Los tubérculos de Montgomery, también llamados glándulas areolares, no son partes famosas del cuerpo humano. Sin embargo, cumplen funciones esenciales que se modifican de acuerdo a las necesidades del organismo. Su nombre corresponde al del obstetra irlandés que los describió por primera vez, en el año 1837. A continuación te contamos qué son y qué función cumplen los tubérculos de Montgomery.
Ubicación de los tubérculos de Montgomery.
¿Qué son los tubérculos de Montgomery?
Los tubérculos de Montgomery son glándulas sebáceas que se manifiestan como pequeñas protuberancias alrededor de los pezones, más exactamente en la aréola. No todas las mujeres logran reconocerlos con facilidad, sin embargo, durante el embarazo es más fácil detectarlos. Si observas en detalle verás diminutas protuberancias que provocan un leve relieve en la areola, el área oscura del pezón.
La cantidad de tubérculos puede variar de una persona a otra, al igual que su tamaño. Según el documento elaborado por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria, del Ministerio de Sanidad en España, encontramos entre 10 y 20 glándulas o tubérculos de Montgomery por cada areola. Su número varía mucho de unas mujeres a otras: pueden tener entre cuatro y veintiocho en cada areola.
Siempre están presentes, pero es durante el embarazo, la lactancia y también con la estimulación de los pezones cuando se hacen más evidentes debido a que se hinchan. Por lo que los tubérculos de Montgomery hacen referencia a esos ganglios que se forman alrededor del pezón y dentro de la areola, que ayudan a proteger la piel de cualquier bacteria. ¿Cómo? Estos bultos producen secreciones que mantienen la zona del pezón lubricada y, por tanto, también protegida. Además, evita la sequedad en el pezón facilitando que la toma de leche en el proceso de lactancia se haga con todo tipo de comodidades.
Mujeres no embarazadas: esos bultos tienen a ser más pequeños y son más bien conocidos por tubérculos de Morgagni.
Mujeres embarazadas: como ya hemos mencionado anteriormente las glándulas de Montgomery están mucho más marcados debido a la situación hormonal durante el embarazo. Su tamaño comienza a crecer de forma exponencial durante el período del embarazo y se mantienen mientras dure el proceso de lactancia.
Cambios en el Embarazo
Las alteraciones en las glándulas mamarias pueden ser uno de los primeros signos del embarazo. Uno de los primeros síntomas del embarazo es el aumento de tensión en las mamas, acompañado de una sensación de calor. Con el paso del tiempo, a medida que el organismo se prepara para amamantar, el tamaño las glándulas también se incrementa y se modifica el tamaño y la pigmentación del pezón.
Casi desde el inicio del embarazo las mamas empiezan a cambiar. Durante las primeras semanas de embarazo aumentan en sangre diferentes hormonas femeninas como son los estrógenos y la progesterona. Estas hormonas presentan una acción sobre el tejido mamario estimulando el crecimiento del mismo, la denominada mamogénesis.
Durante este proceso crecen las estructuras que forman el interior de la mama, estimulando al inicio el desarrollo de los conductos mamarios y fomentando su ramificación, y posteriormente aumentando la celularidad de las glándulas. Este aumento de tejido glandular y ductal disminuye el tejido graso de la mama, lo que conlleva un aumento de su densidad. Esto físicamente lo percibe la mujer como un aumento del tamaño de la mama, así como su turgencia.
Desde el principio de la aparición de los cambios anatómicos existe una proliferación en paralelo de vasos sanguíneos que permiten el aporte adecuado al tejido en crecimiento y que pueden percibirse como una red vascular superficial violácea o azulada tanto en las mamas como en el escote.
A su vez en el segundo y tercer trimestre la areola y el pezón mamario aumentan de tamaño y coloración, por el aumento de la melatonina en la zona. En la gran mayoría de los casos estos cambios se perciben de forma muy precoz incluso previamente al conocimiento por parte de la mujer que se encuentra gestante y puede ser confundido erróneamente con un síndrome premenstrual. De igual modo, las mujeres con mamas de mayor tamaño pueden percibir los cambios en el pecho de manera atenuada.
Cambios en la Pigmentación de la Piel
Durante la gestación se oscurecen zonas específicas del cuerpo de la mujer. Este aumento de la pigmentación se debe a un incremento de la actividad de la hormona melanoestimulante, responsable de la formación de la melanina provocada por la progesterona.
Tras el parto, el bebé colocado en el vientre materno será capaz de reptar hasta alcanzar el pecho de su madre y lo hará guiado por el olfato, pero además seguirá la senda marcada por la línea nigra y la visión de la areola oscurecida y agrandada.
Línea Nigra durante el embarazo.
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Funciones de los Tubérculos de Montgomery durante la Lactancia
Los tubérculos de Montgomery tienen una función muy específica e importante durante el embarazo y la lactancia. Uno de los grandes beneficios que ofrecen las glándulas areolares es la lubricación del pezón durante la lactancia, para evitar lesiones y molestias. Esto se debe al tipo de secreción sebácea y antibacteriana que en ellas se produce.
Una de sus funciones principales es secretar un líquido lubrificante que forma una película protectora sobre las areolas, protegiéndolos así de cualquier ataque microbiano, de la sequedad o de la posible aparición de grietas. Son glándulas sebáceas que producen secreciones de una sustancia cuyo objetivo es mantener el pezón lubricado y protegido ante el desgaste al que es sometido por la lactancia materna.
Durante el embarazo, estas glándulas van creciendo en número para realizar las funciones mencionadas. Muchos expertos, además, aseguran que el olor que desprenden es el que atrae a los bebés a buscar el pecho de la mamá. De esta forma, los tubérculos de Montgomery servirían de estímulo olfativo para el apetito de los recién nacidos. Al mismo tiempo, la sustancia que emiten es una pista olfativa para el bebé, ya que estimula su apetito y les ayuda a localizar mejor el pecho de su mamá en una etapa en la que todavía su vista es un sentido muy secundario al apenas estar desarrollado.
Importancia de los tubérculos de Montgomery en la lactancia.
Además, es por donde la leche se excretará ya que aquí se encuentran unos canalículos conectados a orificios que conectan desde el interior de la mama hacia el exterior. También muy cerca en esta localización sobre la areola y el pezón, encontraremos los tubérculos de Montgomery que excretan sustancias antibacterianas que protegen al bebé.
Con la lactancia materna puede producirse sequedad en el pezón debido al desgaste y exposición al que se ve sometido. Durante el embarazo y, sobre todo, en la lactancia, juegan un papel decisivo para mantener lubricado y protegido el pezón gracias a la sustancia que expulsan cuando se estimula esta parte tan delicada del cuerpo de la mujer. Es precisamente cuando se estimula el pezón cuando dichos bultitos aumentan más de tamaño.
¿Cómo Cuidar los Tubérculos de Montgomery?
Las glándulas de Montgomery tienen más trabajo en la etapa del embarazo y lactancia, y la prueba de ello es que los puntos se aprecian mucho menos cuando la mujer no está esperando un bebé o no da el pecho. No todas las mujeres tienen las mismas glándulas de Montgomery; de hecho, el número puede variar muchísimo, desde las 4 hasta las 28 por areola.
Independientemente del número que tengas, lo que no debes hacer jamás en entorpecer su función. Los expertos recomiendan que para preservar su función antibacteriana, las mamás las enjuaguen con agua limpia en la ducha, y a su vez indican también que no se utilice jabón para hacerlo, puesto que podría eliminar los aceites que secretan la sustancia lubricante y protectora, así como resecar la piel. Asimismo, nunca deben utilizarse soluciones desinfectantes u otros productos que puedan resecar o dañar más el área.
Algo que todavía hacen muchas mujeres es lavarse el pecho antes de cada toma y después de estas, pero ni esto es efectivo ni tampoco echarse continuamente cremas y pomadas, porque todo ello anula o limita el efecto de las glándulas de Montgomery. Estas dos funciones son fundamentales para facilitar la lactancia materna, por lo que un lavado demasiado frecuente del pecho antes y después de las tomas puede anular o limitar el efecto de las glándulas de Montgomery, entorpeciendo su función. Igualmente no hay que echarse cremas y pomadas que puedan reducir sus efectos, a no ser que las grietas ya hayan aparecido o surja algún otro problema y el médico indique algún tratamiento a seguir.
Evidentemente, si hay grietas o cualquier otro problema que haya llevado al médico a recomendarte un tratamiento con alguna crema, haz caso de sus consejos puesto que es la voz experta en la materia. Pero si no lo hay, lo recomendable es dejar que estas trabajen de forma natural, por lo que no es necesario mantener una higiene mayor de la habitual en la zona.
Infección de los Tubérculos de Montgomery
Como ocurre con todas las glándulas, los tubérculos de Montgomery pueden bloquearse, inflamarse e infectarse. De acuerdo a una publicación de la Asociación Española de Pediatría, siempre que se note inflamación, enrojecimiento, dolor o algún cambio fuera de lo normal alrededor del área del pezón, es aconsejable concurrir al médico.
Si se evidencia sangrado, secreción de pus, picazón o algún tipo de erupción en los alrededores del pezón, también se debe realizar una consulta con el especialista en mamas. Existen algunos cambios más raros, que podrían ser signos o síntomas de cáncer de mama.
Signos de alerta en las mamas.
Cuidados para la Aréola y las Glándulas
Durante el periodo de amamantamiento, la areola puede sufrir traumatismos que conllevan al desarrollo de fisuras. Evitar siempre apretar los tubérculos de Montgomery, cuando aumenten de tamaño y simulen ser una grano con contenido líquido.
Cambios en los Pechos Después del Embarazo
El modo en que cambian los pechos después del embarazo es una inquietud habitual para muchas mujeres. Es una etapa vital llena de transformaciones, tanto físicas como emocionales, y el busto es una de las zonas donde estos cambios se manifiestan de forma más evidente.
Las modificaciones en las mamas comienzan muy temprano en la gestación, incluso antes de confirmar el embarazo. Estos cambios representan la manera en que tu organismo se prepara para la posibilidad de amamantar a tu bebé.
- Aumento de tamaño y sensibilidad: aparece como uno de los primeros signos. Los pechos crecen porque los conductos y alvéolos mamarios se desarrollan.
- Cambios en areolas y pezones: la areola y el pezón aumentan de tamaño y adquieren una tonalidad más oscura.
- Venas más visibles: el flujo sanguíneo hacia los pechos aumenta para nutrir el tejido en desarrollo.
- Posible secreción de calostro: hacia el final del segundo trimestre o durante el tercero, podrás observar una pequeña secreción amarillenta y densa en los pezones.
- Estrías incipientes: el rápido crecimiento del pecho estira la piel, lo que a veces causa la rotura de las fibras elásticas de la dermis.
Una vez que das a luz y finalizas la lactancia, tus pechos inician otra fase de transformación. El tejido glandular desarrollado para producir leche comienza a reducirse, mientras que la piel y los ligamentos estirados no siempre recuperan su tensión inicial.
Notarás que la mama pierde firmeza, el volumen se concentra en la parte inferior y la zona superior parece «vacía». Es probable que los pechos no presenten perfecta simetría antes del embarazo, pero esta etapa y la lactancia pueden acentuar diferencias preexistentes. Un pecho puede desarrollarse más que el otro, responder distintamente a las hormonas o producir más leche durante la lactancia. Si esta diferencia de tamaño, forma o posición te genera incomodidad, existen soluciones específicas.
Tras el parto y la lactancia, la areola y el pezón rara vez recuperan exactamente su color y tamaño previos al embarazo. La sensibilidad también cambia. Aunque problemas como el dolor o las grietas caracterizan el período de lactancia activa, la forma y el tamaño definitivos del pezón y la areola pueden alterarse permanentemente.
El aspecto final de tus pechos después del embarazo depende de una combinación de elementos. Algunos están bajo tu control, mientras otros forman parte de tu constitución individual. Tu herencia genética determina en gran medida la calidad y elasticidad de tu piel y los ligamentos que sostienen el pecho.
El peso ganado en el embarazo influye directamente en cuánto se estiran la piel y los ligamentos de tus pechos. Un aumento considerable implica mayor tensión. Del mismo modo, la pérdida de peso después del parto contribuye a que el pecho se sienta más vacío y flácido.
Consejos para el cuidado de los pechos durante y después del embarazo
- Uso de sujetadores de soporte adecuados: en el embarazo y la lactancia, utiliza un sujetador que ofrezca buena sujeción, sin aros y de materiales cómodos como el algodón.
- Cuidado e hidratación de la piel: mantener la piel del pecho bien hidratada durante todo el proceso mejora su elasticidad y flexibilidad.
Opciones para Mejorar la Apariencia de los Pechos Después del Embarazo
Existen diversas opciones para mejorar la apariencia de tus pechos. Continuar con una rutina de cuidado de la piel aporta beneficios. El uso regular de cremas hidratantes y reafirmantes mejora la textura, suavidad y elasticidad de la piel del pecho.
El pecho en sí mismo (la glándula mamaria y la grasa) no se «tonifica» directamente con ejercicio, ya que no es un músculo. Fortalecer los pectorales mediante ejercicios específicos mejora el soporte muscular sobre el que descansa el pecho y contribuye a una mejor postura corporal. Sin embargo, estos ejercicios no corrigen la caída de la glándula ni eliminan el exceso de piel.
Cuando los cambios en los pechos son relevantes, las cirugías estéticas de pecho después del embarazo ofrecen las soluciones más efectivas y duraderas.
Cirugías estéticas de pecho
La cirugía para corregir la asimetría mamaria busca igualar las mamas lo máximo posible. La técnica quirúrgica muestra alta personalización y a menudo combina elementos de las cirugías anteriores.
Resultados de una cirugía de aumento de pecho.
