Tamara Rojo (Montreal, 1974) es una figura emblemática en el mundo del ballet, destacada por su talento como bailarina, coreógrafa y directora artística. Su carrera, marcada por la pasión y la innovación, la ha llevado a liderar algunas de las compañías de ballet más prestigiosas del mundo.
Tamara Rojo, una de las figuras más destacadas del ballet mundial.
Inicios y Formación
Cuando nació, en 1974, sus padres, muy comprometidos con las ideas de izquierdas, residían en Canadá lejos de Franco, pero regresaron a Madrid solo cuatro meses después.
Esa curiosidad despertó su fascinación por el ballet siendo una niña.
El azar quiso que allí estuvieran dando una lección de ballet.
La elegancia de los movimientos y la música del piano hechizaron a la pequeña Tamara de 5 años, y durante los siguientes seis meses lloró, pataleó y rogó hasta convencer a sus reticentes progenitores de que la apuntaran a las clases.
Desde los 9 años hasta los 19 se formó con Víctor Ullate y bailó en la compañía de la Comunidad de Madrid, entonces dirigida por él.
Iba al instituto en horario nocturno.
Después de ganar el concurso de París, se mudó a Glasgow con el ballet de Escocia y pronto fichó por el English National Ballet, donde fue bailarina principal durante tres años hasta recalar en el Royal Ballet, una de las cumbres de la danza mundial.
La nueva alumna enseguida destacó entre sus compañeras y se hizo evidente que su talento reclamaba desarrollarse en una academia de primer nivel.
Éxito en el Royal Ballet
Autoexigente hasta la médula, después de las funciones a veces regresaba al estudio para perfeccionar su pirouettes hasta altas horas de la noche.
Su padre, ingeniero, inventó un sistema para que las zapatillas de puntas se adaptaran mejor a su pie.
Cada par apenas le duraba más de tres días.
La española guarda un recuerdo especial de sus partenaires en esa época, “Carlos Acosta por supuesto, pero también Johnny [Jonathan] Cope, Iñaki Urlezaga o Sergei Polunin”, este último, el otrora aclamado enfant terrible ucraniano apartado de los teatros por su apoyo a Putin.
“Fui muy afortunada porque tuve grandes artistas con los que trabajar en escena”, recuerda.
“Es una suerte encontrar a personas que tienen el mismo concepto e interés por estar presentes y ser lo mejor artísticamente, por ser honestos y generosos hacia el público.
Liderazgo Detrás del Escenario
En 2006 recibió una llamada del Gobierno español con José Luis Rodríguez Zapatero pidiéndole ayuda para crear una compañía de renombre internacional.
Aquel fue el primer impulso para animarse a dar el salto a la gestión artística.
El segundo fue una mirada crítica al lugar donde bailaba.
“Me encontré que el Royal Ballet, cuya historia yo conocía mucho, originado como un desarrollo desde los valores rusos de Diaghilev, una compañía sobre la creatividad y las nuevas coreografías que fueran relevantes, se había quedado estancada en su propio pasado, se había enamorado de su narrativa y de su leyenda.
De repente, durante muchos años hubo muy pocas creaciones nuevas.
Y pensé: ‘¿cómo sucede esto?’ ‘¿cómo sería un director artístico que entendiera la forma de proteger un legado y continuara invirtiendo en que no se quedara estancado en el pasado?’ El éxito no debe ser una maldición que congele a la compañía en un momento histórico. Tenemos que seguir evolucionando”.
Ella lo ha hecho.
English National Ballet
Espoleada por ese afán de cambiar las cosas, se presentó al concurso por la dirección del English National Ballet -competencia de su entonces casa, pero con mayor vocación popular- y obtuvo el puesto.
Llegó a una marca adorada por la crítica pero sumida en una crisis económica que supo capear bajo su mandato.
Un cambio de imagen, el encargo de coreografías vanguardistas como la celebrada Giselle de Amram Khan, el traslado a una nueva sede, la apuesta por las giras internacionales y su búsqueda de nuevos públicos -actuaron, por ejemplo, en el Festival de Glastonbury- revitalizaron a la institución, que sobrevivió a la pandemia y al Brexit.
Y todo ello, mientras lo compaginaba con su papel como bailarina principal.
Impulso a la Creación Femenina
Una de sus propuestas en el ENB fue la incorporación de obras concebidas por mujeres, como Broken Wings de Anabelle López Ocha, basada en la vida de Frida Kahlo.
“En 30 años de carrera yo no había bailado ningún ballet creado por una mujer.
Cuando me di cuenta de esa realidad fue chocante para mí.
Había roles que cuando era joven me encantaba hacer, pero a los 30 y tantos no podía soportarlos más.
En parte era por quién los había creado.
Me pregunté si se podía dar oportunidad para contar otras historias o ver esos roles desde el punto de vista de una mujer.
Creo que ha habido un gran cambio en el mundo del ballet clásico desde el primer programa que hicimos.
Casi no hay compañías que presenten una temporada completa sin alguna coreografía creada por mujeres, y cuando lo hacen se critica.
Ahora hay una gran generación de coreógrafas trabajando por todo el mundo.
Se ha avanzado muchísimo en eso”.
Ella ya es una de ellas.
En 2023 estrenó Raymonda, su primer ballet como coreógrafa.
Formación Académica y Visión de los Artistas Actuales
Por si dirigir una plantilla de 67 bailarines más los integrantes de una orquesta sinfónica y bailar cada temporada no era reto suficiente, Tamara Rojo encontró tiempo para doctorarse con sobresaliente ‘cum laude’, en 2016.
Dedicó su tesis a estudiar el perfil psicológico de los bailarines de alto nivel.
¿Cómo ve a los artistas de hoy?
“El cambio más fundamental ha sido el efecto de las redes sociales.
Por un lado, dan la posibilidad de acceder a más información dentro de nuestra profesión, tener contactos y diálogo directo entre profesionales, lo que es positivo”, explica.
“Por otro lado, esta información es en general bastante superficial y a menudo falseada, lo que puede crear percepciones erróneas y tal vez dañinas.
Creo que lo más preocupante es el enfoque hacia la aprobación constante, inmediata y externa que no me parece el camino adecuado hacia un arte de calidad y significancia”.
La Danza en España
Cuando recogió el premio Príncipe de Asturias en Oviedo junto a Maya Plisetskaya en 2005, Felipe de Borbón le dijo: “A ver podemos hacer algo por la danza”.
Casi dos décadas después, ¿cómo ve el panorama?
“No ha cambiado para mejor desde que me fui, siento mucho decirlo”, denuncia.
“De hecho creo que está un poquito peor porque las grandes escuelas que había en ese momento tampoco existen ya -Víctor Ullate, su primer maestro, cerró la suya hace cuatro años acuciado por las dificultades económicas-.
España era famosa por crear generaciones de bailarines que se tenían que ir fuera, y ahora los bailarines todavía se tienen que ir fuera, pero ya no se generan tantos ni tan buenos.
“Los gobiernos de todas las ideologías deben entender que España tiene una oportunidad como ningún otro país, o tal vez como Italia, para ser reconocido como un centro de excelencia artística y cultural en el mundo entero”, continúa.
“Somos más que playa y sol.
Somos una cultura extraordinaria con una población muy trabajadora, con espíritu de sacrificio y ganas de emprender, muy valiente y echada para adelante.
Con un poquito de visión a largo plazo se podrían conseguir cosas extraordinarias culturalmente hablando, y creo que los españoles se lo merecen.
Nuestras instituciones se lo merecen.
Se podrían hacer cosas muy importantes si se dejara la ideología de cada partido a un lado y se vieran las cosas por el bien de todos”.
Gestión Financiera y Apoyo a las Artes
Ha pasado de gestionar unos ingresos de 21 millones de libras en el English National Ballet a manejar un presupuesto de 50 millones de dólares en el San Francisco Ballet -antes de la donación privada de 60 millones-.
Algo sabe sobre la financiación de iniciativas culturales.
“He tenido la gran fortuna de trabajar en el mundo entero, con modelos de subsección muy diferentes.
Siempre he pensado que para mí el que ofrecía el mejor equilibrio es el modelo británico, que equilibra la subsección gubernamental con la responsabilidad artística de producir espectáculos que atraigan al público además de asegurarse que el arte le llega a todo el mundo.
En Estados Unidos casi no hay subvención pública, lo que significa que los riesgos artísticos son mucho menos comunes, porque hay una gran necesidad de vender entradas.
Por otro lado, es muy inspirador conocer a personas que han apoyado instituciones artísticas como el SFB durante décadas, y que tienen un amor profundo y una afiliación con los artistas de la compañía.
Siento una gran responsabilidad cuando alguien decide apoyar mis ideas y proyectos personalmente con su dinero".
Relación con la Realeza
En la familia real española tiene una gran aliada.
La reina Letizia, que estudió ballet de niña, es una de sus mayores fans y ha acudido a varias de sus representaciones, a veces de forma privada y fuera de agenda.
Considerada una eminencia también en Reino Unido, Rojo llegó a coincidir con la princesa Margarita de Inglaterra, y en 2016 fue condecorada por el príncipe Carlos con la medalla de la Orden del Imperio Británico.
“He tenido el honor de conocer a muchos miembros tanto de la familia real británica como la española”, nos cuenta.
“Desde la reina Isabel II, hasta nuestros reyes, sus majestades Felipe y Letizia, y los reyes eméritos don Juan Carlos y doña Sofía.
Siempre me han tratado con muchísimo cariño y generosidad y me he sentido muy honrada por todos sus reconocimientos”.
Tamara Rojo y la Reina Letizia comparten una conexión especial por su pasión por el ballet.
Nueva Vida en San Francisco
Si la reina Letizia acude este mes a la representación del Lago de los Cisnes en el Teatro Real, no verá bailar a Tamara cuando se abra el telón.
En 2022 dijo adiós a los escenarios con la obra de Amram Khan en París, “una actuación muy importante, porque esa Giselle había sido la representación de mi visión de traer unas voces contemporáneas foráneas y diversas al ballet clásico, y se convirtió en la bandera del National Ballet como pieza artística, un poco como La consagración de la primavera lo fue para Pina Bausch”, rememora.
“Pocas personas tienen el lujo de retirarse como quieren y cuando quieren.
Me siento muy afortunada de haber podido volver a los escenarios después de ser madre -dio a luz un niño en 2021, frut... 02:09Considerada la mejor bailarina de su generación por el 'New York Times', prepara su desembarco en el San Francisco Ballet con su pareja, el bailarín mexicano Isaac Hernández, al que acusaron de enchufado y que se quedó a vivir en Londres por ella.
Relación con Isaac Hernández y Maternidad
El suyo es un amor bailado en los escenarios escenarios y consolidado fuera de ellos.
Tamara Rojo, considerada la "mejor bailarina de su generación" por el diario The New York Times, e Isaac Hernández, uno de los mejores talentos del ballet internacional actual, se cruzaron hace tres años por una representación de El Lago de los Cisnes, y, desde entonces han unido sus vidas y sus carreras profesionales.
Con las puntas puestas, él es el bailarín principal del English National Ballet, del que ella lleva siendo directora artística desde hace una década.
Sin ellas, Tamara, 47 años, e Isaac, 31, son padres de Mateo, un pequeño de 10 meses que su madre teme que desarrolle acento americano cuando se muden a Estados Unidos a finales de este año para encabezar el Ballet de San Francisco.
Antes de su vida con Tamara, Isaac Hernández ya había dado el salto a Europa como el mejor talento mexicano de los últimos años.
Se compró una casa en Ámsterdam, donde bailaba para el Ballet Nacional Holandés, y, cuando Tamara le invitó a participar en El Lago de los Cisnes, aceptó con la única condición de no tener que entrar a formar parte del English National Ballet.
"Les dije que jamás me uniría a ellos.
Era feliz en Ámsterdam, pero accedí a irme de gira", asegura en una entrevista para The Times en la que explica que no sabía que iba a bailar con Tamara Rojo.
"Intimidaba muchísimo, era la mejor bailarina de la que jamás había oído hablar.
No podía creerme que fuera ella... Le dije que tenía que tener paciencia conmigo".
Después de una primera actuación juntos, algo cambió entre ellos: "Me bajé del escenario y le dije a Tamara: 'Siento que he pasado al siguiente nivel.
Ahora sé lo que es sentirse libre bailando, lo que es estar en el momento presente'.
Desde ese momento me volví loco por la sensación".
Por bailar con ella.
Por estar a su alrededor.
Y eso que Londres nunca fue una opción para él: "No fue una decisión fácil.
Nunca tuve intención de quedarme.
Antes de llegar ya había bailado en París, Moscú y Ámsterdam.
Mis amigos llegaron a regalarme un libro titulado 100 Cosas Que Hacer Si Odias Londres porque de verdad que no me hace feliz esta ciudad.
Se tarda demasiado en llegar a los sitios, y eso es algo que noto especialmente ahora que soy padre y me muero de ganas de estar cuanto antes con mi hijo".
Aun así, incluso las ciudades más amargas son más dulces con amor.
"Adoro el mundo de la cultura que tiene Londres.
En mi país toda la cultura proviene del Gobierno y aquí se respira un ambiente mucho más sano.
Me ha acercado mucho a Tamara, compartimos las mismas pasiones", explica el joven bailarín, que ha tenido que hacer frente a acusaciones de enchufismo y a las suspicacias que ha despertado el hecho de mantener una relación sentimental con su jefa 16 años mayor que él.
"Fue una época muy difícil para nosotros, pero supimos aguantar unidos.
Nunca escondimos nuestra relación.
Podríamos haber mirado cada uno por uno mismo, pero decidimos que lo mejor era estar unidos porque no habíamos hecho nada malo.
En el trabajo soy un empleado y lo comprendo perfectamente.
Admiro a Tamara por su trabajo y por lo que ha hecho en el English National Ballet, y es por eso que la reconozco como mi jefa.
Ahora que se marcha creo que va a haber mucha gente que va a intentar ocupar su puesto, porque lo que ha hecho aquí ha sido impresionante", reconoce.
Legado y Futuro
Tamara Rojo sigue siendo una figura inspiradora en el mundo del ballet, no solo por su talento artístico, sino también por su visión y liderazgo. Su dedicación a la innovación, la inclusión y el apoyo a las nuevas generaciones la convierten en una líder imprescindible en el panorama cultural actual.
| Aspecto | Logros Destacados |
|---|---|
| Dirección Artística | Transformación del English National Ballet, liderazgo en el San Francisco Ballet. |
| Coreografía | Estreno de "Raymonda" en 2023. |
| Maternidad | Madre de Mateo junto a Isaac Hernández. |
| Formación | Doctorado con sobresaliente 'cum laude' sobre el perfil psicológico de bailarines. |
| Premios | Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Orden del Imperio Británico. |
