A veces, los cambios llegan a casa como en avalancha, no necesariamente por la cantidad, sino porque impactan profundamente en el alma. Estos cambios pueden manifestarse de diversas maneras, desde el crecimiento de los hijos hasta la necesidad de hacer limpieza y espacio en el hogar. En este contexto, exploraremos el significado de la expresión "tranquila nena que yo controlo" y cómo se relaciona con la superación de traumas infantiles.
El Paso del Tiempo y los Cambios de Etapa
En muchas ocasiones, nos encontramos ante situaciones que nos recuerdan el paso del tiempo y el crecimiento de nuestros hijos. Por ejemplo, al quitar las protecciones de la escalera que ya no necesitan, o al ver cómo se independizan y toman sus propias decisiones. Estos momentos pueden generar nostalgia y remover emociones profundas. El paso del tiempo no entiende de compasión ni de peticiones de "5 minutos más".
Es fundamental digerir y asimilar cada etapa, visualizando el cambio y abriendo espacio para nuevas experiencias. Como dice la consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, es importante reconocer que crecen y con ellas, nosotros. Esto es precioso y a la vez, terminará.
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La Importancia de la Limpieza Emocional
Así como sentimos la necesidad de hacer limpieza física, también es crucial realizar una limpieza emocional. Donar, tirar y repartir cajas de cosas que ya no necesitamos simboliza dejar atrás una etapa de crianza intensiva. Para que lleguen cosas nuevas, hay que hacerles primero el espacio mental y emocional.
En un día de esos de ataque Kondo, nos encontramos delante de unas protecciones que hacía la friolera de 8 años que teníamos en la escalera para que las niñas no se hicieran daño y evitar accidentes. “¿Ha llegado el momento de quitarlo?” me preguntó él… y mi primera respuesta fue un automático “NO”. Pensé que era por el miedo de que se hicieran daño pero él me argumentó muy bien por qué creía que ya había llegado el momento. Ya son mayores, eso era para la etapa bebés y esa etapa está más que superada. Luego, más tarde, me di cuenta… el no automático no era por el posible peligro, sino porque en unas protecciones de plástico de una escalera visualizaba, de golpe y porrazo, ese cambio de etapa. Ya no tengo ningún bebé ni voy a tenerlo y eso, también hay que digerirlo, asimilarlo, visualizarlo.
¿Qué son los Traumas Infantiles?
Los traumas de la infancia no siempre parten de sucesos evidentes del pasado. Lo que vivimos en ella configura nuestra personalidad, nuestra sensibilidad y nuestro carácter como adultos. Es la herida que viene de nuestra propia infancia. Esa distancia que hay entre lo que necesitamos en la infancia y/o adolescencia frente a lo que realmente recibimos, es la herida primera.
Un trauma infantil es una herida emocional que puede afectar nuestra vida adulta. Como las heridas, hay traumas de mayor o menor tamaño. Muchas personas se acostumbran o se resignan a vivir con malestar, depresión, ansiedad, etc. No hay traumas banales o traumas “de verdad”. Tenemos que aprender a ser justos y benevolentes con nosotros mismos, para entender que nuestros traumas merecen reparación.
Superando los Traumas Infantiles
Superar un trauma infantil es un proceso similar a la cicatrización de una herida en la piel. Volviendo al concepto de herida del que hablábamos al principio, superar un trauma es un proceso muy parecido a la cicatrización en nuestra piel. Si alguna vez te hiciste una brecha, tuviste un accidente o te cortaste con algo, seguramente cuando observes esa parte de tu cuerpo veas una cicatriz. Con el trauma puede ocurrir algo muy parecido. El hecho ya lo viviste, no se puede borrar. Pero eso no quiere decir que tenga que seguir doliendo. Cicatrizará. Y esa cicatriz será un recordatorio, ni más ni menos, de lo que has logrado superar.
Es importante recordar que ese dolor no tiene por qué acompañarnos para siempre. Existen muchos sucesos o situaciones que pueden provocar un trauma en la infancia, el cual puede seguir afectándonos mucho en nuestra edad adulta. El primer paso es reconocer y aceptar la existencia del trauma. Luego, es fundamental buscar ayuda profesional para procesar y sanar esas heridas emocionales.
Algunas estrategias para superar los traumas infantiles incluyen:
- Identificar las emociones: Reconocer y nombrar las emociones que surgen al recordar el trauma.
- Buscar apoyo: Hablar con amigos, familiares o un terapeuta sobre lo que sucedió.
- Practicar el autocuidado: Realizar actividades que nos hagan sentir bien y relajados.
- Establecer límites: Aprender a decir no y proteger nuestra energía emocional.
- Perdonar: Perdonar a quienes nos lastimaron, no para justificar sus acciones, sino para liberarnos del rencor.
La Niña Interior Herida
La niña interior herida es el conjunto de emociones y experiencias que no fueron validadas y acompañadas en la infancia y adolescencia, por lo que aún no se han resuelto.Puedes vivir toda tu vida sin darte cuenta de que existe una herida primaria que hace que vivas la vida desde tu niña interior, aunque la maternidad suele ser ese despertador que hace que inevitablemente esa herida escueza.
Es crucial sanar a nuestra niña interior para poder acompañar a nuestros hijos desde quienes son, y no desde quienes se supone que tienen que ser.Para ello obsérvate y toma conciencia de las necesidades que tuviste y no se cubrieron. Nombra los hechos, escribirlos puede ayudarte mucho. Tanto los hechos como las emociones. Y en todo el proceso aceptar la realidad que viviste sin minimizarla porque desde la adulta puedas comprenderles. Se trata de que ahora puedas automaternarte. Que de piel para adentro puedas darte lo que necesitaste y no obtuviste.
Conclusión
La expresión "tranquila nena que yo controlo" puede interpretarse como una forma de minimizar o invalidar las emociones de una persona. Sin embargo, es importante recordar que todas las emociones son válidas y merecen ser escuchadas y comprendidas. Al superar nuestros traumas infantiles y sanar a nuestra niña interior, podemos construir una vida adulta más plena y satisfactoria.
Tabla de Estrategias para Superar Traumas Infantiles
| Estrategia | Descripción |
|---|---|
| Identificar emociones | Reconocer y nombrar las emociones que surgen al recordar el trauma. |
| Buscar apoyo | Hablar con amigos, familiares o un terapeuta sobre lo que sucedió. |
| Practicar autocuidado | Realizar actividades que nos hagan sentir bien y relajados. |
| Establecer límites | Aprender a decir no y proteger nuestra energía emocional. |
| Perdonar | Perdonar a quienes nos lastimaron para liberarnos del rencor. |
