Durante el embarazo, se producen una serie de cambios en el sistema cardiovascular de la gestante destinados a favorecer el crecimiento del útero y del feto y permitir una buena evolución de la gestación. Entre estos cambios está un aumento del gasto cardiaco y la disminución de la tensión arterial.
Durante el embarazo, la tensión arterial media disminuye gradualmente hasta llegar al mínimo entre la semana 16 y la 20. A partir de la mitad del tercer trimestre empieza a recuperarse para llegar a los valores previos al embarazo.
¿Qué es la Tensión Baja?
La tensión baja, médicamente conocida como hipotensión, puede ser una condición pasajera sin mayor relevancia o una señal de algo más grave. La tensión arterial baja se define médicamente como una lectura de la presión arterial por debajo de 90/60 mm Hg. Sin embargo, es importante reconocer que los números por sí solos no siempre indican un problema. Algunas personas con tensión arterial baja pueden no experimentar síntomas y llevar una vida completamente normal.
La hipotensión suele definirse cuando la tensión sistólica (la comúnmente llamada alta) baja por debajo de 9 y cuando la diastólica (la baja) desciende por debajo de 6. Que estas tensiones sean las que se consideran límites habitualmente, no implica que tener la tensión por debajo de 9 si sea una enfermedad o peligroso. Existen muchas mujeres que están acostumbradas a tener esa tensión y no presentan ningún síntoma.
En el embarazo, es muy normal que se produzca una bajada de tensión. La presión es la fuerza empleada por la sangre para circular a través de las arterias y llevar oxígeno a todo el organismo. Por tanto, el valor de la presión lo determina la fuerza de la sangre en el interior de las arterias y la resistencia que ofrecen sus paredes.
¿Por qué las embarazadas tienen la tensión baja?
Durante el embarazo, sobre todo, en las primeras semanas de gestación, es habitual que la futura mamá sufra bajadas de tensión o que tenga la tensión baja en general, manifestada a través de síntomas muy evidentes, como el mareo o la sensación de "tambaleo" al realizar un movimiento brusco, o bien pasar de la posición agachada a levantada, por ejemplo.
En primer lugar, la presencia fetal hace que el sistema vascular corporal de la embarazada aumente en extensión y en volumen, lo que hace bajar la presión de la sangre. Igualmente los cambios hormonales que se producen durante el embarazo pueden bajar la presión sanguínea de la madre gestante. Ejemplo de ellos sería el aumento de la progesterona, hormona que aumenta en el primer trimestre del embarazo y desciende la tensión arterial.
Durante el embarazo, el sistema circulatorio se adapta para suministrar sangre tanto a la madre como al bebé, lo que provoca cambios en la presión arterial. Esto sucede porque los vasos sanguíneos se dilatan para permitir un mayor flujo de sangre, pero a la vez, el retorno venoso al corazón puede disminuir.
Tal y como hemos comentado anteriormente la tensión baja durante el embarazo no ocasiona ningún riesgo para el embarazo, pero es importante que la futura mamá disfrute de esta etapa tan bonita de la vida de la manera más cómoda posible.
¿Cómo se mide la presión arterial?
- Presión sistólica: Es la presión máxima que ejerce el corazón al latir.
- Presión diastólica: La presión que hay en las arterias entre latido y latido.
Para medir la presión arterial se utiliza un dispositivo denominado esfigmomanómetro que se coloca alrededor del brazo.
Síntomas de la Tensión Baja en el Embarazo
Esta disminución de la presión arterial implica que la sangre llega con mayor dificultad o de forma más lenta a los tejidos. Esto no es peligroso ni para la madre ni para el feto, pero puede traducirse en distintos síntomas propios de las embarazadas:
Los síntomas característicos de la tensión baja en el embarazo, un trastorno muy común en las futuras mamás, son: mareo repentino, visión borrosa, zumbidos en los oídos y sensación de desmayo.
Los síntomas son diversos y generalmente de baja intensidad. En muchas ocasiones, tan poco específicos que se suelen confundir con los síntomas del propio embarazo.
- Sensación de mareo.
- Vértigos o inestabilidad al incorporarse rápidamente y visión borrosa ocasional.
- Cansancio y somnolencia.
- Debilidad.
- Dificultad de concentración.
Todos estos síntomas son más frecuentes en la primera mitad del embarazo que es cuando la tensión arterial está más baja y tienden a irse recuperando durante la segunda mitad.
El caso más extremo y llamativo de la hipotensión arterial es la presentación de un síncope, que es una situación clínica que consiste en una breve pérdida de la conciencia, con falta de tono muscular, frialdad, sudoración y que dura unos segundos, todo ello provocado por la disminución del flujo sanguíneo al cerebro.
Además puedes notar dificultades de concentración y problemas en la vista, como visión borrosa transitoria. En alguna ocasión la hipotensión puede provocarte hasta un desmayo. Esto ocurre cuando se da una bajada muy brusca y repentina de la tensión. En ese momento, el cerebro puede dejar de recibir el nivel adecuado de oxígeno, lo que provoca el desvanecimiento.
¿Cómo Combatirlos?
Si tienes la tensión baja durante el embarazo, hay algunas medidas que pueden ayudarte a aliviar los síntomas y evitar mareos o desmayos.
Para combatir estos síntomas hay unas recomendaciones que pueden ser útiles:
- Evitar lugares concurridos y calurosos. El calor puede hacer disminuir aún más la tensión arterial. Las altas temperaturas pueden empeorar la hipotensión, hay que evitar el calor excesivo y mantener el cuerpo fresco y bien ventilado.
- Llevar ropa cómoda y que permita retirar capas en caso de sensación de calor.
- Mantener una buena hidratación a lo largo del día a base de líquidos y alimentos que favorecen la hidratación como la fruta.
- No hacer comidas copiosas, sino ligeras y cada 3-4 horas. Esto ayuda a mantener un flujo constante de sangre y energía.
- Llevar encima algún snack (bastoncillos de pan tostado, frutos secos…) que permita un aporte de alimento en cualquier circunstancia si se produce sensación de debilidad.
- Hacer ejercicio suave regularmente.
- Levantarse, o cambiar de postura lentamente, esto permite que el cuerpo se ajuste gradualmente a los cambios de posición.
Incluso siguiendo todas las recomendaciones es posible que se produzca en un momento concreto una situación aguda de mareo que puede progresar hasta un desmayo, y que hay que evitar por el riesgo de una caída. En esta situación conviene quitarse algo de ropa, beber o comer algo, preferiblemente si es salado (pero cualquier alimento serviría), sentarse y, si la sensación es de poderse desmayar, tumbarse (si el embarazo está avanzado hacerlo preferiblemente de costado sobre el lado izquierdo).
Si te mantienes bien hidratada disminuye el riesgo de hipotensión.
Debes llevar una dieta sana y equilibrada y realizar de 5 a 6 comidas al día.
Haz ejercicio moderado como caminar, nadar o practicar yoga.
Es muy importante beber mucho - de 2 a 3 litros al día- para aumentar el suministro de sangre a todas las partes del cuerpo. La dieta debe ser rica en proteínas y vegetales de hoja verde, semillas y cereales. Hay que consumir comidas pequeñas y frecuentes para mantener niveles de azúcar en sangre elevados de forma constante, evitando bajadas bruscas de glucemia.
Es importante evitar las temperaturas elevadas o los cambios bruscos de la misma.
También debes evitar el alcohol. El café y el té en cantidades moderadas aumentan la presión. La ingesta de jengibre aumenta la tensión arterial durante el embarazo. En nuestras farmacias existen muchos productos a base de jengibre.
Por último, no olvides llevar medias de compresión media cuando camines o pases muchas horas sentada. La presoterapia favorece el retorno de sangre hacia el corazón y reduce los mareos.
😨TRES momentos de cuidado para evitar mareos o desmayos durante tu embarazo | Reina Madre
¿Cómo tumbarse en el embarazo para evitar el mareo?
A este respecto es importante remarcar el tema de la posición en la que debe tumbarse la embarazada, pues hay mucha confusión y suele recomendarse que las gestantes únicamente pueden descansar sobre su lado izquierdo no siendo del todo exacta esta información.
En el tercer trimestre, cuando el volumen uterino ya es importante, si la embarazada se tumba boca arriba, sobre todo sobre en una superficie rígida, existe el riesgo de que todo el peso del útero comprima la vena cava, entre éste y la columna vertebral. Esta vena es el vaso principal que devuelve toda la sangre de las extremidades inferiores al corazón, y si queda comprimido no llegará suficiente sangre al corazón para que éste la envíe a la mitad superior del tronco con lo que se puede experimentar una aguda sensación de mareo que cede rápidamente al girarse sobre uno de los costados.
Si queremos favorecer una más rápida recuperación, el lado izquierdo es preferible por la anatomía de la vena cava, que asciende por el abdomen a la derecha de la columna, así que si nos recostamos sobre el lado izquierdo la liberamos más que si lo hacemos sobre el lado derecho. Esto es útil para la hipotensión postural del tercer trimestre, pero fuera de este contexto la gestante puede descansar de cualquier costado, incluida la postura boca arriba si así se siente cómoda y no mareada.
¿Cuándo buscar ayuda médica?
Si el mareo persiste lo mejor es consultar con el especialista. Si crees que tienes la tensión baja durante tu embarazo y te preocupa, consulta nuestro cuadro médico.
Si experimentas síntomas como desmayos, mareos severos, dificultad para respirar, dolor en el pecho, latidos cardíacos irregulares o confusión, debes buscar atención médica de inmediato.
En personas mayores, la tensión baja puede causar caídas y lesiones graves. Si tienes condiciones preexistentes y experimentas síntomas de tensión baja, es mejor errar en el lado de la precaución y buscar atención médica.
Es fundamental considerar el contexto: una leve bajada de tensión después de levantarse rápidamente es común y no suele ser motivo de preocupación. Sin embargo, si esta situación se acompaña de un desmayo, se convierte en un signo de alerta.
Si la tensión baja viene acompañada de síntomas como confusión mental, debilidad severa, visión borrosa, o dificultades para hablar, es crucial buscar atención médica inmediata.
Si estás embarazada y experimentas síntomas de tensión baja, especialmente si van acompañados de sangrado, dolor abdominal, o debilidad severa, es importante que acudas a urgencias.
