Ser novia de un divorciado con hijos: Consejos esenciales

Encontrar el amor después de los cuarenta puede ser diferente a hacerlo en la juventud, especialmente si la persona elegida ha pasado por un divorcio y tiene hijos. Estos "actores secundarios" pueden influir significativamente en la relación. Aquí te ofrecemos consejos para navegar esta situación con sensibilidad y éxito.

¿Eres la pareja de alguien que tiene hijos? | TU LADO POSITIVO

El contexto del divorcio en la actualidad

Cada vez es más común que las personas se divorcien, lo que lleva a muchos padres a buscar nuevas relaciones, ya sea con otros divorciados (con o sin hijos) o con solteros sin cargas familiares.

Presentaciones: El arte de ir poco a poco

Importancia de la seriedad en la relación

La relación tiene que ser seria y tener visos de larga duración. Es decir, si uno sabe que es una relación para pasar el rato, lo mejor es no presentar a esa persona. Este consejo es especialmente importante si previamente se ha presentado a otros novios o novias de relaciones fallidas.

Comunicación abierta y gradual con los hijos

Antes de meter a tu nuevo novio o novia en la vida de tus hijos, debes ir introduciendo el tema poco a poco con ellos, manteniendo una comunicación abierta y paulatina sobre la posibilidad de que otra persona se posicione en el lugar anteriormente ocupado por el otro progenitor.

El lugar y el momento adecuados

El lugar donde hacer las presentaciones ha de ser, preferiblemente, en un terreno neutral. Es decir: no lleves a tu pareja a casa y que los niños, de repente, la descubran allí. Mejor es haber anunciado este encuentro previamente tanto a los niños como a tu nueva pareja. Hay que ir poco a poco.

Navegando la hostilidad entre progenitores

Es sabido que los divorcios no siempre son sencillos. Prueba de ello es que algunos terminan con una gran enemistad entre los progenitores, y con una custodia mediada a través del juzgado que incluso puede concertar un régimen de visitas controlado en los llamados Puntos de encuentro familiar.

El impacto en los niños

En esta coyuntura, los niños no sólo tienden a pasarlo mal, sino que además suelen posicionarse del lado del padre que ellos interpretan como más débil o incluso abandonado. Por esta razón rechazarán a cualquier persona que sientan que ha “usurpado” el papel del progenitor abandonado o herido.

Fantasías de reconciliación

Por otra parte, los niños, sobre todo en la etapa inicial del divorcio, suelen fantasear con la idea de que sus padres se reconcilien y vuelvan a ser esa familia que ellos idealizan.

Manejando los celos infantiles

Los celos son «el sentimiento receloso de quien teme que otro puede ser preferido». La forma en que se puede manifestar es muy diversa, pero generalmente aparecen rabietas, agresividad, volver a hacerse pis o caca cuando esta etapa ya se había superado, volver a usar un lenguaje infantil,… También podemos encontrar que los niños busquen diferentes maneras de llamar la atención, o también que se muestren más tímidos, cerrados, inhibidos.

Estrategias para abordar los celos

  • No culpabilizar: Ayudar a quien lo padece a reconocer que lo que está sintiendo no es malo.
  • Validar los sentimientos: No considerar sus manifestaciones como algo a cambiar, sino entender que es un proceso normal y que ya pasará.
  • Comunicación abierta: Decirle «es normal que te dé rabia, estés enfadado. Pero aunque ahora el padre o la madre ame a otra persona, nunca te dejará de amar».
  • Respetar el tiempo del niño: No debemos pretender que estas manifestaciones de celos desaparezcan inmediatamente.

Que el niño se sienta celoso con la aparición de una nueva pareja es normal y, en principio, que se reaccione ante esta nueva situación no es preocupante. Aunque consultar nunca está de más, se puede esperar un tiempo hasta que la nueva situación se haya estabilizado.

Estableciendo límites y rutinas

Los niños y niñas tienen que dormir en su cama. Poner orden en casa es poner orden en su cabeza. Que cada uno duerma donde le toca, ayuda a clarificar las relaciones y les ayuda con los límites.

Atención y espacio personal

Cada vez que estoy con mi pareja mi hijo/a hace todo lo posible para separarnos y llamar la atención. Para empezar, no ceder, no complacerle en su demanda. Ser explicativo y comprensivo, no enfadarse ni castigarlo.

Importancia de la progresividad

No debemos forzar estos momentos. Debemos respetar su ritmo, sobre todo si se observan dificultades. Es importante reservar espacios para estar con el hijo sin la pareja y, poco a poco, ir introduciendo. Que sea progresiva. Que no lo sienta como una invasión de su espacio ni de la relación con el/la padre/madre.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Es importante que este paso se dé cuando el padre/madre también esté seguro. Hay que buscar un momento de tranquilidad, sin interferencias y poner mucho énfasis en que el amor y la dedicación hacia él/ella no disminuirá. En ningún caso se debe culpabilizar ni castigar.

Aunque consultar nunca está de más, se puede esperar un tiempo hasta que la nueva situación se haya estabilizado.

Vivir separados en la misma casa: ¿Es recomendable?

Vivir separados en la misma casa con los hijos comunes es legal, pero no es recomendable pues puede ser un foco de conflictos.

Alternativas y consideraciones

Se puede compartir piso con una expareja por un motivo concreto y con la intención de que se trate de una situación estrictamente temporal. Entre los principales motivos que pueden llevar a dos personas que se han separados a compartir su domicilio están: Dificultades económicas, Necesidades de cuidado de los hijos, Conflictos temporales hasta que se establece una regulación definitiva.

Ventajas y Desventajas de Compartir Piso con tu Ex
Aspecto Ventajas Desventajas
Económico Ahorro de gastos Posibles disputas financieras
Cuidado de Hijos Facilita la crianza compartida Puede generar confusión en los niños
Emocional Apoyo temporal Deterioro de la relación, tensión constante

El impacto en la relación

Después de convivir durante años con mi ex sin divorciarnos ni dejar de vivir juntos la relación se deterioró al compartir cada momento de nuestro día: Dormir en el mismo techo aunque fuera en diferente cama, desayunar, comer, cenar, ducharnos y asearnos, compartir comida, la cocina y en ocasiones comida, limpieza… etc. Nos convertimos en malos compañeros de piso, pero en vez de tener una relación positiva o indiferente, una relación de antiguo amo que paso a convertirse en odio e intolerancia e intransigencia.

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