La diabetes es una enfermedad metabólica que se caracteriza porque las personas que la padecen tienen unos niveles de azúcar en sangre elevados como consecuencia de un funcionamiento irregular del sistema de secreción de insulina. Esta patología está incrementando su presencia en todo el mundo, de hecho, la diabetes es una de las enfermedades crónicas más comunes durante la infancia, según detalla la Asociación Española de Pediatría.
En España, según la Federación de Diabéticos Españoles, hay unos 30.000 niños menores de 15 años con diabetes y se diagnostican cerca de 1.200 nuevos casos cada año. Los últimos estudios epidemiológicos alertan sobre el espectacular aumento de la incidencia de la diabetes en la población, especialmente la del tipo 2. Entre los datos, destaca el alarmante aumento de la enfermedad en la población infantil.
¿Qué es la Diabetes Infantil?
Como se explica en el contenido general de Diabetes, existen varios tipos de esta enfermedad: la 1, la 2, la gestacional y la tipo LADA. La que más afecta a la población infantil es la diabetes mellitus tipo 1, caracterizada porque el páncreas no es capaz de producir suficiente insulina, que es la hormona que ayuda a transformar el azúcar (glucosa) de los alimentos en energía para el organismo.
Como consecuencia, ese nivel de glucosa en sangre aumenta, lo que se denomina hiperglucemia y resulta perjudicial para el organismo si no se corrige a tiempo.
¿A quién afecta?
En la actualidad, la diabetes infantil (tipo 1) está considerada la tercera enfermedad crónica más común en la infancia. Se trata de una enfermedad cuya incidencia entre los niños ha crecido de forma alarmante en los últimos años y cada vez se dan más casos, especialmente entre pequeños menores de 5 años.
¿Cuáles son sus causas?
Todavía no se conoce con exactitud la causa de esta enfermedad crónica. Se produce por múltiples factores que coinciden en un mismo individuo nacen con esa predisposición genética, pero también influyen en su aparición otros factores ambientales (infecciones por virus, malos hábitos de alimentación, sedentarismo…) o inmunológicos (alteración de las defensas del organismo).
Los padres de niños con diabetes tipo 1 pueden llegar a sentirse culpables por su posible “herencia genética” o por haber dado al niño una alimentación inadecuada (rica en azúcares). Sin embargo, no hay evidencia científica que demuestre estas hipótesis.
Síntomas que deben alertar a los padres
Es entre los cinco y los siete años de edad y durante la pubertad cuando la enfermedad suele ser más común entre la población infantil. Lo que debe alertar a los padres son una serie de síntomas fáciles de identificar y que pueden dar la voz de alarma:
- Sed excesiva (polidipsia): Este es uno de los síntomas más característicos y suele ser también uno de los primeros en aparecer. Se manifiesta como una necesidad constante de beber agua, incluso en momentos en los que no hace calor o no hay actividad física. Algunas niñas y niños llegan a pedir agua durante la noche, algo que antes no hacían, o se levantan varias veces de la cama para saciar la sed.
- Aumento de la frecuencia urinaria (poliuria): Es común que las niñas y niños con debut diabético orinen muchas más veces de lo habitual, incluso durante la noche.
- Pérdida de peso inexplicada: A pesar de tener un apetito normal o incluso aumentado, muchas niñas y niños con diabetes tipo 1 experimentan una pérdida de peso significativa en poco tiempo. Esto ocurre porque, sin insulina, la glucosa no puede entrar en las células y ser utilizada como fuente de energía. El cuerpo, entonces, comienza a quemar reservas de grasa y músculo para sobrevivir.
- Hambre constante (polifagia): En los primeras estadios, algunas niñas y niños tienen una sensación permanente de hambre. Esto se debe a que, aunque comen, su cuerpo no puede utilizar adecuadamente la glucosa, por lo que el cerebro sigue enviando señales de necesidad energética.
- Debilidad física y cansancio: Las niñas y niños pueden mostrarse apáticos, sin ganas de jugar, de interactuar o de prestar atención en el colegio. Este agotamiento se debe a que las células no están recibiendo glucosa suficiente como combustible, por lo que el cuerpo entra en un estado de “bajo rendimiento”.
- Irritabilidad (en niños pequeños): Los desequilibrios de la glucosa en sangre tienen un efecto directo sobre el estado de ánimo. Muchas niñas y niños con debut de diabetes tipo 1 muestran irritabilidad, lloran con facilidad, se frustran sin motivo aparente o tienen comportamientos distintos a los habituales.
- Náuseas y vómitos.
- Visión borrosa: Cuando los niveles de glucosa son muy altos, el cristalino del ojo retiene líquido, lo que altera su forma y produce visión desenfocada. En niñas y niños, esto puede detectarse por quejas al leer, mirar la televisión o escribir, o por acercarse demasiado a los objetos.
- Aliento con olor dulce o extraño (como a manzana): Se debe a la presencia de cuerpos cetónicos, que el cuerpo produce cuando comienza a metabolizar grasas por falta de insulina. El aliento tiene un olor dulzón o afrutado, parecido a manzanas o acetona.
- Infección por hongos: La hiperglucemia afecta al sistema inmunológico, facilitando la aparición de infecciones. En el debut de la diabetes tipo 1 es frecuente observar infecciones urinarias o vulvovaginitis en niñas, infecciones por hongos o aftas orales y heridas que tardan en cicatrizar o que se infectan con facilidad.
- Calambres musculares.
Ante estos signos, podemos sospechar que el menor sufre diabetes, pero siempre debemos consultarlo y confirmarlo con un médico especialista.
Complicaciones de la Diabetes Infantil
Las complicaciones agudas que puede conllevar la diabetes tipo 1 se producen en un determinado momento en el tiempo, y son básicamente dos:
- Hipoglucemia: Es una crisis causada por niveles de azúcar en sangre bajos, y se manifiesta con palidez, somnolencia, temblores, hambre o incluso pérdida de conocimiento. En estos casos, es importante subir rápidamente los niveles de glucosa, dando al niño algún alimento azucarado: azúcar, un refresco, un zumo de frutas o galletas y dejando que descanse.
- Hiperglucemia con cetonas (que puede derivar en una cetoacidosis aguda): Es imprescindible consultar con un profesional sanitario para solventarla.
Ambas situaciones, si no se manejan de la manera adecuada pueden comportar un importante riesgo vital. Sin embargo, lo que más preocupa a las personas con diabetes y a sus familias es la posibilidad de complicaciones crónicas, las que aparecen cuando se padece la enfermedad durante muchos años. Pero cuantificar al cabo de cuántos años surgen las complicaciones es difícil, depende de cada persona y de su control metabólico.
En general, si con el tiempo no se subsanan los niveles elevados de glucosa en sangre, pueden aparecer daños en algunas partes del cuerpo, principalmente en:
- Riñones.
- Vista.
- Corazón y vasos sanguíneos.
- Nervios de las extremidades.
¿Cómo se diagnostica la diabetes en niños?
Para realizar un correcto diagnóstico tanto en niños como en adultos, existen diversas pruebas que el profesional médico debe realizar en el centro de salud. En primer lugar, hay que medir el nivel de glucosa en la sangre y en la orina.
Los niveles de glucosa en sangre son superiores a:
- 126 mg/dl cuando el niño se despierta, antes de comer o beber, y después de haber estado en ayunas durante al menos 8 horas.
- 200 mg/dl en cualquier momento del día (comprobado más de una vez).
- 200mg/dl o iguales, a las 2 horas de la realización del test de tolerancia oral a la glucosa (TTOG).
Se denomina debut diabético al momento del diagnóstico, cuando el médico informa de que un niño o adolescente tiene diabetes tipo 1. Una vez diagnosticado, el niño debe comenzar inmediatamente el tratamiento prescrito por el médico.
Hola me llamo Lola y tengo diabetes tipo 1
Tratamiento para la diabetes infantil
Un niño, o una persona adulta, que ha sido diagnosticada como diabético nunca dejará de serlo, puesto que esta es una enfermedad para la cual todavía no se ha hallado una cura, si bien se está investigando para hallarla.
Afortunadamente, sí es una dolencia que puede controlarse y que permite al paciente llevar una vida prácticamente normal, regulando algunos aspectos indispensables para disfrutar de una buena calidad de vida. Por eso, una vez que tenemos el diagnóstico, lo más importante para el niño es que siga el tratamiento establecido, basado principalmente en inyecciones diarias de insulina.
Esta se introduce en el organismo a través de inyecciones subcutáneas (bajo la piel), mediante dispositivos de diverso tipo: junto a las típicas jeringuillas o las antiguas plumas, recientemente han aparecido las bombas de insulina, que a través de una cánula blanda administran insulina al niño durante las 24 horas del día.
Además, aspectos como la dieta y el ejercicio físico son igual de importantes en el tratamiento de esta enfermedad. Por último, no podemos olvidar que al estar tratando con pacientes menores de edad, la educación en diabetes y en su autocontrol son especialmente significativos para la gestión diaria y la evolución de la enfermedad.
Diez consejos para convivir con la diabetes infantil
- Conocimiento y normalización de la enfermedad: Cuando el niño ha recibido el diagnóstico, se precisa de un trabajo de educación en la enfermedad tanto para el propio paciente -el que mejor debe conocer su salud-, como para sus familiares, amigos y profesores, quienes también pueden intervenir en el control farmacológico y emocional de la diabetes. El entorno también debe conocer las pautas de actuación y participar en los hábitos y horarios del niño. En este sentido, la labor de sensibilización y normalización en todos los entornos del niño es básica para que este se adapte y aprenda a convivir con su enfermedad.
- Evitar el consumo de hidratos de carbono simples (azúcar): Para las personas con diabetes, resulta fundamental limitar al máximo la cantidad ingerida de azúcares simples, es decir, los que se absorben rápidamente por el intestino, y que provocan subidas rápidas de la glucemia: azúcares refinados, zumos, miel, dulces (caramelos, pasteles o repostería industrial en general). En cambio, sí pueden consumir hidratos de carbono complejos o de absorción lenta, como por ejemplo patata, pan, legumbre, pasta, arroz…, siempre haciendo un recuento de la cantidad que consumen en cada comida para poder realizar el cálculo de insulina necesaria.
- Alimentación equilibrada: Sin embargo, la dieta no se limita tan sólo al control del azúcar. Así, tanto en casa como en el colegio, debe moderarse el consumo de grasas para evitar el sobrepeso y porque disminuye la acción de la insulina. Por el contrario, los alimentos ricos en fibra como la fruta natural con piel y verduras frescas o cocidas son muy aconsejables, pues la fibra no se digiere, y por lo tanto enlentecen el paso de glucosa a la sangre. También las proteínas presentes en carnes, pescados, huevos, queso o leche (bajos en grasa) son necesarias para el crecimiento del cuerpo y la reparación de los tejidos.
- El horario de comidas, lo más regular posible: Es importante que el niño realice las comidas siempre a la misma hora, contribuyendo a un mejor control diabético. Además, hacer cinco comidas diarias (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena) equilibra los niveles de glucosa en sangre.
- Control de los niveles de glucosa/glucemia: En general, los niños diabéticos necesitan realizarse varias veces al día un autoanálisis de glucosa que les aporte información sobre su nivel de glucemia, lo que permite su autonomía y el autocontrol de la enfermedad. Es algo muy sencillo, que realizan con la ayuda de un medidor de glucosa y que en la mayoría de los casos consiste en extraer una gota de sangre de la yema de un dedo de la mano.
- Tratamiento farmacológico: La medicación es un pilar básico junto a la alimentación y el ejercicio. Así, la insulina es la base farmacológica en la diabetes tipo 1, y los propios niños suelen poder aplicarse las inyecciones necesarias, con la supervisión de un adulto en el caso de los más pequeños. Todos las personas con diabetes tipo 1 se deben inyectar insulina varias veces al día: de acción rápida antes de cada comida y de acción lenta una o dos veces.
- Atención al peso: Todos los niños, pero especialmente los que sufren diabetes, deben mantener un peso normal, de acuerdo a su edad y características físicas. Si detectamos un exceso de peso, se recomienda limitar la cantidad de calorías que consumen al día y fomentar el ejercicio físico.
- Apuesta por el ejercicio físico: Los niños con diabetes pueden practicar deporte como cualquier otro menor, siempre y cuando se hagan la glucemia y realicen un cálculo de insulina necesaria para realizar esa actividad. De hecho, el ejercicio conlleva varios beneficios extra para ellos: favorece la disminución de glucemia, mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a perder peso.
- Revisiones oftalmológicas periódicas: Más allá de las revisiones propias de la población infantil, en ellos se debe comprobar de manera anual el estado de la retina con exploraciones y exámenes del fondo del ojo, con el fin de detectar precozmente la retinopatía diabética, primera causa de ceguera en el mundo occidental.
- Reaccionar ante hipoglucemias e hiperglucemias: La hipoglucemia es una crisis causada por niveles de azúcar en sangre bajos, y se manifiesta con palidez, somnolencia, temblores, hambre o incluso pérdida de conocimiento. En estos casos, es importante subir rápidamente los niveles de glucosa, dando al niño algún alimento azucarado: azúcar, un refresco, un zumo de frutas o galletas, y dejando que descanse. En caso contrario, cuando el nivel de azúcar en sangre es muy elevado, se habla de hiperglucemia, y puede presentar cansancio, dolor de tripa, ganas de orinar y mucha sed, aunque también puede ser asintomática. En estos casos, debe aplicarse tratamiento con insulina.
Recomendaciones Nutricionales Clave
Adoptar hábitos alimenticios adecuados puede ayudar a controlar los niveles de glucosa en sangre, reducir el riesgo de complicaciones y mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes. Algunas recomendaciones nutricionales clave para una dieta adecuada para la diabetes:
- Control de carbohidratos: Se recomienda tomar carbohidratos complejos de bajo índice glucémico como granos integrales, legumbres, frutas y verduras.
Ejemplo de Dieta Diaria
A continuación, se presenta un ejemplo de distribución de alimentos recomendada para niños con diabetes:
| Comida | Descripción | Porciones Recomendadas |
|---|---|---|
| Alimentos farináceos integrales | Arroz, pan, pasta, patata | 4-6 porciones al día |
| Verduras y hortalizas | Variedad de vegetales frescos | 2 o más porciones al día |
| Fruta fresca | Frutas de temporada | 3 o más porciones al día |
| Lácteos | Leche y derivados (desnatados o semidesnatados) | 2-3 porciones al día |
| Proteínas | Carne, huevo, legumbres y pescado | 2 veces al día (Legumbres: 2-4 veces/semana; Carne, pescado y huevo: 3-4 veces/semana) |
| Aceite de oliva | Grasa saludable | 3-6 porciones al día |
| Frutos secos | Almendras, nueces, etc. | 3-7 porciones a la semana |
| Agua | Hidratación | 4-8 vasos al día |
Nota: Los alimentos superfluos (embutidos, patatas fritas, helados, chocolate) deben consumirse de forma ocasional y moderada, nunca diariamente.
