Hipotensión y Anemia en el Embarazo: Causas, Síntomas y Tratamientos

El embarazo es un periodo tan bello como desafiante. Esta etapa vital se caracteriza por una conexión primal con el estado más animal del ser humano y la ilusión de traer al mundo una nueva vida, pero también tiene una cara menos bonita: náuseas, problemas emocionales, desbalances hormonales, dolores óseos y mucho más. Aproximadamente el 8 % de los embarazos cursan con complicaciones que, de no tratarse, pueden afectar gravemente tanto al bebé como a la madre.

Entre estas complicaciones, dos de las más comunes son la anemia y la hipotensión (tensión baja). A continuación, exploraremos las causas, los síntomas y los tratamientos de ambas condiciones durante el embarazo.

Hipotensión en el Embarazo

Es relativamente frecuente que muchas mujeres tengan bajadas de la tensión arterial durante el embarazo, sobre todo en las primeras semanas. Si bien es cierto que tener la tensión baja es mucho mejor que tenerla alta, la hipotensión arterial que genera síntomas y produce alteraciones y molestias, no deja de ser una alteración de la salud, a veces importante, y por tanto se debe beneficiar de los consejos médicos, la prevención y la medicación si fuera necesaria.

La falta de tono vital, la sensación de frío, los mareos posturales, la tendencia al sopor y la debilidad son síntomas de los cuales se quejan las mujeres hipotensas y muchas mejoran notablemente cuando la tensión se mantiene en cifras normales.

Causas de la Hipotensión en el Embarazo

Las causas por las que esto se produce son diversas. En primer lugar, la presencia fetal hace que el sistema vascular corporal de la embarazada aumente en extensión y en volumen, lo que hace bajar la presión de la sangre. Igualmente los cambios hormonales que se producen durante el embarazo pueden bajar la presión sanguínea de la madre gestante. Ejemplo de ellos sería el aumento de la progesterona, hormona que aumenta en el primer trimestre del embarazo y desciende la tensión arterial.

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Síntomas de la Tensión Baja Durante el Embarazo

Los síntomas son diversos y generalmente de baja intensidad. En muchas ocasiones, tan poco específicos que se suelen confundir con los síntomas del propio embarazo. El caso más extremo y llamativo de la hipotensión arterial es la presentación de un síncope, que es una situación clínica que consiste en una breve pérdida de la conciencia, con falta de tono muscular, frialdad, sudoración y que dura unos segundos, todo ello provocado por la disminución del flujo sanguíneo al cerebro.

Cómo Tratar las Bajadas de Tensión

Si la hipotensión no genera síntomas, no es necesario tratarla. Aquí hay algunos consejos para prevenir la hipotensión:

  • Bebe la cantidad de agua necesaria en tu día a día: Ingerir al menos dos litros diarios ayudará a tu tensión a mantenerse en valores normales, especialmente si hace calor o prácticas ejercicio.
  • Reduce o elimina el consumo de alcohol: Además de deshidratarte, este tóxico afecta el ritmo cardíaco y baja la tensión.
  • Toma cafeína, pero con precaución: Desayunar café o té bajo recomendación médica podría ser beneficioso, pero deben evitarse durante el día, ya que tu organismo se acostumbrará a la cafeína y te volverás menos sensible. Además, esta sustancia puede provocar deshidratación.
  • Toma alimentos con sal: Tu médico te puede indicar que incrementes algo la ingesta de sal en la dieta, por ejemplo, puedes consumir embutidos bajos en grasa como el pavo, quesos curados o alimentos en conserva como las aceitunas, los pepinillos o los berberechos.
  • Modera los carbohidratos: Tu dieta debe ser equilibrada y rica en frutas y verduras, pero también baja en carbohidratos. Por ello, evita o reduce el consumo de alimentos como las patatas, el arroz, la pasta y el pan. Si eres diabético, es importante que antes de cualquier ajuste sea tu médico el que evalúe la nueva dieta.
  • Evita los periodos en ayunas: Realiza cinco comidas al día y come en porciones pequeñas. De esta manera, evitarás que tu tensión arterial descienda de manera brusca tras las comidas.
  • Evita los posibles desencadenantes: Por ejemplo, las duchas calientes, los lugares calurosos o húmedos, permanecer demasiado tiempo de pie o incorporarte bruscamente tras haber estado sentado o acostado.

Si se trata de episodios de hipotensión ortostática, es recomendable al incorporarse hacerlo lentamente: En la cama, por ejemplo, es útil primero sentarse con los pies colgando por fuera y esperar un minuto, moviendo suavemente las piernas, antes de incorporarse definitivamente.

Si notas síntomas de hipotensión, túmbate y pon las piernas en alto: Mantenerte en esta posición durante algunos minutos estimulará el flujo de sangre y permitirá que el oxígeno llegue mejor a tu cuerpo, especialmente, al cerebro y al corazón. También puedes, mientras estás todavía de pie, cruzar las piernas y apretar con fuerza los muslos o colocar un pie sobre una silla y llevar el cuerpo tan adelante como sea posible. En caso de permanecer mucho tiempo de pie, procura mover las piernas de vez en cuando o haz contracciones de los músculos de estas, aunque estés inmóvil. Puedes consultar para emplear medias de compresión que ayuden e evitar la hipotensión por mantener esta postura.

Practica ejercicio de manera regular: De treinta a sesenta minutos de actividad física al día te ayudarán a elevar tu ritmo cardíaco, al igual que realizar ejercicios de resistencia dos o tres días a la semana. No lo hagas si hay calor y/o humedad en el ambiente.

Anemia en el Embarazo

El cansancio suele ser un síntoma del embarazo, pero si se acompaña de fatiga, palidez o taquicardia pueden ser señal de anemia durante la gestación. Algo que puede ser muy normal porque las necesidades de hierro aumentan en esta etapa. Pero a veces la anemia ya estaba presente en el organismo de la madre.

La anemia es la complicación hematológica más común en Obstetricia. Es la disminución en la concentración de hemoglobina en sangre, con reducción del valor del hematocrito.

Causas de la Anemia en el Embarazo

Los niveles bajos de glóbulos rojos o de hemoglobina en la sangre producen anemia. Esta enfermedad dificulta el transporte del oxígeno desde los pulmones hasta todos los puntos de nuestro cuerpo. Es normal que durante un embarazo los niveles de hemoglobina y glóbulos rojos disminuyan, y que las necesidades de oxígeno aumenten.

Para mantener un número adecuado de glóbulos rojos en sangre con una hemoglobina adecuada se necesitan vitaminas y minerales que participan en su producción. Pero durante el embarazo las necesidades de hierro aumentan y en ocasiones la dieta no es suficiente.

Falta de ácido fólico y vitamina B12. Provocan las llamadas anemias megaloblásticas, pero es mucho más frecuente el déficit de ácido fólico. De vitamina B12 existen reservas hasta para un año entero en un cuerpo sano. Este nutriente no es sólo necesario para la correcta formación de glóbulos rojos, sino que también se necesita para el buen desarrollo del sistema nervioso del embrión y su déficit provoca enfermedades como la espina bífida.

Síntomas de la Anemia en el Embarazo

Cansancio, fatiga y poca resistencia al ejercicio físico son los síntomas principales, que a veces pasan desapercibidos porque se consideran normales dentro del embarazo. Su sangre está preparada para compensar niveles bajos de oxígeno. Sin embargo, si la anemia es muy prolongada y grave se retrasará su crecimiento, incluso puede aparecer sufrimiento fetal.

La embarazada debe consultar con el médico si sufre alguno de los síntomas antes descritos de manera continuada a lo largo del día, durante mucho tiempo.

Tratamiento de la Anemia en el Embarazo

La falta de hierro, ácido fólico y vitamina B12 se corrigen con suplementos vitamínicos. En el caso del suplemento de hierro, hay que tener en cuenta que puede provocar náuseas y vómitos. Se debe consultar con el médico si así ocurre y tomarlo siempre que sea posible con zumo de naranja, porque aumenta su absorción. Lo ideal es prevenir estas carencias con una dieta completa y análisis de sangre frecuentes.

Comer alimentos ricos en hierro en el embarazo te ayudará a prevenir la anemia ferrópenica que a menudo sufren las gestantes. Durante el embarazo, la tensión arterial media disminuye gradualmente hasta llegar al mínimo entre la semana 16 y la 20. A partir de la mitad del tercer trimestre empieza a recuperarse para llegar a los valores previos al embarazo.

Condición Causas Síntomas Tratamiento
Hipotensión Aumento del sistema vascular, cambios hormonales (progesterona) Mareos, sensación de frío, debilidad, síncope Ingerir líquidos, moderar carbohidratos, evitar ayunos prolongados, ejercicio regular
Anemia Bajos niveles de glóbulos rojos o hemoglobina, falta de hierro, ácido fólico y vitamina B12 Cansancio, fatiga, palidez, taquicardia Suplementos vitamínicos (hierro, ácido fólico, B12), dieta rica en hierro

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