Terapia de Regresión al Vientre Materno: Beneficios y Riesgos

¿Alguna vez has sentido que tu vida está siendo moldeada por algo que no puedes controlar? Tal vez repites los mismos errores, luchas con los mismos problemas o sientes que algo te bloquea para alcanzar tu verdadero potencial. La terapia de regresión al vientre materno es una técnica que busca explorar y sanar traumas o conflictos emocionales que se originaron en las primeras etapas de la vida, incluso antes del nacimiento.

Dice López Franco que en periodos donde la incertidumbre es más severa hemos de aumentar la dosis de esos cuidados que dedicamos al cuerpo, una cuestión fundamental para, de esa manera, mantener “las pilas cargadas” y estar en las mejores condiciones para afrontar rigores cotidianos y aquellos excepcionales que están haciendo mella en estos tiempos y que han provocado confinamientos, aumentos del sedentarismo, de la ansiedad... toda una serie de consecuencias de las que López Franco estima importante recobrarse.

“Dicen que sumergirse en el agua es como volver a entrar en el vientre materno. Es una sensación única”, asegura. “El agua nos ayuda a mantener esa calma, ese saber estar, ese ser conscientes de lo que hacemos en cada momento”.

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¿Cómo Funciona la Terapia Regresiva?

El objetivo de la terapia es acceder al inconsciente. Cuando tienes una conducta que no quieres o deseas como comer demasiado, enfadarte o apartarte de la gente, o unas emociones que no puedes controlar como la tristeza, la ira, el miedo, la ansiedad o la soledad, existe algo en tu inconsciente que lo provoca sin que tú puedas controlarlo o evitarlo.

¿Y cómo se accede al inconsciente? Cuando sientes la emoción que no deseas sentir se abre una puerta al instante original en el que te programaste para sentirte de esa manera. Tu mente está en dos sitios a la vez. Tu consciente está aquí en el momento presente y tu inconsciente está en la situación original.

Entonces ¿Cómo dejo de sentirme así? Una vez que descubres el hecho original has de solucionar el conflicto que se está produciendo. Ahí entra la labor del terapeuta.

Un joven acudió a terapia con un problema claro: no podía mantener relaciones duraderas y tenía serias dificultades con el compromiso. Durante una de las sesiones, emergió algo completamente inesperado. En medio del caos, logró salvar a su esposa y a sus dos hijos colocándolos en una pequeña barca para que cruzaran el lago y estuvieran a salvo. Sin embargo, no había espacio suficiente para que él también subiera.

Al reflexionar sobre esta visión, el joven se dio cuenta de cuánto resonaba con sus luchas actuales. "Todo esto hace que solo busque relaciones sexuales sin compromiso, con personas con las que sé que no llegaré a establecer vínculos profundos.

Este caso demuestra cómo los miedos profundamente arraigados, a menudo vinculados a experiencias que ni siquiera recordamos conscientemente, pueden influir de manera significativa en nuestra vida actual. Sin embargo, a través de la terapia, es posible descubrir estos bloqueos, comprenderlos y comenzar a sanar.

¿Sientes que algo te impide vivir la vida que realmente deseas? ¿Estás atrapado en patrones que no puedes explicar o superar? Da el primer paso hacia la comprensión y la sanación. No tienes que enfrentarlo solo: estoy aquí para ayudarte.

Beneficios de la Terapia de Regresión

La Terapia Regresiva puede ayudar para recuperar toda esta energía y solucionar los conflictos familiares o traumas asociados.

La terapia regresiva puede ofrecer varios beneficios, incluyendo:

  • Identificación de la raíz de problemas emocionales: Permite descubrir eventos pasados que están influyendo en el presente.
  • Liberación de traumas: Ayuda a procesar y liberar emociones reprimidas asociadas con experiencias traumáticas.
  • Mejora de la autoestima: Al comprender el origen de la inseguridad, se puede trabajar en fortalecer la confianza en uno mismo.
  • Resolución de conflictos familiares: Facilita la comprensión de dinámicas familiares y la sanación de relaciones.

La inseguridad es un sentimiento tremendamente limitante. Impide avanzar, tomar decisiones, enfrentarse a nuevos retos, conocer gente e incluso defender los propios derechos. La seguridad personal y la confianza en uno mismo se aprenden e interiorizan durante la infancia.

Normalmente las personas que la sufren no han tenido una relación familiar estable y fluida con los padres, ya sea con uno de los progenitores o con los dos. Puede deberse a la ausencia, al abandono, exceso de autoridad, abusos, etc. También se produce por un exceso de protección o de celo de los padres.

La sobreprotección impide el desarrollo de la seguridad y la confianza en uno mismo. En otras circunstancias también puede haber sido arrebatada por un evento traumático como una agresión o una violación, o una sucesión de eventos como el bullying, el acoso escolar, problemas económicos en la familia, cambios frecuentes de residencia, etc. En otros casos la experiencia parece provenir de otra vida.

La terapia ayuda a mejorar la autoestima y la confianza en uno mismo.

Riesgos y Consideraciones

Es importante abordar esta terapia con precaución y bajo la guía de un terapeuta cualificado. Algunos riesgos potenciales incluyen:

  • Revivir traumas intensos: La regresión puede despertar recuerdos dolorosos que pueden ser difíciles de manejar sin el apoyo adecuado.
  • Creación de falsos recuerdos: Existe el riesgo de crear recuerdos inexactos o distorsionados durante el proceso.
  • Dependencia del terapeuta: Es fundamental que el terapeuta fomente la autonomía del paciente y evite crear una dependencia excesiva.

Se estima que aproximadamente una de cada cinco o de cada cuatro mujeres españolas dan a luz por cesárea. En la mayoría de los casos la intervención se decide de manera urgente por problemas en el parto. Esto conlleva que se puedan dar situaciones de verdadero estrés o incluso miedo por la vida de la madre o del niño. Por eso, la recuperación es lenta y no sólo depende de los aspectos físicos. También hay que cuidar el lado psicológico.

Las circunstancias que rodean una cesárea pueden ser muy estresantes para la mujer y para su pareja. Toda situación de riesgo vital conlleva un estrés psicológico grave. A veces los profesionales de la salud no son conscientes del sufrimiento psicológico que estas situaciones pueden generar.

Muchas mujeres que han tenido una cesárea urgente cuentan como en las semanas o meses que han seguido al nacimiento han revivido los momentos del nacimiento en su cabeza como si de una película se tratara. Empezar a exteriorizar estos sentimientos de tristeza es el primer paso hacia la recuperación.

El tener que dar a luz por cesárea puede suponer una pérdida: el nacimiento soñado no ha sido como se pensaba (esto también puede suceder cuando el parto, a pesar de ser vaginal, ha sido traumático). Incluso cuando la cesárea ha permitido que el niño nazca sin problemas la madre puede estar triste por no haber tenido un parto natural. Esta tristeza no significa que no quiera al hijo cómo la que más.

Una forma de aliviar estos sentimientos es hablar con los profesionales que atendieron el parto o incluso con otros médicos o matronas que pueden ayudar a entender mejor lo que sucedió. Muchas veces el padre también se ha llevado un buen susto y puede estar preocupado por la recuperación de su mujer o por los futuros embarazos, o puede ser que no entienda la tristeza de su mujer si el niño está perfectamente.

Hablar de todos los sentimientos que rodean una cesárea o un parto traumático facilita el ir curando la herida emocional. Los motivos que generaron una primera cesárea no tienen porque repetirse. Con el tiempo, el apoyo de la pareja y con la información adecuada se puede poner la experiencia en perspectiva. La lactancia y el hecho de ver crecer al hijo o hija son desde luego ayudas valiosísimas para superar el trauma.

Si hay que volver a pasar por una cesárea se pueden pedir algunos cuidados que facilitan la recuperación física y psicológica. Solicitar que el padre esté en la intervención y pueda coger al bebé nada más nacer, que la madre esté informada en todo momento, o que se mantenga un clima de silencio durante la cesárea permite recuperar la sensación de respeto y cariño que debería rodear todo nacimiento.

Técnicas de Mindfulness y Regulación Emocional en el Ámbito Familiar

La pandemia de COVID-19 ha supuesto un importante deterioro psicosocial de las familias, repercutiendo negativamente en la salud mental de las madres y los padres, así como de sus hijos e hijas en la infancia y la adolescencia.

En las últimas décadas, la práctica de los programas basados en Mindfulness se han ido perfilando como intervenciones muy coste-efectivas y de alta eficacia para la promoción del bienestar emocional. La práctica de Mindfulness en el seno de las relaciones familiares podría favorecer la regulación emocional y, por lo tanto, el bienestar maternal y paternal (especialmente sensible en la etapa perinatal, sobre todo para las mujeres que gestan, paren y lactan), así como una mejor salud psíquica y emocional de las y los menores de edad.

Al hablar de familias “saludables”, hablamos de familias que presentan vínculos afectivos sanos y gratificantes entre sus miembros, que promueven las emociones positivas (alegría, curiosidad) y atienden y aceptan las negativas (miedo, tristeza, ira…), permitiendo el desarrollo de todos sus miembros y cubriendo sus necesidades físicas y afectivas.

Si la salud era ya, en las últimas décadas, un tema político de primer orden, en relación, sobre todo, a los avances propiciados por la ciencia y la tecnología, y la compleja cuestión de la financiación de los sistemas sanitarios, desde el año 2020 se ha convertido, probablemente, en la principal preocupación de los gobiernos a escala nacional e internacional.

En España, el deterioro económico y los cambios sociales desencadenados a raíz de la irrupción de la pandemia de COVID-19 y el consecuente establecimiento de medidas de distancia social, la extensión del teletrabajo, los cierres de las escuelas, los confinamientos intermitentes, la mayor reclusión en domicilio y otros muchos factores, han repercutido negativamente en las familias de forma muy intensa.

Este estrés multifactorial que nuestra sociedad ya ejercía previamente sobre las familias, y que con la irrupción de la pandemia se ha agravado, tiene importantes consecuencias sobre su estado emocional y, por lo tanto, sobre su salud mental. La cuestión de la salud mental de las familias y la promoción de su bienestar emocional es, por tanto, un tema prioritario que debe ser abordado de modo inaplazable.

La palabra “Mindfulness” (que en español se suele traducir como “atención plena”) hace referencia a la capacidad de la mente humana de estar presente en el aquí y el ahora. Su práctica permite reconocer las experiencias que se están produciendo en el momento presente y aceptarlas radicalmente, sin agregar sufrimiento a dichas experiencias por los juicios o los significados sobreañadidos.

La Impermanencia hace alusión a que la experiencia del momento presente nos permite comprobar que no existe emoción, percepción o pensamiento que permanezca invariable a lo largo del tiempo. El Cambio constante del Yo permite desanclarse de una visión rígida y estática de uno mismo. La presencia de sufrimiento e insatisfacción vital son realidades humanas, sin embargo, la cultura occidental tiende a ocultar.

Mindfulness ayuda a estar presente en el momento actual.

Exogestación y Ansiedad por Separación

La exogestación se refiere a los 9 meses posteriores al nacimiento del bebé cuando continúa su desarrollo fuera del útero, pero necesitando unos cuidados intensivos similares a los que recibía en el vientre materno. Y, al acabar este periodo, muchos bebés sufren lo que se llama ansiedad por la separación.

La exogestación es el período inmediatamente posterior al parto, en el que la madre y el recién nacido establecen una profunda simbiosis mediante el contacto mutuo. Esta fase es de vital importancia y se caracteriza por la intensa conexión instintiva entre la madre y su hijo o hija. Generalmente se considera que abarca los primeros nueve meses de vida del bebé, lo que reflejaría una «gestación externa» paralela a los nueve meses de gestación intrauterina.

La ansiedad por la separación es una respuesta emocional normal que aparece cuando un niño pequeño se separa de sus figuras de apego, generalmente los padres o cuidadores principales. Es una forma de ansiedad evolutiva que se manifiesta cuando el niño teme o rechaza la separación de quien le brinda seguridad.

El pico mayor se da entre los 10 y 18 meses, cuando el bebé comprende que sus cuidadores existen, aunque no estén presentes (concepto de permanencia del objeto).

Anticipa y normaliza la separación. Aunque el bebé aún no hable, debes explicarle que te tienes que ir, pero volverás. Nunca te vayas sin despedirte, eso crea más ansiedad y preocupación. Practica separaciones cortas para que el bebé aprenda que las despedidas no son permanentes. Valida siempre sus emociones, no las ignores ni les quites importancia. Desarrolla una rutina de despedida. Tener una rutina consistente de despedida ayuda a crear seguridad. Fomenta el apego seguro. Responde de forma rápida y sensible a sus necesidades emocionales. Mantén la calma ante las separaciones. Tu estado emocional influye en el del bebé. Si estás ansioso o culpable, él lo percibirá. Usa objetos de apego.

No castigues ni minimices su reacción. En estos casos, puede tratarse de un trastorno de ansiedad por separación (TAS), que puede requerir apoyo psicológico o terapia cognitivo-conductual.

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