Etapas y tipos de parto: Guía completa para futuras mamás

El parto es el proceso por el que se produce el nacimiento del bebé y, por tanto, supone el fin del embarazo. Aunque la forma natural es el parto vaginal o eutócico (sin intervención médica), también hay muchos partos distócicos.

A medida que el nacimiento del bebé se acerca, a la madre cada vez le inquieta más pensar cómo será el parto. Para que tengas toda la información posible y te ayude a estar preparada, te explico cuáles y cómo son las tres fases del parto.

Aunque cada alumbramiento es diferente, desde un punto de vista médico, todos pasan por tres fases: dilatación, expulsivo y alumbramiento.

Fases del parto

El parto se divide en tres fases principales:

  1. Dilatación
  2. Periodo expulsivo
  3. Alumbramiento

Comienza cuando el cuello del útero empieza a dilatarse gracias a las contracciones uterinas y termina con la expulsión de la placenta. Entre medias, se produce el gran momento: el nacimiento de tu bebé.

Veamos en más detalle cada una de ellas.

1. Dilatación

La fase de dilatación comprende el periodo de tiempo en el que se llega a la dilatación completa, es decir, a los 10 cm de dilatación. A su vez, esta fase del embarazo se puede dividir en otras dos:

  • Fase latente o “pródromos de parto”: Técnicamente hace referencia a la fase previa al inicio del parto, por lo que se caracteriza por la presencia de contracciones irregulares, tanto en duración como en intensidad. Se acompaña de borramiento cervical y una dilatación lenta y progresiva hasta los 3cm. Su duración es extremadamente variable, pudiendo durar desde horas a días; de ahí el falso mito (aunque muy extendido) de que el parto puede llegar a durar días.
  • Fase activa: Se caracteriza por un aumento en la regularidad, intensidad y frecuencia de las contracciones, un borramiento cervical mayor al 50% y una dilatación más rápida, que va desde los 4 cm hasta la dilatación completa. La fase activa es la fase más larga del parto. Aunque en términos generales se considera normal dilatar 1cm cada hora, de media la dilatación dura 8 horas en mujeres primerizas (primigestas) y 5 horas en mujeres que ya han tenido partos antes (multíparas). Eso sí, muchas veces su progresión no es lineal, por lo que además de la velocidad de dilatación es importante tener en cuenta otros factores obstétricos para individualizar cada caso.

El cuello del útero se dilata unos 10 centímetros, gracias a las contracciones uterinas. Acelerar la dilatación hará que el parto sea más corto, ya que es la fase más larga. Ya está todo listo para que el bebé nazca.

Durante esta fase, y como indica su nombre, se produce poco a poco la dilatación del cuello uterino. Al mismo tiempo, la cabeza del feto “entra” en la pelvis (o “se encaja” en términos técnicos) y empieza a descender hacia la vulva, lo cual se define técnicamente como “descenso”.

Los profesionales que controlan el parto utilizan para entenderse unos planos imaginarios para saber “a qué altura” está el feto en la pelvis materna. Reciben el nombre de planos de Hodge, y son 4 planos. En el primer plano, el feto está entrando en la parte superior de la pelvis. En el cuarto plano, su cabeza está ya saliendo de la pelvis, entre el pubis y el coxis, preparada para salir. Normalmente en la fase de dilatación el feto pasa del primer al tercer plano, y en la siguiente fase ya pasa al cuarto plano.

🥳💥 DILATA + RÁPIDO y con menos DOLOR: TRUCOS para adelantar tu parto!

2. Periodo expulsivo

Es entonces cuando empieza el segundo periodo del parto, el expulsivo. La fase de expulsivo o segunda fase del parto es aquella que transcurre entre que se consigue la dilatación completa y la salida del bebé. Se llama dilatación completa porque el cuello del útero se dilata tanto que forma un solo conducto con la vagina.

Para ello, el bebé debe ir acomodándose en la pelvis materna y descender los llamados planos de Hodge. Con este término nos referimos a cuatro escalones o divisiones imaginarias delimitados por estructuras óseas y ligamentosas de la pelvis, donde el primero es el más alejado y el cuarto el más cercano a la salida del bebé, que permiten calcular la ubicación del feto y la posición de su cabecita.

De forma fisiológica, la segunda fase del parto se puede dividir en dos tiempos:

  • Expulsivo pasivo: Comprende el tiempo en el que, aunque la dilatación es completa, todavía no han aparecido las contracciones involuntarias de expulsivo. Es decir, se produce un descenso pasivo de la presentación fetal sin que la mujer tenga sensación o ganas de empujar.
  • Expulsivo activo: Es la fase en la que el bebé ya es visible, existen contracciones que la mujer percibe como presión o sensación de querer ir al baño (a veces, muy parecidas) o bien se inician los pujos maternos dirigidos. En ella, la madre siente ganas irreprimibles de empujar para ayudar al bebé a salir.

Esta fase expulsiva puede durar desde una a tres horas, aunque su duración varía según el número de bebés que haya tenido la mujer, así como de si se ha administrado o no anestesia epidural. Lo que está claro es que se trata del momento más deseado y esperado, porque finalizará con la madre viendo por primera vez la cara a su pequeño.

Durante esta fase, es normal que la mujer empiece a notar una necesidad de apretar, muy parecida a la de hacer de vientre. Los pujos de la madre son una ayuda importantísima para ayudar el feto a salir. En un parto normal, el bebé sale mirando hacia la espalda de su madre. Esto es debido a la forma ovalada de la última parte estrecha que tiene que atravesar en la pelvis, entre el pubis y el coxis.

Es importante que la cabeza del bebé salga lentamente para evitar una descompresión brusca y que se proteja el periné (espacio entre el ano y la vagina materna). Es normal que la mujer sienta la necesidad de empujar muy fuerte en el momento en que sale la cabeza, pero es importante controlar esta fuerza para asegurar que la salida sea lo más suave posible. En ese momento, la ayuda de un profesional experimentado es fundamental, porque ayuda a la salida lenta de la cabeza y, a continuación, de los hombros, protegiendo en todo momento el periné de la madre.

3. Alumbramiento

Una vez que el bebé ha nacido, comienza el periodo de alumbramiento. La tercera de las fases del parto es la que transcurre entre el nacimiento del bebé y la salida de la placenta.

Después del nacimiento del niño, el útero sigue contrayéndose para que la placenta se desprenda de la pared uterina y sea expulsada junto con lo que fue la bolsa amniótica. Una vez vaciado el útero, se ponen en marcha una serie de mecanismos para que el útero se contraiga de manera que la placenta se desprenda y se expulse al exterior.

A continuación, el útero irá “cerrando” todas las conexiones de sangre que le unían al bebé a través de la placenta para evitar que se produzca un sangrado masivo, lo que supondría una de las mayores complicaciones: la hemorragia postparto. Es por este motivo que dicha etapa sigue siendo una preocupación crucial, ya que supone el 25% de las muertes maternas en el mundo.

Existen diferentes tipos de alumbramiento:

  • El espontáneo, en el que se adopta una actitud pasiva esperando a que la placenta se desprenda del útero por sí sola.
  • El dirigido, cuando se administra oxitocina tras la salida del bebé para acortar el tiempo que tarda la placenta en salir al exterior.
  • El manual, que sólo se realiza si tras esperar un tiempo prudencial (de 30-60 minutos) no se ha producido la salida de la misma.

El grado de pérdida sanguínea se asocia con la rapidez con que la placenta se separa del útero y con la efectividad de la contracción uterina. De ahí que la recomendación actual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la de realizar un alumbramiento “dirigido”, es decir, un manejo activo de esta fase del parto, ya que los estudios científicos han demostrado que esta acción es capaz de reducir el riesgo de hemorragia materna.

Tipos de parto

Aunque generalmente hablamos de dos tipos básicos de parto, el natural/vaginal y el parto por cesárea, existen también otros formas de producirse el nacimiento del bebé, relacionadas generalmente con complicaciones.

A continuación explicamos las características principales de cada tipo:

Parto vaginal

El bebé nace a través de la vagina gracias a los empujones que realiza la madre. La posición habitual en este parto se denomina litotomía. Esta postura consiste en estar la mujer recostada sobre la espalda y con los pies en alto a la altura del glúteo.

No obstante, existe cierta polémica con la postura, pues muchos dicen que en el parto natural es mejor que la mujer esté en posición vertical en lugar de horizontal, siendo así ayudada por la gravedad. Puedes seguir leyendo más información relacionada en el siguiente artículo: El parto natural: el proceso paso a paso, ventajas y desventajas.

Parto con fórceps o ventosa

El parto instrumental es cuando en el parto y en concreto en el momento del expulsivo requiere de la utilización de un instrumento, ya sea fórceps, espátula o ventosa. En los partos vaginales difíciles, cuando la madre no puede empujar más y el bebé no sale, se utilizan unas pinzas. Estas pinzas, llamadas fórceps, se colocan en la cabeza del niño y ayudan a sacarlo. No obstante, su uso no es habitual.

Por otra parte, la ventosa obstétrica es un instrumento que al igual que el fórceps, ayuda a extraer el feto por el canal vaginal. La ventosa obstétrica se emplea en situaciones problemática, para evitar la cesárea. Además, hay que tener en cuenta que el bebé debe haber avanzado lo suficiente antes de proceder a usar la ventosa. De lo contrario, si la cabeza del bebé no ha bajado aún, no sería seguro este método de parto.

Las indicaciones de estos instrumentos son: Generalmente cuando el periodo de expulsivo es muy prolongado.

Cesárea

El parto por cesárea, también denominado parto abdominal, consiste en extraer al niño a través de una abertura a la altura del abdomen. Se trata, por tanto, de una intervención quirúrgica.

Este tipo de parto es el más habitual en partos de riesgo o embarazos múltiples. Si quieres saber más sobre este tipo de nacimiento, te recomiendo visitar este enlace: la cesárea.

Parto prematuro

Cuando el bebé nace antes de la semana 37 de gestación es lo que se conoce como parto prematuro o parto pretérmino. El parto puede darse de cualquiera de las tres formas anteriores.

Estos bebés pueden tener problemas de salud por el hecho de nacer antes de tiempo. La gravedad dependerá de cuánto tiempo se haya adelantado el nacimiento. Te recomendamos visitar el siguiente artículo para obtener información en detalle sobre este tema: ¿Qué provoca un parto prematuro? - Riesgos, causas y síntomas.

Preparación al parto

No existe nada específico que nos ayude a predecir el momento exacto en que se va a producir el parto. De hecho, a lo largo del último mes de embarazo, el cuerpo se va preparando para este momento de forma gradual.

Entre los principales cambios que evidencian que el cuerpo de la embarazada empieza a prepararse para el parto destacamos los siguientes:

  • Disminución de la presión en la caja torácica, pues el bebé empieza a descender y encajarse en la pelvis.
  • El aumento de las contracciones uterinas.
  • El cuello uterino empieza a dilatarse y ablandarse.
  • La rotura del tapón mucoso.
  • La llamada "rotura de aguas".

Debido a la dilatación vaginal, se expulsa el tapón mucoso que ha mantenido cerrado el cuello uterino durante el embarazo. Se trata de una pequeña cantidad de flujo espeso que en algunas ocasiones aparece teñido de sangre. Se puede expulsar de una sola vez o a lo largo de varios días.

Aunque la expulsión del tapón mucoso marca el inicio de la dilatación uterina, el parto puede producirse inmediatamente después o pasados incluso unos días.

La rotura de aguas hace referencia a la expulsión por la vagina del líquido amniótico que recubre al bebé durante los 9 meses de embarazo. Hay mujeres que rompen aguas antes de empezar a sentir las contracciones y otras en las que la rotura del saco amniótico se produce cuando llevan ya un tiempo con las contracciones fuertes y regulares.

Puedes consultar este enlace para obtener más información sobre la preparación al parto.

Tu bebé está muy próximo al parto y el ginecólogo controla el latido cardíaco y las contracciones uterinas mediante la monitorización. Esta prueba, conocida popularmente como "monitores", se realiza en las últimas semanas del embarazo para comprobar el bienestar fetal.

Saber a ciencia cierta cuál es el momento de ir al hospital es algo que debe descubrir cada mujer. La mayoría de las embarazadas da a luz entre las semanas 38 y 42 de gestación, es decir, dos semanas antes o dos después de la fecha probable de parto ( semana 40). Una mujer puede pensar equivocadamente que sufre contracciones de parto. Es el llamado trabajo de parto falso o contracciones de Braxton Hicks. A veces son muy dolorosas y suelen notarse más al final de la jornada.

Duración del parto

La duración del parto depende de cada nacimiento, pero suele durar entre 6 y 15 horas. El parto se inicia con las primeras contracciones hasta que se produce la dilatación del cuello uterino y con ello su longitud se acorta.

A partir de los 4 centímetros de dilatación empieza una etapa más activa y las contracciones son más fuertes y frecuentes. Cuando se llega a los 10 cm dilatados ya puede empezar a salir el bebé.

La duración de la llegada del bebé puede tardar entre 2 y 8 horas, es necesario que la madre empuje para que el niño pueda salir. El tiempo de este periodo varía mucho entre madres primerizas y las que ya han dado a luz anteriormente.

Parto con o sin epidural

La epidural es una anestesia local colocada en el espacio epidural que bloquea las terminaciones nerviosas a nivel de la médula ósea. Aunque es una anestesia utilizada es muchas otras intervenciones quirúrgicas, es conocida como la anestesia del parto.

Aunque se trata de una forma de anestesia muy segura y con pocos efectos secundarios, no todas las embarazadas quieren ponérsela, pues algunas prefieren sentir el parto de forma completa.

Entre las principales ventajas de la inyección epidural destacamos la eliminación completa del dolor, tanto en el parto vaginal como en la cesárea, sin que por ello la mujer deje de ser consciente del alumbramiento de su hijo.

Sin embargo, también presenta desventajas como la prolongación del tiempo de parto o el aumento de los casos en los que se necesita hacer episiotomía o emplear fórceps.

En el caso del parto por cesárea, al tratarse de una cirugía, siempre se aplicará anestesia. En la mayoría de los casos se aplica la epidural, aunque hay algunas situaciones en las que se recomienda la anestesia general.

Si quieres más información sobre las ventajas y desventajas del parto con y sin epidural, te recomiendo leer este artículo: la epidural.

Preguntas frecuentes

¿Qué ventajas presenta el parto natural frente a la cesárea?

El parto natural es casi siempre lo mejor, tanto para la madre como para el bebé. La cesárea es una intervención quirúrgica, y por tanto, conlleva más riesgos para la madre (sangrado, infección…). Además, los niños nacidos por parto natural se adaptan mejor respiratoriamente que los nacidos por cesárea. Por tanto, el parto natural será el tipo de parto ideal. Sin embargo, si hay una enfermedad materna, sufrimiento fetal o no evoluciona correctamente la dilatación, será mejor decantarse por una cesárea.

¿Cuándo deben empezarse las clases de preparación al parto?

Normalmente los cursos de preparación al parto comienzan sobre el 6º - 7º mes de embarazo, aunque pueden comenzarse en el primer trimestre de embarazo. Constan de una parte teórica y otra de gimnasia prenatal. La decisión mayoritaria de las parejas es realizar un curso de 6/8 sesiones durante los últimos meses de gestación.

¿Qué ventajas tiene el parto en el agua?

Se trata de un tipo de alumbramiento en el que la mujer da a luz con la mitad inferior de su cuerpo sumergida en agua caliente. Esto favorece la relajación y, por tanto, hace que el parto sea más fácil para muchas mujeres. Además, el paso del vientre materno al exterior es más gradual y menos traumático para el bebé, el cual quedará envuelto por el agua caliente durante sus primeros segundos de vida.

Es importante destacar que no todos los partos pueden darse bajo el agua, pues en algunas condiciones puede resultar contraindicado. Por este motivo, es fundamental consultar siempre con el médico el deseo de dar a luz por inmersión en agua.

Para llevar a cabo este tipo de parto, es necesario que la dilatación uterina haya alcanzado los 3-5 cm. Si la mujer se mete en el agua demasiado pronto, las contracciones pueden ralentizarse. Sin embargo, cuando la dilatación ya es activa, el agua acorta la duración del parto.

Se recomienda que la madre no esté más de dos horas dentro del agua, ya que esto podría relajarla demasiado y complicar la expulsión del feto.

¿Se recomienda el parto en casa?

Generalmente se aconseja que el parto tenga lugar en un centro hospitalario donde la mujer pueda recibir asistencia médica de calidad. Además, aunque actualmente las complicaciones en los partos son pocas, en caso de producirse algún altercado, la intervención médica es mucho más rápida y eficaz si la mujer se encuentra ya en un centro especializado.

¿Qué características particulares tiene el parto gemelar?

En primer lugar, es importante destacar que aproximadamente la mitad de los partos gemelares se produce por cesárea. El factor clave que llevará a un tipo u otro de parto es la posición de ambos bebés. Al ser dos, es más complejo que ambos estén bien posicionados para que el parto vaginal pueda ocurrir sin complicaciones y, por ello, el parto por cesárea es más común que en los casos de parto único.

Por otra parte, si se trata de un embarazo monocorial monoamniótico, necesariamente se deberá realizar una cesárea. Al estar ambos bebés en la misma placenta y la misma bolsa amniótica, es más probable que sus cordones umbilicales se entrelacen y den lugar a complicaciones en el parto vaginal. Por ello, en estos casos, suele hacerse la cesárea.

¿Qué es el parto inducido?

El parto inducido se produce cuando, por distintos motivos, es necesario provocar el parto mediante medicación. Se realiza cuando, por indicación médica, se recomienda poner fin al embarazo ante la posibilidad de riesgo tanto para la madre como para el feto.

La embarazada recibe por vía intravenosa oxitocina, lo cual causará contracciones uterinas regulares que favorecerán la dilatación del útero y con ello la expulsión del feto.

También hay situaciones en las que se realiza, además de la administración de oxitocina, la rotura artificial de la bolsa amniótica. Así, conseguimos que la cabeza del bebé baje y presione el cuello uterino.

¿Es posible tener un parto natural sin dolor?

Sí, la colocación de la anestesia epidural permite a la mujer dar a luz de forma natural sin sentir dolor.

Publicaciones populares: