¡Ha llegado el verano! Es un momento para disfrutar con los más pequeños de la casa, pero es crucial tomar precauciones ante las altas temperaturas. La insolación y el golpe de calor son situaciones de riesgo que se dan mayoritariamente en verano debido a las altas temperaturas y la humedad excesiva, pudiendo llegar a ser muy graves, sobre todo en niños y ancianos, como consecuencia de la deshidratación.
Los niños y bebés son muy sensibles a los cambios de temperatura y cuando éstas suben se puede producir una situación grave que se conoce como golpe de calor, especialmente en los menores de 4 años y bebés. A diferencia de los adultos, el organismo de los niños todavía no está plenamente desarrollado. Esto provoca que aspectos como la regulación de la temperatura corporal no sean tan eficaces a edades tempranas.
Es importante recordar que un golpe de calor en niños no se produce solamente cuando hay una incidencia directa del sol. Si esto ocurre, tu hijo podría experimentar síntomas de golpe de calor en niños que pongan en riesgo su salud.
Cómo actuar en un caso de insolación
¿Qué es un Golpe de Calor e Insolación?
Es fundamental saber cuáles son los síntomas de un golpe de calor para poder reaccionar a tiempo y de la forma adecuada, ya que es una situación de riesgo que puede ser muy grave, especialmente en personas mayores y niños pequeños, que son los que presentan un mayor riesgo de sufrirlo.
Debemos distinguir entre insolación y golpe de calor, ambos se producen por un aumento de la temperatura corporal, que puede alcanzar o superar los 40ºC, tras la exposición a altas temperaturas.
- Insolación: Se produce por una exposición prolongada al sol sin la debida protección. En el caso de la insolación aparece por la exposición directa y prolongada a la radiación solar, no siendo el cuerpo capaz de regular su propia temperatura ya que pierde agua y sales minerales (principalmente sodio, potasio).
- Golpe de calor: Es una condición mucho más grave en la que el cuerpo no puede regular su temperatura. Un golpe de calor es una elevación excesiva de la temperatura corporal, normalmente por encima de los 40ºC. En estas circunstancias, el organismo no puede regular eficazmente su temperatura mediante mecanismos habituales como la sudoración, por lo que se produce un aumento de la temperatura corporal, llevando a una pérdida de agua y sales minerales esenciales.
✅ ¡Importante! Ten en cuenta que un golpe de calor en niños es una urgencia médica extrema.
La insolación es otro de los trastornos de calor más frecuentes. A diferencia de un golpe de calor, una insolación reviste menor gravedad. Aún así, tampoco está libre de riesgo y muchos de los síntomas de golpe de calor en niños también son similares.
Un golpe de calor se produce cuando las altas temperaturas provocan una pérdida acelerada de minerales y agua en el organismo. Aunque todas las personas pueden sufrir trastornos de calor, los niños menores de 4 años y particularmente aquellos menores de 1 año, son los más vulnerables.
La exposición a temperaturas elevadas va a producir una pérdida de agua y de sal que contiene el sudor, mecanismo natural para disminuir la temperatura corporal. Cuando estas medidas termorreguladoras se agotan, se produce la hipertermia y finalmente el golpe de calor.
Factores de Riesgo
Existen algunos factores de riesgo, además del calor, que aumentan la posibilidad de poder sufrirlo como son el sobrepeso, sedentarismo, hipertensión, diabetes, insuficiencia renal, enfermedad cardiovascular, condición física, la toma de algunos medicamentos, edad avanzada.
Existen muchos otros factores que favorecen el desarrollo de un golpe de calor. Es más frecuente en las personas cuyos mecanismos reguladores son más deficientes, como son los niños y los ancianos.
Síntomas de la Insolación y el Golpe de Calor en Niños
Es fundamental conocer la sintomatología para poder reaccionar a tiempo. Los síntomas son muy similares, entre ellos nos encontramos con dolor de cabeza, náuseas, vómitos, diarreas, calambres visión borrosa, sed, fiebre, cansancio, temblores, convulsiones, taquicardia, irritabilidad.
En la fase inicial los síntomas más habituales son el dolor de cabeza, los mareos, las náuseas e incluso vómitos. En la siguiente etapa, surgen otros síntomas, como calambres, elevación de la temperatura corporal (en 10-15 minutos puede subir hasta los 40º), convulsiones, alteración de la conciencia o desorientación.
Para identificar si el menor está sufriendo un golpe de calor hay que prestar mucha atención a su comportamiento y sintomatología. “Es frecuente, -afirma la doctora Pérez Valle-, que los niños se muestren incómodos e irritables y puedan presentar erupciones causadas por el sudor en la zona del pecho, cuello y axilas. Además, es habitual que se sientan cansados y muy débiles, estén deshidratados e incluso tengan calambres, mareos, vómitos o dolor de cabeza” y recalca que “en los casos más graves, se puede sufrir desmayos o pérdida de conciencia”.
El golpe de calor se presenta con diversos síntomas que pueden variar en intensidad. La fiebre es uno de los principales signos del golpe de calor, puede superar los 39-40ºC. Es uno de los síntomas más graves. En los primeros estadios puede presentarse como confusión, desorientación, somnolencia, etc.
A diferencia del agotamiento por calor, en el golpe de calor la piel se encuentra seca, caliente y roja debido a que los mecanismos de sudoración fallan. Son comunes en las primeras fases del golpe de calor. Los calambres por calor son una manifestación temprana en personas que han realizado actividad física en condiciones de calor elevado. Las personas afectadas por un golpe de calor suelen sentirse débiles, fatigadas y desorientadas.
Es un síntoma frecuente asociado al golpe de calor, especialmente en las primeras fases. La persona puede sentirse mareada, con dificultad para mantenerse en pie, y experimentar náuseas que, si no se tratan, pueden evolucionar a vómitos. El cuerpo trata de compensar el aumento de la temperatura con un pulso fuerte e irregular, acompañado de una respiración acelerada y ruidosa.
En la insolación aparece un exceso de sudoración y la piel enrojecida, mientras que en el golpe de calor la piel está enrojecida, caliente, pero está seca. En los casos más graves hay pérdidas de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria y si la temperatura se eleva de manera incontrolada puede dar lugar a un colapso de los órganos internos, produciendo un fallo multiorgánico que puede desembocar en muerte.
¿Cuánto Dura la Insolación en Niños?
Pero, ¿cuánto dura la insolación en niños? En función de la gravedad, tu hijo podría tardar entre 24 y 48 horas en recuperarse al completo.
¿Cómo Tratar el Golpe de Calor?
El tratamiento del golpe de calor supone una urgencia vital, ya que su mortalidad es menor si se consigue el enfriamiento del paciente lo antes posible. En cuanto sea posible será trasladado a un centro hospitalario, pero hasta entonces el objetivo a conseguir es la reducción de la temperatura corporal del enfermo hasta que se sitúe entre 38 y 39ºC.
Si has detectado evidentes síntomas de golpe de calor en niños, es imprescindible que actúes rápido con el objetivo de reducir la temperatura corporal de tu hijo. Lo primero que debes hacer es llevarle a un lugar sombreado, y así evitar la incidencia directa del sol. En la medida de lo posible, opta por un lugar fresco y ventilado.
Cuando se reconocen en una persona o en uno mismo cualquiera de los síntomas de una insolación o golpe de calor, lo más conveniente es siempre acudir a un servicio de urgencias o al puesto de socorro si se está en la playa o en una piscina.
Desde la unidad de pediatría de Vithas Valencia 9 de Octubre, indican que si el niño presenta alguno de los síntomas anteriores se deben tomar las siguientes medidas:
- Llévala a un lugar fresco y a la sombra.
- Quítale ropa innecesaria.
- Aplica compresas frías o agua en la piel.
- Dale agua en pequeños sorbos.
- Ventílala con un abanico o aire acondicionado.
- Llevar al pequeño a un lugar fresco y ventilado, o con aire acondicionado.
- Si está consciente y no vomita, darle de beber agua fría en pequeñas cantidades con frecuencia. Si es un lactante, ofrecer tomas al pecho a demanda.
- Aflojar su ropa y quitar las prendas innecesarias.
- Una ducha de agua fresca o colocar compresas humedecidas con agua fría en cabeza, cara, cuello, nuca y pecho. No utilizar hielo, ya que la disminución súbita de la temperatura corporal podría ser perjudicial.
- Si está inconsciente, avisar al 112 y, si es preciso, iniciar reanimación.
- Trasladar a niño al hospital lo antes posible para valoración por el pediatra.
Trata de mantener a tu hijo continuamente hidratado. Ofrécele agua con frecuencia para reponer la pérdida de minerales. También puedes darle bebidas isotónicas. Otro tratamiento para el golpe de calor en niños es tratar de reducir la temperatura de su cuerpo poco a poco. Para ello, aflójale las prendas y retira aquellas que más calor le estén dado.
Si tu hijo ha perdido la consciencia, ¡llama urgentemente al 112! Opta incluso por iniciar una reanimación hasta que lleguen los profesionales médicos si lo crees conveniente.
Nunca apliques agua demasiado fría ni hielo sobre tu hijo para reducir la temperatura. El contraste será tan elevado que podrías agravar la situación. No se recomienda ofrecer bebidas gaseosas o con cafeína. Tampoco optes por darle sueros caseros.
En la medida de lo posible, salir a la calle a primera o a última hora del día. Ir protegidos por gorras, sombreros, protectores solares, gafas… y caminar por la sombra. Poner a la persona en un sitio fresco a la sombra. Irle reduciendo la temperatura con compresas de agua fría que se pueden poner en cuello, nuca, frente… quitándole algo de ropa, proporcionarle aire o bien abanicándolo o con ayuda de ventiladores. No suministrar medicamentos para bajar la fiebre.
Se le puede dar de beber agua, pero tiene que tomarla en pequeños sorbos para no empeorar su estado, esto le servirá tanto para ayudar a bajar la temperatura corporal como ha rehidratarse. Si la persona estuviera inconsciente, no hay que darle de beber. Si hubiera que tumbar al paciente debe hacerse con las piernas flexionadas.
Consejos para la Prevención
Como suele recordar este famoso dicho popular, conviene siempre prevenir antes que curar. Y, en el caso de un golpe de calor en niños, ¡es el mejor remedio para evitar sustos!
Según explica la doctora Pérez Valle, “se pueden prevenir los golpes de calor con sencillas acciones que, fácilmente, se pueden convertir en hábitos como mantener una hidratación frecuente a base de agua, futa y zumos naturales. No hay que esperar a que el niño los pida, especialmente si van a realizar una actividad física prolongada. Además, para favorecer la digestión es conveniente que los niños mantengan una dieta sana, equilibrada y ligera con comidas frescas como ensaladas, frutas o verduras”.
“Por otra parte, -continúa la especialista-, es esencial refugiarse del sol en las horas centrales del día y mantenerse en lugares ventilados y frescos; limitar el ejercicio en las horas más calurosas y aprovechar las horas centrales del día para realizar actividades más relajadas”.
Respecto a la ropa, la profesional hace hincapié en vestir con ropa ligera y de colores claros, así como protegerse la cabeza con una gorra y aplicar protección solar siempre que los niños estén expuestos al sol.
Una puntualización clave es, según la profesional, “no dejar a los niños solos en el coche bajo ningún concepto, ni al sol, ni a la sombra, aunque se dejen las ventanillas abiertas. Los vehículos en el verano pueden alcanzar en su interior temperaturas altísimas”.
Por todo ello, la mejor estrategia en esta enfermedad es la prevención.
Podemos prevenir con:
- Hidrata a tu hijo. La mejor forma de combatir los efectos de un golpe de calor es garantizar que el pequeño cuenta con las reservas de agua suficientes para luchar contra las altas temperaturas. No recurras solo al agua o bebidas isotónicas.
- Evita las comidas copiosas durante los días de mayor calor.
- Limita el ejercicio físico. Trata de evitar que tus hijos realicen deporte durante las horas centrales del día o cuando más calor hace.
- Vístele con ropa adecuada. Busca prendas transpirables, ligeras y holgadas.
- ¡Al agua patos! Refresca a tu hijo con frecuencia.
- No dejes nunca a los niños solos dentro del coche.
- Mantener una buena hidratación, hay que beber a menudo, aunque no se tenga sed, al menos 2 litros diarios.
- Bebidas con alcohol, muy azucaradas, o ricas en cafeína, no están recomendadas ya que nos hacen perder más líquido corporal.
- No deben de hacerse comidas copiosas, la base debe ser frutas, verduras y hortalizas que nos ayudan a reponer las sales perdidas por el sudor ayudando a rehidratarnos.
- Se debe mantener la casa fresca, con las persianas y toldos bajados. Ventilar la casa en las horas más frescas del día.
- Utilizar ropas claras, cómodas, ligeras y de tejidos traspirables.
Es clave no dejar a los niños solos en el coche bajo ningún concepto, ni al sol, ni a la sombra, aunque se dejen las ventanillas abiertas ya que los vehículos en el verano pueden alcanzar en su interior temperaturas altísimas. Se puede prevenir con una hidratación frecuente a base de agua, futa y zumos naturales, vestir con ropa ligera y de colores claros y refugiarse del sol en las horas centrales del día
