Signos de Alarma en el Desarrollo de tu Bebé de 8 Meses

Seguramente te habrás dado cuenta de que el tiempo pasa muy rápido y de que tu bebé ya está a punto de cumplir 8 meses. ¡Se hace mayor! Pero, ¿qué es lo novedoso en los bebés a partir de los 8 meses? ¿Quieres saber cómo es el desarrollo del bebé 8 meses? Pues a continuación vamos a verlo.

Parece que la sensación constante de preocupación es intrínseca a la condición de madre o padre. Nuestras preocupaciones comienzan ya desde el embarazo ¿irá todo bien?, ¿tendrá algún problema? Es un clásico que los padres, sobre todo los primerizos, nos agobiemos pensando en si lo estamos haciendo bien, si le estimulamos lo suficiente, si tiene el peso y la talla correctos, pero sobre todo, si está teniendo un desarrollo infantil adecuado. No obstante, no toda la preocupación que sentimos está justificada.

No todos los niños tienen un mismo ritmo, ni desarrollan sus habilidades en un momento específico. Por ejemplo, algunos bebés comienzan a decir sus primeras palabras a los 9 meses, mientras que otros no lo hacen hasta los 18. En ambos casos, los bebés están dentro del rango de lo que se considera normal.

El desarrollo psicomotor (DPM) es la adquisición progresiva de habilidades de los peques. Es un proceso continuo, con una secuencia similar en todos los niños, pero con un RITMO VARIABLE. Mediante este proceso el niño adquiere habilidades en distintas áreas: lenguaje, motora, manipulativa y social, que le permiten una progresiva independencia y adaptación al medio.

El DPM depende de la maduración correcta del sistema nervioso central, de los órganos de los sentidos y de un entorno psicoafectivo adecuado y estable. No hay edades únicas. Cada niño lleva su ritmo, y si no cumple estos hitos no significa que tenga que tener ningún problema. Existen márgenes de normalidad para las distintas adquisiciones el DPM desde el periodo neonatal. Su valoración debe realizarse en función de la edad del niño y también de su edad gestacional. Esta “edad corregida” en prematuros la podemos aplicar hasta los 2-3 años.

Los hitos del desarrollo son aquellas habilidades que además de mostrar algo nuevo que el niño/a puede hacer, marcan el haber alcanzado una determinada etapa y a partir de ella seguir construyendo la siguiente. Estos se alcanzan y consolidan en períodos de tiempo. Cada niño tiene un ritmo madurativo propio y una determinada personalidad.

Por ello, debemos tener en cuenta que determinados hitos de desarrollo pueden tener una cierta variación sin necesidad de ser considerados como patológico. Por ejemplo, el desarrollo de la marcha cuya adquisición oscila entre los 11 y los 18 meses, y su evolución más lenta no debe ser considerada por si misma como algo patológico si no se acompaña de ninguna otra alteración (hipotonía, aumento del tono muscular, parálisis, etc.). Además, el desarrollo, como hemos dicho anteriormente, sigue una progresión en escalera, es decir, para alcanzar un hito madurativo es preciso haber adquirido el anterior.

Las adquisiciones las realiza cuando está preparado para hacerlo. Muchas veces depende de factores como la herencia, el peso del bebé (si está más o menos gordito), de las oportunidades y la estimulación que le ofrezcamos para que se arrastre, gatee y camine (si un bebé se pasa el día en la hamaquita, parque o carrito no tendrá la oportunidad de prepararse para el desplazamiento autónomo).

A partir de los 8 meses, el bebé comenzará a mantenerse sentado por sí mismo. Podrá rodar y girar su cuerpo, incluso podrá levantarse, en caso de que esté tumbado de espaldas, y quedarse en la posición de sentado. Un bebé de 8 meses también podría empezar a gatear. No obstante, esto no siempre ocurre y algunos pueden tardar un poco más en aprender a hacerlo. Algunos bebés conseguirán apoyarse en un mueble para ponerse de pie, aunque no es así en todos los casos.

Asimismo, un bebé de 8 meses tendrá una visión muy parecida a la de un adulto. Esto le permitirá reconocer personas y objetos, además de que su curiosidad por lo que hay a su alrededor estará potenciada por el hecho de tener una visión más clara.

Signos de Alarma en el Desarrollo Psicomotor

Los signos de alarma en el DPM son:

  • Retraso cronológico significativo en la aparición de adquisiciones del desarrollo global o de un área específica, para la edad del niño.
  • Persistencia de patrones que deberían haber desaparecido (p ej, reflejos arcaicos).
  • Signos anómalos a cualquier edad (p ej, movimientos oculares anormales, asimetría en la movilidad)
  • Signos que son anómalos a partir de una edad concreta (o ej, movimientos repetitivos a partir de los 8 meses).

⚠️Un signo de alarma no indica necesariamente la existencia de un problema. Normalmente encontramos varios hitos del desarrollo alterados, pero obliga a un examen y seguimiento.

Los signos de alerta en el desarrollo psicomotor se definen como un retraso significativo, en relación con la edad del menor, en la adquisición de determinadas destrezas necesarias para realizar determinadas acciones y que pueden afectar o bien al desarrollo global o a un área específica.

Signos de alarma a los 8 meses:

  • No pasa objetos de una mano a otra
  • No balbucea
  • No explora los objetos que coge

Es importante acudir al servicio de sanidad, en este caso el pediatra, para comentar los signos observados y que realicen una exploración y seguimiento de los mismos. En el caso de ser necesario, los pacientes serán derivados a una de las Unidades de Atención Temprana, que en este caso se encuentra en Jaén. En esta unidad el equipo de profesionales se encarga de valorar las necesidades de los menores y realizar un diagnóstico funcional.

Tras esto, se procederá a derivar al CENTRO DE ATENCION INFANTIL TEMPRANA (CAIT), que en nuestro caso está dentro de la asociación Montilla Bono, la cual cuenta con un equipo multidisciplinar experto en el desarrollo infantil.

Desarrollo del Bebé a los 7, 9, 10, 11 y 12 Meses

A los 7 meses:

  • Motricidad y actitud postural: Ya es capaz de darse la vuelta de prono a supino (pasa de estar boca abajo a ponerse boca arriba). Es capaz de aguantar unos segundos su propio peso sobre una mano cuando lo ponemos boca abajo. Si lo sentamos en el suelo se aguanta un poquito apoyando sus manos delante y arqueando la espalda. Cuando lo ponemos de pie es capaz de soportar una gran parte de su peso y disfruta dando saltitos con los pies. La musculatura del cuello que gana tono mes a mes puede hacer que el niño levante la cabeza ligeramente cuando lo estiramos en una superficie.
  • Manipulación: Ya es más consciente de sus “dos mitades” corporales, la izquierda y la derecha y esto se traduce en que ya puede pasarse los objetos de una mano a la otra. Esta habilidad le permite sostener un objeto diferente en cada mano. Tiene la tendencia de llevárselo todo a la boca. Podemos ver como el bebé explora los objetos que tiene en las manos con mayor minuciosidad y los puede empezar a picar contra la mesa o el suelo. También puede hacer esto mismo con su mano.
  • Social: Cada vez más tiene la capacidad de reconocer “causa-efecto” esto se puede observar en los hitos del desarrollo social de esta etapa. Es capaz de buscar con la vista un objeto que ha caído. Si tiene un pañuelo en la cara se lo quitará solito. Puede empezar a reconocer sonidos cotidianos: timbre, juguete… También su visión está más agudizada y le pueden llamar la atención pequeños objetos en movimiento y su imagen reflejada en un espejo. Reacciona al “¡No!” quedándose expectante o inmóvil.
  • Lenguaje: Se inicia en el balbuceo más rico en sonidos y sílabas que los meses anteriores. Experimenta y disfruta con su propia voz haciendo gorgoritos, gritos o cantando.

Signos de alarma a los 7 meses:

  • No coge objetos
  • No se apoya en las manos boca abajo
  • No se mantiene sentado con apoyo

Es importante en esta etapa incrementar las medidas de seguridad en el hogar: tapar enchufes, piezas pequeñas, no poner a su alcance los productos de limpieza… También hay que supervisar al niño más de cerca porque las caídas son frecuentes.

A los 9 meses:

  • Motricidad y actitud postural: Se aguanta de pie y mantiene el equilibrio agarrándose con las manos a un adulto o a un mueble de casa. Puede seguir reptando o iniciar el gateo.
  • Manipulación: Realiza la pinza con el dedo pulgar. Le gusta morder objetos y masticar. Sabe comer solito un trozo de pan o una galleta. Hace palmas.
  • Social: Busca un objeto que ha desaparecido o que hemos escondido debajo de otro en su presencia. En esta etapa las cosas existen aunque no estén en su campo de visión. En etapas anteriores todo aquello que sale de su campo visual “deja de existir” para el niño. Demanda atención de manera más activa y explícita alargando los brazos para que lo cojan.
  • Lenguaje: Puede empezar a decir palabras de dos sílabas: “mama”, “bada”, “papa”… sin significado. Grita y parlotea para llamar la atención de los adultos.

Signos de alarma a los 9 meses:

  • No sigue un objeto hasta el final de su recorrido
  • No tiene interés por coger objetos

A los 10 meses:

  • Motricidad y actitud postural: Ya es todo un experto en el gateo y va por todas partes explorándolo todo. Se mantiene mucho más estable cuando se pone de pie con apoyo y puede caminar agarrado a los muebles o ayudado por un adulto. Se sienta sin problemas y de manera muy estable.
  • Manipulación: Pica dos objetos que ha cogido. Es capaz de meter un objeto dentro de otro sin soltarlo.
  • Lenguaje: Continúa diciendo bisílabos inespecíficos e imita los sonidos que oye. Puede comprender alguna orden simple como “dame”.

Signos de alarma a los 10 meses:

  • No aguanta un objeto en cada mano
  • No dice bisílabos inespecíficos
  • No se sienta
  • No gira de supino a prono

A los 11 - 12 meses:

  • Motricidad y actitud postural: Se sienta solo y estando sentado puede girarse para coger un objeto. Puede empezar a caminar sujeto de una mano. Puede levantarse solo y dar algún pasito sin ayuda pero todavía busca el apoyo de los muebles o del adulto.
  • Manipulación: Pone objetos dentro de una caja y realiza la pinza pulgar-índice a la perfección. Intenta hacer torres de dos cubos aunque no siempre lo consigue. Puede empezar a beber solito de un biberón o de un vaso y pase las páginas de un cuento.
  • Social: Comprende una prohibición, aunque no siempre nos haga caso. Es capaz de buscar a mamá y a papá cuando se los nombran. Juega a esconderse tapándose la cara. Le interesan mucho los cuentos con dibujos. Puede empezar a imitar gestos sencillos. Expresa claramente con gestos lo que quiere. Colabora en vestirse y baila con la música. Utiliza adecuadamente los juguetes.
  • Lenguaje: Comprende el significado de algunas palabras y se gira cuando dicen su nombre. Puede decir de una a tres palabras con sentido.

Signos de alarma a los 11 - 12 meses:

  • No busca un objeto desparecido (tapado)
  • No se pone de pie con apoyo
  • No extraña la madre
  • No busca comunicación con el adulto (con gestos o palabras)
  • No explora los juguetes nuevos

La alimentación del bebé de 8 meses

La alimentación del bebé de 8 meses es fundamental para su correcto desarrollo. El bebé se encuentra en pleno crecimiento, es por eso por lo que llevar una buena alimentación se convierte en algo imprescindible para que su desarrollo sea correcto. A los 8 meses de edad se pueden experimentar una gran cantidad de cambios en su dieta. Se le permite una dieta diversificada mucho más variada, pero equilibrada, para que pueda obtener todos los nutrientes necesarios para su desarrollo. Consulta con su pediatra los alimentos sólidos que puede empezar a tomar.

A partir de los 6 primeros meses es adecuado el consumo de preparados de continuación como parte de una dieta diversificada. Enfamil Premium COMPLETE 2 es un preparado de continuación para bebés mayores de 6 meses que puede darse como parte de una dieta diversificada, es decir, como complemento a la alimentación sólida que el bebé ha comenzado a tomar. Hay que tener en cuenta que el hierro contribuye al desarrollo cognitivo normal de los niños, y el zinc, por otra parte, es esencial para el crecimiento.

Estimulación del Bebé de 8 Meses

Durante esta etapa el bebé puede comenzar a gatear. Es por eso por lo que estimular el gateo es uno de los juegos más populares en los bebés de 8 meses. Tan solo tendrás que sentarte frente al bebé y llamarlo para que vaya hacia ti. A partir de los 8 meses, es posible que tu bebé intente imitar tus movimientos, por lo que cantar canciones con gestos será una buena forma de estimular su desarrollo. “Los cinco lobitos” es una buena opción.

También les encantará estar frente a un espejo, de manera que un buen juego será el de poner un espejo frente a ti y a tu bebé y realizar movimientos sencillos.

La movilidad del bebé está creciendo día a día, acorde con su interés y su capacidad de descubrir el entorno.

Actividades Bebé 8 a 10 meses - Estimulación Temprana

La "Crisis de los 8 Meses"

Una etapa fundamental en el desarrollo psíquico de tu bebé, conocida como «crisis de los 8 meses», «miedo al extraño» o «angustia de la separación». ¡Tu bebé solo está creciendo! Estas modificaciones en su comportamiento son normales y no deben inquietarte: de hecho, reflejan una etapa fundamental en el desarrollo psíquico de tu bebé, conocida como «crisis de los 8 meses», «miedo al extraño» o «angustia de la separación». ¡Tu bebé solo está creciendo!

Tu bebé ya no sonríe cuando se acerca una persona desconocida. Al contrario, presenta signos de inquietud o comienza a llorar. Tu bebé no se siente cómodo en entornos que no conoce o que conoce poco. Resulta cada vez más difícil dormirlo y se despierta con más frecuencia por las noches. Presenta falta de interés por el entorno y por las personas que lo cuidan.

Aunque sea dolorosa para él, la angustia de la separación refleja un normal desarrollo psíquico de tu bebé: está comprendiendo que su mamá y él son dos personas diferentes y que pueden estar separadas. Es un paso importante hacia la autonomía, pero esta toma de conciencia también representa una gran conmoción. Cuando te alejas, tu hijo tiene miedo de perderte para siempre porque no puede imaginarse que volverás: lo que no está en su campo visual simplemente no existe para él.

Asimismo, no tiene noción del tiempo: una ausencia de pocos minutos puede parecerle toda una eternidad. Esta «crisis» también es el signo de que tu hijo aprende a diferenciar entre las personas de su entorno próximo y las demás.

La intensidad de la angustia de los 8 meses varía mucho de un niño a otro, y algunos bebés parecen no pasar por ella: siempre son sociables y continúan yendo de brazo en brazo sin problema. Si es el caso de tu bebé, no te preocupes. La crisis de los 8 meses no es una etapa obligatoria: cada bebé tiene su propio carácter y sigue su propia evolución.

Tranquilízalo todo lo que puedas, sin considerar sus llantos como «caprichos»: su angustia es real y necesita tu contacto para poder superarla. Tómalo entre tus brazos y hazle mimos siempre que puedas. Repítele que lo quieres y que siempre estarás con él. En presencia de personas poco conocidas, respeta los temores de tu hijo: acércate lentamente, preséntale a las personas que te rodean y dale tiempo para que pueda observarlas a su ritmo.

Si tu bebé no tiene un objeto "fetiche", puedes regalarle uno: una prenda tuya, un peluche o un pañuelo impregnado con tu olor podrán permitirle soportar más fácilmente el hecho de estar lejos de ti. Juega al «Cu-cú ¿dónde estoy?», tápate la cara con las manos, o escóndete detrás de un pañuelo o detrás de la puerta y vuelve a aparecer de repente. Nunca te alejes de tu bebé sin decirle que te vas y que volverás pronto.

En todos los casos, la angustia de la separación es una etapa transitoria: en unas semanas, tu pequeño construirá su propia identidad y aceptará que puede existir sin ti.

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