Técnicas de Estudio Efectivas para Niños de 10 a 12 Años

La vuelta al cole y a las rutinas trae consigo volver a los deberes y a estudiar, algo para lo que no todos los niños y niñas están igual de bien preparados. Tener unas buenas técnicas de estudio es importante para crear bien el hábito y que quede establecido.

Cuando los peques son muy pequeños, no tienen la responsabilidad de los deberes y el estudiar se ve como algo más a largo plazo, sin embargo, ir creando un buen hábito es importante desde la infancia. Al entrar en edades en las que estudiar ya se convierte en un habitual, utilizar técnicas de estudio es importante para asentar bien este hábito, conseguir mejores resultados y que, después, cueste menos hacerlo. Generalmente, se considera que a partir de los 6 años es un buen momento para comenzar a inculcar en un niño un hábito de estudio.

¿Qué son las Técnicas de Estudio?

Las técnicas de estudio son herramientas que facilitan poder aprender y estudiar determinadas materias o conocimientos. Hay diferentes métodos, trucos y consejos para poder facilitar la memorización, la comprensión y la puesta en práctica de los conocimientos adquiridos. Estas técnicas de estudio son prácticas y útiles no sólo para los primeros años educativos de los niños, también para la adolescencia y para, después, estudiar durante la vida adulta. Con unas buenas técnicas de estudio es más fácil establecer un buen hábito de estudio.

A partir de la edad que mencionábamos antes es importante ir trabajando en aprender y establecer una buena organización, planificación y buenos hábitos para el estudio. Cuando todo esto ya se controla, lo ideal es aprender algunas técnicas de estudio populares que ayudan a tomar apuntes y a memorizar, por ejemplo.

El éxito académico no depende únicamente del esfuerzo; es necesario implementar métodos de estudio adecuados. Fomentar técnicas de estudio eficaces desde temprana edad no solo mejora el rendimiento escolar, sino que también ayuda a los alumnos a organizar su tiempo, fortalecer su autonomía y desarrollar habilidades que les serán útiles a lo largo de su vida académica y profesional.

Adquirir buenas técnicas de estudio es un proceso que requiere práctica y constancia. Explorar diferentes métodos, adaptarlos a las propias necesidades y evaluar los resultados son pasos clave para mejorar el aprendizaje. Las técnicas de estudio son estrategias y métodos que ayudan a las personas a aprender de manera más eficiente y efectiva. No se trata solo de “estudiar más”, sino de estudiar mejor.

En este método se busca el aprendizaje activo, si el alumno realiza una correcta lectura, realiza una buena elección de palabras clave, y es capaz de desarrollar esquemas, pronto podrá sintetizar conocimientos y ver o demostrarse que aprende con fluidez y destreza. Si se practica la forma de realizar la actividad de estudiar, se puede emplear menos tiempo y obtener más eficacia académica.

Muchas son las capacidades humanas que se adquieren durante el desarrollo evolutivo de las personas. Para los niños el interés por leer y estudiar suele ser mínimo, la atención se suele centrar en actividades de tipo lúdico recreativas como corresponde con la edad. El profesor intentará hacer las clases amenas con empleo de múltiples tecnologías….y los alumnos podrán, en el mejor de los casos, ir incorporando información académica en sus neuronas.

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Técnicas de Estudio Infalibles para Niños y Adolescentes

Hay algunas técnicas de estudio que se han ido haciendo populares y asentándose entre estudiantes adolescentes por su eficacia para conseguir buenos resultados. Hay técnicas más sencillas y generales que son claves para un buen estudio:

  • Leer de forma pausada y comprensiva.
  • Subrayar bien, para ello se pueden resaltar párrafos y palabras claves. También se pueden utilizar diferentes colores para diferenciar y jerarquizar.
  • Hacer esquemas y resúmenes: hay que jerarquizar las ideas y saber sintetizar.
  • Explicar a otra persona: al contar la lección aprendida a otra persona, se asientan e interiorizan más los conocimientos y se comprenden mejor.
  • Hacer fichas de aprendizaje o flashcards: son muy útiles para sintetizar y para memorizar los datos e información más importante.
  • Elaborar un calendario y horario de estudio es fundamental para establecer un buen hábito.
  • Crear técnicas mnemotécnicas y asociación de ideas y conceptos con imágenes, palabras o incluso canciones para ayudar a la memorización.
  • Hacer preguntas: es un buen ejercicio escribir preguntas sobre el temario que hemos estudiado, como si fuera un examen.

Tener un horario regular ayuda a crear hábitos y optimiza el tiempo de estudio.

Técnicas de Estudio Más Populares

Hay técnicas o métodos de estudio más elaborados que se han convertido en bastante populares en los últimos años, repasamos algunos de los más extendidos:

  • La técnica Feynman: consiste en explicarle a otra persona, con palabras propias, el contenido estudiado. Primero se elabora y desarrolla el tema de forma escrita y luego oral. De esta manera se comprende mejor y se asimila más.
  • Repaso activo: consiste en ir repasando los resúmenes y esquemas cada poco tiempo para que quede memorizado a largo plazo. Se hace a través de preguntas, asociaciones mentales, tarjetas, resúmenes, esquemas o dibujos.
  • Método Cornell: consiste en tomar apuntes tratando de sintetizar lo máximo posible la materia estudiada. Se divide el folio en cuatro partes: una línea horizontal en la parte superior y otra en la inferior. La parte central se divide en dos columnas. En la de la izquierda, se escriben preguntas sobre el tema y conceptos clave y en la de la derecha, se escribe la respuesta a esas preguntas y la información más importante. En el margen horizontal superior del folio se indica el título del tema y en el margen inferior, se hace un resumen con las ideas más básicas. También es una buena técnica para tomar apuntes en clase.
  • Método Pomodoro: permite organizar el estudio entre períodos de atención y descansos. De esta manera, podemos exigir máxima concentración en unos momentos y darnos después espacios de descanso de unos 5 minutos.

La técnica Pomodoro fue creada por Francesco Cirillo en los años 80. Usó un temporizador de cocina con forma de tomate (pomodoro en italiano) para dividir el trabajo en intervalos de 25 minutos, con descansos cortos, mejorando la concentración y productividad. Es un método de gestión del tiempo que ayuda a mejorar la concentración y la productividad al dividir las tareas en intervalos cortos y enfocados, seguidos de pequeños descansos.

  • Método Palacio de la memoria: en esta técnica hay que visualizar mentalmente un palacio y visualizar en cada una de sus estancias un objeto que se asocie a uno de los conceptos que se quiere memorizar. Es decir, consiste en crear imágenes impactantes relacionadas con la información que se quiere memorizar y asociarlas a las habitaciones u objetos que hemos imaginado en el palacio.

Visual Thinking. 👀 Esta técnica consiste en representar ideas, conceptos o información de manera visual, utilizando dibujos, diagramas, palabras clave y colores.

Flashcards: herramienta de estudio que consiste en escribir una pregunta, término o concepto en un lado de la tarjeta y la respuesta, definición o explicación en el otro.

Sistema de arrastre: consiste en ir añadiendo nuevos temas al tiempo que repasas aquellos que ya has estudiado. Esta técnica es una buena opción para cuando el estudio se realiza durante un periodo largo de tiempo o para preparar unas oposiciones.

Son muchas las personas que han pasado por el Centro Psiquiastur y han aprendido a estudiar adecuadamente. Todas las edades son buenas desde los diez u once años.

Las Malas Hierbas del Estudio

Existen diferentes factores que pueden favorecer que el tiempo de estudio de nuestros hijos no sea eficiente.

  • Cerebro multitarea: Nuestros hijos se sientan a estudiar, pero a la vez tienen puestos los cascos, la televisión de fondo, el ordenador enchufado y el móvil encima de la mesa. La conclusión de esto es que su cerebro tiene que dividir la atención en cinco partes, en lugar de invertirlas todas en intentar comprender lo que se está leyendo.
  • El mundo de babia: Pasar muchas horas delante de los apuntes no es sinónimo de pasar mucho tiempo estudiando. Es fácil que la concentración de los niños viaje al “mundo de babia” y sus mentes se pongan a pensar en cualquier cosa menos en lo que están leyendo.
  • Estrés: El exceso de actividades puede provocar ansiedad en nuestros hijos. Llega fin de curso y se les acumulan los exámenes del colegio, la academia de idiomas, las pruebas del conservatorio o los partidos y competiciones del deporte que practiquen.

Trucos para Enseñar a Nuestros Hijos a Estudiar

  1. Crear un espacio de estudio: Que favorezca la concentración y tenga todo el material que se necesite para la tarea. Es importante que siempre sea el mismo para ayudar a que se genere un hábito y su mente asocie ese lugar con estudio.
  2. Establecer un horario semanal juntos: Existen muchas aplicaciones en las que poder anotar los deberes, trabajos y horas que se van a dedicar al estudio, Google Calendar, Studious o Unstuck son algunas de ellas.
  3. Enseñarle a subrayar: Podemos ayudar a evitar la típica imagen de los apuntes completamente pintados de amarillos. Para ello es importante leer todo el texto antes de empezar a subrayar, tener varios colores de rotulador para las ideas principales y secundarias y enseñarles a subrayar palabras y sintagmas para que la información clave salte a la vista mucho más rápido.
  4. Descubrirle los esquemas o mapas conceptuales: Son una buena forma de favorecer la comprensión y la posterior memorización. Si no sabemos muy bien cómo hacerlo para que quede aseado podemos empezar con herramientas gratuitas online como Xmind o Creately.
  5. Enseñar a hacer descansos y dar recompensas sutiles: Los descansos son necesarios para evitar la saturación y el “mundo de babia” del que hemos hablado. Podemos unir los tiempos de descanso y ocio a pequeñas recompensas, que mantengan la motivación y buena disposición de los niños.

No es necesario que nos convirtamos en “profesores” de nuestros hijos durante todas las tardes de toda su etapa escolar. Tenemos la responsabilidad de ser orientadores hasta que consigan ser totalmente autónomos en el estudio. Estar cerca, presente y disponible, y dar unas cuentas sugerencias básicas, puede ser de mucha ayuda, sobre todo en esta época de exámenes finales.

Padres y profesores tienen la responsabilidad de supervisar el proceso de aprendizaje, pero es importante hacerlo sin interferir en la autonomía del estudiante. Supervisar significa guiar, no controlar. Es fundamental permitir que los estudiantes desarrollen su independencia mientras se les ofrece apoyo.

Adoptar técnicas de aprendizaje efectivas es clave para retener información de forma duradera y comprensible.

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