El guaraní, una lengua americana hablada en siete países de América del Sur, es compartida por indígenas y criollos en Paraguay, donde es lengua cooficial del Estado por disposición constitucional. Con cerca de 12 millones de hablantes, incluyendo 4 millones en Paraguay donde es lengua materna del 86% de los habitantes, esta lengua comparte con el castellano todo el territorio y todos los estratos sociales del país, convirtiéndose en la más viable de América.
Mapa de las lenguas de América del Sur, incluyendo la distribución del guaraní.
Distribución Geográfica e Importancia Cultural
El guaraní es un idioma americano que actualmente reconoce hablantes en siete países de América del Sur: Paraguay, Brasil, Bolivia, Argentina, Perú, Colombia y Venezuela. En Argentina, los estados provinciales de Corrientes, Misiones y Formosa tienen poblaciones criollas que usan habitualmente esta lengua y, como consecuencia, el gobierno de la Provincia de Corrientes la declaró lengua cooficial de la provincia.
Paraguay y Argentina son los dos únicos países donde el guaraní es compartido por indígenas y criollos. En los demás países, su uso está confinado a poblaciones indígenas. Pero lo que define su presencia en América del Sur es el hecho de ser lengua de un país entero, Paraguay, donde es lengua de la mayoría nacional no indígena y además es hablada por seis parcialidades indígenas pertenecientes a la familia lingüística guaraní.
Historia y Evolución del Guaraní
Como la mayoría de las lenguas americanas, el guaraní es lengua de una nación de cultura ágrafa. Su escritura comenzó con la conquista y colonización de América, por lo que no existen registros anteriores de la lengua. Es una lengua sin historia escrita, pero su antigüedad se puede calcular con métodos lingüísticos y antropológicos.
En las descripciones de esta lengua, hechas desde el siglo XVI por los estudiosos, se comprueba que era autónoma y ya antigua a la llegada de los europeos. Los registros realizados por los sacerdotes jesuitas Ruiz de Montoya, Restivo, Anchieta, Peramás, y por el franciscano Fray Luís de Bolaños, indican que ya por entonces la lengua guaraní registraba más de diez siglos de sedimentación cultural. Esta revelación está dada por la regularidad matemática de su estructura morfológica.
Por dar una muestra, mencionamos que sus verbos presentan una asombrosa regularidad. Sólo seis presentan irregularidades parciales, y sólo el verbo decir es enteramente irregular en su conjugación.
Características Lingüísticas
El guaraní es una lengua aglutinante y polisintética. Debido a esta tipología, las palabras que conforman su acerbo lexical no están hechas ni catalogadas en el diccionario de la lengua. Este instrumento sólo recoge las palabras básicas.
El hablante construye las palabras que necesita a través de la aglutinación y las hace variar a través de la polisíntesis; es decir, adicionando a la raíz partículas prefijas y sufijas. Con estos morfemas el hablante señala los diversos accidentes de la palabra básica que es un lexema portador del contenido semántico.
Ejemplos:
- óga = casa, hogar, vivienda
- ogaguy = bajo la casa; [guy] es un morfema que significa [debajo de]
- ogaguýpe = bajo (el techo) de la casa, [pe] es un morfema equivalente a las preposiciones [a] y [en] del castellano
- ogaguypegua = el habitante de la casa, [gua] es un morfema que cumple la función del adjetivo gentilicio [originario de]
No todos los morfemas son sufijos; al sustantivo óga se le pueden adicionar morfemas prefijos. Por ejemplo:
- añembohóga = me hago de casa
- añembo'óga = me vuelvo casero
- añembohogata'aína = pronto me haré de casa
De todas estas expresiones y muchas más, el diccionario de la lengua sólo recoge el sustantivo óga; toma por separado los morfemas e indica algunas de sus funciones, pero no agota la riqueza semántica debido a la polisemia de estos elementos. Esta característica de la lengua ha llevado a los profanos a creer que es muy pobre lexicalmente y, por tanto, inadecuada para el uso en ciertas áreas, especialmente la científica.
Es una apreciación errónea de quienes no manejan los principios lingüísticos, especialmente de aquel que sostiene que toda lengua constituye un código completo, un sistema de signos capaz de aprehender la realidad infinita, y que ninguna es más pobre ni más rica que otra.
Fonología y Alfabeto
El guaraní clásico reconoce un total de 30 fonemas propios del idioma. Posteriormente, el dialecto guaraní karió asimiló otros fonemas castellanos por la necesidad de designar ciertos elementos nuevos; así fueron incorporados a la lengua oral los fonemas /RR/, /LL/, /D/, /F/, y la jota española.
El corpus fonémico del idioma reconoce doce vocales, seis orales: /a/, /e/, /i/, /o/, /u/, /y/, y otras seis que reconocen como base las mismas orales pero se articulan con timbre nasal y establecen diferenciaciones fónicas y semánticas de las palabras parónimas. Los demás fonemas son consonantes. Las cinco primeras vocales tienen las mismas aberturas que las vocales castellanas. La sexta, /y/, es una vocal central alta cuyo punto de articulación se halla ubicado entre la /i/ y la /u/.
El alfabeto actualmente difundido a través del sistema educativo es un alfabeto fonológico de 33 grafemas que representan directamente y sin duplicidades a 33 fonemas oficiosamente reconocidos. Este alfabeto, aprobado por un congreso de estudiosos de toda la región guaraní hablante reunido en Montevideo, Uruguay, en 1950, no es definitivo porque el guaraní no cuenta con una academia de la lengua ni otra autoridad parecida que pueda sancionar oficialmente un alfabeto.
Gramática del Guaraní
Según la gramática descriptiva actualmente vigente, el guaraní cuenta con ocho categorías léxicas o categorías gramaticales según la nomenclatura que se utilice. Dichas categorías son:
- el verbo, ñe'êtéva
- el sustantivo, téra
- el adjetivo, teroja
- el pronombre, terarângue
- el adverbio, ñe'êteja
- la posposición, ñe'ê riregua
- la conjunción, ñe'ê joajuha
- la interjección, ñe'êndýi
No tiene artículo, salvo el guaraní paraguayo que adquirió por préstamo del castellano los artículos [la] y [lo], pero con la diferencia de que no señala el género del sustantivo, sino solamente el número del mismo. En cuanto a su orden sintáctico reconoce una gran mutabilidad de sus sintagmas.
El llamado orden sintáctico regular del castellano: sujeto-verbo-complementos, es menos frecuente en guaraní. Sin embargo cuando se trata de la frase u oración posesiva tiene un orden fijo: el poseedor de la cosa precede a la cosa poseída en todas las escalas en riguroso orden. Ejemplo: la puerta de la casa de José = Xose róga rokê (José casa puerta).
Todas las sílabas del idioma son directas y consecuentemente todas las palabras terminan en vocal. Las palabras con acento final tienen un predominio absoluto, razón por la cual las mismas no llevan tilde acentual.
Dialectos y Población Hablante
No tenemos datos precisos pero estimamos que el guaraní es hablado por doce millones de personas aproximadamente en el ámbito geográfico señalado. Y no tenemos datos porque nuestros países latinoamericanos tradicionalmente se presentan como países monolingües de lengua castellana o portuguesa, ignorando de modo oficial las lenguas americanas habladas en sus territorios por minorías culturales indígenas.
Debido a ello los censos no rebelan la densidad de los grupos hablantes del guaraní. La lengua guaraní reconoce actualmente siete dialectos dentro del territorio paraguayo; 21 dentro del Brasil y no sabemos cuántos en Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela.
Los indígenas guaraní, los verdaderos titulares del idioma, que habitan actualmente en Paraguay hablan los dialectos de sus respectivas parcialidades. Según los principios lingüísticos universalmente aceptados, todos hablamos dialectos, nadie habla la lengua, y los dialectos no reconocen rangos entre sí; ninguno es mejor ni peor que otro; son simplemente modos diferentes de usar una misma lengua.
Algunos dialectos podrán tener eventualmente más prestigio que otros por razones políticas, culturales o densidad poblacional, pero para la lingüística, son iguales entre sí. El dialecto que habla la población criolla y mestiza de Paraguay se denomina guaraní paraguayo, y es una variedad derivada del dialecto karió, propio de los indígenas asuncenos de los siglos XV y XVI.
Este dialecto ya se hallaba diferenciado de los demás de la misma lengua cuando llegaron los españoles en 1536, tal como lo ha demostrado el dialectólogo español don Germán de Granda. El dialecto karió se fue diferenciando aún más con el contacto, la coexistencia y las interferencias idiomáticas con la lengua del conquistador.
El Guaraní Paraguayo: Un Caso Único
LA FASCINANTE Civilización Guaraní - 2 Mil Años de Historia Guaraní
A dichos factores se le sumaron posteriormente hechos como que Paraguay independiente no se avino a asumir su condición de país bilingüe; instauró una política lingüística claramente castellanizante, preservando como lengua del poder el castellano e impulsando la alfabetización de los niños indígenas y mestizos exclusivamente en esta lengua a través del precario sistema educativo, utilizado por la minoría empotrada en el poder.
Los niños mestizos asumieron la lengua de la madre indígena como medio de comunicación familiar y social. Unos pocos aprendieron a su vez la del padre español, a través de la educación primaria, a los efectos de ejercer cargos gubernamentales.
Estos hechos explican la causa por la cual el pueblo paraguayo es el único pueblo no indígena de América que asumió una lengua indígena americana, y el guaraní paraguayo el único idioma americano que ha alcanzado el privilegio de ser lengua oficial de un Estado soberano, junto con el castellano, en todo el territorio nacional. Hoy es la lengua más difundida en Paraguay. Además de los paraguayos, que la usamos como primera lengua, la hablan y usan como segunda lengua, las minorías culturales americanas, europeas y asiáticas afincadas en el país.
Niños aprendiendo en guaraní en una escuela de Paraguay.
Situación Sociolingüística en Paraguay
Al hablar del Paraguay, desde la perspectiva de su situación lingüística, habitualmente se hace referencia a un «país bilingüe». Esta generalización es la manera simple de reducir una realidad compleja a una idea que requiere mejor análisis. El español y el guaraní están en permanente contacto, en la sociedad desde la primera institución donde la persona se desenvuelve, la familia. Muchos son los paraguayos que se identifican con dos lenguas maternas, es decir, son bilingües de cuna.
El recientemente desaparecido antropólogo y lingüista, Bartomeu Melià, afirma que «el Paraguay es bilingüe, pero pocos paraguayos son bilingües». Se puede afirmar que el bilingüismo del Paraguay es social porque a lo largo del territorio geográfico nacional, coexisten dos lenguas de uso mayoritario, la española y la guaraní, manejadas individualmente con diferentes grados de competencia, según contexto, situación o función comunicativa. Estas dos lenguas son predominantes en el territorio y en la población.
Una de ellas, la lengua guaraní, es más popular que la otra y atraviesa diferentes contextos, dominios y estratos sociales. Por tanto, no se la puede reducir solo al contexto rural, como muchos afirman.
Los últimos datos con los que contamos son los proporcionados por la Dirección General de Encuestas, Estadísticas y Censos. La Encuesta Permanente de Hogares pregunta: ¿Qué idioma habla en la casa …[NOMBRE]… la mayor parte del tiempo? Las opciones de respuestas que se dan son: Guaraní (1); Guaraní y Castellano (2); Castellano (3); Otro idioma (4) Especificar; No habla (5). Esta encuesta es respondida por los jefes de hogar o un adulto responsable de la familia.
Por las referencias descritas, se destaca que el bilingüismo del Paraguay es más social que individual y que en este último plano, la condición lingüística reviste de una complejidad mayor.
Diglosia y Actitudes Lingüísticas
En Paraguay, el español se asocia con la escritura y su empleo es propio de los ámbitos formales, como lengua de la administración y menos frecuente su uso oral, en determinados contextos y dominios. De este modo, el guaraní, lengua mayoritaria, es minorizada; se trata de un factor actitudinal que hasta la actualidad incide para que recupere su posición en la sociedad como una lengua valorada positivamente y considerada como lengua válida para los usos formales.
Como lengua popular del nivel coloquial, es muy apreciada y empleada en la familia, en el ámbito comunitario, con los amigos. El uso del castellano o del guaraní está regido en el Paraguay por factores sociales y por factores regionales, porque está fundamentalmente dislocado en dos campos semánticos que difícilmente se sobreponen.
Cabe notar que las clases se dan en guaraní, con un maestro indígena, al conjunto de los niños de la Reducción, en cambio, se les enseña en castellano a unos cuantos niños destinados a una función administrativa.
En la actualidad, a pesar de los esfuerzos realizados, esta diglosia sigue perceptible en educación, especialmente en el nivel superior, en la administración pública, en los medios de comunicación, sobre todo en la televisión privada, la prensa y las radioemisoras de mayor alcance, tanto en la capital como en los centros urbanos más importantes de nuestro país.
Superando la Diglosia: Un Desafío Actitudinal
Cabe plantearse la pregunta: ¿Será posible superar esta situación diglósica y lograr un empleo equitativo de ambas lenguas oficiales en el Paraguay, tal como lo plantea la Ley 4251/10, De Lenguas? Entre estas hipótesis, la primera que se puede señalar es el aspecto actitudinal.
Un desafío constituye superar nuestra ambivalencia hacia la lengua guaraní, por la que expresamos una valoración muy positiva en el discurso, como lengua heredada de nuestros ancestros, «el dulce idioma guaraní», la lengua más expresiva, la lengua de nuestra identidad y de cohesión social y, por otro lado, la asociamos y reducimos a la ruralidad, al campesinado, a la ignorancia, a la chabacanería, a la pobreza o, peor aún, a la vergüenza de usarla en ciertos espacios considerados vedados para ella.
Por otro lado, es necesario otro factor actitudinal para lograr el empleo equitativo del guaraní y el español, se trata de llegar a la convicción de que esta lengua es apta para cubrir todos los ámbitos de comunicación y las diversas áreas del saber. Y un tercer elemento lo constituyen la continuidad y el sostenimiento de la gran tarea de planificación del corpus y del estatus de la lengua que permita un normal empleo en los ámbitos formales, en la administración pública, junto al español.
Oficialización y Educación Bilingüe
Si bien el español, históricamente se ha empleado de manera normal en el ámbito formal, aun cuando sea hablado por una población minoritaria, el año 1992 marca un hito en la historia del bilingüismo del Paraguay al promulgarse la Constitución Nacional que establece el carácter oficial de la lengua guaraní, junto al castellano.
La Constitución Nacional establece en el Artículo 77 que la enseñanza en los comienzos del proceso escolar se realizará en la lengua oficial materna del educando. Se instruirá asimismo en el conocimiento y en el empleo de ambos idiomas oficiales de la República.
En virtud de este mandato constitucional, desde 1994, se aplica un diseño de educación bilingüe guaraní-castellano en los niveles educativos de Educación Inicial, Educación Escolar Básica y Educación Media. En la Educación Superior, si bien la lengua predominante para el tratamiento de las áreas académicas sea el español, va cobrando importancia la presencia del guaraní y crece la toma de conciencia por parte de jóvenes universitarios sobre el valor de esta lengua nacional a la hora del ejercicio de la profesión y del encuentro con sus hablantes.
Tabla: Presencia del guaraní en el sistema educativo paraguayo
| Nivel Educativo | Idioma Predominante | Tendencia |
|---|---|---|
| Educación Inicial | Guaraní-Castellano (Bilingüe) | Establecido desde 1994 |
| Educación Escolar Básica | Guaraní-Castellano (Bilingüe) | Establecido desde 1994 |
| Educación Media | Guaraní-Castellano (Bilingüe) | Establecido desde 1994 |
| Educación Superior | Español | Creciente presencia del guaraní |
Algunas carreras de este nivel resultan particularmente sensibles al considerar los derechos lingüísticos, garantizados en la Ley de Lenguas. Cabe señalar que en la actualidad el Estado promueve el bilingüismo guaraní-español en otros ámbitos de la administración pública. Las lenguas oficiales de la República tendrán vigencia y uso en los tres Poderes del Estado y en todas las instituciones públicas.
Guaraní Escrito y Alternancia de Códigos
De igual manera, el guaraní escrito actual manifiesta calcos sintácticos del castellano, especialmente en textos traducidos, atribuibles quizás al intento de fidelidad absoluta al texto original, en el esfuerzo de reflejar una traducción palabra por palabra en los enunciados, lo que deriva en una producción calcada sintácticamente y alejada de la esencia original de la lengua objetivo.
Una especie de «guarañol» hablado sobre todo en Asunción y en las grandes ciudades, no constituye, a nuestro parecer, la aparición de una tercera o nueva lengua. En textos escritos formales, sin embargo, la expresión en ambas lenguas es cuidada, buscando la «lengua pura»; es decir con escasa mezcla.
Respecto de la alternancia de códigos, el hablante conocedor y usuario de ambas lenguas alterna frecuente y espontáneamente el español y el guaraní en la expresión oral. Al hacer referencia a este fenómeno, Kallfell señala que «en una situación diglósica como la que domina en el Paraguay, el cambio de código es un fenómeno lingüístico básico y omnipresente».
Diversidad Lingüística y Cultural
La rica diversidad lingüística y cultural permite identificar 19 pueblos con sus correspondientes lenguas indígenas, según los datos del Censo de Población indígena del 2012. Un fenómeno llamativo que ocurre con las lenguas indígenas en contacto con el español es que presentan menos desplazamiento lingüístico y más preservación de la lengua propia. En este sentido, el guaraní desplaza en mayor grado a las lenguas indígenas.
Asimismo, el español entra en contacto y forma comunidades de hablantes bilingües en contextos donde se hablan lenguas extranjeras, como los que ocurren en las fronteras con Brasil, con el portugués; en uno de los departamentos geográficos que concentra la mayor cantidad de lenguas extranjeras de inmigrantes (rusos, polacos, ucranianos, chinos, japoneses, coreanos, árabes, entre otras colectividades), al sur del país. De este modo, se reflejan las múltiples formas de bilingüismo, según contexto geográfico y lenguas en contacto.
Paraguay es un país pluricultural y bilingüe con dos lenguas oficiales: el castellano, proveniente de la época colonial, y el guaraní, lengua indígena que supone el idioma materno de gran parte de sus habitantes. De hecho, el 90% de la población no indígena habla guaraní.
Preservación y Valoración
Durante siglos, fue una lengua prohibida y menospreciada. Sus hablantes sufrieron acoso, discriminación y agresiones por utilizar un idioma que se asociaba con el retraso y la falta de desarrollo. La última etapa de persecución se vivió durante la dictadura de Alfredo Stroessner, entre 1954 y 1989.
La enseñanza en las lenguas nativas es fundamental para su preservación. Como indica Lucio Rubén Lezcano, técnico de seguimiento y monitoreo de Ayuda en Acción Paraguay, en el caso del país latinoamericano “la propia Constitución recoge la educación en la lengua materna”.
Desde Ayuda en Acción están en Paraguay desde hace más de 13 años. Las familias que participan en los proyectos utilizan el guaraní en su vida familiar y profesional. Por ello, es fundamental que su trabajo en las escuelas garantice la enseñanza en guaraní de todos los niños y niñas. “Desde que comenzamos nuestra presencia en las áreas de desarrollo, adquirimos libros de texto en guaraní para asegurar que el alumnado pueda realmente comprender todos los contenidos que se trabajan”, señala Lezcano.
