Ucrania y Rusia son ahora enemigos acérrimos y libran una dura guerra, pero no siempre ha sido así. Ambos países se han considerado durante mucho tiempo naciones hermanas -existe una gran población rusoparlante en Ucrania- o, incluso, que Rusia y Ucrania, junto a Bielorrusia, forman parte de un mismo pueblo. Y ello se debe a que ambas naciones comparten un origen común: la Rus de Kiev, el primer estado eslavo de la historia, que surgió en la Edad Media.
La Rus de Kiev fue una federación de tribus de eslavos orientales que entre los siglos IX y XIII se extendió entre el mar Báltico y el mar Negro. Abarcaba territorios de las actuales Rusia, Bielorrusia y Ucrania y tenía su capital en Kiev, por lo que ha tenido una gran importancia histórica en el desarrollo de la conciencia nacional de estos tres estados.
Pero el concepto de nación es el resultado de la percepción de quienes la habitan. Sin embargo, cuando se explota esta percepción para construir una estrategia política, se tiende a simplificar el relato de periodos históricos mucho más complejos. Es lo que sucede con la Rus de Kiev, cuyo legado reivindican Rusia, Ucrania y Bielorrusia.
Mucho antes de que existieran Rusia o Ucrania, ya florecía en las orillas del Dniéper un Estado poderoso y sofisticado: la Rus de Kiev. Mil años después, ese lejano origen se ha convertido en el centro de una batalla política, cultural y militar que sacude Europa. ¿Quién puede reclamar legítimamente su legado? ¿Y por qué Vladimir Putin considera que Kiev es "la cuna" de Rusia?
Orígenes de la Rus de Kiev
En la segunda mitad de la Alta Edad Media, las estepas euroasiáticas estaban pobladas por diferentes grupos étnicos que compartían algunos rasgos distintivos: el nomadismo, una gran permeabilidad cultural y étnica y una inestabilidad política endémica. El área apareció como un mosaico tribal muy fragmentado, salpicado de comunidades poco cohesionadas. Entre las diversas poblaciones que habitaron la región, los eslavos parecen completar su proceso de etnogénesis -formación como pueblo- entre los siglos V y VI d.C.
En las fuentes de la época, los eslavos se describen como un grupo heterogéneo, incapaz de autodeterminarse sin una contribución externa. Este escenario de desunión política favoreció las diversas incursiones de pueblos extranjeros, facilitadas por la conformación del territorio: una inmensa planicie atravesada por caudalosos ríos y sin relieves orográficos. En este nebuloso contexto se generó en el siglo IX d.C. la Rus de Kiev, cuando las tribus vikingas, llamadas Rus, se establecieron en la llanura sarmática, imponiéndose y mezclándose con los nativos eslavos y finlandeses.
Pero, ¿qué significa rus? Según la teoría más acreditada, rus es el término con el que los pueblos eslavos denominaban a las poblaciones escandinavas, conocidas en Europa con el sobrenombre de vikingos, normandos o nórdicos y como varegos entre los bizantinos. Sin embargo, este término no proviene del idioma eslavo, sino que se tomó prestado del balto-finlandés. Con el término Rus, todos los pueblos del Báltico aludían a la región correspondiente a Suecia que todavía se llama Ruotsi en varias lenguas bálticas. El término Ruotsi, del que proviene Rus, derivaría del nórdico antiguo rôdhr, más tarde rods-menn, literalmente "los hombres que reman".
La principal fuente sobre el origen de la Rus de Kiev es la Crónica de los años pasados, un documento eslavo escrito entre los años 1100 y 1125 por Néstor de Kiev que incluye la narración de hechos ocurridos entre los años 850 y 1100. Según la Crónica de Néstor, los vikingos sometieron a las tribus de la llanura sarmática alrededor del 859. Posteriormente, en el año 862, los indígenas lograron liberarse del yugo vikingo pero, al fracasar en sus intentos de autogobierno, se vieron obligados a pedir a quienes los habían invadido que volvieran a administrar sus tierras.
El relato prosigue explicando que tres hermanos de la noble Rus, llamados Rurik, Sineus y Truvor, aceptaron la invitación y se establecieron en la región eslava oriental.
Los hermanos Rurik. Fuente: Crónica de Radziwiłł
Una interpretación plausible de la narración de Néstor de Kiev, especialmente cuando se compara con los acontecimientos vikingos en Inglaterra, explica cómo los Rus probablemente no fueron invitados a regresar como «federadores» de las tribus finlandesas y eslavas, sino que simplemente lograron subyugar a los lugareños de nuevo aprovechando la inestabilidad de la zona. Estas dos versiones no hacen sino alimentar el debate historiográfico sobre la etnicidad de los fundadores de la Rus de Kiev, que siempre ha sido acalorado y politizado.
La historiografía rusa, por ejemplo, siempre ha destacado la importancia del papel de los eslavos autóctonos en la formación de la Rus, usándolo para la nacionalización del mito y el paneslavismo a menudo evocado por el Imperio zarista ruso.
Esplendor y declive de la Rus de Kiev
La historia política de la Rus de Kiev se puede dividir en tres periodos principales: el ascenso (882-980), el apogeo del poder (980-1054) y el declive (1054-1240). La primera etapa se inaugura con el reinado de Oleg (879-912), quien sucedió a Rurik como regente de su hijo Igor y reinó consolidando la crucial vía variago-griega que conectaba el Mar Báltico con el Mar Negro. Se trataba de una autopista fluvial fundamental para mantener vivas las relaciones comerciales con el Imperio Romano de Oriente, el sujeto político más rico y sofisticado de la época. Oleg logró conquistar Kiev en 882, convirtiéndola en la capital y madre de todas las ciudades de la Rus.
Igor fue sucedido por su esposa Olga (945-962), cuyas hazañas se confunden entre la realidad y la leyenda, polarizándose hasta el punto de verla descrita como una soberana sanguinaria pero también santa. Regente de su hijo Svyatoslav, Olga consolidó el frágil poder estatal sobre las áreas conquistadas por sus predecesores, reprimiendo ferozmente a la tribu eslava de los drevlianos, sus oponentes. Según las fuentes, tras su conversión al cristianismo ortodoxo, Olga atenuó su ferocidad, esforzándose al máximo en la fallida labor de difundir la religión monoteísta entre su pueblo. En el 962, Svyatoslav (962-972), ahora adulto, se convirtió en el Gran Príncipe de Kiev. La adopción de un nombre eslavo por parte de Svyatoslav y sus sucesores confirma la eslavización de la élite vikinga.
Las grandes campañas militares emprendidas por Svyatoslav aseguraron el control de la Rus sobre todo el curso del Volga y contribuyeron significativamente a la unificación definitiva de las tribus eslavas orientales. La muerte de Svyatoslav, seguida de una guerra de sucesión entre sus tres hijos, condujo al surgimiento de Vladimir el Grande (980-1015), quien proporcionó una dimensión sagrada para la Rus de Kiev.
La Gran Princesa Olga visita a Constantino VII. Miniatura del manuscrito 'Madrid Skylitzes'. Siglo XI-XII.
Vladimir también logró fortalecer el vínculo de la Rus con Constantinopla. En 988, a través de una ceremonia imbuida de solemnidad, ordenó el bautismo de toda la población en las aguas del río Dniéper, en Kiev. La elección probablemente estuvo dictada más por consideraciones estratégicas que por la adhesión religiosa, y fue el primer paso para consolidar las relaciones con la capital del Imperio Romano de Oriente. Posteriormente el Gran Príncipe se casaría con Anna Porphyrogenita, hija del emperador bizantino. La llegada a Kiev de sacerdotes seguidores de Anna favoreció el establecimiento de la Iglesia ortodoxa y, como consecuencia, la difusión del cirílico: un alfabeto diseñado para difundir la palabra de Dios en las tierras eslavas, confirmando un mayor alejamiento entre las nuevas Iglesias oriental y católica europea, anclado en el uso del alfabeto latino.
En los años posteriores a la conversión de la Rus y correspondientes al gobierno de Jaroslav el Sabio (1019-1054), hijo de Vladimir, el estado de Kiev alcanzó la cumbre de su extensión y de su relevancia política, artística y cultural para luego avanzar hacia un descenso lento. El derecho sucesorio consuetudinario eslavo entró en conflicto con el nuevo código legislativo, inaugurando una larga serie de guerras civiles que acabaron por desgarrar la ansiada unidad política de los eslavos orientales.
El bautismo de los habitantes de Kiev en 988.
En el siglo XIII d.C., las invasiones tártaro-mongolas de las estepas orientales confirmaron el epílogo definitivo del estado de la Rus de Kiev.
Ucrania en el Imperio Ruso y la Unión Soviética
A partir del siglo XVIII, Rusia ya era una potencia militar consolidada y comenzó a expandirse hacia el sur, dominando finalmente a los tártaros de Crimea y anexionando la propia península. Inicialmente, el Hetmanato tenía cierta autonomía dentro del Imperio ruso. Sin embargo, con el tiempo, los zares la eliminaron por completo.
La conquista del sur de Ucrania permitió a Rusia fundar nuevas ciudades estratégicas, como Odesa, Khersón, Sebastopol, Simferópol o Melitópol. Muchas de ellas terminan en “-pol” por influencia griega, evocando la idea de “polis”. Estas ciudades fueron pobladas en su mayoría por rusos, aunque también llegaron colonos de toda Europa, lo que dio lugar a una notable diversidad cultural y lingüística.
Tras la desaparición del Hetmanato, Ucrania quedó completamente provincializada. Las élites adoptaron el ruso, y las ciudades más importantes -como Kiev, Járkov u Odesa- acabaron rusificadas. Aunque el idioma ucraniano pervivió entre la población rural, en las grandes urbes fue marginado. Curiosamente, antes de la rusificación, muchas élites hablaban polaco, debido al pasado polaco-lituano de la región.
Demográficamente, los ucranianos fueron numerosos y participaron en la expansión del Imperio hacia el sur, el Cáucaso, Siberia y el Extremo Oriente. Sin embargo, políticamente y culturalmente, su presencia fue más limitada. A diferencia de los alemanes del Báltico -una minoría que aportó líderes militares, científicos y políticos- los ucranianos accedieron a posiciones de poder solo si se rusificaban. Incluso el gran escritor ucraniano Nikolái Gógol escribió en ruso y vivió en San Petersburgo.
Tras la Revolución de 1917 y durante la guerra civil que siguió, llegaron a coexistir al menos tres estados ucranianos distintos. Influenciados por el nacionalismo surgido en Ucrania Occidental, estos nuevos gobiernos -como la República Popular de Ucrania o la efímera Ucrania Occidental- dieron una gran importancia a la lengua y a la identidad nacional ucraniana. Incluso la República Soviética de Ucrania, alineada con los bolcheviques, asumió estos elementos como parte de su legitimidad.
Lenin toleró el auge del nacionalismo ucraniano durante los primeros años de la Revolución. Cuando Ucrania fue incorporada formalmente a la URSS en 1922, ya existía una república soviética ucraniana -teóricamente independiente, pero en la práctica subordinada a Moscú-.
Con Stalin, todo cambió. Su régimen no solo reprimió a las élites intelectuales ucranianas, sino que castigó duramente al conjunto de la población. Durante la década de 1930, especialmente entre 1931 y 1933, Ucrania vivió uno de los episodios más trágicos de su historia: una gran hambruna conocida como Holodomor. Aunque afectó sobre todo al sur de Ucrania, también se dieron situaciones similares en otras regiones del norte del Cáucaso, en Moldova (más adelante) y en algunas zonas de la propia Rusia. Se calcula que murieron entre un millón y medio y cinco millones de personas. El impacto fue devastador.
A partir de este momento, se impuso una nueva oleada de rusificación y represión cultural en Ucrania.
Como todas las repúblicas soviéticas -e incluso como muchas regiones o oblasts-, Ucrania tenía una autonomía formal bastante amplia. Sin embargo, en la práctica, todas las entidades del Estado soviético estaban subordinadas al Partido Comunista, que operaba de forma completamente centralizada desde Moscú. Los dirigentes regionales estaban controlados por la cúpula del partido, lo que limitaba enormemente cualquier decisión autónoma.
Existía cierta autonomía interna, especialmente en cuestiones culturales y lingüísticas, dependiendo del enfoque de los líderes locales. Por ejemplo, algunos gobernantes promovieron el uso del ucraniano o desarrollaron iniciativas económicas limitadas. También había una autonomía simbólica en el plano internacional: Ucrania -como Bielorrusia- fue miembro fundador de la ONU en 1945 y tuvo su propio asiento durante toda la Guerra Fría. Sin embargo, esta presencia era puramente formal. Ninguna república votaba nunca en contra de la posición de la URSS.
En 1991 Ucrania declaró su definitiva independencia. En 1997 firmó un acuerdo con Rusia que postulaba que el puerto de Sebastópol, en Crimea, estaría abierto para la flota rusa durante un plazo de 20 años.
Ucrania Postsoviética
Si la República Socialista de Ucrania firma en 1922 la creación de la Unión Soviética (URSS); 69 años después, en 1991, firmará junto con la República Socialista de Rusia y de Bielorrusia, la disolución de la URSS y la creación de la CEI (Comunidad de Estados Independientes). La disolución de la URSS permitió la aparición de Ucrania como el segundo estado europeo en extensión por detrás de Rusia, con un potente sector agroindustrial (que es considerado el granero de Rusia), con una estructura productiva muy ligada a la industria pesada y orientada al mercado ruso, y con potencia nuclear heredada.
La época postsoviética hace emerger dos potencias regionales: Ucrania y la Federación Rusa, enfrentadas por temáticas de carácter político y geoestratégico. En el ámbito político, en Ucrania se plantea el dilema de mirar hacia (y asociarse con) la Unión Europea y la OTAN o volver al espacio de influencia ruso.
Desde el punto de vista geoestratégico, las relaciones entre Rusia y Ucrania son tensas. En particular por el estatus territorial de Crimea (cedida por la URSS a Ucrania en 1954), por la presencia de la Flota de la Armada rusa en Sebastopol, y por el control de los mares Negro y Azov, compartidos entre los dos estados.
La disputa territorial por Crimea, así como por el control de la flota y el uso de Sebastopol, tuvo lugar durante los años noventa y se zanjó con el Tratado de Paz y Amistad entre Rusia y Ucrania en 1997. Curiosamente, en Ucrania los intereses económicos rusos controlan la cuota de mercado en los sectores de la energía y los medios de comunicación.
El primer presidente de la Ucrania postsoviética fue Leonid Kravchuk, miembro del Politburó ucraniano en 1939 y presidente de la Rada Suprema (Parlamento ucraniano) en 1990. Kravchuk fue elegido presidente el 5 de diciembre de 1991, pero no fue investido hasta el 22 de agosto de 1992.
Tras la independencia, Ucrania buscó el equilibrio entre la Unión Europea y Rusia. Las cosas empezaron a torcerse cuando en 2013 el gobierno de Víktor Yanukóvich rechazó un acuerdo de asociación con la UE, del que se excluía a Rusia. Esto provocó protestas ciudadanas y disturbios violentos (el conocido como Euromaidán), en el que tuvieron un gran protagonismo grupos de extrema derecha, y que acabaron por tumbar al Gobierno un año después, con el beneplácito de EE.UU. y la UE.
Moscú advirtió entonces que "forzar a Ucrania a elegir" entre Bruselas y Moscú podría perjudicar su integridad territorial. Poco después se producía la anexión de Crimea y se iniciaba la guerra civil en la región del Donbás (este del país) entre el gobierno de Kiev y los movimientos separatistas prorrusos de Donestk y Lugansk.
Pese a los acuerdos de Minsk de 2015, incumplidos por ambas partes, el conflicto del Donbás ha continuado vivo y ha provocado 14.000 muertos y unos 2 millones de desplazados, con denuncias de violaciones de derechos humanos por ambas partes.
El Conflicto Actual
En su discurso del 21 de febrero de 2022 - tres días antes de la invasión militar de Rusia en Ucrania- Putin afirmó que la nación ucraniana es una creación reciente, impulsada por Occidente y, en parte, por Lenin. Para él, Rusia nace en Kiev, y todo lo que ha ocurrido después forma parte de una continuidad histórica. Esta narrativa niega la legitimidad de Ucrania como nación independiente y presenta su existencia como una usurpación.
Desde la perspectiva rusa, Ucrania es una parte inseparable de la historia rusa.
Para los ucranianos, la Rus de Kiev no se transformó directamente en Rusia, sino que desapareció y dio origen a varias culturas distintas. Su interpretación es que Ucrania nace de ese mismo legado, pero como una evolución autónoma. Aunque ambos países reclaman la Rus de Kiev como origen, sus relatos son opuestos: Rusia ve una continuidad histórica, mientras que Ucrania defiende una ruptura y una identidad nacional propia.
Es innegable que hay innumerables intereses geopolíticos. La importancia de contar con una flota en el sur que pudiera contrarrestar a los adversarios, que se remonta siglos y siglos atrás, sigue vigente. El estrecho de Kerch está en plena disposición del Kremlin, por lo que ningún buque extranjero podrá acercarse demasiado sin que Rusia lo permita.
Pero también hay un motivo ideológico. Cada país necesita una memoria histórica independiente que le diferencie de los otros. Una justificación para su existencia. El presidente ruso, Putin, es famoso por aludir repetidamente a la historia. Busca respuestas en el pasado, en la época gloriosa de su país, «el siglo de oro perdido». La actual tensión con Ucrania va en esa línea.
Mapa de Ucrania.
Tabla Cronológica de la Historia de Ucrania
| Periodo | Acontecimientos Clave |
|---|---|
| Siglos IX-XIII | Existencia de la Rus de Kiev, un estado eslavo oriental con capital en Kiev. |
| 1240 | Invasión mongola y declive de la Rus de Kiev. |
| Siglos XIV-XVII | Territorios ucranianos bajo dominio de Polonia y Lituania. |
| Siglo XVIII | Expansión del Imperio Ruso y anexión de territorios ucranianos. |
| 1922 | Ucrania se convierte en parte de la Unión Soviética (URSS). |
| 1932-1933 | Holodomor, la Gran Hambruna en Ucrania. |
| 1954 | Cesión de Crimea a Ucrania por Nikita Jrushchov. |
| 1991 | Declaración de independencia de Ucrania tras la disolución de la URSS. |
| 2014 | Anexión de Crimea por Rusia y inicio del conflicto en el Donbás. |
| 2022 | Invasión rusa a gran escala de Ucrania. |
