Separación Después del Aborto: Causas y Consecuencias Psicológicas en la Pareja

El impacto psicológico del aborto espontáneo en la pareja ha sido un tema con poco peso en la investigación en psicología, hasta no hace mucho, se ignoraba el impacto de esta situación.

Hoy queremos hablar de un fenómeno que no suele traspasar la barrera de la intimidad, por lo que es subestimado y poco conocido. En este artículo los trataremos, porque el impacto psicológico del aborto espontáneo en la pareja tiene mucho que ver con estos mitos. Sin ir más lejos, en muchos países no se puede abordar el tema del aborto espontáneo como tal sin sospechas y amenazas de cárcel.

En hospitales de países como El Salvador, sufrir un aborto espontáneo puede levantar muchas sospechas sobre la “espontaneidad”. La sospecha puede traducirse en 40 años de cárcel con los que la mujer, la pareja y la familia quedan señalados por siempre.

¿Qué es un aborto espontáneo?

El aborto espontáneo es el término común para referirnos a un embarazo frustrado antes de las 20 semanas de gestación. Incluye el embarazo ectópico y el óvulo marchito, así como el aborto espontáneo, el aborto incompleto y los intentos de una fecundación in vitro.

Cuantificar la pérdida del embarazo por aborto espontáneo es difícil; sin embargo, se estima que hasta 1 de cada 4 embarazos reconocidos puede terminar así. Esta cifra no tiene en cuenta las que ocurren antes de que la mujer se dé cuenta de que está embarazada.

Podría ser que la tasa real de pérdida de embarazo debido a un aborto espontáneo sea tan alta como 50 %. Se estima que alrededor de las tres cuartas partes de los abortos espontáneos ocurren en las primeras doce semanas.

Si bien nosotros, como espectadores, podemos encontrar que el aborto espontáneo es común, es bueno tener en cuenta que para la madre o los padres no se experimentará de esa manera. Es una experiencia muy personal y emotiva.

El aborto espontáneo puede causarle a una mujer la tristeza más aguda que jamás haya experimentado. Se trata de una de las formas menos reconocidas de pérdida del embarazo; la otra es la respuesta de duelo asociada con la terminación voluntaria por causas médicas o personales.

Debido a que el aborto espontáneo generalmente ocurre muy temprano en el embarazo, es común que el entorno maneje la idea de que la sensación de pérdida experimentada es proporcional a la duración del embarazo. Lo que parece mucho más relevante es la pérdida de un hijo esperado.

Su impacto generalmente parece ser subestimado, excepto por aquellos que lo han sufrido. El apego se basa en las expectativas, las fantasías y las esperanzas del niño que se mezclan con una intensa implicación emocional.

El estigma hacia la palabra “aborto”

El impacto psicológico del aborto espontáneo en la pareja sucede en el mismo hecho de nombrar lo sucedido. El término aborto espontáneo a menudo no se usa con pacientes porque la palabra “aborto” está asociada con una decisión voluntaria. Por ello, muchas veces nos referimos coloquialmente a “pérdida” en el embarazo, para no levantar “dudas”.

Solo el hecho de nombrar adecuadamente el aborto espontáneo está lleno de prejuicios y daño moral a la mujer. Hay un cierto tabú con la palabra aborto, pues siempre se quiere no culpabilizar a la mujer por lo sucedido y librarla de toda sospecha. Sin embargo, esto nos infantiliza como sociedad e impone un tratamiento patriarcal.

Es por ello que a veces se descartan términos como “espontáneo” o “involuntario” y se recurre a la palabra pérdida. Una palabra imprecisa para este hecho que acaba por confundir a muchos al momento de utilizar términos obstétricos.

Un dolor distinto en mujeres y hombres

La tensión y el conflicto pueden surgir en la relación parental después de la pérdida de un embarazo debido a los diferentes grados de vinculación entre hombres y mujeres. El apego emocional por el padre tiende a ser más lento que el de la madre. Por lo tanto, la madre parece experimentar un mayor grado de duelo que dura más debido al apego más profundo.

Un estudio realizado por Friedman y Gradstein en 1982 informó que las mujeres tenían más probabilidades de ver el aborto espontáneo como la pérdida de una persona, mientras que los hombres tendían a percibirlo como un evento triste, pero no como una muerte. Eso no quiere decir que todos los padres lo interpretarían de esta manera.

De hecho, muchos padres hablan de sus hijos perdidos en términos muy personales, pero debemos recordar que el estilo de duelo de los hombres puede ser diferente al de la madre y es posible que tampoco muestren su dolor, ya que no quieren sumarse al dolor de su pareja.

Peppers y Knapp (1982) en su libro Maternidad y duelo sugieren que las expectativas de la sociedad para los hombres eran permanecer fuertes y reprimir sus emociones, mientras que se esperaba que las mujeres expresaran su tristeza y dolor.

Con demasiada frecuencia, los hombres se lanzan al trabajo para dejar de pensar en su propio dolor y evitar sentimientos de impotencia ante el dolor de su pareja. Para algunas mujeres, esta aparente falta de duelo puede generar sentimientos de aislamiento y amargura, lo que genera problemas en la relación.

Cuando el nivel de apoyo del esposo es evidente, a las mujeres generalmente les va mejor y el nivel de depresión disminuye. Este también es el caso cuando hay un apoyo activo de amigos y familiares. Muchos hombres, sin embargo, carecen de estos apoyos y se afligen de forma aislada, deprimiéndose.

Algunos hombres pueden sentirse excluidos cuando su pareja sufre un aborto espontáneo porque la mujer ha experimentado la pérdida física del bebé y la gente a menudo piensa primero en sus necesidades. Es posible que no quiera expresar sus sentimientos frente a otras personas y puede sentirse impotente para consolar a su pareja.

Cuando el aborto espontáneo es recurrente

El aborto espontáneo recurrente es una condición rara que sí ha sido descrita como un evento traumático para las parejas. Aunque los síntomas de depresión, ansiedad y baja autoestima se han descrito después de un aborto espontáneo recurrente, se sabe poco sobre su impacto en la sexualidad de la pareja y en las diferencias de género en la actitud y el duelo que sigue.

Los abortos de repetición son una patología que, según establece la Sociedad Española de Fertilidad (organización que asesora a nivel estatal sobre cuestiones relacionadas con la fertilidad), se reconoce tras la acumulación de tres o más embarazos interrumpidos por abortos espontáneos. Este tipo de abortos los sufre un 15% de la población, porcentaje de riesgo que aumenta cuando ya ha sucedido en alguna ocasión. En estos casos se establece un problema de esterilidad de la pareja.

La reiterada interrupción del embarazo, además de aumentar las probabilidades de que se repita de nuevo, es una clara muestra de que existe un problema, ya sea por un factor masculino o femenino, que hay que tratar e intentar buscar una solución.

Si la situación es reiterativa que alcanza el estado de abortos de repetición se recomienda iniciar las pruebas médicas lo antes posible para poder detectar el problema e intentar ponerle remedio. Los avances en las técnicas de reproducción asistida ofrecen una amplia variedad de opciones para intentar solucionar estas dificultades, pero para saber como abordarlo hay que realizar un buen diagnóstico.

En la mujer hay evidencia de que la edad altera la calidad de los óvulos, aumentando el riesgo de anomalías genéticas a partir de los 35 años. La edad de hombre, si es mayor de 45 o 50 años, puede jugar a la contra de conseguir un embarazo. No por falta de cantidad de espermatozoide, sino por su calidad. A partir de esta edad la fragmentación del ADN de los espermatozoides es más común y hay más casos de abortos de repetición debidos a esta anomalía.

En CIRH estudiamos cada caso de manera personalizada, por lo que es muy difícil fijar un tratamiento de antemano, sin saber los detalles de cada situación. Siempre ponemos a la disposición de la paciente a un equipo multidisciplinar (endocrinólogos, ginecólogos, andrólogos y psicólogos), para poder analizar en profundidad cada caso. Después de analizar los resultados obtenidos de las pruebas, ellos serán los que recomendarán el tratamiento a seguir más apropiado para cada paciente.

El Síndrome Post-Aborto (SPA) es el resultado del aborto y afecta tanto a la madre como al padre. En la madre se crea una situación de conflicto entre su papel de madre y el papel que desempeña en la destrucción de la vida de su niño no nacido.

Es específica de este duelo la visión nocturna de sangre o ríos rojos e, incluso, del mismo niño abortado. Es posible que el doliente escuche llantos y que al encontrar un niño de la edad que debería tener su bebé, presente algún tipo de estado de angustia o tristeza.

En el tipo B, conformado por mujeres mayores de treinta años, el divorcio es una situación común. El divorcio es consecuencia de muchos factores, a veces fomentados por la incapacidad sexual y el rechazo a su maternidad (síntoma habitual del duelo SPA).

En el caso del aborto espontáneo se presenta la dificultad en cuanto a la toma de decisión de ver o no al bebé muerto. Muchos padres ni siquiera se lo plantean, ya que desconocen esta posibilidad. A veces no quieren verlo, pues temen la idea de que presentará malformaciones, buscando conservar al hijo imaginario como algo distinto.

Cuando evitan hablar del niño se encuentra implícita en este mutismo una serie de mensajes que dificultarán el duelo. Si la muerte no merece ser discutida y el hijo no es mencionado, quizá, porque no tiene ninguna importancia.

Es difícil desarrollar normalmente un duelo por SPA.

La importancia de la atención psicológica

Por tanto, es importante prestar atención psicológica a cada uno de los miembros de la pareja y juntos, a través de un psicólogo especializado. El duelo por un aborto, ya sea espontáneo o voluntario, es una de las experiencias más invisibilizadas y emocionalmente complejas que puede atravesar una persona. Aunque el dolor pueda ser profundo, a menudo no se valida socialmente ni se reconoce en su totalidad, lo que puede dificultar el proceso de sanación.

Aceptar que esta pérdida duele -aunque otros no lo entiendan, aunque haya sido una elección- es el primer paso hacia la sanación. El tiempo del duelo no está regido por reglas externas. Algunas personas se sienten listas para continuar con su vida en semanas, otras necesitan meses o años. No hay un calendario correcto.

Buscar espacios seguros donde compartir lo vivido puede aliviar el peso del silencio. Esto puede ser con amistades empáticas, en grupos de apoyo, con un/a psicólogo/a o incluso escribiendo en un diario íntimo.

Aunque no haya habido un funeral, muchas personas encuentran alivio en realizar actos simbólicos: escribir una carta, plantar un árbol, encender una vela, crear una caja de recuerdos, etc.

Un proceso psicoterapéutico puede ofrecer un lugar de contención y comprensión sin juicios.

El duelo por un aborto, voluntario o espontáneo, es una pérdida real que merece reconocimiento, acompañamiento y compasión. No importa la duración del embarazo, ni las circunstancias: si hubo un vínculo, hay una herida. Negarlo o minimizarlo solo prolonga el sufrimiento.

En general, después de un aborto aparece un gran deseo de embarazo. No obstante, la constelación emocional que más se reitera en los estudios cualitativos son las sensaciones de tristeza, pena y culpabilidad.

Salvo excepciones, la mayoría de las mujeres entrevistadas reportan que la experiencia del aborto no es un tema olvidado y cerrado, sino que sigue presente hasta el día de hoy “con lo que se tiene que vivir siempre”.

En algunos estudios, los sentimientos negativos persistentes se reportan como la vivencia de una pérdida, teniendo la estructura de un duelo (negación, negociación, reconciliación), mientras que otros estudios muestran que no hay un patrón común en la dinámica post-aborto.

La ambivalencia que reportan las mujeres en la proximidad del aborto se convierte en un hilo conductor de su propia significación biográfica del aborto: por un lado están las “razones” que justificarían la necesidad de abortar, pero por otro lado, el episodio traumático, la pérdida, el duelo del hijo ausente, el rechazo - temporal - a la propia maternidad.

Si bien la historia personal de cada mujer puede haber evolucionado para mejor o peor después del aborto, su persistencia es patente en la vida psíquica de cada una de ellas, ya sea como una medida necesaria o como un error.

Fases psicológicas tras un aborto

Después de un aborto, tanto espontáneo como inducido, las personas pueden experimentar diversas fases psicológicas en su proceso de duelo y adaptación:

  • Fase de shock: Puede durar entre unas horas y dos semanas, caracterizada por la incredulidad y la confusión.
  • Fase de búsqueda: Episodios agudos de dolor, distrés y desfallecimiento que van disminuyendo gradualmente.
  • Fase de desorganización: Se reanudan las actividades cotidianas, pero persisten la tristeza, la falta de autoestima y la indiferencia.
  • Fase de reorganización: Aceptación de la pérdida, aunque puede aparecer melancolía al recordar al feto.

Es crucial clarificar los valores personales para reducir la ansiedad, especialmente cuando una persona no sabe qué hacer ante una situación o se pregunta si ha tomado la decisión correcta.

En general, después de un aborto aparece un gran deseo de embarazo.

Fase Duración Características
Shock Horas a semanas Incredulidad, confusión
Búsqueda Variable Dolor agudo, distrés
Desorganización Variable Tristeza, baja autoestima
Reorganización Variable Aceptación, melancolía

Síndrome Post-Aborto

El Síndrome Post-Aborto (SPA) es el resultado del aborto y afecta tanto a la madre como al padre. En la madre se crea una situación de conflicto entre su papel de madre y el papel que desempeña en la destrucción de la vida de su niño no nacido.

Él propone algunos síntomas característicos del SPA y diferencia dos tipos de víctimas, según las etapas de desarrollo psicológico por la que éstas están pasando.

En el tipo B, conformado por mujeres mayores de treinta años, el divorcio es una situación común. El divorcio es consecuencia de muchos factores, a veces fomentados por la incapacidad sexual y el rechazo a su maternidad (síntoma habitual del duelo SPA).

Intrusión: revivir el hecho traumático involuntaria e inesperadamente.

Constricción: paralizar los recursos emocionales, evitando los estímulos asociados con el trauma.

Incapacidad para recordar la experiencia abortiva, esfuerzos por evitar actividades que pueden excitar los recuerdos del aborto.

Cómo afrontar el duelo que se padece tras sufrir un aborto

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