Síndrome de Morris e Infertilidad: Una Guía Completa

Aunque puede parecer muy inusual, según los expertos, entre el 0,05% y el 1,7% de la población tiene el síndrome de Morris. Pero, ¿en qué consiste exactamente este síndrome? Veámoslo en detalle.

Cromosomas XY

¿Qué es el Síndrome de Morris?

Según las Naciones Unidas, “intersex es un término que se utiliza para describir una amplia gama de variaciones naturales del cuerpo. En algunos casos, los rasgos intersex son visibles al nacer, mientras que en otros no se manifiestan hasta la pubertad.

El síndrome de Morris, o síndrome de insensibilidad a los andrógenos o feminización de los testículos, es una alteración cromosómica que afecta al desarrollo sexual.

Las personas que padecen síndrome de Morris tienen los órganos sexuales externos ambiguos. Pueden tener vagina (aunque más corta y acabada normalmente en un fondo cerrado, y no con salida al útero, que suele estar ausente).

Aunque su apariencia es más bien femenina, son personas andróginas. Es decir, con rasgos también propios del género masculino (mayor altura, caderas estrechas, rasgos marcados...). No obstante, pueden desarrollar mamas, y al mismo tiempo tener testículos ocultos, no descendidos.

Desde el punto de vista cromosómico, las personas intersexuales tienen género masculino, es decir, su cromosoma 46 es XY.

El síndrome de Morris produce amenorrea (falta de la menstruación) y esterilidad, al carecer el individuo de aparato reproductor femenino funcional.

El síndrome de Morris se da en uno de cada 64.000 recién nacidos.

El síndrome de insensibilidad a los andrógenos (SIA), también conocido como síndrome de Morris o feminización testicular, es el más frecuente de los trastornos del desarrollo sexual con cariotipo XY, antes denominados seudohermafroditismos masculinos.

Son individuos con sexo cromosómico y gonadal masculino pero con fenotipo femenino en el caso de SIA completo y con virilización variable en el caso de SIA parcial. Está causado por diversas mutaciones que causan pérdida funcional en el gen que codifica para el receptor de andrógenos, provocando resistencia periférica a los andrógenos.

Se transmite por medio de un gen recesivo ligado al cromosoma X materno, responsable del receptor intracelular de andrógenos.

El síndrome de Morris es la causa más frecuente de pseudohermafroditismo masculino y la tercera causa de amenorrea primaria (después de la disgenesia gonadal y ausencia congénita de vagina) y es el responsable, aproximadamente, del 10% de los casos.

Causas del Síndrome de Morris

La causa del síndrome de Morris es una mutación genética localizada en el cromosoma sexual X que afecta al gen AR (receptor de andrógenos).

Lo que ocurre es que no hay formación de las proteínas receptoras de andrógenos y, como consecuencia, estas hormonas sexuales masculinas no pueden llevar a cabo su función. Se dice que la persona es resistente a los andrógenos.

Los andrógenos, y en concreto la hormona testosterona, son los encargados del desarrollo sexual en los varones. Intervienen en la formación y descenso de los testículos, crecimiento del pene, aparición de vello, espermatogénesis, etc.

Las mujeres con el síndrome de Morris tienen unos niveles de testosterona en sangre similares a los del hombre. No obstante, su cuerpo no es capaz de absorberla y, como consecuencia, hay un desarrollo sexual femenino.

La alteración genética que da lugar al SIA tiene dos orígenes diferentes:

  • Se hereda de la madre: es lo que ocurre en los dos tercios de todos los casos. La madre es portadora del gen mutado en uno de sus cromosomas X, pero no padece la enfermedad debido a su carácter recesivo. Sin embargo, sus hijos con genotipo XY con una sola copia del gen alterado sí que estarán afectados.
  • Mutación espontánea en el óvulo: la alteración aparece de novo en el momento de la formación del óvulo o durante las primeras etapas del desarrollo del embrión.

Tipos de SIA

La gravedad del síndrome de insensibilidad a los andrógenos depende del nivel de déficit de los receptores androgénicos.

En función de cómo sea el grado de insensibilidad, existirán los siguientes tipos:

  • SIA incompleto: pueden aparecer diferentes niveles de rasgos masculinos y femeninos como, por ejemplo, testículos no descendidos, clitoromegalia o micropene, cierre parcial de la vagina, etc.
  • SIA completo: se corresponde con el síndrome de Morris propiamente dicho. Los genitales externos son femeninos, ya que la resistencia a los andrógenos es completa.

El SIA completo también puede llamarse feminización testicular completa porque se impide el desarrollo del pene y otros órganos corporales masculinos.

El síndrome de Morris puede aparecer en uno de cada 20.000 a 64.000 recién nacidos de sexo masculino. Esta prevalencia podría ser incluso mayor si se cuentan los casos no diagnosticados.

Características del SIA Completo

Las personas con genotipo 46,XY que padecen el síndrome de Morris tienen un desarrollo sexual aparentemente femenino, pero con algunas particularidades.

La resistencia del feto a la acción de los andrógenos durante la embriogénesis impide la formación completa del aparato reproductor masculino. No obstante, sí hay testículos debido a que su formación depende del gen SRY presente en el cromosoma Y.

Los genitales externos se desarrollan como si las hormonas masculinas no existiesen, con un aspecto igual o muy similar a los de una mujer: vagina, vulva, pechos...

En general, no se intuye ningún síntoma del SIA durante la infancia de estas niñas. Sin embargo, una vez se alcanza la pubertad, la falta de menarquia (primera regla) hace sospechar que algo no va bien.

Otras características y rasgos físicos del síndrome de Morris son los siguientes:

  • Poco vello púbico y axilar.
  • Los labios mayores y menores de los genitales femeninos pueden tener un tamaño menor.
  • Vagina corta con terminación ciega.
  • Ausencia de útero, trompas de Falopio y ovarios.
  • Testículos atrofiados no descendidos, en la región inguinal, en el abdomen o labios mayores.
  • Desarrollo normal de las mamas.
  • Cadera estrecha y estatura elevada.
  • Disminución de la densidad ósea.

Diagnóstico del Síndrome de Morris

Las pruebas básicas y más sencillas para confirmar que una mujer padece este tipo de pseudohermafroditismo son:

  • Un análisis hormonal donde se observará niveles elevados de andrógenos.
  • Un cariotipo para evaluar los cromosomas.

Como prueba diagnóstica de confirmación se realiza una determinación molecular del gen AR.

Síndrome de Klinefelter y fertilidad. Unidad del Instituto Bernabeu para su tratamiento

Tratamiento

En la actualidad, no hay ningún tratamiento efectivo para corregir el déficit de los receptores de andrógenos y que el sexo masculino pueda expresarse.

No obstante, hay algunas intervenciones que pueden ayudar a estas personas a llevar una vida lo más normal posible. Las comentamos a continuación:

  • Dilatación de la vagina: en caso de tener una vagina muy pequeña, es posible utilizar dilatadores vaginales una vez la mujer ha alcanzado la pubertad, con el objetivo de poder mantener relaciones sexuales sin dolor.
  • Cirugía plástica vaginal: en caso de tener una vagina muy pequeña y no poder utilizar dilatadores.
  • Gonadectomía: extirpación de los testículos no descendidos para evitar el desarrollo de tumores malignos como el gonadoblastoma. Cabe destacar que esta cirugía no puede llevarse a cabo hasta que la niña termina de desarrollarse y pasa por la pubertad.
  • Suplementos de calcio y vitamina D: para tratar la falta de densidad ósea de estas pacientes. También es recomendable hacer ejercicio.
  • Asistencia psicológica: en pacientes que pueden verse muy afectados por el diagnóstico y sufrir una insatisfacción con el propio cuerpo. También para aceptar el hecho de que la mujer no será capaz de tener un hijo biológico debido a la esterilidad.

La secuela más grave del síndrome de feminización testicular es el desarrollo de tumores de la célula germinal en la gónada disgenética.

El más frecuente es el gonadoblastoma, pero el disgerminoma y otros tumores malignos de la célula germinal se presentan frecuentemente asociados con gonadoblastomas.

La prevalencia de tumores es del 3,6% a los 25 años y del 33% a los 50 años.

Así, a diferencia de otros tipos de disgenesias gonadales con cromosoma Y, el riesgo de transformación maligna prepuberal es menor del 4%.

Por ello, la extirpación quirúrgica de las gónadas en pacientes con feminización testicular debe aplazarse hasta después de la pubertad para permitir la producción endógena hormonal y facilitar el desarrollo sexual secundario.

El Síndrome de Morris y la Fertilidad

El síndrome de Morris produce amenorrea (falta de la menstruación) y esterilidad, al carecer el individuo de aparato reproductor femenino funcional.

Las mujeres que padecen el síndrome de Morris no presentan útero ni ovarios. Por tanto, estas pacientes no podrán quedar embarazadas.

En caso de que deseen tener un bebé, las alternativas reproductivas a las que podrán recurrir serán la adopción o la gestación subrogada, aunque esta última opción no es legal en España a día de hoy.

Caso Clínico

Paciente de 25 años, de origen paraguayo, que consulta por amenorrea primaria. Como antecedentes personales presenta retraso psicomotor secundario a hipoxia perinatal y epilepsia en tratamiento. No refiere antecedentes familiares de interés en el momento de la anamnesis.

A la exploración física, se trata de una paciente con desarrollo sexual femenino normal para su edad, excepto ausencia de vello axilar y vello pubiano algo escaso (etapa de Tanner 4). Desarrollo mamario normal (etapa de Tanner 5). Mide 170cm y pesa 60 kg. Los genitales externos femeninos son de aspecto normal, se objetiva: el himen íntegro, con orificio central que permite el paso de una torunda. Se palpan 2 pequeñas hernias inguinales bilaterales en cuyo seno se aprecian sendas formaciones nodulares, de unos 2-3cm.

Se solicita un perfil analítico hormonal en el que destaca un nivel de testosterona elevado, 49nmol/l (intervalo de referencia 0,22-2,9), discreta elevación de la Δ-4-androstendiona, 4,38 ng/ml (intervalo de referencia 0,3-3,3), LH elevada (14 mUI/ml), FSH normal (6,71 mUI/ml), estradiol normal (50 pg/ml) y sulfato de dihidroepiandrosterona (S-DHT) normal (7,84μmol/l). Un segundo análisis confirma el resultado de testosterona elevada (52 nmol/l).

La ecografía ginecológica transabdominal informa de la ausencia de genitales internos, con sospecha de vagina ciega (6cm). La ecografía abdominal es normal. Se practica una ecografía de partes blandas del canal inguinal que objetiva 2 nódulos bilaterales de estructura homogénea, sin lesiones focales, que en el contexto clínico/bioquímico de la paciente serían compatibles con gónadas masculinas.

Se realiza una resonancia magnética pelviana que muestra ambos canales inguinales ocupados por sendas estructuras nodulares bien delimitadas y de señal intermedia y homogénea, compatibles con testículos normodesarrollados. También informa de hallazgos radiológicos sugestivos de genitales internos femeninos rudimentarios y no se identifican alteraciones morfológicas a nivel renal.

El estudio citogenético en sangre periférica confirmó la existencia de un cariotipo normal 46,XY.

Con la recopilación de la información clínica y las pruebas complementarias, proponemos el diagnóstico de síndrome de insensibilidad a los andrógenos completo.

En la visita informativa de los resultados obtenidos, reinterrogamos a la madre de la paciente, quien explica que existen otros casos similares en la familia; con dicha información diseñamos el árbol genealógico (fig. 1). Llama la atención que en la generación de la madre de la paciente son 7 hermanas y que ninguna de ellas está afectada por el SIA; sin embargo, son portadoras al menos 3 de ellas, ya que tienen hijas con amenorrea primaria, y alguna de ellas intervenidas de «hernias inguinales», según refiere su tía.

Para completar el estudio se cursó el análisis genético para el gen del receptor de andrógenos (RA). Se hallaron 2 mutaciones puntuales: en el exón 1 se encuentra una mutación R210R silente, en el exón 7 se encuentra un cambio de G por A a nivel del codón 866 que predice en la proteína el cambio del aminoácido 866 (valina por metionina), mutación V866M. Se efectuó el análisis genético a la hermana, siendo el resultado de ausencia de mutación a nivel del gen del RA. Se recomendó el estudio genético de las tías y primas de la paciente.

Dada la edad de la paciente, se le propuso una orquiectomía inguinal bilateral (fig. 2). La técnica quirúrgica consistió en la disección del cordón inguinal, la ligadura del conducto deferente y de los elementos vasculares por separado y la posterior sección del cordón.

El estudio anatomopatológico confirma el diagnóstico de parénquima testicular bilateral (derecho 6×4×2cm, izquierdo 5×4×1,8cm), sin signos de malignización (fig. 3).

Se prescribe tratamiento hormonal sustitutivo combinado continuo con estradiol 20 μg y norestisterona 250 μg por vía transdérmica.

Quién descubrió el síndrome

El síndrome de Morris fue descubierto en 1953 por John McLean Morris, científico y ginecólogo norteamericano que realizó toda su carrera en el siglo XX.

Describió lo que denominó el síndrome de feminización testicular, después de analizar a 82 pacientes.

En un principio, Morris pensó que sus pacientes tenían testículos que producían una hormona capaz de feminizar el cuerpo.

María José Martínez Patiño

Durante el campeonato de España de Atletismo de 1986, la campeona de España de sesenta metros vallas, Maria José Martínez Patiño, fue expulsada del Equipo Olímpico español y humillada públicamente, cuando fue suspendida después de una competición que la clasificaba para los próximos Juegos Olímpicos de Seúl (1988).

Amenazaron a Martínez Patiño con denunciarla públicamente si no abandonaba de manera discreta la carrera al “no pasar” las pruebas de verificación de género.

Famosas relacionadas con el Síndrome de Morris

Anne Igartiburu, Fátima Báñez, Antonia San Juan, Jamie Lee Curtis, Nicole Kidman o Charlize Theron son solo algunas de las famosas a las que se ha relacionado con el Síndrome de Morris, aunque no dejan de ser rumores en su gran mayoría.

Padres de niños intersexuales

Si eres madre o padre de un niño con Síndrome de Morris, te puede parecer interesante leer el blog Mi Bebé Intersexual, en el que dos valientes padres comparten detalladamente lo que han vivido desde antes del parto.

Ser padres de una persona intersexual no es nada fácil.

En primer lugar, es necesario comprender el funcionamiento del organismo de su bebé: cuál es su sexo, si se desarrollará con normalidad, si requerirá de alguna intervención quirúrgica, cómo le afectará en el futuro, si podrá tener hijos, cómo se sentirá... Lo mejor es informarse y preguntar hasta que todas las dudas médicas queden resueltas.

Asimismo, la ayuda psicológica se hace imprescindible para toda la familia, con el fin de que el bebé intersexual se sienta acogido, comprendido y apoyado desde el principio. La familia tiene un papel fundamental para la persona que sufre Síndrome de Morris.

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