El municipio gaditano de Paterna de Rivera se vio sacudido por un trágico suceso que culminó con la muerte de un hombre y heridas a su hijo. El incidente, que tuvo lugar en la calle El Perro, ha generado conmoción y luto en la comunidad.
Detalles del Incidente
Los hechos ocurrieron sobre las 12:30 horas de la mañana. Juan Colón, de 65 años y propietario de la discoteca El Cerrillo, falleció a la puerta de su casa tras recibir un disparo en el pecho. El presunto agresor fue identificado como su cuñado, con quien había mantenido una disputa minutos antes.
En la misma agresión, el hijo del fallecido, Francisco Colón, resultó herido por la espalda. Fue ingresado en observación en el hospital de Puerto Real, donde se le realizó una tomografía computarizada (TAC) para evaluar los órganos afectados por los perdigones.
El agresor, natural de Arcos y casado con la hermana menor de Juan Colón, fue detenido por la policía. Las autoridades activaron el protocolo correspondiente tras las alertas generadas en el Servicio de Emergencias 112 Andalucía.
El Origen del Conflicto
Según relatos de vecinos, el conflicto se originó por el reparto de una herencia entre los cuatro hermanos hace algunos años. Otros testigos señalan que Juan Colón había estado en su huerto esa mañana, cuidando de su caballo y sus hortalizas.
El alcalde de Paterna, Alfonso Caravaca, se trasladó al lugar de los hechos junto a la primera teniente de alcalde, Lucía Torrejón. El Ayuntamiento decretó tres días de luto oficial.
Para evitar posibles altercados, se mantuvieron efectivos policiales y de la Guardia Civil en la zona, dado que los hermanos y hermanas vivían en la misma calle.
El Juicio
El juicio con jurado por el crimen de Paterna de Rivera se celebró en la Audiencia de Cádiz. F. H., el único acusado, admitió ser el autor de los disparos, pero negó la intencionalidad de matar a las víctimas. Afirmó que la escopeta se disparó accidentalmente mientras intentaba cerrar la cancela de su casa.
Según su testimonio, el día de los hechos escuchó gritos y vio a su mujer siendo agredida por su cuñado y sobrino. Sostuvo que su sobrino portaba un cuchillo de cocina y que, en un momento de pánico, la escopeta se disparó sin que él apuntara directamente.
La fiscalía cuestionó la versión del acusado, señalando que disparó en varias ocasiones y no solo una vez de manera fortuita. La acusación pública y la particular sostienen que el detonante de la pelea fueron las diferencias entre la mujer del procesado y sus familiares por la herencia de una finca.
F. J., el hijo del fallecido, relató que su tía comenzó a grabar con su móvil unas obras que estaban realizando en una discoteca debajo de su vivienda, lo que desencadenó una discusión. Según su versión, el acusado apareció con una escopeta y comenzó a disparar sin mediar palabra.
El procesado negó haber confesado el crimen a los agentes de la Guardia Civil y afirmó que nunca salió de su propiedad. La fiscalía solicita 26 años de prisión para el acusado por los delitos de asesinato y homicidio intentado con agravante de superioridad, además de las indemnizaciones correspondientes. La acusación particular pide 44 años de cárcel por un delito de asesinato y dos de intento de asesinato.
| Acusación | Delitos | Pena Solicitada |
|---|---|---|
| Fiscalía | Asesinato y homicidio intentado con agravante de superioridad | 26 años de prisión + indemnizaciones |
| Acusación Particular | Asesinato y dos intentos de asesinato | 44 años de cárcel |
Testimonios Clave
El testimonio de un guardia civil del puesto de Medina fue clave en el juicio. El agente relató cómo encontró el cuerpo de Juan Colón y cómo el acusado admitió haberlo matado, mostrando una actitud relajada. También mencionó que la mujer del procesado expresó que su hermano estaba "bien muerto".
La tía del hijo del fallecido confirmó que la relación entre la familia era "mala" y que escuchó "voces" y "ruidos fuertes" el día de los hechos. El otro hijo de Juan Colón también testificó sobre la dantesca escena que encontró al llegar al lugar.
Antecedentes Históricos
Los hechos ocurrieron el día 11 de febrero de 2018. El procesado y su mujer se habían trasladado a vivir desde hacía unos diez años desde Arcos a Paterna y allí residían todos en casas contiguas en la calle Perro de Paterna. «Sabía que había problemas pero no era mi problema», afirmaba el acusado al respecto. Sin embargo y según los testimonios aportados este lunes, el día de antes a los hechos, el 10 de febrero de 2018, la mujer del encartado se puso a grabar con su móvil unas obras de acondicionamiento que su hermano y sobrino estaban haciendo en una discoteca que tenían debajo de su vivienda.
La misma noche del viernes 17 de Julio de 1936 los rumores de un alzamiento militar del ejército del Protectorado español de Marruecos contra la República se extienden entre la población de Paterna. El 18 de julio el General López Pinto desde la comandancia militar de Cádiz proclama el Bando de Guerra y ordena a los puestos de la Guardia Civil y Carabineros disolver los ayuntamientos y hacerse con el poder municipal, sometiendo por la fuerza cualquier oposición.
A las 4 y media de la tarde el alcalde de Paterna, Ramón Dávila, convoca a los concejales en el ayuntamiento a una reunión a la que también asisten algunos directivos del sindicato cenetista para tratar sobre las medidas a tomar ante el movimiento faccioso. La reunión, con la radio presente para informarse sobre cómo se desarrollaban los acontecimientos, se prolongó hasta entrada la madrugada del domingo 19.
En Medina Sidonia el teniente de la Guardia Civil Manuel Martínez Pedré, secundó pronto el golpe de estado, siendo designado Comandante Militar de la plaza por los mandos provinciales sublevados. El domingo 19 de Julio el cabo del puesto de carabineros de Paterna, Manuel Marín Hernández, se traslada a Medina con la intención de, a su vuelta, declarar el estado de guerra en Paterna.
Por la tarde el cabo Martín Hernández se persona en el Ayuntamiento de Paterna para hacerse cargo del gobierno municipal. Ante la escasez de fuerzas en Paterna y ser un pueblo con gran implantación anarcosindicalista, el lunes 20 de Julio Martínez Pedré ordena al teniente de Carabineros, José Reig de Deu, se traslade a Paterna con 4 guardias a comprobar la situación en el pueblo y mantener el orden. Durante 3 días este fue el ambiente en Paterna hasta que el día 23 de Julio por la noche un grupo intentó asaltar el cuartel de la Guardia Civil, contra el que hubo disparos, y la central de teléfonos.
El teniente Martínez Pedré prepara una columna de guardias civiles, falangistas y civiles y llega a Paterna a las once de la noche. Fueron recibidos a la entrada del pueblo por un grupo que desde las chumberas mantuvieron un tiroteo. Tras vencer esta frágil y momentánea resistencia, la columna entra disparando en Paterna por la calle Real hacia la plaza, donde se unirían Reig de Deu con las fuerzas a su cargo y algunos vecinos. Comenzarían entonces los registros calle por calle y casa por casa en busca de dirigentes políticos y sindicales.
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Las acciones de las fuerzas militares, falangistas y voluntarios duraron hasta las cuatro de la madrugada. El resultado: catorce personas fueron asesinadas. El 24 el pueblo amaneció en silencio, la práctica totalidad de los hombres y muchas mujeres huyeron al campo.
El tiroteo ocurrido en los núcleos rurales de El Marquesado y La Chacona, en el término municipal de Puerto Real, en el que una joven falleció a consecuencia de los disparos recibidos y otras tres personas resultaron heridas, cumple ya tres semanas desde que ocurriera sin que hasta el momento se hayan producido detenciones.
Los hechos acontecieron a partir de la 01:30 horas de la madrugada del sábado 5 de julio, cuando Manuel S.G. escuchaba unos ruidos en el exterior de su finca, ubicada en el carril Colibrí de la zona El Marquesado. El sujeto, un militar en la reserva, se asomaba a la calle sólo para caer abatido a tiros y pedir socorro a su hermana a través de una llamada telefónica.
Pocos minutos después, antes de las 02.10 horas, T.L.A. se asomaba también alertada al rellano de su vivienda rural del carril Zurraque, en La Chacona, y encajaba al menos un disparo de perdigones a bocajarro, muriendo prácticamente en el acto. Dos hombres jóvenes irrumpían al instante en la vivienda abriendo fuego contra sus moradores hasta dejar heridos inicialmente a la madre y al hermano de la joven víctima mortal.
En total se produjeron cuatro heridos, siendo uno de ellos el militar en la reserva Manuel S.G., de 48 años de edad y con impactos de perdigones en el tórax y un muslo, seguido de la madre de la víctima mortal y el hermano de la joven, un varón que cuenta 22 años y responde a las iniciales de R.L.A. Además, un menor de 14 años también ingresó en el hospital acompañado de su madre herido por impactos de perdigones.
