El nacimiento de un hijo marca una de las experiencias vitales más significativas para las familias, transformando la identidad y roles dentro de la pareja. Con la llegada del recién nacido, la pareja entra a constituir un nuevo sistema parental, definido por las labores de cuidado y crianza. Este artículo explora en detalle la transición a la maternidad y paternidad, analizando los factores que influyen en este proceso y las necesidades de apoyo que surgen para los padres primerizos.
Introducción
Con el nacimiento de un hijo, la madre nace en identidad, al iniciar un trabajo mental y un cambio de actitud que perdurará toda su vida. La identidad como madre se configura a partir de la dualidad madre-hijo, formando parte del desarrollo de la identidad femenina y nutriéndose el patrón del ideal de maternidad de los discursos sociales dentro del contexto cultural de pertenencia. La maternidad implica un rito de paso en la evolución a la edad adulta, con cambios físicos, psicológicos y sociológicos, a los que se añaden importantes cambios emocionales relacionados con el cuidado del bebé y el reajuste al nuevo rol.
Durante el primer año del posparto, la probabilidad de desarrollar trastornos psicológicos es más alta que en cualquier otro momento de la vida, siendo un período estresante del ciclo vital. En nuestro contexto, la maternidad está relegada a un segundo plano por cambios culturales y laborales, entre otros. En España, la crianza de los hijos sigue siendo una cuestión reservada a la esfera privada y la oferta del sistema sanitario a las madres no es proporcional a sus nuevas necesidades, situación que se agrava aún más en el caso de los padres.
Distintas autoras coinciden en que la enfermera es una importante proveedora de los cuidados que cubren holísticamente las necesidades de la madre, incluyendo el fomento y coordinación de redes sociales, la planificación, desarrollo y evaluación de programas de educación para la salud, así como la investigación en el área de la promoción de la salud. En los centros de Atención Primaria de Salud (APS), el cuidado que se ofrece a la madre y su bebé se desarrolla de manera directa en la consulta o a través de las dinámicas grupales, como los grupos de apoyo a la maternidad, de masaje infantil y de lactancia materna. El uso de este tipo de programas ha sido asociado a un mejor ajuste emocional y conductual de los menores y a un beneficio psicosocial para las madres.
En estas actividades, la enfermera dirige, o codirige, sesiones en las que se abordan distintos aspectos de la crianza. Autores como Jiménez sugieren la necesidad de que en la educación sanitaria se implique directamente a los participantes y se permita la personalización, intercambio de experiencias, resolución de dudas y flexibilización de las sesiones del proyecto educativo. Sería interesante preguntarnos si los temas propuestos por el profesional, tales como cuidados del cordón umbilical, actividad, peligros potenciales, son los que realmente interesan a las madres y si responden a sus necesidades. Consideramos pues, que un abordaje fenomenológico nos aproximaría al conocimiento de esta realidad, permitiendo aflorar las necesidades y percepciones de estas madres, pudiéndose enriquecer así la educación sanitaria ofertada.
Siguiendo esta línea argumental, las autoras de este trabajo se proponen describir las necesidades y experiencias de madres con hijos menores de un año que acuden a dinámicas grupales de apoyo a la maternidad en centros de APS de la provincia de Barcelona, identificar los factores que dificultan la transición a la maternidad y orientar en el contenido de un programa de promoción de la salud a desarrollar para esta población en estos centros.
Metodología
El diseño cualitativo fenomenológico del estudio, fundamentado en la experiencia vivida por estas madres posibilitó aproximarnos a la mirada emic de la maternidad tal y como se manifiesta, permitiendo identificar los aspectos que la dificultan o facilitan. La población de estudio fueron las madres usuarias de las dinámicas grupales (masaje infantil, lactancia materna y apoyo a la maternidad) en 8 centros de APS urbanos (con proximidad geográfica y facilidad de acceso), del área de Barcelona entre julio de 2011 y 2012. El muestreo fue opinático, respondiendo a motivos de interés específico en el tema objeto de estudio y la factibilidad y accesibilidad de contacto. Fueron motivos de exclusión la existencia de dificultades idiomáticas y el no deseo de participación. La muestra final estuvo constituida por 21 madres.
A priori, el número de entrevistas y de personas a entrevistar no fue definido, condicionándose el tamaño de la muestra a la saturación de los datos. Previa autorización por parte de la Coordinación de los centros, las enfermeras responsables de las dinámicas grupales conducían el acceso al campo de la investigadora principal (IP): la presentaban y le permitían la explicación del proyecto de investigación en los diferentes grupos. Se seleccionó la entrevista personal como método para la recogida de datos por ser esta la modalidad de entrevista más recomendable para el conocimiento de los elementos individuales del hecho social, especialmente de un hecho íntimo como es la experiencia personal de la maternidad. En nuestro caso, las entrevistas semiestructuradas realizadas por la IP en los centros APS de las participantes permitían conocer la percepción de cada una de ellas en relación con su propia experiencia de maternidad. Las entrevistas con la IP transcurrían en el aula de las sesiones grupales o en una consulta de enfermería, según la preferencia de la participante, en el horario previamente acordado con ella, y con una duración aproximada de 45 min.
Para la preparación del material, las entrevistas individuales fueron grabadas magnetofónicamente y luego transcritas. Seguidamente, la IP realizó la lectura y análisis previo de los textos, con el fin de familiarizarse con los contenidos e identificar los indicadores en los cuales se apoyaría la interpretación. Manualmente llevó a cabo el análisis de los textos en su estructura (análisis de contenido latente) y contenido (análisis de contenido manifiesto) según el método de stage-by-stage de Burnard: 1) etiquetado de los datos y creación del índice de datos; 2) categorización del contenido de los datos en las categorías principales; 3) formulación de una lista de categorías de temas consensuados, contrastadas con las identificadas en investigaciones previas (codificación).
La saturación de los datos obtenidos a través de las entrevistas se confirmó empleando para tal fin un grupo focal. A un grupo de dinámica seleccionado por muestreo opinático, y compuesto por 8 madres con características semejantes a las participantes en este estudio, se les realizaron las mismas preguntas que en las entrevistas individuales. Las componentes del grupo focal no participaron en las entrevistas individuales del estudio. Así se pretendía provocar la aparición de nuevos planteamientos y perspectivas del problema de estudio. En ocasiones, de esta forma, «la misma descripción se enriquece con detalles y observaciones aclaratorias, críticas o matizadoras».
El proyecto de esta investigación fue autorizado por el Comité de Ética de Investigación Clínica del IDIAP Jordi Gol y Gurina. Las participantes dieron su consentimiento verbalmente, que fue recogido en grabación magnetofónica. Todos los datos obtenidos en esta investigación han sido tratados de manera anónima y confidencial, siendo custodiados según normativa por la IP.
Resultados y Discusión
Las madres participantes en el estudio definen el constructo de la maternidad en torno a 3 categorías o ejes centrales: los cambios en el estilo de vida, los sentimientos y las percepciones. Con detalle se recogen en la tabla 3 algunas de las citas textuales más significativas de las entrevistadas.
Cambios en el Estilo de Vida
La primera categoría hace referencia a patrones conductuales elegidos entre las alternativas disponibles según circunstancias socioeconómicas y su capacidad para elegir como la responsabilidad para la salud, actividades recreativas y relaciones interpersonales. En este estudio, las madres expresaron importantes cambios en su maternidad: «Al principio, el día del quirófano y los 2 primeros días, piensas ¡qué es esto que hay en casa!, pero días después, ya no lo piensas». Surgen aspectos como la adquisición de un «nuevo rol», la «toma de conciencia», «otra forma de vivir», la «priorización» y los «cambios en la relación de pareja», resultados que son coincidentes con los hallados en trabajos previos.
Como otros autores, consideramos que es en el primer encuentro del bebé y su madre cuando se inicia el nacimiento psicológico de la nueva identidad como madre, emergiendo el compromiso de participar activamente y experimentar la presencia del bebé lo que someterá a la mujer a una reconstrucción de sí misma. Esto es lo que Mercer identifica como la adopción del rol maternal. En esta adopción también es importante la pareja, al poder aportar seguridad y respaldo, diluyendo tensiones y facilitando el proceso de adopción del rol maternal.
Sentimientos
La segunda categoría recoge los instrumentos empleados en la relación emocional o afectiva, con personas, animales y cosas. Se corresponden con la vertiente más emotiva de la maternidad: «Es una sensación de que te desbordan los sentimientos, te sobrepasan». Se identificaron sentimientos de: «felicidad», «alegría», «contenta», «ternura», «emoción», «sentimientos desbordados» y «sentimientos encontrados», coincidiendo con Canaval et al.
Cabe resaltar la vivencia de «sentimientos encontrados» que en nuestro caso, se generan y relacionan con factores descritos en investigaciones previas como: «dificultad de interpretar las señales del lactante» o «tensión debida al rol» lo que puede generar «inseguridad», «culpa» y «desesperación» ante la incapacidad para satisfacer las necesidades del bebé.
Percepciones
La tercera categoría refleja cómo la información se reúne e interpreta, sirviendo de enlace mediador entre el individuo y su ambiente: «Yo soy una persona muy nerviosa que me gusta tener las cosas controladas y lo que veo es que esto es todo menos control». En el discurso de estas madres hemos podido identificar numerosas percepciones que hemos etiquetado como «expectativas», «satisfacción» y «estrés».
Expectativas
Al igual que los sentimientos, las expectativas pueden convertirse en uno de los fundamentos que sustentan la buena relación madre-hijo. Como manifiestan las participantes en otro estudio, «nunca se sabe lo que es, hasta que se tiene, y no te das cuenta hasta que llegas a casa, no es tan fácil como crees». En el momento en que la realidad se experimenta y esta entra en contradicción con la expectativa ideal, pueden originarse los sentimientos de «desengaño» que nuestras participantes manifiestan.
En nuestro caso, como en el de estudios previos, hay madres para las que resulta más fácil de lo que esperaban: el carácter del bebé, conocer las señales del lactante, la existencia de problemas de sueño, alimentación o cólicos, influyen en esta vivencia.
Satisfacción
Una vivencia positiva conduce a la satisfacción personal, relacionándose con percepciones como considerar al bebé un regalo o lo mejor, y a la maternidad como increíble o plena. Esto repercute en la percepción que la madre tiene sobre sí misma, reformulándose, tal y como se ha constatado, una identidad dinámica.
La investigación ha reflejado que esta transición trae aparejada, como forma de afrontar las nuevas demandas, una significativa “tradicionalización” de los roles de género, según la cual madre y padre adoptan, desigual y respectivamente, roles de cuidadora y sustentador. No obstante, el desarrollo psicosocial de los hijos parece verse favorecido por el cuidado de ambos progenitores.
La participación del padre en la crianza será considerada positiva en tanto cumpla con las dimensiones de implicación, accesibilidad y responsabilidad. Se ha encontrado que esta última habilidad, referida a asegurarse de que el niño recibe el cuidado adecuado y a tomar la iniciativa en las gestiones necesarias para que así sea, es distintiva de la paternidad no-tradicional. Sin embargo, su puesta en práctica excede el compromiso inicial de muchos varones y constituye la dimensión de la crianza más exigente y difícil de cultivar para los padres, como muestra el estudio sobre anticipación prenatal.
Desde la intervención psicológica, conviene avanzar hacia una corresponsabilidad parental real que posibilite la consecución del modelo doble ingreso-doble cuidador. Las redes formales deben ofrecer apoyo amplio, diverso y específico, en función de la etapa del ciclo vital y las condiciones familiares concretas.
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Número de participantes | 21 madres |
| Ubicación | Centros de APS urbanos en Barcelona |
| Periodo de estudio | Julio 2011 - Julio 2012 |
| Criterios de inclusión | Usuarias de dinámicas grupales (masaje infantil, lactancia materna, apoyo a la maternidad) |
| Criterios de exclusión | Dificultades idiomáticas, no deseo de participación |
Maternidad y Paternidad en la Adolescencia
El estudio sobre las dificultades que los hombres atraviesan en el proceso de convertirse en padres nos pone sobre la pista de un terreno inédito en el ámbito de la investigación social y en los debates relacionados con la construcción de la masculinidad. Al ser una vivencia y una responsabilidad no asumida tradicionalmente es normal que solo muy recientemente estén iniciándose investigaciones, desde muy distintos ámbitos, sobre nuestro rol como padres presentes y, a su vez, nuestros deberes en la realización práctica de eso que legalmente hemos convenido en llamar corresponsabilidad.
El estudio nos ofrece datos de interés para plantearnos unos primeros interrogantes y, además de su perspectiva comparada, tiene el mérito de alumbrar cuestiones relacionadas con la salud mental o el bienestar y, por tanto, de apuntar hilos que deberían ser objeto de reflexión y debate no solo en el ámbito académico sino también en el social y político.
Este estudio es muy relevante porque pone el foco en la salud emocional de algunos padres por la degradación de su relación con la pareja, por sentirse excluidos de los cuidados, por la confusión de expectativas sociales hacia ellos, por su exclusión en varios ámbitos de la salud perinatal y la falta de validación por sus pares. Como consecuencia, algunos padres relatan el surgimiento de tensiones con familiares y con la madre. La salud emocional de los padres es muy relevante no solo para su bienestar, sino para fomentar el desarrollo de un clima familiar que permita el apego seguro del bebé con la madre y el padre en contextos que persiguen la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Es muy revelador el sentimiento de exclusión de la preparación al parto y de la formación o información para el periodo postnatal. Sería conveniente replicar a gran escala las experiencias de inclusión de los padres en los cursos de preparación al parto en el Estado español.
