El debate sobre el aborto es complejo y multifacético, involucrando aspectos éticos, morales, legales y de salud pública. En este artículo, exploraremos testimonios y argumentos presentados por personas y organizaciones que se oponen al aborto, ofreciendo una visión detallada de sus perspectivas.
Argumentos Fundamentales Contra el Aborto
La asociación Derecho a Vivir ha difundido "ocho razones por las que una violación no justifica abortar a ningún niño", a raíz de un caso de violación con resultado de embarazo en Chile, un país sin aborto desde 1983 y con la mejor salud maternal de todo el continente americano (con la excepción de Canadá).
La violación no justifica el aborto: 8 razones:
- El aborto, sea cual sea la circunstancia de la madre, supone acabar con la vida de un ser humano.
- La violación es una atrocidad y un delito que debe perseguirse. Pero el embrión no es culpable de lo que le sucedió a su madre, ni de que su padre sea un criminal.
- El culpable de la violación no es el embrión, pero quieren convertirlo en la principal víctima.
- Si no contemplamos la pena de muerte, ni siquiera para el violador, ¿por qué algunos la defienden para el hijo?
- La madre no tiene por qué quedarse con el hijo. La adopción es una respuesta más humana.
- El aborto no soluciona, ni cura, ni hace desaparecer lo ocurrido. Al trauma de la violación se suma el del aborto.
- La historia personal del embrión o sus características familiares no le restan carácter humano.
- La cualidad humana del embrión, y por tanto su dignidad y protección, no depende de lo que sucedió entre sus progenitores.
Además, abundan los testimonios de mujeres que han amado a sus hijos tras la violación... y de personas que agradecen no haber sido abortadas pese a ser concebidas en una violación.
El Derecho a la Vida Desde la Concepción
Uno de los argumentos centrales es la creencia de que la vida humana comienza en el momento de la concepción. Por lo tanto, el aborto se considera la terminación de una vida humana, independientemente de las circunstancias del embarazo.
Si no contemplamos la pena de muerte, ni siquiera para el violador, ¿por qué algunos la defienden para el hijo?
Alternativas al Aborto: La Adopción
Muchos defensores de la vida argumentan que la adopción es una alternativa más humana y compasiva al aborto. Permite que el niño tenga la oportunidad de vivir y ser amado por una familia adoptiva.
La madre no tiene por qué quedarse con el hijo. La adopción es una respuesta más humana.
Testimonios Impactantes
Kristi Hofferber: Engendrada en Incesto, Adoptada y Madre Adoptiva
Kristi Hofferber descubrió que fue engendrada en incesto: su abuelo/padre violó a su madre. Y lo que dice Kristi es: "Por favor, no matéis, abortándolos, a niños como yo".
"Le agradezco mucho a mi madre biológica haberme protegido y dado en adopción. Llegué a una familia maravillosa que me acogió con los brazos abiertos y me dio el amor y el cuidado que necesitaba". Kristi hoy ayuda a muchas mujeres, está casada con un adoptado y han adoptado ellos mismos a otro niño. Su hija hoy le llena de felicidad.
Verónica Cardona: Superando la Violación y Eligiendo la Vida
También la colombiana Verónica Cardona quedó embarazada a los 16 años de edad tras ser violada por su propio padre. Defendió la vida del bebé y, cinco años después de vivir este drama, exhorta a las mujeres que pasan por casos similares a que “¡no tengan miedo de decirle sí a la vida, no tengan miedo de decirle sí al amor!”.
“Yo no tenía el derecho de arrancarle la vida a nadie, y menos a una personita indefensa, una personita que no me había hecho nada a mí”, señala.
Ken: Concebido Tras una Agresión Brutal
Ken cuenta que a su madre "cuando ella tenía 15 años, la golpearon con un bate de béisbol y la violaron. Entonces acudió a una institución católica de caridad y me tuvo a mí, tomó la valiente decisión de conservarme... de dejarme vivir. Luego fui adoptado. Llevo quince años casado, tengo tres hijos... y quisiera hablar en nombre de los que no tienen voz".
"Estoy cansado de que la gente trate a esos niños como si no fuesen nada. Y pueden nacer, pueden crecer, pueden llegar a tener una vida extraordinaria", concluye Ken.
Alfar Antonio Vélez: Hijo de una Madre Drogada y Violada
Alfar Antonio Vélez cuenta cómo su madre, a los 27 años, fue drogada y violada por un grupo de compañeros de trabajo borrachos en Colombia. Pero era una mujer de fe, tuvo al niño, lo educó... y hoy, para gran orgullo y alegría de ella, Alfar es sacerdote misionero en Argentina.
"Ella decía que, pese a las tan terribles circunstancias, llevaba en su seno el milagro de una nueva vida, una vida que Dios le había dado y que, por sus convicciones, no podía abortar. Y que si Dios se la había dado debía encontrarle el sentido. Para ella lo más duro era no poder mostrarme un padre que me amara, que me enseñara a caminar, pero lo sobrellevaba sintiendo que yo la llenaba totalmente. Y que, tarde o temprano, sería su bastón. De hecho, los tres años que vivió conmigo a raíz de una larga enfermedad hasta su muerte, en 2009, fueron para ella los años más bellos de su vida", recuerda su hijo, que ayuda a muchas personas.
Un Vecindario Unido para Apoyar la Vida
En 2011 en Argentina se conoció la historia de la hija de Hilda, que fue violada por un pariente que se aprovechó de su minusvalía psíquica. Quedó embarazada. La comunidad se unió para apoyar a Hilda y a su hija, demostrando que es posible ofrecer alternativas y apoyo en situaciones difíciles.
Estos testimonios resaltan la posibilidad de encontrar amor, propósito y felicidad incluso en circunstancias extremadamente difíciles. Subrayan la importancia del apoyo comunitario y familiar en la decisión de llevar un embarazo a término.
El Trauma Post-Aborto
El trauma post-aborto se refiere a las reacciones emocionales, psicológicas y fisiológicas que algunas mujeres pueden experimentar tras un aborto inducido, aunque su existencia con diagnóstico médico es objeto de controversia.
Numerosos trabajos han estudiado las posibles secuelas que la práctica del aborto provocado puede ocasionar en las mujeres que lo sufren. Estas secuelas no deben considerarse como un síndrome, dado que el término síndrome se utiliza para describir un conjunto de signos y síntomas que cuando ocurren juntos indican la existencia de una enfermedad o trastorno específico.
En el caso del aborto, las distintas secuelas no aparecen conjuntamente en todos los casos, por lo que no es correcto hablar de síndrome sino de trauma post-aborto.
Todo trauma proviene de un shock emocional. En psicología el shock emocional es el resultado de un evento traumático que obnubila la facultad que tiene un individuo para hacer frente a las emociones que siente. El trauma post-aborto puede causar secuelas permanentes a corto y largo plazo. Se sabe que el choque emocional es uno de los factores que contribuyen al inicio de la depresión.
Los cambios a nivel biológico, emocional y mental de una mujer embarazada son muy importantes, pues toda mujer gestante tiene un auténtico tsunami emocional. Se ha encontrado que durante el embarazo su cerebro reduce su volumen en un 7%, lo que constituye una reestructuración cerebral similar a la que se produce durante la pubertad. Se trata de una poda sináptica asociada a una intensa crisis vital. Experimenta también un aumento del tamaño de la glándula pineal y la sustancia gris en las áreas cerebrales relacionadas con las conductas maternales. Estos cambios se pueden comprobar en las imágenes de una resonancia magnética del cerebro de la mujer embarazada.
A continuación vamos a mostrar una serie de estudios cualitativos y experimentales, de diversos investigadores, tanto en el ámbito europeo como en el iberoamericano.
Estudios y Conclusiones
Entre ellos cabe destacar el trabajo de Fergusson, que incluye una muestra de 534 mujeres de las que nacieron 1.265 niños en una región urbana de Nueva Zelanda, a los que ha seguido desde su nacimiento hasta que cumplieron los 30 años (Fergusson, Horwood y Boden, 2008). Los autores llegaron a las siguientes conclusiones:
- En las mujeres que han abortado voluntariamente, el riesgo de tener problemas de salud mental aumenta en un 30% en relación con las que no lo han hecho.
- Los trastornos de salud mental atribuibles al aborto inducido representan entre el 1,5% y el 5,5% de la totalidad de los trastornos mentales de las mujeres.
En otro trabajo, firmado por Coleman, se evalúan todos los artículos publicados en lengua inglesa entre los años 1995 y 2009, en el que se incluye un total de 877.181 mujeres, distribuidas en tres grupos: a) mujeres sanas no embarazadas; b) mujeres embarazadas sanas que han dado a luz un niño vivo normal y c) 163.831 mujeres que han abortado voluntariamente. Los autores llegaron a las siguientes conclusiones:
- Las mujeres que abortaron voluntariamente llegan a tener un 81% más de probabilidades de padecer enfermedades mentales.
- La posibilidad de sufrir problemas de ansiedad es un 34% mayor.
- La probabilidad de sufrir depresión es un 37% mayor.
- La probabilidad de caer en el alcoholismo es un 110% mayor.
- La probabilidad de consumir marihuana es un 220% mayor.
Un equipo liderado por el mismo autor publicó otro estudio en 2017 que incluyó a 987 mujeres estadounidenses que respondieron a una encuesta psicológica después de haberse sometido a un aborto voluntario (Coleman, Boswell, Etzkorn & Turnwald, 2017). Se planteaba la siguiente cuestión: ¿cuáles son los aspectos negativos más importantes que provienen de su decisión de abortar? Las respuestas obtenidas aportaron las siguientes conclusiones:
- El 23% de las encuestadas reconoció que el aborto había terminado con una vida humana.
- El 14,4% sufrieron depresión.
- El 14% sufrió culpabilidad y remordimiento.
- El 14,4% experimentó odio a sí misma.
- El 10,9% sufrió vergüenza.
- El 9% cayó en el alcoholismo y las drogas.
- El 9,3% se arrepintió.
- El 7,7% se autocastigó y cayó en la promiscuidad.
- El 7.6 % sufrió baja autoestima.
- El 7 % sufrió ansiedad y miedo.
- El 7,2% sufrió pensamientos suicidas.
Por otra parte, en el ámbito iberoamericano nos encontramos con el informe redactado por Cristián Rodríguez R. de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes titulado ‘Vivencias Post-Aborto’, donde analiza los estudios que tanto en Europa como en América se han llevado a cabo.
Vivencias Post-aborto
Los estudios cualitativos que ofrecen narrativas y orientaciones para comprender la vivencia de las mujeres que han pasado por una situación de aborto, donde expresan sus sentimientos al respecto, cómo miran la vivencia en retrospectiva, y qué implicaciones tienen para ellas y para su narrativa biográfica personal.
El siguiente informe busca recopilar la evidencia existente en la literatura especializada sobre las experiencias sufridas por mujeres que han realizado un aborto. Se realizó un análisis de 16 estudios cualitativos, tanto del ámbito europeo como latinoamericano, concentrando la atención en la descripción de las vivencias próximas al aborto y a la elaboración remota que hacen las mujeres que han abortado. En total, se contabilizan entrevistas a 197 mujeres de diversas situaciones culturales, sociales y personales.
I. Vivencias próximas del post-aborto: ¿cómo vivencian las mujeres un aborto reciente?
En el período inmediatamente posterior al aborto inducido o quirúrgico, lo que marca la vivencia individual de las mujeres es la ambivalencia. Por un lado, existe una sensación de alivio ante la ansiedad y el miedo producido por la situación del embarazo no deseado, la presión del entorno social o la falta de apoyo por parte de éste. La maternidad proyectada era una experiencia como imposible de ser llevada a cabo, por lo que su terminación abrupta implica, entonces, un alivio.
Por otra parte, no obstante, los estudios muestran que las mujeres padecen un episodio de sufrimiento agudo, con distintos significados. En primer lugar, la experiencia misma del aborto resultó ser tremendamente distópica. En el caso del aborto inducido químicamente (es decir, misotrol), la afección corporal (malestar general, vómitos, mareos, etc.) es tan importante, que suele ser manifestada por las mujeres como indeseable y muy desagradable. Además, por su carácter farmacológico, muchas mujeres decidieron realizarlo en su hogar con ayuda de terceros (Casas & Vivaldi, 2014; Fielding, Edmunds y Schaff, 2014; Gómez & Henríquez, 2014).
En el caso del aborto quirúrgico el contexto médico no implica necesariamente una mayor contención (Alex y Hammarström, 2004; Broen, Moum, Bödtker y Ekeberg, 2005; Marquina y Bracho, 2007; Törnborn y Möller, 1999). En el caso de los países donde el aborto es ilegal, la clandestinidad también incide en el carácter traumático del episodio (Bustos, Muñoz y Sánchez, 2011; Carril y López Gómez, 2007; Casas & Vivaldi, 2014; Gómez y Henríquez, 2014; Rondón, 2009).
Normalmente, la vivencia próxima al aborto está marcada por una desorientación vital. No obstante, la constelación emocional que más se reitera en los estudios cualitativos son las sensaciones de tristeza, pena y culpabilidad (Bustos et al., 2011; Gómez & Henríquez, 2014; Lie, Robson, & May, 2008; Marquina & Bracho, 2007; Peña Pasapera & Pérez Ramón, 2011). Son minoritarios los estudios en los que se ha podido entrevistar a mujeres que hayan tenido una experiencia del aborto libre de sentimientos negativos (Avalos, 1999; Goodwin & Ogden, 2007), siendo consideradas, no obstante, como situaciones puntuales, no halladas fuera de contextos europeos o norteamericanos.
Asimismo, se ha visto cómo estas emociones negativas estarían mediadas por el grado de conciencia respecto de la vida humana en gestación, lo que a su vez puede estar marcado de forma cultural o social (Avalos, 1999; Carril & López Gómez, 2007; Goodwin & Ogden, 2007; Kimport, 2012; Lie et al., 2008; Marquina & Bracho, 2007; Rondón, 2009), como también por el grado de certeza y convicción respecto del aborto como la única solución para la situación en la que se encontraban (Casas & Vivaldi, 2014; Domingos, Merighi, Jesus, & Oliveira, 2013; Fielding et al., 2014; Kimport, 2012).
II. Vivencias remotas del post-aborto: ¿cómo se experimenta el aborto en la narrativa biográfica personal?
Salvo excepciones, la mayoría de las mujeres entrevistadas informan que la experiencia del aborto no es un tema olvidado y cerrado, sino que sigue presente hasta el día de hoy “con lo que se tiene que vivir siempre” .
Algunos autores califican esta presencia constante del aborto como pensamientos intrusivos e, incluso, verbalizaciones y sueños recurrentes con el hijo ausente. La gran mayoría de las mujeres que han abortado, según los estudios, asegura que no tenía otra alternativa, y están convencidas de que abortar era la única salida a la situación en la que vivían (Carril & López Gómez, 2007; Gómez & Henríquez, 2014; Törnborn & Möller, 1999).
Otros estudios reportan que regularmente las mujeres experimentan sensaciones y pensamientos relacionados al posible hijo que no tuvieron, pensando cómo habría sido el embarazo, su infancia cómo se vería ahora, de qué manera la vida suya y familiar habría sido distinta a la de ahora (Alex & Hammarström, 2004; Fielding et al., 2014; Kimport, 2012; Peña Pasapera & Pérez Ramón, 2011; Trybulski, 2006). Además, se informa de situaciones ansiógenas relacionadas con la maternidad - embarazos siguientes - como también en el trato de niños pequeños (sobrinos, alumnos, pacientes), que evocan al hijo perdido.
En algunos estudios, los sentimientos negativos persistentes se informan como la vivencia de una pérdida, teniendo la estructura de un duelo (negación, negociación, reconciliación), mientras que otros estudios muestran que no hay un patrón común en la dinámica post-aborto; dinámicas tipo “caja de pandora” (negación y reventón emocional años después), estrategias de desviación de la atención, situaciones de dolor y sufrimiento insuperables, reparación simbólica o mediada, proyección de la culpa en el entorno social, etc. (Avalos, 1999; Boulind & Edwards, 2008; Goodwin & Ogden, 2007; Lie et al., 2008; Marquina & Bracho, 2007).
Para prácticamente todas la mujeres estudiadas, el aborto realizado constituye un secreto íntimo, un dolor profundo que no puede ser abiertamente liberado y compartido, tanto por la vergüenza como por el estigma que existiría sobre este tipo de actos, o ilegalidad en algunos países (Astbury-Ward, Parry, & Carnwell, 2012; Boulind & Edwards, 2008; Bustos et al., 2011; Fielding et al., 2014; Gómez & Henríquez, 2014; Kimport, 2012; Marquina & Bracho, 2007).
La ambivalencia que informan las mujeres en la proximidad del aborto se convierte en un hilo conductor de su propia significación biográfica del aborto: por un lado están las “razones” que justificarían la necesidad de abortar, pero por otro lado, el episodio traumático, la pérdida, el duelo del hijo ausente, el rechazo - temporal - a la propia maternidad. Esta ambivalencia, que ha sido descrita como un conflicto cabeza-corazón (Kimport, 2012), suele permanecer como una constante en la historia vital de la mujer que aborta.
Si bien la historia personal de cada mujer puede haber evolucionado para mejor o peor después del aborto, su persistencia es patente en la vida psíquica de cada una de ellas, ya sea como una medida necesaria o como un error. Hay evidencia de procesos terapéuticos en los que esta persistencia puede ser mejor asimilada e integrada en la biografía, mediante el reconocimiento pleno de la personalidad del hijo y de la pérdida, y la paciente pueda perdonarse a sí misma (Boulind & Edwards, 2008).
Valga tomar en consideración que estas características psicológicas del proceso suelen ser independientes de las posiciones morales y políticas que las mujeres tengan sobre la legalización o despenalización del aborto o su ilicitud moral (Alex & Hammarström, 2004; Astbury-Ward et al., 2012; Gómez & Henríquez, 2014; Lie et al., 2008; Trybulski, 2006).
Aborto: Los argumentos a favor y en contra
El Aborto y la Salud Mental de la Mujer
Algunos estudios sugieren una correlación entre el aborto y problemas de salud mental en algunas mujeres. Estos estudios indican que las mujeres que se han sometido a un aborto pueden tener un mayor riesgo de experimentar depresión, ansiedad, trastornos de estrés postraumático y otros problemas emocionales.
Es crucial facilitar esta información a las mujeres que consideran el aborto, permitiéndoles tomar decisiones informadas sobre su salud.
| Estudio | Muestra | Conclusiones |
|---|---|---|
| Fergusson et al. (2008) | 534 mujeres (1265 niños) | Aumento del 30% en problemas de salud mental tras el aborto voluntario. |
| Coleman (1995-2009) | 877,181 mujeres | 81% más probabilidades de padecer enfermedades mentales tras el aborto. |
| Coleman et al. (2017) | 987 mujeres | 23% reconoció que el aborto terminó con una vida humana; alta incidencia de depresión y culpabilidad. |
La controversia en torno al aborto es profunda y arraigada, con argumentos que se extienden desde la ética y la moral hasta la salud pública y los derechos humanos. Los testimonios de mujeres que han elegido no abortar en circunstancias difíciles, así como los estudios sobre el impacto del aborto en la salud mental, ofrecen perspectivas valiosas en este debate en curso.
