Suplementos Recomendados Durante la Lactancia: Nutrición Óptima para Mamá y Bebé

La suplementación materna durante la lactancia es un tema importante que genera controversia debido a las diferentes corrientes de opinión que puedes encontrar al buscar información sobre el tema, lo cual termina por generar dudas sobre qué es recomendable hacer y qué no. Es importante tener en cuenta que, durante la lactancia, las necesidades nutricionales son considerablemente mayores que durante el embarazo, ya que, en los primeros meses de vida, el niño dobla el peso alcanzado durante los 9 meses de embarazo.

Otra de las claves es que, tanto el estado nutritivo de la madre como su alimentación, pueden influir en la composición de la leche y en el aporte de nutrientes al lactante. En este período, se requieren unas necesidades nutricionales especiales que no siempre es posible garantizar con la alimentación. Los suplementos pueden ser una ayuda muy valiosa para las mamás lactantes, y, además, tienen el potencial de mejorar la salud y el desarrollo del bebé.

Si hemos optado por hacer lactancia materna o lactancia mixta, la importancia de la alimentación, la reducción de tóxicos ingeridos y las “vitaminas” suplementadas continúan teniendo la misma importancia que durante la gestación. En lactancia materna, no tenemos que alimentarnos como personas individuales, debemos alimentarnos como el dúo que formamos con nuestro bebé (o trío si tenemos gemelos). La calidad de nuestra leche dependerá de la calidad de lo que comemos.

La alimentación debería aportarnos todos los nutrientes necesarios sin tener que recurrir a ningún tipo de “suplemento”, pero también es cierto que no todas las familias tienen acceso a alimentos frescos ecológicos. Las tierras de cultivo cada vez están más explotadas y, en consecuencia, las frutas y las verduras recolectadas tienen menos micronutrientes. Debemos intentar seguir una alimentación llena de alimentos frescos y con elaboraciones sencillas.

Los suplementos nutricionales nunca sustituirán una alimentación adecuada, pero nos ayudarán a cubrir las carencias propias de los alimentos actuales o la sobreexigencia de la crianza. No hay “vitaminas” que eliminen el cansancio provocado por las largas noches sin dormir, pero sí que nos ayudarán a llevarlo mejor. Asimismo, en caso de intolerancias alimentarias, la suplementación se hace más importante para cubrir posibles carencias.

Un tema muy frecuente de consulta es la necesidad de que las madres lactantes tomen suplementos vitamínicos y minerales, específicos y muy completos. En el mercado hay un amplio surtido de productos destinados a las madres lactantes. La creencia de que amamantar necesita de que la madre mantenga una dieta muy concreta, balanceada y estricta hace que la mayoría de mujeres caigamos −sí, yo también caí en mi primera lactancia−, en comprar estos suplementos pensando que así van a “enriquecer” nuestra leche.

La leche materna se forma a partir de las reservas de la madre, que llegan a la glándula a través del riego sanguíneo y, por otro lado, la misma glándula es capaz de sintetizar/fabricar otros componentes. Dicho esto, es necesario recordar que existen ciertos elementos que si no están presentes en la dieta de la madre no aparecerán en la leche.

18 ALIMENTOS que debes comer durante la LACTANCIA 🍊🤱 ¡Tu bebé los necesita!

¿Cuáles son los 7 suplementos más recomendados durante la lactancia?

Si hemos optado por hacer lactancia materna o lactancia mixta, la importancia de la alimentación, la reducción de tóxicos ingeridos y las “vitaminas” suplementadas continúan teniendo la misma importancia que durante la gestación.

  1. Multivitamínicos: Siempre optaremos por un multivitamínico específicamente formulado para la lactancia. Debe incluir vitaminas esenciales y minerales, como el hierro, el calcio y las vitaminas del complejo B.
  2. Omega 3: Especialmente el DHA, pues es importante para el desarrollo neurológico del bebé. La suplementación con Omega 3 puede mejorar la calidad del DHA presente en la leche materna. De forma general, se aconseja limitar la ingesta de pescado azul de gran tamaño, por la presencia de elevados niveles de metales pesados, pero esto hace que también limitemos la ingesta natural de este beneficioso Omega 3.
  3. Vitamina D: Es una vitamina esencial para la salud ósea y el desarrollo inmunológico del bebé. La suplementación con vitamina D es importante debido a que, últimamente, se están detectando unos niveles especialmente bajos en toda la población. Hace unos años, se hacía hincapié en la ingesta de esta vitamina en los países con baja incidencia de rayos solares.
  4. Probióticos: Aunque no son un suplemento tradicional para la lactancia, los probióticos pueden mejorar la composición de la microbiota intestinal de la madre, lo que, a su vez, puede influir positivamente en la calidad de la leche materna y en la salud intestinal del bebé.
  5. Ácido fólico: El ácido fólico también conocido como vitamina B9, es fundamental para desarrollar un embarazo sano y prevenir enfermedades. Su función es la de prevenir los defectos del tubo neural, es decir, aquellos problemas que puedan surgir en el cerebro o en la médula espinal, como la espina bífida. Su déficit también puede producir anemia a la embarazada. Por ello es muy importante empezar a tomarlo al menos tres meses antes de planear el embarazo y durante el embarazo. 400 microgramos sería la dosis diaria recomendada.
  6. Zinc: Se trata de un mineral esencial para el crecimiento, el sistema inmunológico y la reparación de tejidos. La suplementación con zinc puede ser beneficiosa, sobre todo, para las madres con niveles bajos de este nutriente.
  7. Hierro: Es especialmente importante para combatir el cansancio tanto físico como mental de la madre. Además, los suplementos suelen contener: Vitaminas A, E y C, zinc y selenio. Muchas madres pueden tener anemia después del parto. La anemia puede causar una baja producción de leche que puede entorpecer la lactancia. Si la madre tiene anemia, deberá tomar la suplementación adecuada para recuperarse.

Asimismo, en caso de intolerancias alimentarias, la suplementación se hace más importante para cubrir posibles carencias. Y otro punto que hay que tener en cuenta es que, unos meses después del parto, puedes sufrir una caída masiva de cabello.

¿Qué comer si das el pecho?

No hay “alimentos prohibidos” durante la lactancia, lo ideal es tomar una dieta equilibrada, rica en vitaminas y minerales (fruta y verdura). Al estar produciendo leche, se pueden aumentar los requerimientos hasta en unas 300 calorías, así que nos podemos permitir una ración más de comida al día (preferiblemente fruta o cereales integrales).

En cuanto a los lácteos, es mejor tomarlos fermentados: el yogur, el kéfir o los quesos son buenos aportes nutricionales. No obstante, debemos estar atentas por si es necesario limitarlos, sobre todo si nuestro bebé empieza a presentar algún tipo de reacción alérgica en la piel o excesivos cólicos, pues podría ser por la proteína de vaca que estamos ingiriendo. En tal caso, solo optaremos por lácteos de cabra o de oveja.

Para la cena, elige un plato de verdura cocida (al vapor, salteada o en crema) y, si lo necesitas, otra ración de pescado o huevo.

Suplementos Específicos para la Lactancia

Los formatos más comunes que encontramos en la Farmacia son comprimidos de toma diaria, de diferentes laboratorios especializados en suplementación de la mujer, que aportan un extra de vitaminas, minerales y ácidos grasos especialmente importantes en la lactancia materna.

  • Gestagyn lactancia: es un suplemento alimenticio tanto para mejorar la salud de la madre en periodo post parto y al mismo tiempo otorgar al bebé los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo. Sus ingredientes clave son el DHA, ácido fólico y vitamina D, fundamentales para el bebé.
  • Femibion 3 lactancia: suplemento para el periodo de lactancia que combina un comprimido con ácido fólico, colina, vitamina D, hierro y 16 nutrientes más junto a una cápsula con una concentración elevada de DHA.
  • Natalben lactancia: contiene las vitaminas, minerales, ácidos grasos, minerales y oligoelementos clave en periodo de lactancia, suplementadas mediante la toma de dos comprimidos diarios.

Es frecuente que la bajada de serotonina se perciba como “hambre de dulce”. Podemos permitirnos el “antojo” de cosas dulces y sanas: nueces con miel, pasas, dátiles… Sería bueno que hubiera “pequeños alijos” de estos picoteos sanos por todos los sitios de la casa en los que la madre se pueda sentar a dar de mamar, para que cuando le entre el hambre, simplemente tenga que estirar la mano.

Es fundamental beber suficiente líquido, lo ideal es el agua, pero también se pueden beber zumos naturales o manzanilla.

Consideraciones Adicionales

El puerperio es un tiempo de aumento del metabolismo, con lo cual para proteger el tiroides es aconsejable dar aportes suplementarios de yodo (sal marina). Los cereales, como la avena, son bienvenidos, ya sea en copos, añadida en grano a las ensaladas o en “porridge”, y el arroz o pasta integrales para acompañar las comidas. También es bueno añadir otras fuentes de serotonina como el chocolate negro (70% de cacao, si puede ser sin azúcares añadidos).

Los complementos alimenticios durante la lactancia son necesarios en los casos en que exista una deficiencia justificada (enfermedad materna, dieta restrictiva, déficit nutricional severo) con el objetivo de cubrir las necesidades nutricionales.

En resumen, salvo casos excepcionales, la composición de la leche es óptima para la correcta alimentación de nuestros bebés y los suplementos nutricionales no son necesarios para mejorar su calidad.

Suplementos herbales y otros compuestos

  • L. fermentum CECT 5716, L. salivarius CECT 5713 y L. gaseri CECT 5714: Existe cierta evidencia sobre el uso de estos probióticos en mastitis ya que disminuyen significativamente el recuento de estafilococos y la sintomatología clínica.
  • FENIGREC: Poca evidencia como galactogogo.
  • CARDO MARIANO: Se excreta en leche materna en escasa o nula cantidad. No hay pruebas de su eficacia como galactogogo.
  • ARÁNDANO ROJO: Se utiliza el zumo del fruto maduro. Contiene proantocianidinas (PAC), antocianósidos, flavonoides y ácidos fenólicos. Evitan la adherencia bacteriana y se utiliza como preventivo de infección urinaria. También contienen vitaminas del grupo B (incluida la biotina, que regula la secreción sebácea) y el selenio.

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