Un adolescente de 16 años quiere comprar unas entradas para un concierto que se venden a través de Internet. Rellena el formulario de compra y, al momento del pago, necesita el número de una tarjeta bancaria. Esta situación es común para padres de jóvenes que empiezan a usar dinero para sus propios gastos y controlar su presupuesto.
Darles acceso al dinero plástico les otorga un mayor poder de uso y control sobre el dinero, por lo que es fundamental que tengan una buena educación financiera previa. Una de las grandes ventajas de estas tarjetas es que nunca podrán cargar cobros que superen el saldo disponible, por lo que si la pierdes o te la roban, solo perderías la cantidad recargada.
Las tarjetas prepago o "monedero" son aquellas que se pueden recargar con cantidades de dinero para después realizar pequeños pagos con ella. Este tipo de tarjetas son una alternativa a la tarjeta de crédito o de débito, y su mecanismo es el que las hace especialmente interesantes para las familias que quieren controlar los gastos de sus hijos.
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¿Cómo se utilizan las tarjetas prepago?
Es sencillo: el usuario decide la cantidad de dinero que va a recargar en la tarjeta y puede hacerlo en la oficina del banco, en un cajero automático o en la propia web de la entidad bancaria. Las tarjetas monedero o prepago son una opción ideal para realizar compras online o físicas de forma más segura, ya que al ser recargables y no estar vinculadas a una cuenta (a diferencia de las tarjetas de débito), te permiten un mayor control sobre tus gastos.
Para compras por Internet, viajes, como método de pago para adolescentes… Las tarjetas prepago son una alternativa sencilla para quienes buscan seguridad y control al usar sus tarjetas.
Se conoce como una tarjeta prepago a una tarjeta física o virtual que funciona a través de una recarga de saldo anticipada a su uso. El plástico físico y la tarjeta virtual tienen las mismas características que otras tarjetas bancarias: un número de tarjeta, fecha de vencimiento y número de seguridad conocido como el CVV.
Normalmente, las tarjetas monedero se gestionan desde una aplicación móvil de la entidad emisora y no siempre requieren de una vinculación a una cuenta bancaria, aunque muchas veces es necesario para poder realizar las recargas.
Las tarjetas prepago funcionan a través de una recarga de saldo con el importe justo o superior al coste de los productos o servicios que vas a pagar. Las recargas son un proceso sencillo de realizar que se hace desde la oficina virtual del banco o la app móvil de la entidad de la tarjeta prepago. Si tu tarjeta es virtual podrás utilizarla en compras online colocando todos los datos de la tarjeta en la tienda online (número de tarjeta, fecha de vencimiento y número de seguridad), aunque también podrás utilizarla en comercios físicos gracias a la tecnología contactless.
Al gastar el importe total de la tarjeta monedero es necesario volverla a recargar para el siguiente uso, puesto que este no es un producto de crédito ni utiliza el saldo de tu cuenta. Otro aspecto fundamental en el momento de usar una tarjeta prepago es conocer con anticipación los costes o comisiones de la tarjeta elegida porque estos se descuentan del saldo que recargas.
En resumen, una tarjeta monedero o prepago es un tipo de tarjeta recargable que puede ser tanto virtual como física y que suele usarse para hacer compras diarias o pagar de forma segura en Internet.
¿Para quién son las tarjetas prepago o monedero?
Repasamos para qué tipo de personas pueden ser especialmente útiles las tarjetas monedero o prepago:
- Personas que buscan un mayor control de sus gastos. Al no contener el saldo de tu cuenta corriente, no hay tanta tentación de gastar, ya que primero se debe recargar la tarjeta si se quiere realizar una compra. También, si se pierde o nos la roban, solo perderíamos el saldo disponible, evitando cobros fraudulentos elevados.
- Adolescentes o jóvenes que se inician en los pagos con tarjeta. Para mayor seguridad para los padres, las entidades con cuentas para jóvenes suelen ofrecer tarjetas prepago o monedero para los menores de 18 años. Así, pueden empezar a gestionar su propia economía y realizar sus propios pagos y compras con su dinero o paga semanal.
- Personas que prefieren no vincularse con el banco. Muchas tarjetas prepago no requieren de la contratación de cuentas corrientes en las entidades, una ventaja interesante para los clientes que quieren no vincularse de más con el banco.
- Viajeros que se preocupan por la seguridad al usar tarjetas en distintos países. Cuando estamos de viaje no dejamos de sacar la tarjeta del bolsillo, por lo que es más fácil que la perdamos o nos la roben. Esta alternativa es clave para los viajeros frecuentes que prefieren no usar sus tarjetas habituales con acceso a todo el saldo de la cuenta.
- Personas que prefieran pagar por Internet con una tarjeta distinta a la habitual. Lo bueno de estas tarjetas es que, una vez agotado el saldo, es imposible quedarse en negativo o números rojos. Esto brinda mucha seguridad al pagar por Internet en páginas o servicios web.
Ventajas y desventajas de las tarjetas prepago
Como todo producto financiero, las tarjetas prepago tienen sus pros y sus contras:
Ventajas
- Controlar mejor tus gastos. Como máximo, puedes gastar el saldo recargado anteriormente.
- Son más seguras. Puesto que no utilizan el dinero de la cuenta bancaria ni están vinculadas a las mismas, el riesgo es menor.
- Ideales para menores de edad. Estas tarjetas pueden ser perfectas para que los adolescentes se inicien en el mundo de las finanzas.
- Son fáciles de solicitar y recargar. En segundos, tendrás saldo en tu tarjeta monedero.
- Suelen ser libres de comisiones (aunque dependerá de cada tarjeta).
Desventajas
- Debes recargarla cuando se agote el saldo disponible.
- Las recargas pueden tener coste.
- No te permiten pagar compras a crédito ni gastar por encima del saldo disponible.
- Aunque suelen ser bajas, pueden tener comisiones de emisión, mantenimiento (entre 5€ y 10€ al año).
- Algunas tienen límite de saldo anual (entre 5.000 y 10.000€ o más).
- Algunos servicios, como PayPal, no permiten los pagos recurrentes con tarjeta prepago.
- Podrían rechazarla al pagar en tus viajes si quieres alquilar vehículos.
¿Qué puedo hacer con una tarjeta monedero?
Las tarjetas recargables son distintas de las de crédito o débito. No obstante, podrás realizar una amplia operativa diaria. Podrás atender todos tus pagos diarios sin problema, siempre que haya saldo disponible en la tarjeta monedero. Estas son algunas de las operaciones habituales de las tarjetas prepago:
- Pagar tus compras en tiendas online, añadiendo los datos de tu tarjeta en el proceso de compra.
- Pagar tus compras en tiendas físicas a través de pago móvil (Apple Pay o Google Pay).
- Retirar efectivo en los cajeros automáticos. En este caso, te aconsejamos que revises las comisiones que se aplican en cajeros de otras entidades bancarias.
- Consultar los movimientos y el saldo de tu tarjeta a través de la web o la app del banco emisor.
Ten en cuenta que con una tarjeta prepago o monedero no podrás realizar algunas transacciones, como alquilar un coche, pagar a plazos…
¿Qué diferencias hay entre una tarjeta prepago y una tarjeta de débito?
Las tarjetas de débito y las de prepago, en esencia, sirven para lo mismo: pagar en comercios, programar pagos recurrentes (Netflix, Spotify, Amazon Prime…), retirar dinero en cajeros, viajar al extranjero… En definitiva, costear los gastos que van surgiendo en el día a día.
Los usos de ambas son parecidos, pero lo cierto es que hay diferencias notables entre un tipo de tarjeta y otro. Aquí te las presentamos.
| Tarjeta de prepago/monedero | Tarjeta de débito |
|---|---|
| No va asociada a una cuenta corriente | Va asociada a cuenta bancaria asociada |
| El límite de gasto es el saldo disponible en la tarjeta | El límite de gasto es el saldo disponible en la cuenta corriente |
| Puede tener comisiones de emisión y mantenimiento | No suele tener comisiones ni de emisión ni de mantenimiento |
| Para poder usarla hay que recargar el saldo disponible | No es necesario recargar la tarjeta. Al pagar, se usan los fondos de la cuenta bancaria |
| Suele usarse para pagos online, como tarjeta para adolescentes o para viajar | Suele usarse para todo tipo de pagos, excepto en los pagos a crédito |
¿Tiene comisiones una tarjeta prepago o monedero?
No todas las tarjetas monedero tienen comisiones. Hay algunas, como la de Revolut o la... Se conoce como una tarjeta prepago a una tarjeta física o virtual que funciona a través de una recarga de saldo anticipada a su uso. El plástico físico y la tarjeta virtual tienen las mismas características que otras tarjetas bancarias: un número de tarjeta, fecha de vencimiento y número de seguridad conocido como el CVV.
¿Cuánto cuesta una tarjeta prepago? Precios y comisiones
Las tarjetas prepago son un producto sujeto a comisiones y costes que variarán según la entidad con la que se solicite:
- Comisión de emisión: es el coste inicial por solicitar una tarjeta prepago. Este coste se aplica tan pronto como se aprueba la tarjeta.
- Comisión de mantenimiento o anualidad: la comisión de mantenimiento es lo que cobra la entidad por tener activa tu tarjeta durante un periodo de tiempo. Esta comisión se cobra mensual, trimestral, semestral o anualmente y se debita normalmente del saldo de tu tarjeta prepago en la fecha establecida.
- Comisión por recarga de saldo: ciertas entidades cobran una pequeña comisión cada vez que se recarga el saldo de la tarjeta prepago. Esta comisión suele estar representada en un porcentaje que puede llegar a alcanzar hasta el 4% sobre el importe recargado. En realidad, la mayoría de entidades financieras no cobran por recargar saldo, pero hay otras que sí.
- Comisión por retiros en cajeros automáticos: las retiradas de dinero en cajeros automáticos suelen ser gratuitas, pero no ilimitadas. Se establece un límite de importe para retiros o una cantidad de retiros establecida cada mes. Esto no quiere decir que no te puedas exceder, pero en caso de hacerlo lo más seguro es que te cobren una comisión. Por otra parte, los retiros gratuitos suelen ser únicamente en cajeros pertenecientes a la misma entidad o red de cajeros.
- Comisión por pagos o retiros en otra divisa: las tarjetas prepago se pueden usar tanto en España como en el extranjero. Es decir, puedes comprar, pagar y retirar dinero en cajeros de otros países en euros u otra divisa. Sin embargo, antes de realizar una operación en divisa extranjera es importante saber si la entidad cobra alguna comisión.
- Comisión por exceder los límites de la tarjeta: usualmente las tarjetas prepago tienen límites de recarga o límites de retiros en cajeros. Si estos importes se exceden, las transacciones estarán sujetas a comisiones o costes adicionales.
¿Cómo puedo recargar una tarjeta prepago?
Para poder recargar una tarjeta prepago puedes elegir diferentes alternativas. La recarga se podrá hacer de forma física o virtual a través de tu móvil u ordenador, o incluso de cajeros automáticos. Las opciones que nombramos a continuación no son válidas para todas las tarjetas prepago, ya que no todas las tarjetas tienen los 3 métodos disponibles.
- Oficina del banco: si contratas una tarjeta prepago de una entidad bancaria con oficinas físicas lo más probable es que puedas hacer la recarga de tu tarjeta prepago desde allí. Un asesor del banco te brindará toda la información necesaria y te guiará para poder llevar a cabo la recarga.
- Cajeros automáticos: algunas tarjetas prepago permiten la recarga en cajeros automáticos pertenecientes a la entidad. Para ello necesitas tener la tarjeta física e introducirla en el cajero, poner el PIN y seleccionar la opción de recarga.
- De forma virtual: las recargas virtuales son el método más usado en la actualidad por su facilidad y rapidez. Solo necesitas entrar en la app móvil u oficina virtual del banco o entidad financiera y seleccionar el producto. Busca la opción de recargar y selecciona el método que prefieras, como una cuenta bancaria o una tarjeta débito o crédito.
¿Tengo que abrir una cuenta para solicitar una tarjeta monedero?
No siempre. Existen entidades que ofrecen tarjetas prepago sin necesidad de tener abierta una cuenta en el banco, como por ejemplo, imagin o ABANCA, pudiendo recargar la tarjeta mediante el cajero o a través de una tarjeta de crédito o débito, también de otro banco.
Sin embargo, es habitual que tanto los bancos tradicionales como los bancos online ofrezcan tarjetas prepago al hacerte cliente en la entidad. En estos casos, si la entidad te hace abrir una cuenta para acceder a la tarjeta prepago, no te preocupes: son cuentas gratis y digitales. Podrás realizar la apertura en pocos minutos y, nada más abrirla, podrás empezar a pagar con tu tarjeta monedero, ya que las recargas suelen ser al instante.
Solicitar una tarjeta prepago no tiene mayor inconveniente, ya que los requisitos son básicos. Gracias a esto, las tarjetas prepago son utilizadas por menores de edad o personas en listas de morosos. Si realizas una contratación online la entidad te pedirá subir esta documentación por medio de imágenes o documentos escaneados a su plataforma. Además te solicitarán tus datos personales, el correo electrónico y el número de móvil.
A pesar de que las tarjetas prepago ofrecen una gran variedad de beneficios a sus clientes, estas tienen limitaciones como cualquier otro producto financiero.
- Las tarjetas prepago no sirven como garantía cuando te solicitan dejar una tarjeta, aunque esta tenga el saldo correspondiente.
- Las tarjetas prepago se solicitan de forma física o virtual. Si prefieres hacer una solicitud online en un banco o entidad financiera, solo tienes que ingresar a la página web de la entidad o hacer clic en algunas de las campañas sobre las mejores tarjetas prepago del mercado.
No existe una cantidad límite de tarjetas prepago que puedas tener. Dado que varias entidades ofrecen este producto financiero, puedes contratar diferentes tarjetas prepago para distintos usos.
La gran mayoría de las tarjetas prepago se gestionan de manera online a través de una aplicación móvil o el acceso a la oficina virtual del banco o entidad.
No, una de las mayores ventajas de las tarjetas prepago es que muchas de ellas no requieren vinculación. Las entidades financieras digitales, neobancos o incluso los propios bancos ofrecen tarjetas prepago si cumples los requisitos básicos y las aprueban en cuestión de horas.
Tarjetas para menores
La mayoría de los menores, sobre todo los nacidos a partir del año 1995, son considerados como nativos digitales. Esto significa, sin lugar a dudas, que están más acostumbrados a buscar información sobre aquellas compras (ropa, tecnología, etc.) que quieren realizar.
Cumplir los 16 años suele ser la puerta de entrada a una tarjeta para menores en la gran mayoría de los bancos. Sin embargo, hay algunos (como BBVA) que adelantan la edad en la que se puede conseguir este producto a los 12 años. Al tratarse de un producto, las tarjetas para menores, para el que no existe una legislación específica, las entidades suelen apoyarse en la normativa de derecho común.
Una de las ventajas de las tarjetas para menores es que les permiten realizar sus compras en tiendas físicas y, en algunos casos, pagarlas utilizando el móvil (no todas las entidades bancarias lo habilitan). También pueden retirar efectivo a débito en cajeros automáticos.
Para utilizarlo, y tras haber contratado la Cuenta Online para Menores, el proceso es sencillo: el menor tiene que descargarse la app BBVA y, una vez se instale en el dispositivo, dispondrá de Bizum para enviar y recibir dinero al instante. Los niños podrán aprovechar todas sus funcionalidades y realizar operaciones como: gestionar su tarjeta, recargar el móvil, retirar dinero sin tarjeta en los cajeros BBVA y pagar desde el móvil. Además, como se indica en el apartado anterior, podrán realizar y recibir ‘bizums’.
Por las características especiales de sus usuarios, las tarjetas de crédito no son las más adecuadas para los menores. Habitualmente son dos las tarjetas más recomendables para menores de edad: tarjetas de débito y tarjetas prepago.
Si finalmente decides contratar una tarjeta para tu hijo o hija, recuerda que estarás abriendo un nuevo periodo de aprendizaje para ellos.
- La tarjeta, siempre bajo control: los menores no deben perderla nunca de vista cuando la utilicen para evitar que alguien se haga con sus datos o se la pueda llevar.
Cada vez son más los menores que solicitan una tarjeta financiera a sus padres. Estos pueden ver en este producto una oportunidad para promover la independencia de sus hijos y mostrarles cómo funciona la economía doméstica.
A partir de los 14 años las entidades suelen conceder tarjetas a los jóvenes, comenzando normalmente por las tarjetas prepago o monedero. Los padres pueden cargar estas tarjetas con un importe determinado de dinero y realizar asignaciones de manera periódica -como una paga- o puntual.
Lo que se busca, en estos casos, es fomentar la responsabilidad, enseñándoles a hacer un uso seguro de los productos financieros y a gestionar sus gastos mensuales, compatibilizando sus actividades de ocio con pagos obligatorios, como los del material escolar.
Independientemente del tipo o de la entidad, estas son las que más se repiten:
- Cero comisiones: Cuando están dirigidas a jóvenes, las tarjetas suelen estar libres de comisiones. Es decir, no se aplican cargos por mantenimiento ni por emisión y se eximen o bonifican las comisiones por otros conceptos, como disposiciones de efectivo en cajeros o compras en monedas distintas del euro. Se busca, de este modo, facilitar el acceso de los más jóvenes a los instrumentos financieros, teniendo en cuenta que sus ingresos pueden ser más limitados.
- Descuentos en actividades: Algunas de estas tarjetas incluyen programas de descuentos.
Los menores de edad desde los 14 años pueden disponer de una tarjeta de débito o prepago aunque los padres o tutores legales son quienes tienen que contratar la tarjeta a nombre del menor.
Como has podido ver, las tarjetas para menores son una oportunidad para acercarles al mundo de las finanzas personales. Sin duda, hoy en día tienen multitud de opciones a su disposición.
