Este artículo explora la vida y carrera de Katherine Matilda Swinton, más conocida como Tilda Swinton, una figura icónica del entretenimiento moderno con una estrecha relación con el mundo de la moda.
Primeros Años y Educación
Katherine Matilda Swinton nació el 5 de noviembre de 1960 en Londres. Desde pequeña, adquirió la personalidad de ‘la rara’ y no se incomoda al comentar su aspecto físico poco normativo. Mide 1’80 cm, sus rasgos faciales y su tez blanca se han convertido en señas de identidad de la actriz. Hasta su pelo es reconocido como el ‘peinado Swinton’, esto es un cabello corto, en rubio platino y un poco desordenado, gracias a un fijador o laca.
Tilda tiene una curiosa conexión con Lady Di, la princesa Diana de Gales. De niñas fueron compañeras de clase en el West Heath Girls’ School y mantuvieron su amistad durante sus años de adultas.
La actriz acudió a varios colegios de renombre en tierras inglesas y recibió una formación precisa en Murray Edwards College de la Universidad de Cambridge, con un título en Ciencias Políticas y Sociales. Su familia procuró para ella los mejores centros, pero su actitud rebelde le llevó usar sus años de universidad para empezar en los escenarios y asistir a reuniones del Partido Comunista de Gran Bretaña, aunque más tarde se afilió al Partido Socialista Escocés.
Su familia proviene de una línea genealógica que se remonta a la Edad Media. Su bisabuelo paterno fue George Swinton, un político escocés, y su padre fue Sir John, el mayor general del ejército británico. Tenía mitad de sangre inglesa y la otra mitad australiana, gracias a su madre Judith Balfour. De su familia heredó la pasión por las letras y estudió Literatura para convertirse en escritora.
En una entrevista con El País admitió que la interpretación fue un plan b que resultó funcionarle de maravilla. «Todos saben que soy actriz, si es que lo soy, por defecto, porque siempre quise ser escritora. Pero cuando dejé de escribir, me puse a actuar», reconoció al medio.
Inicios en la Actuación
La intérprete se unió a la Royal Shakespeare Company en 1984, apareciendo en 'Measure for Measure'. Su primera película fue 'Caravaggio' en 1986, dirigida por Derek Jarman. También trabajó con el Traverse Theatre en Edimburgo, como protagonista en 'Mann ist Mann por Manfred Karge' en 1987.
En televisión, apareció como Julia en la miniserie de 1986 'Zastrozzi: A Romance'. Continuó protagonizando varias películas de Jarman, incluyendo 'The Last of England' (1987), 'War Requiem' (1989) y 'Edward II' (1991), por la que ganó la Copa Volpi a la Mejor Actriz en el Festival de Cine de Venecia celebrado el mismo año. En 1988 fue miembro del jurado en el 38º Festival Internacional de Cine de Berlín y un año más tarde actuó en 'Volcano Saga'. También tuvo el papel principal en 'Orlando'.
Consagración y Éxito en Hollywood
Después, Tilda Swinton se movió hacia proyectos más generales, incluido su papel principal en la película estadounidense 'The Deep End' en 2001, en la que interpretó a la madre de un hijo gay que sospecha que mató a su novio. Por esta actuación, fue nominada para un premio Golden Globe.
También ha aparecido en las películas británicas 'The Statement' y 'Young Adam' en 2003, mismo año en el que colaboraba con los diseñadores de moda Viktor & Rolf, siendo en centro de atención de 'One Woman Show', en el que hicieron que todas las modelos parecieran copias de Swinton y leyó un poema propio.
Tilda Swinton desfilando para Viktor & Rolf en 2003
En 2005, Swinton actuó como White Witch Jadis en la versión cinematográfica de 'Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario'. Más tarde, tuvo apariciones en las secuelas de Narnia: 'Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian' y 'Las crónicas de Narnia: El viaje de Dawn Treader'.
En 2007, la actuación de Swinton como Karen Crowder en 'Michael Clayton' le hizo conseguir un premio BAFTA a la Mejor Actriz de Reparto y el Oscar a la Mejor Actuación Actriz en un Papel de Apoyo en los 80 Premios de la Academia 2008. En ese mismo año, apareció en la película 'Burn After Reading' y fue elegida para el papel de Elizabeth Abbott en 'El curioso caso de Benjamin Button', junto a Brad Pitt.
A sus 64 años acumula a sus espaldas grandes títulos como: Las crónicas de Narnia, Vengadores: Endgame, La Playa, Vanilla Sky, El extraño caso de Benjamin Button y Orlando. Aunque no se ha cerrado al cine más taquillero, sus preferencias han estado siempre con el lado más experimental e independiente de esta industria.
Se ha reconocido su versatilidad y reputación con un Oscar y un BAFTA, además de nominaciones y galardones en los Globos de Oro, los SAG -Premios del Sindicato de Actores- y el Festival de Cine de Venecia.
Vida Personal y Familiar
En 1989 se casó con John Byrne, artista y dramaturgo escocés, con el que tuvo dos hijos gemelos, Honor y Xavier Swinton Byrne. En 1996 apareció en el video musical de 'The Box' de Orbital. En ese mismo año se divorciaba de su marido, casándose al siguiente año con Sandro Koop, pintor alemán.
De niña pasó largas temporadas en internados y no los recuerda con buenos ojos. Por eso a sus hijos trató de darles una educación más liberal y con un acercamiento temprano al arte. Fundó el Drumduan Upper School donde estudiaron sus hijos gemelos, Honor y Xavier. Estos jóvenes nacieron en 1997 y ahora tienen 27 años.
Fueron fruto del primer matrimonio de la actriz y parece que han heredado su sentido artístico y de la discreción. Solo Honor ha intentado hacer carrera en el cine y ya protagonizó la película The Souvenir en 2019.
La relación de Tilda Swinton con el amor ha sido muy comentada, a pesar de que ella trate de mantener la atención en sus proyectos profesionales. Primero salió con el dramaturgo John Byrne, veinte años mayor que ella. La pareja se enamoró en 1989 mientras hacían la serie Your Cheating Heart y se mudaron a Londres para tener a los gemelos. En 2005 rompieron y Tilda no tardó en encontrar un nuevo amor.
La edad no significaba un problema y esta vez se juntó con un hombre 18 años menor. Es Sandro Kopp, un artista neozelandés de origen alemán y actual pareja de la actriz.
Tilda Swinton con Sandro Kopp, su pareja desde 2005, en Nueva York.
Se esparció el rumor de que Tilda y Sandro vivían junto a John, la expareja de ella.
Relación con Pedro Almodóvar
Uno de sus primeros trabajos artísticos fue meterse en una urna de cristal y quedarse allí varios días como parte de una exposición en la Serpentine Gallery, en lo que era una declaración de principios sobre su manera de entender su profesión, alejada siempre de lo convencional.
Dentro de este universo heterodoxo, pocos proyectos la han entusiasmado tanto como ‘La habitación de al lado’, segunda colaboración con Pedro Almodóvar tras el corto ‘La voz humana’ (2020). “Es una película ambientada en Nueva York, rodada en inglés y, aun así, es puramente Almodóvar. Es el territorio de Pedro, y no me refiero a la geografía. Con esta película demuestra que conoce ese paisaje como la palma de su mano y que es capaz de pasar página mientras todo eso permanece”.
Recientemente ha codirigido un documental sobre inteligencia artificial y nuevas formas de aprendizaje y en el momento de atender nuestra llamada por Zoom se encuentra en Taipéi realizando una performance artística.
“Es una película ambientada en Nueva York, rodada en inglés y, aun así, es puramente Almodóvar. Es el territorio de Pedro, y no me refiero a la geografía. Con esta película demuestra que conoce ese paisaje como la palma de su mano y que es capaz de pasar página mientras todo eso permanece”.
Sobre su relación con Almodóvar, Swinton comenta: “Tuve mi primer encuentro con Pedro cuando era estudiante y me encapriché con él. Por un lado me resultaba muy exótico: yo no hablaba español, nunca había estado en España ni desde luego en La Mancha. Era otro planeta. Al mismo tiempo lo sentí tremendamente familiar por dos razones. Una tiene que ver con la época. Yo estaba en Londres haciendo películas con Derek Jarman rodeada de amigos que vivíamos de una manera parecida a como veía en sus películas que él vivía en Madrid. La otra razón es que soy de un pueblo de Escocia y conozco el ritmo de los sitios pequeños y de la vida entre mujeres. ‘Volver’ podría ser escocesa: la conexión con la mortalidad, con la historia, la relación entre las madres, las hijas, las tías y las abuelas. Eso es lo que hace la gente en los sitios pequeños porque no han construido su mundo fuera de ahí, seguimos viviendo con nuestros fantasmas y nuestros ancestros. Conozco eso bien. Ahora que lo conozco y he entrado en su marco veo esa conexión como algo muy natural”.
En varios momentos de la película pareces un espectro. ¿Has trabajado esto con el director de una forma premeditada?
Mucho, hemos manejado esa idea del fantasma de manera práctica porque para Ingrid ese estado es una manera de visualizar cómo va a recordar a su amiga, mi personaje. Yo he estado en esa situación, no sé si otra gente estará de acuerdo pero a mí me ha pasado, y es una forma de prepararse para el momento de la partida. Imaginas cómo será todo dentro de unos meses o un año, cuando esa persona ya no esté. Es una especie de juego que anticipa el duelo.
En este sentido no puedo decir que sea una continuación, pero sí que tiene mucho que ver con ‘Dolor y gloria’ por la manera en que habla de la vieja amistad, de los reencuentros y de la importancia tan profunda que cobran en ciertos momentos de la vida. Aquí lleva eso a otro nivel porque ese reencuentro es una bendición para estas dos mujeres.
Solo he hecho dos películas con él y ambas son muy diferentes. 'La voz humana' la rodamos durante la pandemia, creo que fue primera que se filmó, y la hicimos rapidísimo, en solo nueve días. Yo creía que porque era un corto y porque estábamos en pandemia. Pero resulta que es igual de rápido y decidido cuando hace un largometraje. Así que no sé si puedo realmente hablar de una evolución. Bueno, ha hecho ya tres películas en inglés, dos cortos y este largo, y ha ganado mucho en confianza, lo que es bastante impresionante en esta etapa de su vida y después de tantas películas rodadas en español. Ha demostrado, como siempre le dije, que maneja un lenguaje universal que es el cine. Su inglés ha mejorado muchísimo, porque cuando rodamos ‘La voz humana’ no siempre nos entendíamos en términos de idioma y entonces hablábamos en términos de cine: "Esto es un poco ‘La dama de Shanghái’', o esto es más ‘Eva al desnudo’, o esto podría parecer ‘Persona’". Este idioma le sostiene, y da igual si su próxima película decide rodarla en taiwanés.
Eso depende de él, pero nada me haría más feliz. Lo siento como una nueva familia, alguien muy cercano que forma parte de mi vida, nos escribimos cuando no estamos juntos. Así que, ¿qué puedo hacer para que eso pase? Rezar y esperar.
Premios y Reconocimientos
Es todo un icono del entretenimiento moderno y tiene una estrecha relación con el mundo de la moda, será por eso que se ha convertido en la última musa de Almodóvar.
Este sábado se celebran los Premios Goya y, por primera vez, Tilda Swinton podría conseguir una estatuilla. La actriz británica está nominada a Mejor Interpretación Femenina Protagonista por su papel en La habitación de al lado. Este filme del director Pedro Almodóvar la ha vuelto a poner en el foco de la audiencia española, aunque es de sobra conocida por su larga trayectoria en el cine comercial y de autor.
Esta noche comparte categoría con Julianne Moore, su compañera de reparto, Patricia López Arnaiz, Carolina Yuste y Emma Vilarasau. Aunque eso sí, en el caso de que se lleve el cabezón a casa no estará presente, ya que por incompatibilidad de agenda no ha viajado hasta Granada.
La implicación de Tilda Swinton con el arte ha traspasado las pantallas y ha tocado muchos otros formatos. Suele ser cara de las campañas de publicidad más singulares, convirtiéndose en una modelo de aspecto llamativo. Su estilo minimalista y sobrio en las alfombras rojas esconde una creatividad sin límites que le ha llevado a explorar el arte de manera muy profunda.
Hasta en tres ocasiones ha participado en las exposiciones de arte viviente del Museo de Arte Moderno de Nueva York -MoMa- y otras galerías en Roma y Londres. En estas muestras pasaba horas ante las miradas de los visitantes, encarnando el papel de figura durmiente.
Fue una gran musa para diseñadores como Karl Lagerfeld de Chanel o los holandeses Viktor & Rolf, que la invitaron a desfilar en su pasarela en 2003.
