensidad de los libros. Su imaginación no tiene límites.
Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) es licenciado en Filología Inglesa y Master in Poetics por el New College de San Francisco. Ha compaginado sus incursiones en el mundo del periodismo con la traducción de importantes autores. También, realiza talleres de escritura creativa, y colabora en diferentes medios de comunicación.
Sus novelas son, en general, de temática común: los problemas de incomunicación y dificultades familiares. Entre otras, ha publicado las novelas El tiempo del corazón (publicada en Siruela y por la que fue nombrado Nuevo Talento Fnac), Tanta vida, El secreto de los Hoffman (finalista del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2008 y adaptada al teatro en 2009), El alma del mundo (finalista del Premio Primavera 2011), El tiempo que nos une, Una madre y Un perro.
Un hijo es una novela de intriga y de temática familiar ganadora del Premio Joaquim Ruvira, 2014 cuya acción se desarrolla en un ambiente urbano. Su protagonista es Guille, un niño de nueve años introvertido y sonriente que tiene a su padre en paro y su madre trabajando como azafata en Dubái y que su ámbito social se ciñe a una única amiga, la hija de la cajera del supermercado, de religión musulmana.
Guille es un niño muy especial. Manuel ya sabe que su hijo es diferente a los demás. Su Guille juega solo con niñas, bueno, con una en concreto, Nazia, su vecina pakistaní. María trabaja como orientadora de sustitución en un colegio de primaria. Desde el momento en que habló con su profesora, supo que Guille era un niño de lo más singular.
Así pues, la vida de todos ellos se entrelazará para ir descubriendo cómo Guille hace frente a que su madre haya tenido que trasladarse a Dubái por el nuevo trabajo que aceptó cuando despidieron a su marido.
Guille es un niño introvertido con una sonrisa permanente, y es un lector empedernido con mucha imaginación. Solo tiene una amiga. Hasta aquí, todo en orden. Pero tras esta máscara de tranquilidad se esconde un mundo fragilísimo, como un castillo de naipes, con un misterio por resolver.
La profesora de Guille observa aspectos curiosos en su conducta como su veneración por Mary Poppins que le lleva a disfrazarse con sus ropas y querer identificarse con ella así como cierto hermetismo por lo que pide ayuda a la psicóloga del centro educativo para averiguar que hay en la vida del niño que su imaginativo mundo interior no deja traslucir.
A partir de conversaciones, redacciones y dibujos de Guille va componiendo las piezas de un puzle en el que nada es lo que parece: una madre que está como en nebulosa aunque escribe cartas a su hijo y un padre que pasa las noches llorando frente al ordenador son las puntas de un iceberg que hay que desentrañar.
El rompecabezas lo configuran un padre en crisis, una madre ausente, una profesora intrigada y una psicóloga que intenta armar el puzle que está en el fondo. Una novela coral que respira sentimiento, ternura, vacíos, palabras no pronunciadas y un misterio sobrecogedor.
Alejandro Palomas construye una novela coral en la que su mejor recurso es la acertada aproximación a la mentalidad de un niño valiéndose de una prosa sincera, sencilla y cercana. A través de estructura de capítulos cortos con las voces de los diferentes personajes el autor conduce al lector por derroteros insospechados en los que la ternura es el ingrediente principal, sin que se pueda intuir fácilmente lo que realmente sucede.
Un misterio por resolver, un padre en situación crítica, una madre en paradero desconocido y un niño de apariencia frágil pero que oculta una sólida personalidad despliegan una historia de superación que explora los sentimientos infantiles y las relaciones paterno-filiales con un tratamiento positivo.
La historia narrada por Alejandro Palomas no es en absoluto común. O predecible. O infantil. Por un lado, la narración es ágil y sencilla, con cada capítulo narrado en primera persona desde el punto de vista de uno de los protagonistas. Palomas juega muy bien con este recurso, de modo que cada personaje tiene una voz única e inconfundible.
De la misma forma, también se ayuda de los cambios de narrador para dejar a medias las escenas en las que uno se acerca a descubrir la verdad que esconde Guille. Esto hace que la narración de la separación de un niño de su madre, y de cómo él afronta esta situación, constituya una historia fresca, original e incluso adictiva.
Así pues, ¿a qué esperas? Gracias, me llegó hasta el corazón. Una novela llena de ternura e intriga para los lectores de Una madre y El curioso incidente del perro a medianoche.
Una novela coral donde se mezclan sentimientos, silencios, vacíos y un misterio cautivador.
Pero, ¿qué hay detrás de esa fachada de calma y alegría constante? Alejandro Palomas nos invita a mirar más allá, a descubrir un mundo interior de una fragilidad sobrecogedora, construido con silencios y palabras que nunca se dijeron.
Esta no es solo la historia de un niño; es el rompecabezas de toda una familia. A través de las voces de un padre que lucha con sus propios fantasmas, una maestra preocupada que intuye que algo no va bien y una psicóloga que intenta encajar las piezas, la novela teje un relato coral lleno de ternura y emoción. Es un viaje delicado y profundo hacia el corazón de un misterio familiar que nos mantiene con el alma en vilo, mientras intentamos descifrar, junto con los personajes, el secreto que esconde Guille.
¿A quién va dirigido el libro Un hijo? Esta es una novela que interpela y emociona tanto a lectores jóvenes como a adultos. Es una obra ideal para aquellos que buscan historias humanas y profundas, que exploran la complejidad de los vínculos familiares y la importancia de la comunicación.
En resumen, Un hijo es una novela que respira sentimiento, ternura, vacíos, palabras no pronunciadas y un misterio sobrecogedor.
