Muchas mujeres que están próximas a dar a luz tienen miedo de alimentar a sus bebés con la lactancia materna, pues han escuchado que este es un proceso doloroso que agrieta los pezones. También, creen que sus pechos no son lo suficientemente grandes, pero nada de eso es cierto.
La naturaleza es muy sabia y te ha hecho a la medida exacta para que puedas conectarte con tu hijo a través de la lactancia, sin temor o dolor. ¿Qué sucede, entonces, con las mujeres que afirman que dar pecho duele? Es muy posible que exista un mal agarre de lactancia, el cual está perjudicando a la mamá y al pequeño.
Cuando hay un mal agarre durante la lactancia materna puede producir dolor y grietas, convirtiéndolo en una mala experiencia. En este artículo nuestra experta matrona te dará algunos consejos para evitarlo, de forma que alimentar a tu bebé sea el momento más hermoso del día.
Un buen agarre es fundamental para el funcionamiento de la lactancia. Para que el agarre funcione necesitamos que tu bebé introduzca en su boca un buen pedazo de ti, básicamente «todo lo que le quepa» y para ello es necesario que su boca esté bien abierta.
De un mal agarre derivan los principales problemas de la lactancia (dolor, grietas…), ¡por ello es muy importante!
¡Técnicas de agarre correcto para una lactancia exitosa!
Pasos para un Buen Agarre
- Comprueba tu posición y la del bebé. La cabeza y el cuerpo del bebé deben estar alineados.
- Activa el reflejo de búsqueda. Con la mano en forma de C en el pecho y manteniendo al bebé frente a tí, orienta el pezón hacia su nariz, eso ayudará que abra bien la boca. Si no abre la boca, ayúdale frotando tu pezón contra el labio superior.
- Cuando el bebé haya abierto bien la boca acércalo a tu pecho suavemente (no el pecho al bebé), introduciéndolo en su boca procurando dirigir el pezón hacia el paladar. Su labio inferior se apoyará en la areola inferior y el superior cerrará haciendo movimiento de mordida.
Elige la postura que te sea más cómoda.
Es útil el afianzamiento espontáneo (o agarre espontáneo), que consiste en colocar a tu bebé sobre ti, con el pezón a la altura de la nariz y el mentón apoyado en el pecho. El bebé echará la cabeza hacia atrás para buscar el pezón y abrirá la boca. Es normal que necesite varios intentos antes de conseguir agarrar espontáneamente el pezón. Dale tiempo y no te precipites a introducírselo en su boca. Sólo será necesario ayudarle si tiene dificultades.
Técnica del sandwich: para facilitar el agarre profundo hay que dar al pecho la forma ovalada de la boca del bebé. Para ello se colocan los dedos de la mano sobre el pecho, en forma de C, en el mismo sentido que los labios del bebé (en paralelo a ellos) y se presiona ligeramente.
Posición de «dancer» (de SC Danner y E. Con una mano sujeta al bebé por el cuello y los hombros y con la otra sujeta el pecho “en bandeja”, así como la barbilla y mandíbula del bebé mientras mama. Para ello, sujeta tu pecho con la palma de la mano y con los dedos corazón, anular y meñique.
Si ofreces tu pezón en su labio superior mientras que la barbilla de tu bebé hace contacto con tu pecho, de manera instintiva tu bebé abrirá la boca para ir a buscar el pezón igual que tú posicionas una hamburguesa doble en la parte superior de tu boca para morderla y poder abarcarla por completo. Tu bebé necesita inclinar la cabeza hacia atrás y extender la mandíbula inferior hacia delante. Al inclinar la cabeza hacia atrás, su mandíbula desciende y su boca se abre de par en par, de modo que pueda anclar su barbilla y su labio inferior firmemente contra tu pecho. Inclinar la cabeza hacia atrás también hace posible un agarre profundo, facilita la deglución y libera su nariz para que pueda respirar cómodamente.
1️⃣ Bebé bien posicionado y estable.
2️⃣ Ofrezco el pezón en su labio superior.
3️⃣ Su barbilla está tocando mi pecho.
4️⃣ Cuando abre la boca bien grande, acerco a mi bebé al pecho.
Es más fácil agarrarse de un pecho blando. Cuando tu pecho está blando, tu bebé al abrir su boca es capaz de abarcar un buen pedazo del mismo, pero si tu pecho está muy duro, aunque tu bebé abra la boca, puede que se le resbale. Si este es tu caso, puedes aplicar la técnica de presión inversa suavizante.
Es más fácil probar el agarre con un bebé tranquilo que con un bebé hambriento. Es importante que nos adelantemos a sus necesidades y no esperemos a que nuestro bebé esté ya muy intranquilo pues en ese momento nos resultará difícil probar a conseguir un buen agarre.
Si no se agarra puedes intentar el agarre que sugerimos en el punto anterior, si aún y así no se agarra intenta apretar el pecho como un sándwich para que le entre en la boca, facilitando así el agarre. Si todo esto no funciona puedes recurrir a una pezonera de tu talla. ¿Te atreves con este experimento?
Signos de un Buen Agarre
- Su cara está frente al pecho.
- Boca del bebé muy abierta con una buena parte de la areola en la boca (no solo el pezón).
- La barbilla en contacto con el pecho materno.
- Nariz también roza el pecho pero está despejada, permitiendo la respiración.
- Labios evertidos (hacia afuera), “boca de pez”.
- Mejillas redondeadas al mamar, sin hollitos.
- La areola inferior está más introducida en la boca que la superior. Es decir, se ve más areola del pezón por arriba que por abajo.
- Cuando el bebé se desprende del pecho el pezón tiene una forma alargada y redondeada, no deforme.
Indicadores de que el Bebé Toma Bien
- Dos ritmos: Al principio succiones cortas y rápidas para estimular el flujo de leche. Cuando la leche empiece a fluir, succionará de un modo más lento, rítmico y profundo, con algunas pausas.
- Escuchas su deglución.
- Moja pañales.
- Gana peso adecuadamente.
Señales de Alerta
- Succión solamente en pezón (no areola).
- Nariz separada y boca poco abierta.
- Dolor durante la lactancia: ¡LA LACTANCIA NO DEBE DOLER!
- Se oyen ruidos como chasquidos/click click.
- Las mejillas se hunden al mamar.
👉🏼Retira a tu bebé del pecho y vuelve a intentarlo. El cuerpo del bebé debe estar en estrecho contacto con el tuyo. La cabeza debe estar colocada frente al pecho con el pezón a la altura del labio superior-nariz.
Posiciones para la Lactancia
La postura, la posición y el agarre correcto del pecho son claves para conseguir una lactancia placentera y eficaz. No hay posiciones mejores que otras, la “mejor” postura es la que permite al bebé conseguir una buena transferencia de leche y mamar con eficacia. La postura, sea la que sea, debe ser cómoda para la madre, es importante colocarse bien para evitar tensiones en los hombros o en los brazos. La cabecita del bebé debe tener cierta movilidad, no debemos sujetar su cabeza de forma firme, ni empujarle desde ella hacia el pecho. En la posición clásica la cabecita debe quedar sobre el antebrazo relajado de la madre, debemos evitar que quede en la flexura del codo.
Para entender qué posición será la adecuada para nuestro bebé, nos tenemos que sentar desnudas de cintura para arriba, bien reclinadas en una silla y observar la dirección que toman nuestros pezones. Habitualmente los pezones no se dirigen hacia adelante (si trazamos una línea imaginaria sobre ellos en dirección a la pared de enfrente) seguramente van a ir dirigidos un poco hacia abajo y hacia el lateral. Además cada pezón suele tener una direccionalidad, de ahí la importancia de adoptar una postura diferente en cada pecho.
Si no se sigue la direccionalidad del pezón el bebé se va a agarrar y tirar de él. Si la madre realiza la postura de cuna, deberá tener presente que su mano debe situarse entre los omóplatos (la espalda) del bebé y no en el culito del bebé, de esta manera el bebé se desplazará hacia la madre con la barbilla elevada.
Existen diversas posiciones para amamantar, cada una con sus propias ventajas y adaptada a diferentes situaciones:
| Posición | Descripción | Utilidad | Imagen |
|---|---|---|---|
| Posición de caballito | El bebé se sitúa sentado sobre una de las piernas de la madre, con el abdomen pegado y apoyado sobre el materno. | Útil en casos de grietas, reflujo gastroesofágico importante, labio leporino o fisura palatina, prematuros, mandíbula pequeña (retromicrognatia) o problemas de hipotonía. | |
| Posición en balón de rugby (o posición invertida) | Se sitúa al bebé por debajo de la axila de la madre con las piernas hacia atrás y la cabeza a nivel del pecho, con el pezón a la altura de la nariz. | Es importante dar sujeción al cuello y a los hombros del bebé pero no a la cabeza, que necesita estar con el cuello un poco estirado para atrás (deflexionado), para facilitar el agarre. | |
| Posición crianza biológica | La madre se coloca recostada (entre 15 y 65º) boca arriba y el bebé boca abajo, en contacto piel con piel con el cuerpo de la madre. | Esta postura permite al bebé desarrollar los reflejos de gateo y búsqueda. La madre le ayuda a llegar al pecho ofreciendo límites con sus brazos. | |
| Posición acostada | La madre se sitúa acostada de lado, con el bebé también de lado, con su cuerpo enfrentado y pegado al cuerpo de la madre. | Cuando el bebé abra la boca, la madre puede acercarlo al pecho empujándole por la espalda, con suavidad, para facilitar el agarre. | |
| Posición sentada (o posición de cuna) | Se coloca al bebé con el tronco enfrentado y pegado a la madre. La madre lo sujeta con la mano en su espalda, apoyando la cabeza en el antebrazo, pero no muy cerca del codo para que el cuello no se flexione, lo que dificultaría el agarre. | - |
Problemas Comunes y Soluciones
Muchos de los problemas que con frecuencia conducen a dejar de dar el pecho se deben a una mala posición o a un agarre defectuoso, que ejercen presión o roce sobre el pezón y evitan una transferencia adecuada de leche. Existen varios factores que pueden favorecer un agarre defectuoso y originar lesiones en el pezón, como por ejemplo los pezones planos, la micrognatia o la anquiloglosia.
La presencia de pezones planos o invertidos no contraindica ni impide la lactancia. En un buen agarre, el bebé mama de la areola y no del pezón. Además, en la mayoría de los casos existe suficiente tejido protráctil como para que el pezón pueda protruir una vez el bebé se haya agarrado. En ocasiones detrás de un pezón invertido existe un problema de fibras excesivamente cortas.
Una técnica de lactancia inapropiada puede ser también la causa subyacente de las lesiones en el pezón conocidas como grietas. En estos casos, el bebé comprime el pezón con las encías o contra el paladar duro. Las grietas acostumbran a aparecer en los primeros días de lactancia y pueden ser unilaterales o bilaterales.
Si sientes dolor es casi seguro que se produce un mal agarre, amamantar no duele.
Lactancia a Demanda
Lo habrás oído, lactancia a demanda… Pero, ¿qué significa exactamente esta expresión? Además de dar la postura más cómoda para que en la lactancia materna no surjan problemas, es fundamental que sea a demanda, es decir, cuando el niño lo pida.
Relactación
La relactación, o lactancia inducida, es el proceso mediante el que se recupera la producción de leche materna después de que haya disminuido o incluso desaparecido.
Incorporación al Trabajo
¿Cómo puedo mantener la lactancia a mi bebé cuando vuelva a trabajar? Realmente no es fácil compaginar nuestra actividad laboral con la lactancia materna.
Conseguir que tu bebé se posicione y se agarre cómodamente al pecho es un arte; muchas madres dicen que se necesita un poco de tiempo para que la lactancia fluya cómoda y naturalmente, incluso si han amamantado antes. En el pasado, las niñas crecían aprendiendo sobre lactancia materna observando a las madres de sus familias y comunidades. La lactancia materna ha funcionado durante miles de años y también puede funcionar para tu bebé y para ti. Muchos bebés encuentran el camino al pecho por sí mismos, especialmente si no se han visto demasiado afectados por intervenciones durante el parto. Cuando todo va bien, no es necesario hacer el agarre de una forma determinada o utilizar una posturas específica, porque tú y tu bebé encontraréis lo que más os convenga.
Si no te sientes bien, entonces no está bien, digan lo que digan. El dolor es la forma que tiene tu cuerpo de hacerte saber que algo va mal. Puedes empezar por intentar mejorar la postura y el agarre. A veces puede llevar un poco de tiempo. Cada historia de lactancia es única, cada pareja lactante es diferente y lo que funciona bien para una madre y un bebé puede no funcionar para ti. Esta es una de las razones por las que puedes escuchar diferentes sugerencias de diferentes personas. Algunos bebés tienen dificultades para agarrarse al pecho o maman de forma ineficaz. La causa puede ser un parto difícil o intervenciones durante el mismo. Dar tiempo al bebé para que se recupere y utilizar la postura reclinada con contacto piel con piel puede despertar el instinto natural del bebé para agarrarse al pecho.
Las grietas en el pezón no son distintas de otras lesiones en la piel, que se curarían espontáneamente en algunos días si el roce o movimiento que las causa no se repitiera de manera frecuente y/o constante.
